viernes, 22 de noviembre de 2013


22 de noviembre de 2013. Viernes.

NO SOY YO
 
Luz y oscuridad, en el jardín. F: FotVi
 
-Hay veces que no soy yo, sino mi contrario, el que mete el dedo en su propio ojo, o el que, caminando, toma atajos cuando podría andar recto; como señalaría san Pablo en su carta a los romanos: «El querer está a mi alcance, el hacer el bien, no».
Yo soy el querer, el anhelar, el desear, sólo eso; ¡o todo eso! Y me definiría como luz y oscuridad, aliento y carne, miedo y aventura; pero ente todo, gracia de Dios. Pues, como diría también san Pablo: «No soy yo, sino la gracia de Dios la que está conmigo». Razón, Diario, por la que nunca desespero y, aun en el peor desierto o ansiedad, siempre hallo la paz en esa gracia que me persigue; sin poder, al fin, librarme de ella o evitarla.
 Ah, Diario, y una petición: ¿Me permites que tome unos días de vacaciones -pocos-, y al volver te cuento? De acuerdo, tendré cuidado; pero tú, sin llorar, échame de menos; así sabré que nos queremos (19:16:39).

jueves, 21 de noviembre de 2013


21 de noviembre de 2013. Jueves.

LA LETRA DEL MIEDO
 
Pensando ir de mayor al Caribe, en el jardín. F: FotVi
 
-Cuando acusan, se colocan de frente con el puño cerrado, amenazantes, pero cuando son ellos los cazados empujando el carrito del helado, se ponen de perfil, de silueta, y parpadean asombrados como diciendo yo no he sido. ¡¿Yo?!, exclaman, y se tapan la boca y la nariz con ambas manos para disimular la risa y evitar el tufo que despide su propia desvergüenza o desfachatez, ¡tela marinera! No se lavan; a lo sumo, con un golpe de agua en los ojos, se quitan las legañas, sólo las pitarras.
            Porque se trata de desvergüenza, con diéresis en la ü, esa letra que, en los cuentos, sirve para indicar cómo asusta el miedo al personal impresionable. ¡Uuu!, suele hacer el fantasma que aparece en el caserón viejo, crujiente y con telarañas, destartalado, al que se accede para ser aterrorizado. El terror atrae, como la llama a la polilla o el abismo al desequilibrado. Abrir los brazos y dejarse ir debe ser excitante, hasta que llega el golpe, el impacto, y todo se convierte entonces en noche, en un caos de invalidez total, en muerte.
            Ir al Caribe, donde el Triángulo de las Bermudas, a dar «cursos de formación» a trabajadores que, como en España, no encuentran trabajo, es una felonía, o en todo caso una burla de marketing sindical. Se va al Caribe a dar «cursos de formación» y se acaba recibiendo clases de buena vida en paisajes idílicos, con danzas suaves y deslizantes bailarinas, karaokes y fantasías marisqueras.
            Algo parecido a lo que les pasó al capitán y a la tripulación del Bounty en su viaje a Tahití para trasladar a Jamaica un cargamento de la planta llamada árbol del pan. La película en España se llamó Rebelión a bordo, y es una visión anticipada quizá de lo que les ha sucedido a los ugetistas (del sindicato UGT) en el paraíso caribeño. Lo que no sé es si habrá habido alguna Tarita que, como en la película, haya enamorado al Marlon Brando de turno, capitán de la expedición. 
            Sindicalistas en el Caribe, salvando al obrerismo, y financiados (es decir, pagados) por la manirrota Junta de Andalucía, que sufraga descosidos ideológicos, pero sin llegar nunca a hacer un traje a medida de los andaluces: el traje del bienestar. Desvergüenza, Diario, con diéresis en la ü, o la letra del miedo (19:24:05).

miércoles, 20 de noviembre de 2013


20 de noviembre de 2013. Miércoles.

LA «NIÑA» DE MIS OJOS
 
Don de la inocencia. F: Ernesto
 
-Hoy, día universal del niño, dedico a la «niña» de mis ojos, Candela, este poema, que hace recuerdo y alabanza de mi niñez y que forma parte de mi libro Introducción a una selva incipiente, escrito en 1974, y publicado en la editorial 23-27 en 1975. Éste es el poema: 

            Dejadme huir hacia mi cuna,
otra vez
al reverso
de los días,
a mirarme en aquel espejo
de inocencia que un día
yo rompí. 

¡Qué plenitud más sola en mi niñez! 

Yo solo conquistando torres,
líneas de allá,
de acá,
confines y pizarras,
jinetes de vocales desbocados,
y sin memoria aún,
sin odio,
¡oh!,
la limpia calavera enamorada
de bichos y fantasmas,
de aros locos:
un pájaro de gloria poseído
y volado y tenido,
sin bisagras los ojos,
siempre abiertos al sol
e intermitentes… 

La plenitud eran los labios:
la letra era un portento,
letra y sonoridad,
caída de algo
tras la simple
movida de los labios,
caída de algo ileso:
un verbal desgarrón entre los dientes
poblando mi niñez
con brotes:
¡agua!
(palabra)
¡hoy!
(palabra)
¡siempre!
(hoy sin ayer)
y enamorado el pie por las pisadas. 

Nombré las cosas con amor
en los inicios;
en los inicios,
¡madre!:
aire corpóreo,
metal y bosque,
laberinto de cosas por andar
sus manos y sus cejas
-broncería-,
sus sueños para mí como de abeja
laboriosa, mañada de palabras
que ponían al mundo
como un templo
azul. 

El pan,
aunque a lo pobre,
la mañana en el estanque de la plaza,
la calma por doquier,
como los viejos
por el sol
sangrando
años y rosas,
reumas
y reliquias,
y yo en el don de la juguetería. 

Huir hacia mi cuna es un dolor,
un resbalón
de pájaro en el tiempo. 

No puedo disuadirme de avanzar,
pero pienso que ayer era más día,
más escuela de sueños
y otro el signo.
 
Lo dicho, Diario, dedicado a Candela, hasta que llegue el día en que pueda leer y entender, y como homenaje a todos los niños del mundo: que haya amor para ellos, y pan, y escuelas, y caballos de mentira y muñecas de verdad, y bellos sueños, con un más bello despertar: en un mundo mejor, Dios (18:51:24).

martes, 19 de noviembre de 2013


19 de noviembre de 2013. Martes.

ESCUCHAR SILENCIOS
 
Escuchando su interior, en el jardín. F: FotVi
 
-Y llegado el frío, y atacado por él, tirito, froto mis manos, y me pongo la bufanda y el jersey, y, sobre todo, preparo el alma para que sea ella, y no el brasero, la que me dé calor.
Como los alemanes (Kant) en filosofía, no debemos esperar que nos venga de fuera la llama, la claridad, la agilidad del centelleo, sino hacer que nuestro interior sea incendio e irradie así su luz y calidez hacia afuera, como un pequeño sol incandescente, calentando y dando vida, y escapando siempre de sí mismo, con libertad de huida hacia todas partes, hacia la infinitud.
 Calentarse, Diario, en la lumbre interior de uno mismo, donde el Gran Silencio nos revela sus silencios; es decir, habla, al que se hace silencio (18:54:24).

lunes, 18 de noviembre de 2013


            18 de noviembre de 2013. Lunes.

CON LA PALABRA
 
Helor de espinas, en el jardín. F: FotVi
 
-Los Parlamentos o Congresos, o Cortes, o Cámaras autonómicas de Vaya-usted-a-saber-qué, están, según me enseñaron de niño, para parlar; o sea, se le da la parla a alguien y éste (haya quien escuche o no) parla, verbosea (palabra que no existe), raja (cuenta mentiras), se despepita, mete baza, platica, y, alguna vez, habla. Es decir, dice; o lo que es lo mismo: manifiesta con palabras (existe el rebuzno, que no es palabra, aunque exprese cosas), manifiesta con palabras, digo, lo que piensa.
            El pensamiento, que como potencia del alma, es conocimiento y libre albedrío (Santo Tomás), forja ideas y las hace realidad, himno o graznido, en las palabras; en la palabra el pensamiento suena como idea, que es el inicio y la expresión de las cosas. En Dios, primero fue la idea, luego la palabra, y, al fin, la creación, o el estallido del Big Bang, que aún sigue corriendo, viajando, y recreándose. Y el hombre, con ser lo más frágil y pequeño, es sin embargo, en el alma y sus potencias, lo más grande; grandeza que, a veces, se hace miniatura, parvedad, a causa de la estupidez.
            Quedamos que en los Parlamentos o Cortes se parla, se habla, y se hace con palabras. La espada, el bofetón o la patada en sálvese la parte, están prohibidos; el reglamento no los admite (o no debiera). Pero hay un Parlamento, el de Catalunya, donde se parla sin palabras; allí los hay que, en vez, de pedir la palabra, piden la sandalia, y, concedido el permiso que se toman, la sacan a parlar. Y como un cristobita, blandiéndola, la hace habla, discurso. A ella, que, aunque huela mal (quizá sea esa ese su arenga), no tiene voz, un histrión de cabeza cuadrada le pone voz, y entonces habla amenazante, cursimente amenazante, crecida.
            Y dirigiéndose la sandalia a su adversario (político), le ha espetado cosas como éstas: gánster, nos vemos en el infierno, fuera la mafia, y otras literaturas. El enfrentamiento ha sido entre una sandalia (política) y un ex, político y banquero (¡vaya compuesto!); la sandalia hablaba por boca de un tal Fernández, rojo extremo, y el ex al que se dirigía la sandalia enarbolada, se llamaba Rato, azul de en medio; y entre el azul y el rojo (y a partes iguales), el odio ha vuelto a ser ave de mal agüero en el Parlament de Catalunya. Una vez más.
            Y vuelve entonces el poeta (o el profeta): «Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios, / una de las dos Españas / ha de helarte el corazón». Es decir, vuelve Machado, y, sin blandir sandalias, intenta abrir caminos de nuevo, Diario, pero con la palabra, sólo, prescindiendo de chancletas y otras armas arrojadizas (19:15:54).

domingo, 17 de noviembre de 2013


17 de noviembre de 2013. Domingo.

ENFURRUÑADO
 
Enfurruñamiento, en el jardín. F: FotVi
 
-Hay días que (de ningún modo se trata de una aseveración ideológica o de posicionamiento político), hay días, digo, que, al salir uno de casa, echa a andar con el pie izquierdo. Y entonces, ya se sabe: todo o casi todo sale torcido, o bizco, o se toman caminos falsos, y es fácil dar un traspié y caer de espaldas como ciertos bichos, innombrables, de alcantarilla. Son tan innombrables estos bichos, que nunca diré tratarse de cucarachas.
Y si se es bicho de caparazón duro y se cae de espaldas es difícil luego darse la vuelta y ponerse otra vez en pie. Ya le pasó a un tal Kafka, escritor, que boca arriba y bicho él en una cama, imaginó espléndidas historias, todas ellas bisojas y llenas de sinuosidades, pero divertidas y ejemplares. Pues yo, esta mañana, he echado a andar con el pie izquierdo, y todo, o casi todo, me ha salido, por lo menos, trompicado y como borroso.
San Blas, en Santiago de La Ribera, es un barrio, por hermoso, digno de ser vigilado y protegido, cosa que no sucede. Con bosque e iglesia, y amplias avenidas, a veces parece un estercolero. Mobiliario urbano, farolas, señales de tráfico, aparecen en muchas ocasiones destruidos sin que parezca importarle a nadie. Crecen las malas hierbas y, tras la fiebre de los sábados, abundan residuos peligrosos de botellones y otros excesos.
Esta mañana, he encontrado abierta la puerta que cierra el vallado que protege a la iglesia, y forzada la cerradura del portón que da acceso a la misma. Parece que nadie ha entrado; pero ahí quedan los hechos, y los miedos. Luego, en el templo, no funcionaban ni los micros ni el tocadiscos; es decir, un desastre. Y, como un niño con pataleta, me he enfurruñado; pero, al fin, me he tragado el enfado y he celebrado la misa en paz y sin otros incidentes, interiores. Y me he dicho: esta es la consecuencia de echar a andar con el pie izquierdo.
Por lo que, Diario, hago propósito que, en el futuro, vigilaré mis pasos, pues empezar el día con buen pie, evita tropiezos y la posibilidad de caer de espaldas y, como bicho de caparazón duro, patalear sin causa, aunque sea mirando al cielo (20:16:40).

viernes, 15 de noviembre de 2013


15 de noviembre de 2013. Viernes.

FUMAR EN PIPA SIN PIPA
 
Quizá vuelo, en el jardín. F: FotVi
 
-El fresquito empieza a tener sabor a frío, o casi. Ya hace casi-frío, que es como decir que ya suena el blanco de nieve en las alturas y el gato se enrosca junto a cualquier foco de calor que encuentre en la casa. Y ante todo, en este otoño, triste, hace frío en el alma por lo que ocurre en España estos días, ¡qué helor!; o sea: el ejercicio de la ley sin ley. Es como una Dodge, ciudad sin ley de la ley. La no-ley, ejerciendo de ley.
En España disponemos de un Código Penal que no pena, y de unos jueces que divagan y no juzgan, y todo porque uno y otros se dejan llevar, esta vez, por lo que han dicho en la guardería de un Tribunal de Estrasburgo, llamado de los Derechos Humanos. (Que bien podría llamarse Tribunal de Fumar en Pipa sin Pipa). En Estrasburgo no hay magistrados que velen por la ley, sino activistas de lo bueno irreal, que tratan de tapar la maldad real. El hombre no es bueno por naturaleza; por naturaleza el hombre sólo es hombre, y, como en un Vizconde Demediado cualquiera (Italo Calvino), el hombre es mitad bien y mitad mal, y hay veces en que el mal se traga al bien y aparece el asesino y el violador, y el mafioso, y el Hitler y el Medardo malos, y otras, en que el bien roba su perversidad al mal, y surge lo bueno, la santo: el samaritano que ayuda al desvalido, o el Juan de la Cruz que, desde la santidad, hace versos que estremecen hasta a la misma poesía, o la Teresa que da calor en su seno, abrazándolo, al paria que muere en una calle encenagada de Calcuta, sin la dignidad de la que otros le han excluido; el abrazo de la mujer Teresa, sin embargo, le devuelve su dignidad robada.
El hombre no nace bueno, ni virtuoso del piano, ni Cervantes con un Quijote bajo el brazo, ni pescador con el pez más grande jamás pescado; el hombre nace proyecto, idea, arcilla moldeable; eso, sí, proyecto, idea y arcilla de algo que puede llegar a ser hermoso o vulgar, algo que roce lo sublime, las estrellas, o caiga en lo más bajo, en el abismo de la locura o la degradación más perversas.
El hombre es barro alentado, y libertad; y, desde la libertad, unas veces es sólo barro (basura o matojo, según sea su raíz celta o gala), o aliento (algo divino, según las Escrituras). ¿El hombre, bueno?, puede serlo; ¿malo?, también. Por lo que para poder convivir es necesaria la ley justa, como las alas para volar o el libro para poder pasar páginas y leer; la ley, que delimita lo que es justo de lo injusto, lo bueno de la malo. Tan sencillo, Diario, y ni legisladores ni jueces lo entienden, a veces (19:22:50).

jueves, 14 de noviembre de 2013


14 de noviembre de 2013. Jueves.

ROCES AUDIBLES DE SILENCIO
 
Anunciación. Fachada. Catedral. Murcia. F: FotVi
 

-Al fin, y como un descuido del otoño (ah, se ha debido decir éste, he olvidado el paraguas en el bar), han caído unas gotas de lluvia, tan contadas que apenas hacían número. Son gotas que dan en las hojas y no llegan a la raíz; gotas de apariencia, de traza, como la (in) justicia o la política en España (es sólo un ejemplo). Y ha sucedido el evento, la lluvia, al escribir su primera página el día, al alba, cuando todo se remueve (pino, pájaro, hoja caída, ardilla, tiempo) y sale del sueño bostezando. En la mañana, todo es un bostezo hermoso, un desperezarse el alma de las cosas, con roces audibles de silencio.
            Y con esta llovizna caída al descuido, he ido a Murcia, además de para tratar de darle un poco de color y vida al presente, quizá en busca, con Proust, del tiempo perdido. Mal están los tiempos, ha dicho mi amigo, y yo con mi amigo. Porque es triste querer construir y que no te dejen, desear entrar en la alfarería del trabajo y no poder; malos tiempos, éstos y los que vienen, ha dicho mi amigo, y yo he afirmado con la cabeza.
En Murcia, mi amigo me ha prometido cosas, que es posible que sucedan. Yo confío en la amistad, y en las palabras de ánimo que ella te da, a veces. No vale quejarse, sino luchar, hacer que la tinta escriba y el libro se deje abrir para ser leído. En Murcia, yo me hice sacerdote y libro, y es quizá por eso por lo que la amo tanto.
Mi amigo me ha hablado de su mujer, que, estudiante de arte, ahora explica la Catedral, ese montón de piedras modelado arte. La suerte de la piedra: que un maestro Mateo, en Santiago de Compostela, o un Diego Sánchez de Almazán, en Murcia, conviertan la piedra en inspiración y vuelo. El arte es eso: inspiración y vuelo, como la esperanza o el cincel que esculpe.
Hoy, en Murcia, ya sin lluvia, y vestidas las calles de charol, he encontrado parte del tiempo perdido y, gracias a mi amigo, una pequeña llama de ilusión, que ahora, Diario, confío a mi luciérnaga, que, con Dios de la mano, es pródiga en iluminarme (20:41:43).

miércoles, 13 de noviembre de 2013


 
13 de noviembre de 2013. Miércoles.
DE CABALLOS, COLORES Y JINETES
Luna roja, en Torre de la Horadada. F: FotVi
 
-Eran cuatro los caballos del Apocalipsis, tantos como las miserias de la humanidad; y cuatro, los colores que los hacían mito y visión, símbolo. El color, a veces, dice más que la acción o la personalidad de quien realiza esa acción. «Y miré -dice el libro-, y he aquí un caballo blanco». El color del caballo definía al jinete, que en todo caso, portaba una flecha, emblema del conquistador. En esta ocasión, sin embargo, y aunque parezca terrible, lo conquistado no fue el bien, sino el mal, y el guerrero que lograba tal hazaña, era el Anticristo, o el embaucador.
Sólo que el Anticristo (es profecía, y las profecías, cuando lo son, están para cumplirse) durará hasta que vuelva el Cristo, el real, y restablezca el bien y la verdad, y sobre el caballo blanco cabalguen entonces la justicia y la paz, y el clamor de lo nuevo y lo que salva, y no la banalidad de la conquista, que siempre es ocupación indebida, pillaje.
Luego aparecieron dos caballos más, uno rojo y otro negro; el jinete del primero llevaba una «gran espada» y venía a «quitar las paz de la tierra», lográndolo a base de grandes guerras y locuras imperiales, y torpes totalitarismos. Y el del segundo, el negro, que, con cálculos y balanzas, anunciaba el hambre, la que no cesa en lugares como África o Asia.
Es decir, caballos y colores, y jinetes. Y una pregunta: ¿quién domina a quién? Parece que el color prevalece sobre el caballo, y éste y el color, sobre el jinete. O sea, lo irracional se impone a lo razonable, y lo mecánico y la simple energía vibratoria (los colores), al alma. Y esto, en la profecía, resulta demoledor. De modo, que al final, y como diría el poeta, todo va a ser del color del cristal con que se miren las cosas y sus aledaños.
Hago esta consideración por lo que se ha dicho en la Conferencia Política, recién acabada, de un tal partido llamado progresista; se ha dicho que ha terminado por «volver», y yo, que no estoy en el secreto, me he preguntado que de dónde. ¿De dónde puede volver alguien que no se ha ido? A no ser, con perdón, que haya vuelto de la Inopia, ese lugar donde todo es carencia, falta. Y es más, han dicho que vuelven «más rojos»; es decir, ¿más guerreros, con la gran espada desenvainada y dispuestos a liquidar la paz de la tierra? ¿La raquítica paz que nos queda?
Diario, ¿y si en la tal Conferencia Política no hubieran dicho lo que han dicho, y sólo se tratara de un mal sueño con final feliz? A ver… (19:22:53).
 

lunes, 11 de noviembre de 2013


11 de noviembre de 2013. Lunes.

ASPAVIENTOS DE PESTE
 
Armonía, en Estambul. Turquía. F: FotVi
 
-No sé qué duda le sobrevendría a Kant si alguien (un filósofo de la competencia) afirmara que la persona, cuanto más persona humana, más basura es. En el mundo animal irracional todo se recicla de un modo natural; el mundo salvaje y su belleza, en realidad, no son más que el resultado de un reciclaje natural, perfecto, pues desde antiguo (ya en el Mioceno las avispillas de la subfamilia de las «Eucoilinae» ayudaban al reciclado, leo en ABC) la naturaleza, sabia, lírica ella, reconsideraba sus basuras para volverlas a usar. Sólo que la naturaleza sólo produce aquella basura que es capaz de metamorfosear. En el mundo animal racional, sin embargo, no ocurre así: se acumula tanta basura que es imposible dominarla, amansarla, hasta el extremo que, de ordinario y al menor descuido, este mundo suele convertirse en estercolero o albañal, en lugar de excrementos, en espacio inhabitable.
Ejemplo: Madrid estos días, una semana ya.
            Y todo a causa de una huelga. (Qué casualidad -o acaso- que, hablando de basura, y al ir a escribir huelga y habiéndome saltado la letra g, me haya salido huela, así como huele). Madrid es hedor a causa de una huelga. Dios fue el primero que instituyó la huelga, pero como descanso, no como reivindicación o protesta. Luego de la gran labor de la creación, en seis días, cesó Dios el séptimo día de toda labor que hiciera y descansó, bendiciendo y santificando este día. Apoyo la reivindicación, pero, si es posible, sin tufos, sin aspavientos de peste.
            Y es que creo que el de a pie no tiene por qué pagar lo que corresponde al que va en calesa. España, que ya es sucia de por sí, si, además se pone en huelga de limpieza, es para salir corriendo, y con la nariz tapada. Madrid, lugar de huelgas, pasquines, manifestaciones, y 15 M, es, casi (o lo es del todo), una ciudad sin ley, una Dodge City cualquiera en la que ni Errol Flynn, con Olivia de Havilland de alcaldesa, sería capaz de poner orden. Madrid ya no es una ciudad lógica, racional, armónica, por lo que se ha convertido en una ciudad desagradable, inhóspita, donde, como diría Ortega, lo vulgar ha creado vulgaridad, y ésta, un mal estilo de convivencia.
             En Madrid ya no se convive, en todo caso se hace política; el viandante que camina por las calles de Madrid no sólo ha de evitar la farola o al que viene de frente, sino la basura y al piquete de huelga que vuelca contenedores y enseña los dientes, para que cunda el pánico y se amedrente la ley. Y una ciudad sin ley (o con una ley amedrentada) es un Titanic a punto de hundirse. Y Madrid, Diario, lo queramos o no, es el retrato del Dorian Gray de las Españas, que se deforma, por momentos  (20:02:19).

domingo, 10 de noviembre de 2013


10 de noviembre de 2013. Domingo.

UNA RAYITA DE COCA
 
Elección, en las ruinas de Mileto. Turquía. F: FotVi
 
-Eran jóvenes (siete hermanos con la madre) y tenían conciencia de lo que creían y hacían. Y, como siempre suele haber magistrados injustos, fueron juzgados y recibieron el castigo, no impuesto por los jueces, sino por el rey: ser azotados con látigos y nervios. Casi siempre los jueces se avienen al poder y trampean con él; y cometen el delito de no ser jueces, sino lacayos o criados de librea.
            Pues ocurrió que los jóvenes con su madre se negaron a secundar la ley del rey, injusta para ellos. Se trataba de algo tan sencillo como comer o no comer de un determinado manjar: carne de cerdo, en este caso. Se lo prohibía su ley, la de sus padres, y no accedieron. Mirado con ojos de ahora -condescendientes, blandos, serviles ojos-, parece que no era para tanto. Total, qué más da un pinchito y un refresco, o una rayita de coca… Y fueron torturados, hasta la muerte. El rey y su corte -relata el Libro de los Macabeos, siglo II a. de C.- se asombraron del valor con que estos jóvenes despreciaban los tormentos. Y es que si la ley es injusta, despótica, arbitraria, la conciencia debe estar por encima de la ley.
              En esta vida, la fe llevaba a estos jóvenes al suplicio, al holocausto; pero en la otra, Diario, a una promesa de inmortalidad feliz. Se trataba de elegir; y ellos eligieron: se fiaron de Dios y no de los hombres. Y murieron en paz, que es al fin lo que cuenta (19:18:18).

sábado, 9 de noviembre de 2013


9 de noviembre de 2013. Sábado.

MI DOBLE EN EL ESPEJO
 
Peligro ¿legislativo?, en el jardín. F: FotVi
 

-¿Y si vomito? No, por favor, que aquí quedaría mal, me dice la conciencia de mi otro yo que me mira desde el espejo. Mancharías el espejo y tu imagen reflejada en él. Y me contuve para no vomitar. Hay veces que me gustaría ser el que está al otro lado del espejo y no el que se mira en él. ¿Por qué? Pues no lo sé, cosas que uno piensa para, como Borges o Cortázar, ser diferente, sin parecerlo.
            Una vez dijo un pensador: «Quien no castiga a los malos, daña a los buenos». O esto otro: «La sola idea de que una cosa cruel pueda ser útil, es ya de por sí inmoral». El hecho de matar ¿es bueno o es malo? Si es bueno, que nos lo digan los jueces que juzgan y dejan sin castigo a los asesinos. Y si son malos, ¿por qué los dejan sin castigo?
            Al igual que se preguntaría Cicerón si es útil dejar a la crueldad de unos asesinos (ETA) suelta por la calle, como perros sin bozal. ¿Y si volvieran a morder? Yo, que creo en el perdón, creo a la vez en el arrepentimiento. Dios perdona al que, en un acto de libre grandeza, pide clemencia. Pedir perdón es hacer de la humildad un valor de sacrificio, que exime. La humildad siempre es valor que exonera, que absuelve.
            Un juez es inmoral si, en vez de imparcial y ecuánime, se convierte en redentor, y más si es mandado. Por la sencilla razón de que hace daño a la sociedad a la que sirve, o debiera servir, al juez sólo le vale ser justo (la balanza en manos de la dama ciega) y no convertirse en protector de maleantes y sicarios. Un juez que redime es un aspirante a aprendiz de prevaricador.
            La sociedad no busca un juez que salve, sino un juez que arbitre sentencias justas. Hasta puede que el juez que salva, sea un juez injusto; y por tanto, un peligro para la sociedad a la que se debe. ¿Y la ley? Ah, los jueces siguen, sin quejarse, las leyes que los políticos les hacen. ¿Justas, injustas? En eso no entran: solamente se dejan llevar por el poder legislativo, sea de este o de aquel color, e incluso antidemocrático o dictatorial a veces.
            Hay jueces, creo, que no acatan la ley, sino al político que la hace; por esa razón en las dictaduras y en las democracias aparentes, siempre hay jueces que aplican la ley, venga como venga, sea equitativa o parcial, es igual, es ley, aunque sea ley de vasos comunicantes; es decir, ley en la que el poder legislativo y el judicial andan de manitas en noviazgo infame de intereses comunes.
Y, Diario, decirte que, al fin, no he vomitado, he respetado la recomendación de mi doble en el espejo (19:55:41).

jueves, 7 de noviembre de 2013


7 de noviembre de 2013. Jueves.

ROGATIVAS

Lluvia, en el jardín. F: FotVi
-No hay modo de apartarse de este cáliz del verano que aún colea, el calor. El sureste peninsular es así de terco. En toda la península (ibérica) se han calzado las botas de caña alta para poder chapotear y cantar con paraguas bajo la lluvia. Menos en este trozo de sol y secarrales, por donde llega el siroco, tan nocivo, a veces, llamado levante.
Cómo añoro yo a Gene Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor en aquella película de amor y lluvia, y celos, hechos unos cristos de agua y cantando como si nada. ¡Cantar bajo la lluvia!
Como digo, aquí no hay modo; hoy, en Murcia, 30º C. Antaño, se echaba mano de las rogativas para forzar a la lluvia a caer, y así provocar la riada. Es decir, tras una sequía, la rogativa, y, a continuación, la riada. Todo era o morirse de sed o ahogarse, sin término medio. Entonces, como se ve, la oración era eficaz; no como ahora, que se reza sin fe o a escondidas, y así no se puede.
Yo, Diario, voy a hacer mi propia rogativa: a ver si llueve: echo de menos el charol de las hojas de los árboles cuando las moja la lluvia, y las risas de las raíces, que, si se presta atención, se escuchan en el silencio; y ¡qué risas! (19:28:14).

miércoles, 6 de noviembre de 2013


6 de noviembre de 2013. Miércoles.

SEÑOR DE LA GUERRA

Paz, en el jardín. FotVi
-Patrón es una palabra que, en sus acepciones más íntimas o etimológicas, en la convulsión de sus raíces, significa jefatura y dirección, o el que ejerce de maestro. El patrón, como el maestro, son los que guían, los que señalan caminos. Se hacen caminos al andar; pero mejor y de modo más seguro si se logran siguiendo a un maestro. El maestro, o aquél que, donde el discípulo ve sólo horizonte, él ve un más allá.
            Patrón y rector; rector, como patrón, es el que rige y gobierna, ya sea un timón o un centro de ciencia o espiritualidad. Toda rectoría supone, para lograr una derrota o rumbo seguros, hacerse cargo de un timón, y manejarlo con pericia y sabiduría. La pericia y la sabiduría (aunque lleven como el pirata un parche que le niegue la visión de un ojo) exigen una línea a seguir determinada, desde luego, pero racional y lógica.
            Es decir, un patrón (o rector) no debe ni puede hacer siempre, por la seguridad de la nave o del grupo que con él hace senderismo (y más si es intelectual), las mismas maniobras, o a la izquierda o a la derecha, sin percatarse de que, ante mares bravos o selvas intrincadas, salvajes, hay que cambiar de rumbo si se quiere salir de peligros y atolladeros. Esta es ley de todo buen patrón, salvo que, por ser tuerto de un ojo, mire sólo con el otro, que casi siempre suele ser ojo ideológico, y carente, por tanto, de objetividad.
            El ojo ideológico ve, no lo que debiera, sino lo que le dicta la ideología; es, pues, un ojo irreal, botarate, litúrgico, no acorde con la realidad. Es un ojo encorsetado, sin libertad de enfoque, y propenso al descarrile de su misión, que es ver. El ojo ideológico y el accidente (intelectual y crítico) van unidos, como la uña a la carne o el bufón a la poca gracia. El chiste no da la gracia; en todo caso, la gracia hace el chiste.
            ¿Y todo esto a cuento (o caricatura) de qué? De un tal José Carrillo, rector de la Universidad Complutense de Madrid, que hace de chancero o corre-ve-y-dile de la ideología que profesa y no de la erudición matemática, en la que se supone experto. La matemática, por ser precisa, no cuadra con la obsesión ni con la paranoia. Él, de izquierdas, carece de horizontalidad en su visión, y sólo mira hacia lo zurdo y encabritado; o hacia lo siniestro, con la acepción (D. R. A.) de «avieso y malintencionado».
            Su vocación no es la de abrir caminos, darle realidad a los horizontes, crear perspectivas, sino «derrotar a la derecha», que debe ser lo que está al otro lado de la izquierda. (Ortega: entre las mil maneras de ser imbécil, está la de llamarse de izquierdas o de derechas: La rebelión de las masas). Claro, que, una vez derrotada la derecha, este señor probablemente se quedará sin discurso; es decir: sin ideas y sin ideales; y sólo será entonces señor de la guerra, con lanza y coraza; y matarife (metafórico) sin piedad.
            Y decirte, Diario, que a mí, de la derecha y la izquierda, sólo me interesan las personas, y no sus atuendos ni veleidades, y menos si éstos son ideológicos; o sectarios, que tanto monta (19:03:04).

lunes, 4 de noviembre de 2013


4 de noviembre de 2013. Lunes.

UNA NIÑA
 
Para un cumpleaños. F: FotVi
 
-Una niña, que aún no ha cumplido los tres años, dice que la Navidad es el cumpleaños de Jesús. Y al ser preguntada quién es Jesús, sin cortarse y haciendo en sus labios casi silbo las «eses», responde: «El Hijo de Dios». Y todo queda como estaba, salvo las «eses» y el asombro. Y la niñez, que, sin romperse ni mancharse, como el cristal que deja pasar la luz, ha dicho palabras tan sobresalientes.
            Ella aún no es consciente de lo que dice, pero sí las palabras, que dicen lo que alguien, que se las ha enseñado, quería que dijeran. Las palabras siempre dicen, hablan, suceden, aunque no se entiendan. Decir, consiste en revelar la perla de la idea (o acontecimiento espiritual) que encierra la palabra.
La idea se desenreda de la mente y habita en la palabra, hasta que ésta es dicha y expone su alma, su interior de luz o de sombra, de paloma o de ave rapaz. Las ideas, en la palabra, están calladas, pero no inmóviles; por eso, al romper la palabra, como el germen en el nido, las ideas se hacen significado, emoción (y entre sustantivos y verbos, acompañados de complementos), drama o comedia; es decir, vida, o explicación de ésta.
Navidad, pues, Diario (y según una niña, que aún no alcanza los tres abriles) es el cumpleaños de Jesús; de Jesús, que es el Hijo de Dios (19:44:11).

domingo, 3 de noviembre de 2013


3 de noviembre de 2013. Domingo.

SE TRATABA DE VER

San Salvador de Chora. Estambul. F: FotVi

-Si no veo, me subiré a un árbol; aunque sea adulto, poderoso y rico, y me cubra una túnica. Yo no tengo la culpa de ser bajo de estatura. Me costará, pero no importa. Las sandalias me resbalan, pero he de subir; se trata de ver.
Y, de pronto, me veo cabalgando sobre la rama de un sicómoro, o higuera de Egipto, con los pies colgando. Me caen gotas de sudor y me ruborizo; la gente me mira y ríe. En Jericó, no se me estima: soy jefe de publicanos, y el pecado me acompaña. Por la calle he de ir con los ojos bajos, como escondiéndome de mí mismo. Provoco respeto, pero no cariño.
Se acerca el vocerío y el confuso siseo de los pies al andar. Todo lo envuelve una columna de polvo, como cuando un desfile de soldados. Y lo niños corren y alborotan, y adelantan la noticia de que llega aquel al que deseo ver. ¡Y logro verlo!
Es de porte sencillo y próximo, habla con todos y se deja cercar; sonríe y su mirada es complaciente, pero encendida, como hecha de rachas de fuego. Recuerda la mirada de Juan, el que bautizaba en el Jordán; es como aquélla, pero más luminosa. Y no sólo habla, sino que escucha; al andar, la multitud le estrecha y alarga las manos para tocarle. Y él corresponde, dejándose tocar.
Mas, de pronto, veo que se detiene la comitiva, y se hace un silencio. Miro más atentamente, para ver qué es lo que pasa, y me siento a mi vez observado, mirado por todos. Y una voz, la del Maestro, que se dirige a mí y me dice: «Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa»; y no lo puedo creer, pero es verdad: el Maestro me ha pedido hospedarse en mi casa.
Y ahí, en ese momento, entre lágrimas, dio comienzo mi conversión. Bajé, comimos y denuncié mi riqueza; dije: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres, y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más».
Y quedó como ejemplo, Diario, de lo que debiera hacer todo aquel que roba; ahora que tanto se estila (19:49:10).

sábado, 2 de noviembre de 2013


2 de noviembre de 2013. Sábado.

PARA IR VIENDO
¡Luz!, en la noche del jardín. F: FotVi
 
-En el día de los difuntos, leo dos frases dichas por famosos a la hora de morir. En el último momento, Goethe sintió entrar en el abismo de la negrura, que es el vacío de la soledad; y le sobrevino la angustia.
Advertir que todo se desvanece alrededor tuyo (rostros amados, objetos, tus manos, la del ser querido que pone en tu boca un poco de agua), debe ser terrible. Goethe sintió la oscuridad de la muerte, y gritó: «¡Luz, más luz!», y entró en el túnel sin fin; o en el túnel de la fe, que acaba en otra luz.
El segundo famoso fue Nietzsche, que, en el momento de la verdad, cuando ya no queda ninguna vanidad a la que agarrarse, y se percibe que todo es humo, confesó a su hermana: «Mi fe en el superhombre fue una romántica ilusión, al tiempo que mi fe en Dios fue sacudida, pero nunca destruida».
Aquí, sin dramatizar ni tratar de llevar el ascua a mi sardina, en vez de «vivir para ver», podría decirse: «morir para ir viendo». ¿No te parece, Diario? (22:37:58).

viernes, 1 de noviembre de 2013


1 de noviembre de 2013. Viernes.

SIN MARTIRIO SONADO

Corazón, en el jardín. F: FotVi

-Hoy, en la eucaristía, he hablado de la santidad, no de la «marcada», como se la llama en el Apocalipsis (santidad de altar y patronazgo, de celebración y cohetería), sino la santidad de la «muchedumbre inmensa, que nadie podría contar». Los santos se dividen en dos órdenes: «marcados» y «muchedumbre».
Los marcados son los santos que, sacados de su humildad, son reconocidos como tales, se les da fama y honor; mientras que los santos muchedumbre, son los anónimos de «toda nación, raza, pueblo o lengua», y que «de pie», y «vestidos con vestiduras blancas», están «delante del trono y del Cordero». Éstos son los que han vivido las bienaventuranzas y lo han hecho desde la discreción y el silencio y la sencillez de la no apariencia.
La pobreza no se dice, se está en ella y se vive, como el llanto o el sufrimiento, o la misericordia. Nadie va por la calle enseñando sus escaseces o sus lágrimas, o sus heridas. O su piedad por el prójimo. La justicia tal vez, sí; pero después de ser asumida y ejercitada en uno mismo; entonces se puede gritar pidiendo que se haga justicia, pero no antes.
Tener hambre y sed de justicia es un modo de hacer realidad en el mundo el mandamiento nuevo: el del amor a toda costa y contra corriente; la contracorriente, por ejemplo, de la cruz. Hoy hemos celebrado la santidad de la mano que pone una venda, o toca la frente con fiebre, o se abaja a ayudar a levantarse al caído. Hemos celebrado a quien pone sus lágrimas junto a las lágrimas del que llora o se priva de beber un trago de agua para ofrecerla al sediento; la santidad del que pide, para dar al que no tiene.
Hoy ha sido el día de los mártires sin martirio sonado; de los que gastan sus pies visitando al enfermo, o dan la vida por el prójimo, sea éste o aquél, incluso el hijo pródigo.
Te puedo decir, Diario, que es hermoso celebrar la santidad del día a día, la doméstica, la que se hace tras el velo de la humildad y que, sin llamar la atención, logra que la vida sea más bella, y con más luz, y que es muchedumbre (19:19:20).