sábado, 31 de diciembre de 2016

31 de diciembre de 2016. Sábado.
FIN

Muere el día, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Se va el año; y me voy yo con él. Todos, en el mismo barco, nos vamos yendo con él. Que el año que viene -nuevo, forastero, extraño- nos vaya abriendo la incógnita de la profecía del porvenir. ¡Una hermosa profecía! Pero, como toda profecía, un pequeño relámpago de luz en la lejanía. Un adviento de llamarada, de albor, de claridad, que todavía no nos da en la cara, no nos seduce. Un posible Sol que nos prometa más justicia, más paz, más verdad, más libertad, más amor. Aunque sólo sea, Diario, en vislumbre, en destello: sólo un pequeño candil encendido de esperanza (18:53:14).

viernes, 30 de diciembre de 2016

30 de diciembre de 2016. Viernes.
CALENDARIO

Lo nuevo y lo viejo, en el jardín. Las Palmas de Gran Canaria. F: FotVi

-El calendario es, está, late, farfulla, cuando ya se ha pasado; mientras, es un porvenir que todavía no es ni está ni ha sucedido. El calendario es un escalofrío que no se ha dado, un suceso por suceder, una duda, algo que está en el papel sin más y no se ha cumplido, algo impalpable, como un pájaro volando. Vuela el pájaro abiertamente sin saber lo que hay más allá, va deslizándose en el espacio, yéndose hacia un no se sabe adónde, cumpliendo el calendario de su vida voladora, efímera. Del calendario clavado en la pared salen los días, y, saltando sobre las horas y los minutos, y la noche, se hace el día siguiente. El día no sabe si es lunes o sábado, o domingo, eso lo sabe el que hizo el calendario. El papa Gregorio XIII, con Luis Lilio y el jesuita Christopher Clavius, deben saber algo de eso, que fueron los que metieron el tiempo en cuadrículas de almanaque que llamaron días, y así hasta trescientos sesenta y cinco veces, señalando el último día como fin de año, y echando a las gentes a la calle, para que celebren lo que se va, lo que se ido, lo que ya no está. Celebran lo que ya no son, pues sucede que la gente, como el azucarillo en la taza de café, se va diluyendo en el tiempo, se va yendo con los días, y, aunque crea que lo cumple, pierde un año, acortando de este modo la vida, tirándola, Diario, por el balcón de la nochevieja, que es noche de irreflexión, de locura, de aturdimiento (19:43:51).

jueves, 29 de diciembre de 2016

29 de diciembre de 2016. Jueves.
MIEDO A LA LUZ

Bello clamor, en el jardín. Murcia. F: FotVi

-Me cautiva la luz; como los silencios prolongados. Sin luz no hay día, sin silencios no hay palabra que pueda ser escuchada. La palabra se dice, se regala, se echa al viento (alguna vez la atrapa un pájaro y la canta), pero todo está en que haya alguien, aparte el pájaro, que la escuche. Que la recluya en su interior, como el pájaro en su pico. La luz hace clamor las cosas, las envuelve de claridad para que sean vistas. Y entonces son color y presencia, y causa de asombro. Y va la palabra y las dice, y hace un silencio por ver si las cosas vuelven recreadas, y entre la luz y la palabra, y el silencio, las cosas se hacen realidad palpable, se hacen cuerpo, volumen con sabiduría. Entonces dicen que son cosa. La Navidad es tiempo de luz y de palabra: la Palabra se hace carne, y maravilla a la luz, la fascina, desvelando el valor de las cosas. La palabra diciendo cosas, y dándoles consistencia, diciéndonos que están ahí. Por algo diría Platón que la verdadera tragedia de la vida, no es que el niño tenga miedo a la oscuridad, sino que el hombre tenga miedo a la luz. Tener miedo a la luz, Diario, es negar tus ojos al esparcimiento, negarte a ver las cosas, que, desde su humilde gesto de estar, te hablan, y te escuchan (19:13:03).

martes, 27 de diciembre de 2016

27 de diciembre de 2016. Martes.
¡PAZ Y GUERRA!

Paz y guerra, en Pärnu. Estonia. F: J. Giner

-«La paz es un perfume», leo a Ícaro, un amigo de Google. La paz, como la guerra, tiene su olor: el de la paz es aroma, fragancia, y el de guerra, tufo, fetidez. El olor de la paz es promesa, indicio, señal de algo nuevo; el de la guerra es hedor, corrupción, muerte. La paz huele y sabe a progreso, a civilización, da la mano, besa; la guerra huele y sabe a retroceso, a caída, a fracaso, da la espalda, y cae. La paz hace loa de las cosas, la guerra maldice las cosas. La paz hace corro en la plaza pública y celebra el poder irse de picachos, de alturas; la guerra dispersa el grupo y mata al que huye, lo lápida. La paz mastica armonía; la guerra escupe hostilidad. La paz, Diario, habla palomas y ramas de olivo, y toca estrellas, y las escribe; la guerra dice obuses y hunde sueños, expectativas, y las llena de borrones. ¡Paz! (20:23:20)

domingo, 25 de diciembre de 2016

25 de diciembre de 2016. Domingo.
PAPÁ NOEL

La Luna que habla, desde mi balcón. Murcia. F: FotVi

-A veces la Navidad es un largo vuelo hacia el terreno gozoso de la esperanza. Dice la Escritura: «Hoy nos ha nacido un niño», y tú preguntas: «Dónde», y miras a tu alrededor y no encuentras más que desolación, caos, afán de multitudes con hambre y miedo. En el mar o a las puertas de Europa, por todos los caminos. Caos y afán con hambre. Y, sin embargo, si miramos dentro de nuestro interior borroso, si metemos el dedo en nuestra alma donde arde lo que somos, y la movemos, veremos que «el verdadero peligro -como dice Amos Oz en su novela Tocar el agua, tocar el viento- siempre proviene de dentro», como el escupitajo o los sueños, como la esperanza o el abatimiento, como el «yo» o el todos. Todo nace en nuestro interior, todo está ahí, beligerancia o armonía, pecado o virtud, iluminación o tiniebla. Yo, anoche, viví la iluminación, y la virtud, y la armonía. Con Candela. En la cena de Navidad y a la hora de la llegada de Papá Noel (Santa Claus), Candela rompió el cerco de su inocencia y me metió en su niñez, en su otro mundo en el que la Luna habla, en sus mil historias con final prodigioso, y donde Papá Noel, aunque esté, no se ve, pero, aun sin verse, deja regalos, y felicidad, y la nostalgia por no poder ser niño cada minuto del día, y creer así en la gran verdad de lo que es fantástico y que, en alguna ocasión -no obstante ser fantástico-, Diario, pudiera suceder (19:41:31).

sábado, 24 de diciembre de 2016

24 de diciembre de 2016. Sábado.
LA PAZ SE HIZO NIÑO

La paz Niño, Casa Sacerdotal. Murcia. F: FotVi

-Navidad, y se hace un silencio luminoso en la noche, un silencio de espera, del que puede venir a visitarnos la paz. La paz, o una estrella a la que precede la palabra, que se va a hacer carne, que se va a hacer debilidad. Y la palabra se hizo debilidad en la carne, y en ella se hizo posible la paz. Aquella noche se oyó cantar: «Paz a los hombres de buena voluntad» (San Lucas). De pronto, todo se sobrecogió y esperó. De la paz de Dios se desprendió un trozo y nació en un Portal, y se hizo vocabulario de amor para el mundo, letra de esperanza, gorjeo de encuentro. La paz se hizo Niño y habitó entre nosotros, pero hubo quien no la recibió. «Vino a su casa, y los suyos no la recibieron» (San Juan). Y aún nos resistimos a acogerla, y tal es el susto que nos da la paz, que solemos decir: «Si quieres la paz, prepara la guerra». (Vegecio, escritor romano del IV). Una mentira asustada y sórdida que quiere ser verdad. Si preparas la guerra, habrá más guerra; porque la guerra, llama a la guerra. Como la bola de nieve en un alud, acumula más nieve en su histérico correr, en su frenético descenso hacia el caos. Si quieres la paz, hazte paz: en tus miradas, en tus manos, en tus pies, en tu corazón. Anda y da la paz. Mira y siente la paz. Deja que te invada la paz. Como orfebre de paz, construye en ti la alhaja de la paz. Y porque en Belén nos ha nacido la Paz, Diario, Feliz Navidad (11:51:11).

viernes, 23 de diciembre de 2016

23 de diciembre de 2016. Viernes.
SIN ASIDEROS

Bebiendo azul, desde la Trapería. Murcia. F: FotVi

-Salgo a andar y lo hago por una alfombra roja que, desde la plaza de la Catedral, te lleva hasta la Trapería, calle principal de Murcia. Pudiendo ir por fuera, lo hago por donde ella me señala, que es guía para tiendas, cafeterías, y miradas. Salir a pasear sin otra intención que sentir los pies y dejar que los ojos miren, y vean, y escuchen, y sientan, es, en Navidad, un regalo del latido que es la ciudad. La ciudad latiendo y yo oyéndola latir, como cuando te pones un pájaro al oído. Hace fresco y la gente anda un tanto envarada, metida en sus adentros; como si fueran sólo pensamiento, o intimidad que corre. O calor interior: donde el alma. Veo a un pobre, le doy una moneda, y me sonríe; al instante queda en su meditación, en su templo íntimo, quizá pensando en sus cosas, o en las cosas del mundo, que tan herido anda. Veo a un perro que jadea, con la boca cerca del suelo, y a una señora mayor que, tras unos pocos pasos, respira hondo -ahogo- y sigue. Y a contraluz, veo la torre de la Catedral, subiendo, yéndose de sí misma, y, en la cortada que hace, dando con los nudillos en el azul, hiriéndolo, bebiendo azul; y veo a la gente atareada en correr, en ir de prisa. Veo humear el café en las mesas de las cafeterías. Y veo la paz; la paz, Diario, que falta en otras partes: tan martirizadas, tan sin asideros, tan terriblemente silenciosas a pesar de los atentados y las bombas (19:07:14).

miércoles, 21 de diciembre de 2016

21 de diciembre de 2016. Miércoles.
MARÍA NOCHEBUENA

-Se repite el caos; con la navaja del odio, se multiplican los atentados y las muertes, se corta la paz. A trozos. No importan ni el lugar ni la razón: se trata de crear confusión, y, con la confusión, miedos. Miedo al laberinto, miedo a lo que pueda pasar, miedo al ¿y «si, en la próxima, me toca a mí»? Una interrogación lógica y cruel, despiadada, pero real. Antes fue en Londres, en París, en Bruselas, en Madrid, y ahora ha sido en Berlín. Una pirámide de muertos, de vidas segadas, de latidos y sueños parados. Y lo que me parece más terrible y cruel es parar o destruir un sueño, cercenar un latido. ¿Y qué queda de todo esto? Un recuerdo pavoroso de miradas de reojo, de inseguridad asustada. Y lo más alarmante es que no sólo buscan muertos, sino enfermar las almas de los vivos. Embarrar las almas de los vivos de recelos, de suspicacias, cercenarle la alegría de vivir. Pues yo me atrevo a poner -si me lo permitís- esta gota de rocío (Isaías) en este mundo de desierto y zozobra, de ansiedad, para que alivie un poco la sed de justicia que lo acucia, y no muera de dudas y lutos, de tragedias. Como cada año, ahí os mando este poemilla de Navidad. Y, si así os parece, sed felices; es mi deseo, mi ala libre que vuela sobre el caos (11:53:48).


lunes, 19 de diciembre de 2016

19 de diciembre de 2016. Lunes.
LLUVIA CON IRA

Aguas crecidas, en el río Segura. Murcia. F: FotVi

-Luego de la tormenta, viene la calma; ha dejado de llover y la ciudad sale de su aturdimiento y se dispone a ser ciudad normal y andariega, laboriosa. Ya pasó lo peor; o lo mejor, salvo por lo de la abundancia desmedida. No es igual que llueva o que diluvie, como no es lo mismo decir unas pocas palabras sabias, que muchas irreflexivas y descuidadas. Algunos políticos y curas desatinados y patéticos saben algo de esto: hablan y hablan sin lograr alcanzar el fin, que casi nunca tienen. Hoy he salido a pasear, y he fotografiado el río, que parece un Ebro, tan crecido va. En Los Alcázares, inundaciones: la plaza del Ayuntamiento va a rebosar: corre el agua como un inmenso río, que se precipita en el mar. La lluvia, sí, pero con modales, cortés, sin salirse de madre. ¿No puede ser una lluvia cordial, mansa, sin cóleras desatadas? Yo, Diario, pediría un término medio: lluvias pacíficas, como una mano que acaricia, y sin iras descontroladas (19:28:52).

domingo, 18 de diciembre de 2016

17 de diciembre de 2016. Sábado.
POR LA BELLEZA

Armonía bulliciosa, en el jardín. La Torre. F: FotVi

-Llueve. El agua alegra la tierra: la mulle y enternece para la nueva primavera. Llueve con fervor de bocado, apasionadamente. No está mal que así sea en esta tierra de sol y mesura pluvial. Las flores del almendro ya deben estar removiéndose en el interior de las raíces, pensando en vestirse de luz para su aparición en febrero, como un árbol con muchas velas encendidas. Mientras, los políticos van y vienen, luchan, disimulan la sangre en las uñas, se llueven en ellos mismos. Y la justicia se hace blanda, maternal, lírica casi, con los que profanan capillas y dicen cosas procaces mientras se desnudan ante un altar y ríen su propia gracia, tan desgraciada. Dijo Dostoievski: «El mundo sólo será salvado por la belleza», por la belleza y no por el resoplido y la palabra con caries, mellada, mal oliente. Y añadió: «Y la belleza es Cristo», donde se conjuga, por ser amor, Diario, todo bien, o la total armonía bulliciosa (12:33:16).

viernes, 16 de diciembre de 2016

16 de diciembre de 2016. Viernes.
SALTAR AL INFINITO

Existe un más allá, en el aire hacia Canarias. F: FotVi
-Nos es frecuente ni digno de asombro («¡oh!») ver la noticia de diez jóvenes luchando por ser los mejores en aquello en que se afanan o sueñan. Bien sea la música, el deporte, la política, la medicina, la investigación. Soñar, o romper el techo de la fe y de las cúpulas, de los telescopios, e irse a las estrellas y desde ellas saltar al infinito. Más allá de toda idealización, más allá del cosmos y de la ley de la gravedad. Pero con los pies en la tierra y en el trabajo, en el esfuerzo de cada puntada bien dada y a punto de coser, y juntar, lo descosido. Van desde los 17 a los 32 años: así de jóvenes y así de avispados son para no dejarse llevar por la mugre de la resignación o el aquí me las den todas. No quieren aparecer recostados en el sofá del no hacer nada y con un cigarrillo y una copa de indiferencia en la mano, riéndose amargamente del mundo y de su propia e inútil peripecia vital, de su torpeza sin sueños. Estos diez jóvenes quieren soñar y hacerlo con euforia, con embriaguez de utopía, con casi un lascivo deseo de triunfo. En esta época de crisis, del nini (ni estudia, ni trabaja), estos jóvenes, Diario, dicen que existe un más allá donde han intuido el éxito, el laurel del premio, la exaltación de la recompensa (18:45:52).

jueves, 15 de diciembre de 2016

15 de diciembre de 2016. Jueves.
AMOROSO LANCE

Dándose caza, en la Catedral de Colonia. Alemania. F: FotVi

-San Juan de la Cruz, o el poeta que tanteaba en la noche para, desde la fe, desde el desolado y sin embargo lluvioso desierto de la fe, vislumbrar, o entrever, a Dios. Dando tumbos entre la gracia y la aridez, y amando, San Juan de la Cruz -ayer fue su día- se engarzaba, se alojaba en el Todo, o en lo que solemos llamar Amor o Dios, o el Esposo buscado por el Alma. El místico vive en el cuerpo -entre pucheros, Santa Teresa-, pero con el alma en vuelos de búsqueda, en éxtasis liberadores. Se escapa el alma, mientras el cuerpo se resiste a la huida: el alma es ligera y el cuerpo es pesado, como el ala y el pájaro, como su vuelo y su tener que volver a tierra a picotear alpiste. Aunque ambos, ala y cuerpo, al fin, se dan la mano, se concilian, hay boda, hay vuelo. «Tras un amoroso lance, / y no de esperanza falto, / volé tan alto, tan alto, / que le di a la caza alcance», escribe San Juan. Un lance de amor divino, y un vuelo con alas de esperanza, le hacen volar tan alto, que acaba por dar a la caza alcance. Dios arriba -el Esposo-, y, desde abajo, en vuelo espiritual, sin límites, el feliz cazador da a la caza alcance. Cazar al Dios que salva, Diario, que buena caza ha sido (18:42:17).

martes, 13 de diciembre de 2016

13 de diciembre de 2016. Martes.
DIAMANTES ROTOS

Lágrimas calladas, en El Cairo. Egipto. F: ABC

-Veo en la prensa una foto de una monja llorando. Oigo esas lágrimas. Las oigo en mis ojos, como lamentos callados del mundo. La causa ha sido una masacre -23 víctimas- en una catedral cristiana copta de El Cairo. En vez de rezos reflexivos y de alabanza, ha habido bombas, y un salmo de desesperación en las lágrimas de la monja, un tumulto interior de preguntas -¿Por qué, Señor?-, quizá sin respuesta. O con una respuesta tan íntima, tan postrada, que no oímos. Las preguntas quedan petrificadas en las lágrimas, que se hacen diamantes rotos, cuentas de un rosario atormentado que nunca acaba. Un rosario de muerte. Y en ningún lugar del mundo he oído un minuto de silencio (el silencio es audible) por esta acción cruda y feroz contra unas personas que hacían sus rezos, sus inciensos de fe, sus manos de paz alzadas. Los minutos de silencios suenan más -y se exhiben más- si se hacen en los estadios o en las plazas públicas de los ayuntamientos. Aunque esos minutos de silencio, a veces, no digan nada. O digan un poco de algo sin definir. Y todo porque como dicen que dijo Curcio Rufo, historiador romano: «Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos». Puede ser. Tal vez, esas lágrimas tan clamorosas y calladas de la monja, sean el minuto de silencio enternecido que el mundo no ha dicho, y que ella, Diario, lo ha expresado llorando, con las manos enlazadas y el corazón absorto, vislumbrando que algo suena más allá de las bombas, en lo invisible, donde el espíritu ve lo que no los ojos, o que los ojos ven y no lo dicen (11:08:49).

domingo, 11 de diciembre de 2016

11 de diciembre de 2016. Domingo.
PREGUNTA

La respuesta, San Juan de la Cruz, en Murcia. F: FotVi

-Domingo, y Dios en medio de nosotros: él señala caminos de alegría, dice la Escritura. Porque «fortalece las manos débiles», «robustece las rodillas vacilantes», y dice a los «cobardes de corazón: sed fuertes, no temáis». Las manos, ese suceso con el que se enhebra una aguja o se dispara un arma, con el que se acaricia o se hiere, o se planta un árbol. Y las rodillas, la dulce máquina de poder andar, de salir de ti, de irte a otras partes donde el trabajo o la amistad, o el simple ejercicio de la contemplación. (En la contemplación se abarca todo lo creado). Fortalecer y robustecer lo débil y vacilante, lo que duda si estar de pie y doblarse, o caerse sin poder levantarse. Y lo más arduo: «los cobardes de corazón». A éstos, un consejo: «Sed fuertes, no temáis». Porque «se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará». De tal modo, que Juan el Bautista manda a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús si era él el que tenía que venir, y éste les contesta: «Id y contad a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven (se despegarán los ojos del ciego)…, los sordos oyen (los oídos del sordo se abrirán)…, y a los pobres (los cobardes de corazón) se les anuncia la Buena Noticia». Jesús, como argumento, cita a Isaías, que ocho siglos antes ya había trazado el programa del Mesías: la liberación de los oprimidos y el rescate de los maltratados por el destino. Ya entonces anunciaba Isaías: «Y volverán los rescatados del Señor». Y lo harán con cánticos y sueños: «Vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán». Sin selfie, sin fragores, sólo en procesión de salvados, con salmos en la boca y los pies ligeros; camino, Diario, de la salvación (19:10:39).

sábado, 10 de diciembre de 2016

10 de diciembre de 2016. Sábado.
TERNURA

Latiendo, al otro lado de la valla, en Murcia. F: FotVi

-Este otoño va pasando por días de luz y turbiedad. En estas tierras, es más dócil el otoño que otras estaciones del año -invierno y verano, sobre todo el verano-. El verano, que te asa con sus chicharras crujiendo, crepitando como las llamas de un incendio. «El aire del otoño no derriba el amor», dice el poeta José María Soubirón, ¿y por qué?, porque «lo envuelve un momento de ternura». La ternura, o esa otra escala suave del amor, que, como el roce de un gato a tus pies de ermitaño, abriga y enternece, y corteja; y acompaña y dulcifica la soledad, arropándola con su rabo afablemente sobón. Hoy, día de los Derechos humanos, reivindico la ternura como una de las primeras fases de nuestro transitar por el respeto hacia el otro. Primero, mirar, vislumbrar, y luego disponer el corazón para el golpe de afecto que te hace entrar en el ámbito del otro y aceptarlo, sin tretas, tal como es, en su interior (su templo, su bóveda infinita) y en su mundo exterior, donde se hace la inquietante e hipnótica aventura de vivir cada día, de ser a cada instante, de estar irradiando cosas a cada momento, como sueños, fantasías, o simplemente espejismos, que también valen en épocas de desesperanza y melancolía. Libertad, equidad, y fraternidad; y ternura, Diario, como toque de algo que te hace ver que todo lo otro está ahí, al otro lado de tus latidos, también latiendo (18:57:11)

jueves, 8 de diciembre de 2016

8 de diciembre de 2016. Jueves.
INSTANTE DE ARTESANÍA

Artesanía irrepetible, en el jardín. Murcia. F: FotVi

-Se llamaba María, el Ángel la llamó «la Llena de Gracia», y la posteridad, Inmaculada Concepción. Luego el Pueblo la fue llenando de galanterías y le fue poniendo nombres según su capacidad de invectiva apologética o simplemente poética: la llamó con todos los nombres cariñosos y románticos posibles: Fuensanta, Consolación, Caridad, del Pino, de las Huertas, Covadonga, Pilar, Carmen…, y así hasta un universo inacabable de nombres. Pero lo de Inmaculada Concepción es el nombre que más le cuadra. El prefijo In significa «no, sin»; mácula: «mancha, pecado», y concepción: «fecundación al comienzo del vivir». Por lo que Inmaculada Concepción es el nombre que más le va. Pues «desde el principio, desde que empezó a formarse en el seno de su madre «no tiene mancha, no la visitó el pecado», y todo como gracia de Dios y en previsión de la muerte y resurrección de su Hijo, Jesús. En nosotros, ocurre esta gracia tras el bautismo; en María, en el mismo instante de ser concebida. Es decir: al contrario que al resto de mortales, a ella en ningún momento de su vida la tocó el pecado, la tiznó, pues el pecado resbaló en la muerte y resurrección de Jesucristo y pasó de largo, sin rozarla. No la embarró. Aunque el barro sirva para hacer artesanía, Dios rehúye el barro y hace artesanía con la gracia, y le sale esta obra maestra que es María, su Madre. Así lo expresó Miguel Hernández, el poeta de la sencillez excelsa: «Oh elegida por Dios antes que nada; / Reina del alba, propia del zafiro, / nieta de Adán nacida en el retiro / de la virginidad siempre increada». «La virginidad siempre increada», o la virginidad, Diario, creada por Dios para esta ocasión única, como un instante de artesanía, irrepetible (18:34:30).

martes, 6 de diciembre de 2016

6 de diciembre de 2016. Martes.
ÍDOLO ROTO

Amor en cruz, Catedral de Murcia. F: FotVi

-Voy a decir que amo la luz, para que mi adversario diga lo contario, que ama las sombras, escribió el poeta. Tal dijo el poeta, y se sentó a pensar. Siempre ocurre así, se dijo: si dices blanco, tu enemigo dirá negro, y si dices gris, el otro lo difuminará. O sea: una mente ideologizada, es una mente que apenas piensa, que sólo muerde, o ladra. El ideologizado nunca se da por vencido, y arremete contra todo lo que está al otro lado de su ideología. Ya sea ideología política o religiosa. Da igual. La ideología mata las buenas intenciones, y, si se hace en nombre de Dios, mata a Dios. La ideología mata un poco a Dios en cada uno de los otros que va aniquilando en el nombre de ese mismo Dios. «La acción une a los hombres; las ideologías suelen separarlos». Vicente Ferrer. Al Dios que es amor, hazlo ideología, o partido, o sólo doctrina, y habrás perdido a Dios, lo habrás fragmentado, los habrás hecho un ídolo roto. Dios, descendido del amor, bajado del rendido y humilde pedestal de la misericordia, ya no es Dios, es cosa, es chisme, es sólo un credo sin fe, sin esperanza: un Dios fallecido. Dios, Diario, es amor, y no ideología: es el Dios en el que yo creo creer (19:21:12).

domingo, 4 de diciembre de 2016

4 de diciembre de 2016. Domingo.
UNA LÁGRIMA OCULTA

Siempre hay vida, en el jardín. F: FotVi

-Un minuto de silencio, y el silencio honra, dice, clama, encauza sentimientos. Se hacen minutos de silencio para que en ellos quepa la desgracia, el revés, el cáliz que se bebe en la adversidad. ¡Cómo suena un minuto de silencio, qué grito tan desgarrador es! Oír el silencio en un estadio de fútbol o en una concentración numerosa, sacude, sobrecoge, aturde. En un minuto de silencio, se oye sobre todo tu interior, oyes a tu alma dar voces dentro de ti, es zarandeado tu corazón. Zumba la abeja de tu conciencia, se abre a la oración o a la contemplación, e insistes en un llanto íntimo que no aflora hacia afuera. Un minuto de silencio por los atentados de París o de Niza, de Bruselas, del equipo de fútbol del Chapecoense, por cualquier causa y en cualquier lugar del mundo, y el detonante siempre es la muerte. La muerte, que ocurre cada día, conmueve más, sin embargo, si es en racimo. Y yo me pregunto: ¿es el número o la muerte lo que nos conmueve? ¿O la cercanía? ¿O el pensar que me podía haber tocado a mí? Entonces, Diario, pido un minuto de silencio por el mundo que se nos muere, sin ruidos, calladamente, o con el ruido terrible de la guerra, del accidente, y que aún sigue viviendo en ese silencio recogido, apartado, que hacemos para lamentarnos de la otra muerte, la ajena, celebrando, al tiempo, que aún existimos, que aún tenemos una lágrima oculta que dar, y la damos, en silencio, postrados (18:38:12).

sábado, 3 de diciembre de 2016

3 de diciembre de 2016. Sábado.
ANÁS AL BASHA, PAYASO

El payaso Anás al Basha, en Alepo. F: FotVi

-«El payaso es un poeta en acción», dijo el controvertido y rebelde Henry Miller, novelista norteamericano. El payaso es el poeta que siempre se equivoca y provoca la risa. Se equivoca pretendiéndolo y, de paso, hace reír. La risa es la sacudida agitada que nace de esa equivocación. Por algo decía Buster Keaton que «el comediante hace cosas graciosas. Pero un buen comediante hace que las cosas sean graciosas». Subir y bajar de una silla, por ejemplo, con diferentes ceremonias, y casi cayéndose. Charlie Rivel. El día que el hombre aprendió a reír, dio el paso más trascendente hacia su humanización. Ese día se libró de sí mismo, al barro lo hizo espíritu, y a la mueca, luz. Alumbró su rostro, le dio vigor a sus ojos, maravilló a su boca, la desencajó, y la boca irradió. En Alepo, en la guerra, ha muerto un payaso. Iba con la risa allá donde se hallaba un niño triste; iba redimiendo niños del horror y del llanto, del sufrimiento inocente. Su nombre, Anás al Basha; y desde hoy, el nombre de un nuevo ángel en el cielo de los niños, que abren los ojos y no entienden el pavor de las bombas, su estruendo aterrador. Con Anás al Basha, los niños dejaban el llanto y se protegían con la risa, se parapetaban tras la risa, y eran felices en un instante de luz, en una pausa del odio. Luz (o risas), contra las bombas, contra el odio. E iba ganando la risa. Hasta que una bomba, Diario, ha roto su cara de ángel-clown; ángel-clown que prestaba risas por odio, que se metía en los ojos del niño y le hacía ver paz donde había guerra, y mariposas donde destrucción. Así, Señor, dan su vida los santos, los limpios de corazón de este mundo, los que hacen reír a los que lloran (11:39:16).

jueves, 1 de diciembre de 2016

1 de diciembre de 2016. Jueves.
TOCAR LA LLUVIA

Lluvia sobre la vejez, en el jardín. F: FotVi

-Veo la lluvia, oigo la lluvia; y (como Amos Oz, en Tocar el agua, tocar el viento, su hermosa novela), la toco. Tocar la lluvia, tocar su cuerpo, su estallante cuerpo, su quebradizo y volátil cuerpo. Sin embargo, al tocar ella mi cuerpo, se rompe, estalla en un cosmos de pequeños mundos que ejercen de cuerpos celestes, y, si dan en mis ojos, me hacen ver estrellas. Estrellas fugaces, clamorosas. Hoy llueve pausada y trabajosamente, con cuidado, no vaya a romperse lo que acaba de empezar a reconstruirse: la luz y el gozo de remediar la tierra, que tanto tiempo ha tenido abandonada. Como dice Isaías de Jerusalén: «Nunca más se dirá de ti “Abandonada”, ni de tu tierra se dirá jamás “Desolada”, sino que a ti te llamará “Mi complacencia”, y a tu tierra, “Desposada”». Ya sé: no es para tanto; pero esta lluvia es una pequeña llama que mantiene encendida la esperanza, la de que la tierra y el océano no mueran, que sigan alentando árboles y plantas, y praderas en el mar. Y mientras me mojo de lluvia, contemplo la foto de una anciana que ha cumplido años, 117. Y pienso, ¿cuántas veces habrá regado la lluvia a esta mujer tan centenaria, tan celebrativa, tan próxima al silencio que todo lo dice, que todo lo calla? Y, mientras veo caer la lluvia, Diario, entro en meditación, y contemplo la otra cara oscura de la lluvia, la que devasta regiones y, hecha río, afluencia, se va al mar, que, en definitiva -Jorge Manrique-, es el morir (18:24:56).

martes, 29 de noviembre de 2016

29 de noviembre de 2016. Martes.
FIESTA EN LA CASA

La Virgen, en el jardín de la Casa. F: FotVi

-Hoy ha sido fiesta en la Casa. 30 aniversario de su fundación. La Casa con apellido; y apellido brillante, fértil en calidades humanas, hermoso: Casa Sacerdotal. Sin arcos de triunfo, así es llamada, Casa Sacerdotal. Casa donde viven sacerdotes, y hasta hace no tanto, con Obispo. Javier Azagra. Aquí vive la ancianidad consagrada, y, salvo excepciones, accidentada, o a punto de desguace. También hay vida joven que ansía iniciar el vuelo, que está saliendo del nido. Se le nota en los ojos y en el andar rápido, les cantan los ojos y el andar se le escapa de los pies, caminando como galgos. Dos funciones que casi le faltan a la ancianidad: se oscurecen los ojos y los pies se instalan en el vaivén, en la duda, y, si quieres dar un paso, das medio, y, así, hasta cansarte de dar tantos medios pasos, aunque lleguen, por fin, fatigados, donde quieren. Ha celebrado misa el Obispo, don José Manuel, y le ha acompañado el Arzobispo emérito de Burgos, don Francisco. Los demás, una veintena de sacerdotes, hemos concelebrado, y nos ha venido bien a los viejos rezar y cantar con los jóvenes, porque, unidas, todas las voces parecían nuevas, inusualmente voladoras, libres Y, luego, un concierto de piano a cargo de don Alfonso Guillamón, en el que han sonado espirituales negros y música de Mendelsshon, en su Rondo Capriccioso, que empieza como el caer de la nieve, suave, preciso, y termina siendo viento desatado, enardecido, como algo que saltara vigoroso y pleno de las teclas del piano, escapándose. Y luego comida y despedida. Todo en orden, Diario, como la vida misma, como el silencio que aguarda, atento, al otro lado de la puerta, esperando callarte, pero no en las palabras que dices, que éstas permanecen, sino en los actos interrumpidos, que salen contigo de escena y marchan al mundo de los recuerdos, donde, como un día de ventisca, van palideciendo, hasta ser algo negro, sin formas (19:48:48).

lunes, 28 de noviembre de 2016

28 de noviembre de 2016. Lunes.
EL RETOÑO

El Retoño, en el jardín. F: FotVi

-Adviento, o vigilia en espera, vigilia en festiva expectación, o el Amén o Conclusión que llega; llega el Retoño (Apocalipsis), y ya se observa florecer y pintarse en el árbol del tiempo, hacerse Fruto glorioso, coloreado de ricos sabores. Vigilia larga como un rezo de monje, o como un grito de liberado. Adviento. Cuarenta y pocos días recitando el «Ven, Señor, no tardes», urgiéndole a no retrasarse, poniendo fe en sus pasos para que llegue a tiempo y no se demore. Que llegue a tiempo, que el Retoño sea algún día árbol con frutos de vida y no sólo velamen; es decir, no sólo árbol con hojas esplendorosas que siempre mueren cuando llega el otoño. Morirse de ostentación, de apariencia, de no haber sido nada. Triste. O si por otro lado están la pobreza, el luchar por la justicia, el pasar de largo cuando te insultan, el decir sí cuando el resto arbitrariamente dice no, o decir no cuando todos ponen en su boca un sí mendaz, degradante, y te enfrentas y luchas porque todo eso cambie, se transfigure, y entras en vigilia, y pides la llegada del Retoño, del «Renuevo», hasta quedar llenos «de la ciencia del Señor», que nos lleve a una paz incesante, viva, pertinaz, tenazmente encinta, fertilizada. La fe tiene formas distintas de manifestarse, de darse, de lucir en la sociedad, de ser Amén. Si luce en mí esta paz, me he dicho, Diario, iluminará a muchos, como una cerilla en la adversidad de lo oscuro, como una mano que tantea y ve (18:41:22).

sábado, 26 de noviembre de 2016

26 de noviembre de 2016. Sábado.
EN LAS PALMAS

Utopía en el cielo, desde el jardín. F: FotVi

-Veo un video del programa Buenos días Canarias, y, aparte de conmoverme, me hace pensar. Me lo envía mi sobrina Paqui, profesora y lúcida creadora de ensoñaciones para los niños. Se trata de un ejercicio de reivindicación del colegio en favor de la mujer. En el día en que se celebra el día mundial contra la violencia de género, el colegio Ceid Don Benito de Las Palmas se llena de color y fiesta, de sentimiento y petición: que no mueran más mujeres a manos de sus parejas, que se respete su dignidad, su grandeza, su hermosa dimensión de mujer. En una metáfora arcaica, bella, hecha para oídos castos aún, dice el Génesis, que el hombre fue hecho con «el polvo del suelo», y la mujer, de una costilla que «había tomado del hombre». Del polvo y de una costilla, ¿qué es más noble? A lo salido del polvo, Dios «insufló en sus narices aliento de vida», le dio lucidez, hizo que se movieran sus piezas, sembró su inteligencia de luz, de proyectos, hasta sentirse capacitado para llegar al más allá, donde las luces de la noche. Y lo puso a soñar, a desear, lo inspiró, lo condujo por el tiempo y el espacio, lo liberó. Y, luego, de esta cosa, de este trasto fascinante, de una de sus costillas, cerca del corazón, sacó un latido e hizo a la mujer. Y desde entonces la mujer fue pulsación, belleza, ímpetu inteligente, ramo de llamaradas. Y así formó Dios «al ser humano», sagaz, dominador (y dilapidador) de animales y plantas, ángel y demonio, ira y paz, locura y fascinación. Ternura y pasión. El Creador lo pensó todo bien, pero el polvo se deslució, y ahí sigue todo marchito, a la vez que alzándose esperanzado en manos de los niños. Ellos dicen y representan con sus manos pintadas de verde y gritando en alto, que es posible que nazca una mujer y un hombre nuevos, con más cielo que tierra en sus almas, elevados sobre sus sombras, capaces, Diario, de atrapar nubes o utopías con las manos, capaces de vivir vuelos  (19:46:21).

jueves, 24 de noviembre de 2016

24 de noviembre de 2016. Jueves.
DESCOMPOSICIÓN

¿Por qué no una rosa?, en el jardín. F: FotVi

-Vivir en el odio perpetuo, debe ser como vivir en un fuego que no cesa. Como vivir, muriendo, en una hoguera. Amos Oz, en su novela Tocar el agua, tocar el viento, y tratando de describir un ambiente perverso de soldadesca depravada «por un millar de deseos viles», dice: «Un hastío pesado y embotador lo cubría todo con una capa de pútrida descomposición». Y lo que se descompone, hiede. Hiede nuestra sociedad, y por tanto hiede, repugna, apesta todo (o casi) lo que es ella. Hiede la política, las redes sociales, cierto universo cabreado de la prensa, los que se perdonan a sí mismos y no lo hacen con los demás, los engreídos, los mutilados intelectualmente, los cicateros en dar misericordia, los tontos útiles, los que imponen leyes que ellos no guardan, los serviles, los que afligen bancos, los que llevan y no llevan corbata como impostura, los que pasean barbarie y demonios y revólveres verbales al cincho de su intolerancia, los matones, los puros sin virtud, los catetos instruidos en furia y no en letras, en fin, los que lloran sin lágrimas o sólo con lágrimas de cocodrilo, los monstruos sin un latido -nunca, jamás- amoroso. O vivir -sin vivir- en el odio, destilando hiel por el colmillo endemoniado de la perversidad. Estimo que hay que someter a examen las palabras, y los silencios, y todas las purezas e impurezas de la vida, y observarlas fríamente, sin pasión, con la humildad del que ve que su vida acaba y quisiera que ésta hubiera sido otra, más floresta y menos roca, más paz y menos guerra, más amor. Ha muerto Rita Barberá, Diario, ha muerto el cebo de la ignominia, el pimpampum de la infamia, el silencio que se moría. Y no es que yo la defienda, sencillamente le ofrezco mi compasión, mi piedad, le ofrezco salvarla en mi interior, como se salva a todo ser herido y abandonado en el camino (19:16:49).

martes, 22 de noviembre de 2016

22 de noviembre de 2016. Martes.
HE OÍDO LLOVER

Día de penumbras, en Murcia. F: FotVi

-Y hoy, al despertar, creí oír música en las alturas, oía llover. Hoy, día de santa Cecilia, patrona (o señora) de la música. O doncella musical. ¡He oído llover! El cielo ha llovido la música del agua, para el pentagrama de los campos, para sus agotadas fauces, para sus paroxismos de sequía. Decía Claudio Rodríguez -ya lo he citado otras veces- que la claridad viene del cielo, y el agua, y el sol, y el rocío, y las auroras boreales, y la vida. Y la tormenta, y el huracán, y el tornado. De la tierra, sin embargo, sube la fe, la esperanza, las raíces que claman para poder ser humedecidas, para sentir la euforia de ser mojadas. Del cielo bajan las estrellas. Y de la tierra sube su reflejo. Parecía que iba a llover. Pero la lluvia se ha ido con la música a otra parte, y ha sido lluvia allí donde siempre se da, donde es abundancia, donde, quizá, no la necesiten. Hoy, en Murcia, ha amanecido un día gris y de penumbras, de soledades, donde la tierra ha soñado ser tierra regada, tierra amada, para, al fin, ser sólo, Diario, tierra desengañada, escéptica, llorosa; una vez más, tierra dolorida (18:11:26).

lunes, 21 de noviembre de 2016

21 de noviembre de 2016. Lunes.
JUGUETES ROTOS

Por los niños de la guerra, en San Blas. F: FotVi

-Me preguntaba: ¿Nos merecemos un niño? En un mundo como el nuestro, ¿nos merecemos la inocencia? ¿Y el poder asombrarnos? En el día universal del Niño, ¿nos merecemos el poder ser como niños? ¿Tenemos la sencillez necesaria, esencial, para sentir que así es? ¿Ser como niños? ¿Tenemos la fortaleza suficiente para ir aprendiendo las letras, los números, tocar la física, experimentar la química, y, en cada hallazgo, dejar que los ojos se llenen de extrañeza, se pasmen, lleguen al embeleso? ¿Al éxtasis? Ayer fue el día universal del Niño. ¿Y qué? ¿Se han parado las guerras donde las bombas, los intereses, la brutalidad, destroza escuelas, rompe niños, mata sueños? ¿Cómo se recoge la mirada absorta, aterrada, de un niño superviviente, y que, despavorido, anda buscando su escuela, sus libros, sus amigos, su maestro? Quizá no haya llanto en los ojos de estos niños, quizá sólo haya confusión ante tanta ferocidad, ante tanto desprecio por su inocencia desgarrada, arruinada, por esa crueldad desatada de la guerra. En el día universal del niño, nos dedicamos a recoger restos de niños rotos, de niños huérfanos de ley y de cultura, de niños, con unos pocos años, que han crecido de pronto, hasta notarse con el corazón lleno de odio, de rencor con metralleta. La noticia: ayer, en Alepo, quince niños fueron sacrificados por los bombardeos que se cruzan entre los rebeldes y la fuerzas leales al régimen de Al Assad, y, entre el fuego de unos y otros, quedan atrapados otros 80.000 niños más, que, de momento, ya han dejado de ser niños; de momento, Diario -sin libros, sin escuelas, sin maestros, sin la luz del espíritu-, ya son juguetes rotos, niños mayores en manos del odio y la saña, niños envejecidos  (11:10:17).

sábado, 19 de noviembre de 2016

19 de noviembre de 2016. Sábado.
LA CIUDAD

Nunca estás solo en el mar, amanecer en La Torre. F: FotVi

-Ayer volví a La Torre, pero con ojos barrocos, llenos de avenidas y árboles gigantescos de ciudad. Y ruidos perversos y estéricos de coches que van y vienen, contaminantes. Y gente con prisas, apurada, con un cierto aspecto de cansancio en su apariencia. En la ciudad, ves la pobreza en las calles con la esperanza de que caiga una moneda en su mano alargada. Esperanza en las manos alargadas, demoradas, persistentes, de la pobreza. En el campo, todo es distinto, más coloquial, más íntimo, más secreto. Y más natural. Afinaban los pájaros; en verano huyen: les espantan los veraneantes que llegan con todos los ruidos y heridas de la ciudad. Una ardilla me saludó mirándome con osadía, o con el gozo de quien recibe complacido a un colega desconocido. Me miró desde su altura -una palmera-, y siguió llevándose dátiles a la boca con sus patas delanteras; sin inmutarse, comiendo con los mofletes hinchados, con aparente glotonería. Yo le dije: «Hola, ardilla», y entré en el patio de casa, donde me esperaban para ser barridas las aceitunas caídas del olivo. Eran negras, aceitosas, apetitosas para el mirlo y el petirrojo, y el gorrión. Ando, y veo el mar, y recibo su consuelo, ahora que está solo, ahora que estamos solos él y yo, sin el clamor desnudo de los bañistas, sin el pésimo gusto desnudo de ciertos bañistas. Y ya, de vuelta a casa, Diario, pienso en lo que escribió Hemingway en El viejo y el mar: «Y, de pronto -dice-, se dio cuenta de que no hay nadie que nunca esté solo en el mar». El mar, de dulce o trágica compañía, pero siempre amigo fiel… La mar (12:45:30).