lunes, 17 de agosto de 2026

17 de agosto de 2026. Lunes.
COMO LA LUCIÉRNAGA, DAR LUZ

Pequeña luz en la mina. Cracovia, Polonia.

-Agosto se nos está yendo, como si volaran aves de nuestras manos abiertas. Los latidos de nuestro corazón vuelan con ellas; las aves, sin embargo, pueden volver al sitio de donde partieron, los latidos del corazón idos, no. Pero lo maravilloso es que los latidos que se van, son sustituidos por otros, como si fueran el tictac de un reloj, que marca la hora y cuenta el tiempo, y se renueva sin descanso. Entre tanto, contemplo el mar, me asombro de la luz, de las hortensias del ardín, de las palabras que escribo, de los silencios que se me revelan sonoros –los silencios de Dios–, y, con Confucio, digo: «Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir». El arroz nos da vida, y las flores, Diario, nos hacen ser, soñar, volar, y, como la luciérnaga, dar luz, aunque sea poca, a quien nos la pide en la oscuridad, en la necesidad. Ser esperanza. 

domingo, 16 de agosto de 2026

16 de agosto de 2026. Domingo.
LO QUE NO SE COMPARTE, NO SE TIENE

Cielo azul turquesa, luminoso. Salinas de S. Pedro. Murcia

-La Virgen de agosto, la de la Asunción, ha dejado un cielo azul turquesa espléndido, luminoso, adornado con pequeñas nubecillas blancas, que lo aniñan y dulcifican, lo humanizan. Los creyentes cristianos nos reunimos los domingos alrededor del sepulcro vacío y celebramos la resurrección del Señor, el que diera de comer a las multitudes y calmara las iras del mar. La iglesia está llamada a ser comunidad universal. «Dios quiere que todos los pueblos se salven, y lleguen al conocimiento de a verdad». La iglesia es, siguiendo la doctrina de San Pablo II, «camino hacia el hombre». La iglesia no se encierra en nada ni en nadie. Dios es tan inmenso, tan grande, que si no se comparte, no se tiene. Si lo compartimos con otros, es signo de que Dios está con nosotros. Dice el salmo: «Oh, Dios, que todos los pueblos te alaben». Todos los pueblos llamados, Diario, a la tarea de alabar y bendecir a Dios. Todos. 

sábado, 15 de agosto de 2026

15 de agosto de 2026. Sábado.
Y LA ASCENDIÓ AL CIELO

Ascendida alcielo.  F: Prensa,

-La Asunción de la Virgen: el júbilo y la alegría dan en mi boca y me la llenan de felicidad, de alabanza, de veneración. María ascendida, llevada a los cielos en cuerpo y alma: Dios colocó junto a sí a la flor más bella del jardín de la creación. Dios ideó la belleza y la plasmó en María, belleza que ella trasmitió a su Hijo Jesús, el que amó hasta morir en la cruz por amor. La belleza de la cruz. Dios puso todo su amor y toda su invención en María, y, acaba su misión en la tierra, quiso recuperar ese amor que él había creado, puro, limpio, inmaculado, amor de «hágase en mí tu palabra», amor de amamantar al Hijo, y la ascendió al cielo, donde la coronó de gloria y esplendor, y donde la cantaron y siguen celebrando los ángeles. Celebramos la Asunción, pero sobre todo, Diario, celebramos a María en su destino de plenitud y perfecta configuración con Cristo resucitado. Cristo ascendió, María es ascendida, y el cielo la recibe extasiado, tabién celebrativo. 

viernes, 14 de agosto de 2026

14 de agosto de 2026. Viernes.
LA PALOMA DEL FIN DE SEMANA

Ángeles con alas, no vuelan, quedan para siempre en la piedra. Croacia.

-Corrió su cortina de sombra la luna y el sol salió jubiloso, servicial, a recorrer su camino de luz y vida. Anteayer. Y ya estamos a un paso del fin de semana, tan ansiado y celebrado. Como el sol, el fin de semana se abre feliz, con los pies pisando la arena de la playa o soñando vuelos imposibles. Demasiadas veces la paloma del fin de semana vuela con alas de ficticia e impostada felicidad. En todo caso, si logramos ser felices un fin de semana, dura lo que tardamos en pestañear o en sonreír de compromiso. Y es que todo en la vida pasa a la velocidad de luz; unas veces pasa dejando huella, otras, ni eso, como si una mano invisible fuera borrando lo que escribimos en la pizarra del recuerdo. Y es que todo se pierde, Diario, menos la esperanza. Dios luce en lo alto, siempre. En él no hay eclipses. 

jueves, 13 de agosto de 2026

13 de agosto de 2026. Jueves.
EL POEMA DE LO INABARCABLE

La luna hoy, puede con el sol, ambos belleza de los cielos.
Torre de la Horadada. Alicante.

-Y pasó el eclipse: hubo unos momentos –¿dos  minutos, tres?– en los que la luna pudo con el sol. La hormiga del espacio pudo con el gigante que nos enciende el cielo cada día, y orquesta con su luz la alegría de vivir. Un eclipse nos habla de la grandeza y la belleza de lo pequeño, de la enorme dimensión de un átomo o una molécula. De la “partícula de Dios”, llamado así al Boston de Higgs. Nos quedamos con el recuerdo de una visión espectacular, imborrable. Un científico ha dicho que es «el espectáculo más bello. No hay nada que lo supere». Dios creó la belleza y la dejó ir por el universo, como se deja volar un ave o se escribe un poema de amor. Es, Diario, el poema de lo inabarcable, de lo inesperado, de lo sorpresivo. 

miércoles, 12 de agosto de 2026

12 de agosto de 2026. Miércoles.
ECLIPSE, EMBELLECER LA OSCURIDAD

Eclipse total, embellece la oscuridad. F:  Prensa.

-Arden los bosques y el sol se oculta, tapándose los ojos quizás para no ver tanto desastre, tanta ruina. Guerras, terremotos, invasiones…La luz primera, la que hizo el Creador antes de nada, la que daba color a las cosas, se oculta tras la sombra de la luna. La humildad del sol, deja por unos instantes que la pequeñez de la luna apague su lámpara excelsa que ilumina la tierra. El sol nos da la luz; la luna, nos da lo único que posee: la oscuridad, en la que vive la noche. El sol nos despierta a la contemplación de la belleza, y la luna, al examen de nuestra vida interior. En la creación, todo es belleza, lo mismo la luz que lo que tiene capacidad de apagar esa luz: todo es inspiración, lugar de asombro, fascinación. Un eclipse, sin duda, Diario, embellece la oscuridad: el Creador lo ha hecho todo bien. 

martes, 11 de agosto de 2026

11 de agosto de 2026. Martes.
AUNQUE SEA LLORANDO

Suena el violonchelo, calla la orquesta. F: Prensa.

-Sonreír, aunque sea llorando, es un aliciente en el vivir, a veces monótono, de cada día. La sonrisa ilumina el llanto y lo hace humano, le quita dramatismo. No es sonreír por no llorar; es sonreír aun con el llanto en los ojos. Los ojos lloran, la boca sonríe: es la sublimación del ser humano en la sonrisa. La sonrisa es el verso liberador de la risa, es la poesía que encierra el aleteo del poema de la vida. El humano es el único ser de la creación que expresa su contento en diversas tonalidades. Una alegría extrema, la carcajada con platillos y trompetas; una alegría discreta, la risa solo melódica, como un solo de violonchelo; y la de menor intensidad, la sonrisa, como un solo de violín o brisa ligera llegada del mar. Sonreír, aunque sea llorando, Diario, es una bendición de Dios, expresada y hecha verso en los labios, apenas abiertos, liberando una melodía.