martes, 6 de octubre de 2026

6 de octubre de 2026. Martes.
LLORO CON EL QUE LLORA

Maravilla. Cuevas del Drach. Baleares. F: IA

-Riadas destructivas, voraces. Tormentas. Lamentos. Lágrimas. Personas que han perdido a algún ser querido o han sido damnificadas en sus haciendas. Un drama terrible. Veo las lágrimas de los dañados y se me encoge en corazón. Como pide San pablo, lloro con el que llora. Pero río con los bosques y el manantial, con la tierra y las raíces, con la cueva donde, como de mano de artista, nacen las estalactitas y las demás figuras modeladas por el agua en la roca caliza. La lluvia enternece la piedra y alimenta los ríos y hace nacer primaveras que alegran los ojos y el corazón. Dios, con la lluvia, nos ha dado la inteligencia para que pensemos maneras y modos de evitar la tragedia. Yo pienso en la belleza de la lluvia y del embalse que la doma y la retiene, y la hace riqueza y alivio para los tiempos en los que la nube y el chubasco se hacen esperar. Es la razón, Diario, por la que, con la lluvia, lloro y río, y doy gracias. 

lunes, 5 de octubre de 2026

5 de octubre de 2026. Lunes.
ESCRIBO COSAS RARAS

Tras la lluvia, la flor, como el pobre, sonríe. Torre de a Hoaradada. Alicante.

-Abro el lunes como las hojas de un diario y me dispongo escribir en él. Página en blanco. Inquietud. Tenso las cuerdas y doy el primer acorde. «Ayer, nublado, no llovió», escribo. Y me lamento por no haber sido yo lluvia en el huerto sin pan del pobre, en sus manos agrietadas de necesidad, que piden una moneda y devuelven una eternidad feliz; en ojos sin lágrimas, que, para no herir, lloran hacia dentro; en su dulce y agradecido mirar, que, como el árbol, siempre paga al que lo riega y mulle la tierra a su alrededor. A veces, escribo cosas raras y me salen bien, porque dan en mi corazón, y lo liberan, lo acercan a lo trascendente y noto, Diario, que mi conciencia descansa.

domingo, 4 de octubre de 2026

4 de octubre de 2026. Domingo.
UN BOCADO DE AMOR

Lluvia tras la ventana, goteando belleza. F: Internet. IA

-Anteayer oía llover como el que oye a la vida llamar a su puerta. En día de lluvia, pienso, medito, leo, oigo, la lluvia me habla, mi silencio la escucha. Al tiempo que llueve, mi corazón late, pero sin interrumpir el lenguaje de la lluvia, que habla de bendición y gracia. Anteayer viernes llovía agua, siempre tan vital; hoy domingo llueven aleluyas; aleluyas en los  yo me mojo, para sentir la alegría de ser inundado de Dios, que murió y resucitó por mí, por la humanidad. Nosotros, que somos la viña del Señor, necesitamos agua, para que haya una buena cosecha y «corra la justicia como un río» y todos podamos vivir en la luz de la paz y el abrazo de la fraternidad. Ser y sabernos hermanos, es abrir el evangelio en nuestras vidas y darlo a los demás, como un bocado de amor. Es, Diario, vivir el evangelio e ir dándolo. 

sábado, 3 de octubre de 2026

3 de octubre de 2026. Sábado.
LA NOCHE TIENE OÍDOS

La noche oye; el día ve. Torre de la Horadada. Alicante

-Me acuesto con la noche y me despierto con el día: magnífica experiencia de sombra y luz, de cerrar los ojos en la esperanza y despertar con la esperanza, cumpliéndose, de seguir viviendo. En el sueño probamos un anticipo de la muerte, con el día gozamos el sabor –a veces doloroso– de la vida. La vida es dolor y claridad, pero también asombro y experiencia. La noche es reflexión y sueño; el día, trabajo y ocasión de descubrir qué somos y adónde vamos. Existe un proverbio que dice: «El día tiene ojos, la noche tiene oídos». La noche es bella y lúcida si se sabe escuchar lo que nos dice; el día es el traductor de la noche y copia lo que ella le susurró. En la noche, se escucha más el corazón, en el día, la inteligencia y la vida, en la que se anotan y abren los asombros de la luz. El día y la noche, Diario, son una hermosa y esencial gracia del Creador. 

viernes, 2 de octubre de 2026

2 de octubre de 2026. Viernes.
EL RAYO DE SOL NO HABLA

Silencio, amanece el sol. Casa Sacerdotal, Murcia.

-El milagro se repite cada día: sale el sol, hace su recorrido triunfal y luminoso, da vida a la tierra y los océanos, las aves vuelan y las plantas crecen, los peces siguen haciendo «sendas por el mar», y el silencio del universo dice la grandeza del Creador. El rayo de sol no habla, ni la rosa en el rosal, ni el reflejo de la luna en el charco del camino, ni las estrellas, ni los bosques, ni el papel escrito que cae al suelo, todo en la creación se compone de silencios, silencios que son alabanza. El salmo clama: «Criaturas del Señor, bendecid al Señor. Ensalzarlo con himnos por los siglos». Los que rezamos Laudes los domingos, Diario, ponemos voz a esa alabanza, que silenciosa en su origen, se hace clamor y estruendo en boca de miles de gargantas agradecidas, que elevan himnos al Señor. «¡Loado sea mi Señor!», dice el cantor, y el Universo contesta: «¡Amén!» 

jueves, 1 de octubre de 2026

1 de octubre de 2026. Jueves.
TOCAR LA UTOPÍA

Humildad dorada del otoño. Torre de la Horadada. Alicante.

-Acabado el tercer trimestre, finaliza una etapa más de mi vida llena de luz y alguna sombra, pero hermosa y atractiva, contada, día tras día, con pasión y amor. Adiós, verano; bienvenido, otoño: en tus hojas caídas me recuesto y pienso. Y en tu humildad dorada, escribo y sueño, y, a veces, me parece tocar la utopía. La utopía es vivir un futuro dorado en circunstancias adversas, o tener la ilusión de que con el tiempo todo será mejor. Es ver una paloma y pensar que es posible la paz. Decía Tomás Moro, filósofo y teólogo inglés, que «sin utopías el mundo no cambiaría». La utopía hace que la ilusión y el trabajo  –y con la ayuda de Dios–, Diario, un día feliz el mundo pueda ser mejor, más justo, más habitable; ah, y menos endiosado.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

30 de septiembre de 2026. Miércoles.
BIEN IDO

Playa de LasPalmas de Gan Canaria, : PGH

-Se nos van los días como arena entre los dedos, sin pausa y con la velocidad del minutero en el reloj. Menos mal que la eternidad no pasa; la eternidad es, está, inamovible, fija, si un antes y un después. La eternidad no muere, no es tiempo. La eternidad vive en Dios, y en Dios todo es infinito, como su amor. En la eternidad no pasan las hojas del almanaque; en la eternidad, el amor de Dios suple a esas hojas que se arrancan y se pierden en el silencio de la nada. En la eternidad, todo es Dios y vida, porque todo es Amor. Yo no sé cómo será la eternidad, pero sí sé lo que es el amor de Dios: perdón, cruz, misericordia, redención, fiesta, indulgencia, divinidad amorosa. Bien ido el mes, Diario, si al fin viene otro sin calendario, solo encendido de Amor. Bien ido.