jueves, 24 de septiembre de 2026

24 de septiembre de 2026. Jueves.
EN EL ABRAZO DEL MAR

Toco el mar, en Lopagán. San Pedro del Pinatar. 

-Ayer vi y toqué el mar, y, en él, vi y toqué la belleza de la vida, la anchura de un abrazo. En el abrazo del mar, se abraza a Dios, su creador, y todo lo que él ha dado vida: la tierra, el cielo, las estrellas, las leyes que rigen lo creado. El mar es el latido de Dios en la tierra, su alabanza interminable. En esa alabanza vivo, Diario, dándome vida y alimentando mi esperanza de eternidad. ¡Vivo! 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

23 de septiembre de 2026. Miércoles.
EL MAR HABLA

Mar de Croacia, bellísimo. 

-Hoy, si Dios quiere, volveré a ver el mar. El mar, o ese lago inmenso que cada día airado o en paz alaba al Creador. Sin ser el mar –decía A. Machado–, Dios está en el mar, como está en la rosa o en el silencio, en la risa o en el llanto, en todo lo que es luz. La belleza se huele, se respira, se vive en el mar. El mar es belleza y comunicación: comunica su estado de ánimo: o besando suavemente la playa o atacando con furia los acantilados. El mar habla, pero como decía Borges, «el mar es un antiguo lenguaje, que ya no acierto a descifrar». El mar nos admira y nos asombra porque de él venimos y en él están nuestro nombre y nuestro primer apellido, anónimo. El mar, Diario, nos recuerda y nos acaricia con su brisa y se nos da como belleza y esplendor, como algo sublime que habla de trascendecia. 

martes, 22 de septiembre de 2026

 22 de septiembre de 2026. Martes.
CAMINAR DE SU MANO

Coro de aves alabando al Creador, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante

-Me levanto, parpadeo, miro el calendario y ya estamos en martes; se me arremolina un vuelo de aves en la cabeza y la facultad de dar gracias acude a mis labios, llenándolos de alabanzas. Parafraseando un refrán inglés, digo: «En todo día hay una bendición disfrazada». (Gracias, Rafael, por la cita). Dios bendice –consagra– el día, desde la lanzada del ciprés hacia arriba, al silencio de una oración intima. El ciprés, creciendo, reza; lo oración discreta, aun sin palabras, reza. Llenar los silencios de alabanza a Dios, Diario, es llenar el día de su presencia y plenitud, de su compañía amistosa, caminar de su mano. 

lunes, 21 de septiembre de 2026

21 de septiembre de 2026. Lunes.
EL OLOR DE DIOS

Olor a azahar, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante

-El reloj del tiempo ha caminado un día más y ya es lunes. Doy gracias por despertar y ver la luz, y, santiguándome, poder decir: « ¡Hoy es lunes!». Doy gracias al cielo porque cada siete días vuelve un lunes y me regala veinticuatro horas más de vida, de luz, de trabajo, de poder contemplar las estrellas, y de poder cantar las maravillas que el Gran Hacedor nos ha regalado. Cogido de la mano del lunes camino, bendigo, río, lloro por el llanto del mundo, escribo, saludo a las aves del cielo, intento no dar patadas ni a la luz ni a nada de lo creado, huelo la vida y celebro que huela a mí y yo a ella. Es, Diario, el olor de Dios, que trasciende a cada cosa creada y da en mi olfato, y me llena de fe, de esperanza, de Vida. 

domingo, 20 de septiembre de 2026

20 de septiembre de 2026. Domingo.
DIOS ES JUSTICIA

El ser humano trabaja la tierra, y esta florece. Bretaña francesa. 

-Un día más mi lengua se hace campana que repica e invita a amar a Dios y al prójimo. El domingo acerca al creyente un poco más a Dios: es el día del Señor. Y el Señor es don  y gracia, y justicia. En el evangelio de San Mateo de ese domingo, se nos habla del propietario que contrata obreros para su viña a distintas horas el día. Y, al final del día, paga a todos por igual. Se quejan los llamados a primera hora: «Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno». ¿Tienen razón estos obreros, obra injustamente el propietario? Este contesta: «Amigo, no te hago ningún injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?» Es la justicia, y el don y la gracia; es de justicia dar lo acordado al obrero –un denario– y es don, gracia, igualar el salario sin tener en cuenta las horas ni el trabajo. Dios, Diario, es justicia y ante todo, es gracia, donación: se da todo en la Eucaristía. 

sábado, 19 de septiembre de 2026

19 de septiembre de 2026. Sábado.
LA LLUVIA ES CIEGA

Lluiva en Los Alcázares, siempre daña. F.Prensa.

-Y llovió, abundantemente, con inundaciones en zonas cercanas a Murcia capital. La lluvia, que se rige por leyes que no dependen de la inteligencia, hace lo que estas leyes –presión atmosférica, temperatura, humedad…– le dictan que haga. Así los estableció el Creador y obedecen a su ley. La lluvia es ciega, inexorable, insensible, y, al no ser libre, hace lo que le ordena la ley, sin miramientos, sin cortesías, y, a veces, despiadadamente. El ser humano, inteligentemente, hace embalses, canales, acequias, encauza las aguas y las hace riqueza y belleza. Cuando la inteligencia humana olvida sus obligaciones, esta bendición del cielo se hace tragedia, lamento, devastación. Clamemos –y recemos–, Diario, porque acaben la dejadez y la desidia humanas, su falta de discreción, y de respeto a sí misma.

viernes, 18 de septiembre de 2026

18 de septiembre de 2026. Viernes.
PERO NO MATA A LA ESPERANZA

El geranio, tras la lluvia, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-Ayer el cielo se vistió de sayos negros, cerró sus nubes y se puso de lluvia. Un día así, entristece, pero no mata a la esperanza; me dije: «Volverá a lucir el sol», y seguí con mi alabanza al Creador. Hay veces que me gustaría ascender hacia lo alto de las nubes y, desde esa atalaya, contemplar la belleza de las cosas, que, mojándose, se sienten renacer: el bosque, la hormiga, el geranio, la humildad del almendro, el mismo mar y la abundancia de vida que hay en él. Dice el aforismo: «Cada nube tiene un rayo de sol detrás de ella». Es el rayo de sol, que, mañana, hará que brille con más esplendor y atractivo lo que hoy ha sido regado. Ah, y menos mal, Diario, que la lluvia no paga impuestos.