jueves, 22 de octubre de 2026

22 de octubre de 2026. Jueves.
LA SÍLABA DE DIOS

El niño bendice, la madre contempla: F: La Verdad

-Hoy, fiesta en la Casa Sacerdotal y en el Seminario de San Fulgencio: la alegría nos da en los ojos, en los labios, en el corazón. Pongo atención y oigo mis latidos, son latidos de amor filial y reverente. Exultantes. Algo hermoso repica, volea campanas en el campanario de nuestras vidas. Nos visita la Fuente Santa de la que manó, sin romper el cristal de su pureza, el Hijo de Dios, nuestro Señor y Hermano, el que sonreía con los niños y daba esperanza a los pobres y lisiados. Antes, de estudiantes, la llamamos Señora de los Corazones, ahora, crecidos, Virgen de la Fuensanta, o manantial de luz y santidad. Nuestra ancianidad se apoya en su bastón maternal de gracia e intercesión, de gozo celeste y mano que, alargada, ayuda y bendice. María, Diario, es la sílaba de Dios que siempre habla de amor y donación: de cruz y resurrección. . 

miércoles, 21 de octubre de 2026

 21 de octubre de 2026. Miércoles.
 EL TÚNEL DEL MIEDO

Oscuridad y luz de luna, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-Cerré los ojos y me invadió la oscuridad: entré en el túnel del miedo. Con la oscuridad, se nubla la visión y toma vida la duda del tacto, que se adelanta y, tocando, habla al paso que se va a dar. El tacto es la otra luz que nos queda para no llegar a la caída o tropezar con el obstáculo que la acechan. La ignorancia es la más trágica falta de luz de la vida. Una vida ignorante, es la primera y más grave limitación del ser humano. El delito, la humillación, la violencia, la traición, pueden ser consecuencia de la falta de una instrucción adecuada. Yo, cada día, pido por los niños del mundo que, debido a la pobreza, no tienen escuelas, ni maestros que les enseñen a vivir, a ser libres, a elevar su dignidad. Sin embargo, Diario, ser pobre, no tiene que ser sinónimo de analfabeto e indigno, de paria y deshecho, de ser nada. De estar humillado. 

martes, 20 de octubre de 2026

20 de octubre de 2026. Martes.
LA SONRISA DE UN NIÑO ENFERMO

La sonrisa de un niño enfermo, es un cielo nuevo que se abre. F: IA

-No hay nada que me conmueva tanto como la sonrisa de un niño enfermo. Son sonrisas como de cristal, como acuarelas hechas de ternura y belleza, en las que Dios pusiera su dedo de luz y consuelo. Dios está en el niño que sufre como en un sagrario de fragilidad, como si algo divino se pudiera romper, pero permaneciendo. En el niño enfermo, sonríe la esperanza de curar, y, en su sonrisa, esa esperanza se transmite a todos aquellos que desean su curación. A los padres y familiares de un niño enfermo, les diría, que estar enfermo no es un fin, es un eslabón más para que la ciencia encuentre tratamientos que puedan curar. La enfermedad de un hijo, puede hallar el remedio para que otros niños consigan sonreír sin enfermedad. Consolémonos eficazmente, Diario, pensando así. 

lunes, 19 de octubre de 2026

19 de octubre de 2026. Lunes.
Y LLUEVA AMOR

Papa León, celebrando misa tras la operación. Roma. F: IA

-Y la sonrisa del Papa volvió a Roma, y se llenó de paz la gran ciudad. Al Papa León le han extirpado un trozo de pulmón, pero ahí sigue: sonriendo esperanza y dando paz en sus saludos. Desde la humildad, como una lluvia lenta y festiva que cala, el saludado es más expresivo y riega más. Una tromba de agua destruye, una lluvia suave y casi bautismal riega, empapa, llega a las raíces. Una sonrisa humilde no hiere como una carcajada desmedida, solo bendice, y se hace grande cuando llega al alma. Una sonrisa de humildad es lo que necesita el mundo de las espadas y las miradas enfrentadas; un sonrisa, Diario, que abrace como la cruz del Calvario, y llueva amor. 

domingo, 18 de octubre de 2026

18 de octubre de 2026. Domingo.
ESPIGA COLMADA, EN EL TRIGAL

Día del Domund, una oración. F: IA

-Ha llegado el domingo y en mi corazón vuelan palomas, y el aleluya se hace cántico en mis ojos y en mis labios. Yo, que sufro las carencias de la ancianidad, en el domingo, me lleno de paz en el Señor y doy gracias. Reconozco que Dios me guía y me alienta con su gracia. Doy pasos en la fe. Hoy fiesta del Domund, el Evangelio se hace luz que parpadea en la vida de la humanidad. El lema de este año: «Uno en Cristo, unidos en la misión». La fe en Cristo es personal, íntima, esencial, consecuencia de una llamada, y lo que une es la misión, el darse, el colaborar para que el Evangelio, como un fuego espiritual que arde gracias a la oración y a la ayuda que prestamos, avance en el mundo. Seamos en nuestra vida un ejemplo de buenos ciudadanos, que dan al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios. Seamos, Diario, espiga colmada, en el trigal de la Iglesia.

sábado, 17 de octubre de 2026

17 de octubre de 2026. Sábado.
EL MILAGRO DE LA LUZ
            
Temblor de la luz al amanecer. Casa Sacerdotal, Murcia

-Hoy, al ver de nuevo el milagro de la luz de amanecida, doy gracias y pido por los que no pueden ver la luz. Cuenta Lucas en su evangelio, que, yendo Jesús camino de Jericó, un ciego gritaba a su paso. Lo querían silenciar. Pero Jesús se detiene y le pregunta: «¿Qué quieres que haga por ti?» Él le responde: «¡Señor, que vea!». Jesús le dice: «Recobra la vista. Tu fe te ha salvado». (Lc 18: 35- 43) En ese momento recobró la vista y siguió a Jesús glorificando al Señor. Es lo que yo pido por los ciegos del mundo: «¡Señor, que veamos!» La fe y la oración son el camino hacia la luz. Ante todo, Diario, hacia la luz interior, en donde se realiza el milagro de la conversión. «¡Señor que, convertidos, veamos y nos incorporemos a la comunidad de tus discípulos! ¡Que hallemos en ti la alegría nuestra salvación!»  

viernes, 16 de octubre de 2026

16 de octubre de 2026. Viernes.
DIOS NO MALDICE

Cielo de llovizna, ayer mañana. Casa Sacerdotal. Murcia

-Ayer lloviznaba, suavemente, como si un hisopo asperjara bendiciones desde el cielo. La bendición baja desde lo alto y la acción de gracias que sale de la boca del bendecido, sube hacia el cielo como incienso quemado en un corazón satisfecho. El agua bendice, la sequía es una maldición bíblica. Pero no siempre la lluvia fue bendición, hubo veces que fue castigo, maldición. «Samuel invocó al Señor y el Señor envió aquel día truenos y lluvia; y todo el pueblo tuvo miedo del Señor y de Samuel». (S 12:18). Tener miedo; es decir, el pueblo respetó la voluntad de Dios y de Samuel, su enviado. Yo, sin embargo, veo siempre la lluvia como una bendición. Pues también se dice en la Escritura: «Yo daré la lluvia a su tiempo, lluvia de otoño y primavera». (Dt 11: 14). Dios, Diario, con la lluvia nos bendice, siempre; Dios no maldice.