viernes, 30 de enero de 2026

30 de enero de 2026. Viernes.
NO MALTRATEMOS LA TIERRA

Sol, lluvia, tierra, fe, en Murcia. Casa Sacrdotal.

-Ayer, viento, y lluvia, y árboles arrancados de raíz. Ver las raíces de un árbol es como ver la vida derribada, caída en desgracia. El árbol necesita la tierra para vivir; el ser humano, para morir, donde empieza una nueva vida. La tierra da vida y sostiene lo que llamamos naturaleza, por algo la llamamos madre. La madre tierra la llamaba san Francisco de Asís. La tierra es la madre que se deja acariciar por el sol y beber en las ubres de las nubes. Sin el agua y el sol la tierra sería una esfera de escombros inservibles para la vida. Amo la tierra porque además de vida me permite soñar: son los otros vuelos que me regala esta madre tan singular. Como decía el Papa Francisco, Diario, «no maltratemos la tierra», es la única riqueza que pertenece a todos, también al pobre, aunque a veces se la arrebaten. 

jueves, 29 de enero de 2026

29 de enero de 2026. Jueves.
UNA PALOMA EN MI CAMINO

Una paloma en mi camino, blanca como la jaculatoria de un niño.
Casa Sacerdotal. Murcia

-Caminaba yo hacia la barbería y una paloma, volando, vino a posarse en mi camino. Era blanca como una jaculatoria de niño. Con un caminar señorial y altivo y picoteando brinzas caídas de las casuarinas, los enormes árboles de la calle Luis Fontes, me impedía pasar. En un principio la dejé estar, sonreí. Torpe al andar, me costaba dar una vuelta y evitar a la paloma. Pensé espantarla; pero, recapacitando, recordé a los tres jóvenes del Libro de Daniel, Ananías, Azarías y Misael que, echados al fuego por no arrodillarse ante la estatua de Nabucodonosor, cantaban: «Aves del cielo, bendecid al Señor». Tras pensar, y cuando ya tenía el brazo levantado para espantarla, me detuve y dije: «En las aves, te bendigo, Señor». Y la dejé estar, hasta que harta de picotear, alzó el vuelo y se elevó. Yo, feliz, seguí mi camino hacia la barbería. Cualquier circunstancia sirve, Diario, para hacer alabanza al Creador.

miércoles, 28 de enero de 2026

28 de enero de 2026. Miércoles.
LIBERTAD Y DIGNIDAD

Como la gracia, el cielo destella luz. 
Casa Sacerdotal, Murcia.

-Leo el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz y me sorprende esta afirmación. Escribe: «La gracia es un estado de libertad y dignidad». Es un estado de libertad porque das tu amor voluntariamente, nadie te obliga a darlo. Es como la fruta que está en el árbol y alguien la coge y se la mete a la boca y la mastica. Del mismo modo, si le das paso a la gracia de Dios en ti, invade e ilumina tu corazón, que se deja conducir por el amor de Dios. La libertad es un don que ennoblece, adorna, asea. La gracia, además, es un acto, que, por medio de la fe en el sacrificio de Cristo en la cruz, Dios bendice y no maldice. En este tiempo en que todo se vende y se compra, que Dios, Diario, te regale su amor y su protección, es una hermosa dádiva por la fe en Cristo muerto y resucitado., es un regalo cada día renovado.

martes, 27 de enero de 2026

27 de enero de 2026. Martes.
PACIENCIA Y SABIDURÍA

Pirámide de la paciencia. :F: Internet.

-La paciencia y la sabiduría, según San Agustín, se dan la mano: son algo así como la sed y el agua. El agua calma la sed; la paciencia enriquece la sabiduría. La paciencia es tiempo, que bien utilizado, propicia el estudio y éste el conocimiento. La paciencia hace florecer, como la flor el almendro, la calma interior. La paciencia es un don de Dios, tan grande, que Él mismo la ejerce con el pecador. Gracia tras gracia, Dios hace que el pecador se convierta y, como el grano de trigo echado en tierra, dé el fruto de la espiga. Dios bendice al paciente, dándole más paciencia y paz interior. En la paciencia, el ser humano, Diario, toca la santidad y florece en ella. 

lunes, 26 de enero de 2026

26 de enero de 2026. Lunes.
UNA SONRISA EN EL ROSTRO

Leyendo un libro, en la biblioteca. : F: Internet

-Cuando todavía no me he acostumbrado al nuevo año, ya estamos a 26 de enero: echando días atrás, que, como sombras, nos siguen en el recuerdo. El recuerdo viene a ser algo así como una fotografía que se pone en movimiento; la imagen quedó en quietud tras el clic de la máquina, pero llega el recuerdo y con otro clic lo pone en movimiento. Sucede algo parecido con la lectura: escribes y lo escrito queda como muerto en el papel, hasta que alguien llega y, leyendo, le da vida. Entro en una biblioteca: todos los libros, de pie, se me están ofreciendo. Elijo unos evangelios: leo. La fotografía toma movimiento: «Dejad que los niños se acerquen a mí, y no les molestéis: el reino de los cielos es de los que se hacen como ellos», habla Jesús. (Mt 19:14) La lectura del libro me ha puesto a Jesús ante los ojos y paso el día imaginando a Jesús con una sonrisa en el rostro y posando su mano en el pelo revuelto de la cabeza de un niño. La lectura me ha ayudado a ver y a pensar. Y aquí estoy, Diario, dándole vueltas, alegre, a lo leído. 

domingo, 25 de enero de 2026

25 de enero de 2026. Domingo.
EL PROFETA QUE ANUNCIA ESPERANZA

 Luz que alumbra a todo hombre. Amanecer en Murcia.
Casa Sacerdotal. 

-La profecía es el heraldo de Dios, que siempre le precede. En la Creación, la luz fue la mensajera de la presencia de Dios. «Hágase la luz», dijo Dios, y la luz hizo ver, en lo creado, la grandeza de Dios. Me agrada más el profeta que anuncia esperanza, como Isaías, que el que advierte siempre desastres. «El pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande… Acreciste la alegría, aumentaste el gozo…», dice el profeta, que anuncia la venida del Mesías. Y el papa Juan XXIII ya advirtió del peligro que corremos hoy de convertirnos en profetas «de calamidades». Jesús vino a salvar, no a condenar. Dice el evangelista san Mateo que Jesús «recorría toda Galilea enseñando y proclamando el Evangelio del Reino, curando enfermedades y dolencias del pueblo». Con su palabra curaba las almas, al tiempo que arreglaba los cuerpos. Dejémonos guiar por la luz de Cristo, Diario,  que al tiempo que instruye, cura las enfermedades. 

sábado, 24 de enero de 2026

24 de enero de 2026. Sábado.
EL TIEMPO NO TIENE CORAZÓN

Otoño en el bosque, con frío. Turquía.

-Ayer, nublado, como un cielo cubierto bajo una manta gris. Parece que el tiempo también siente el frío, y se tapa. Como el tiempo no tiene corazón, arde con el calor o se hace témpano con el frío. Desde el corazón, el amor y la ternura la ponemos nosotros, aunque los huesos se hielen de frío. El frío y el calor nos dan sabiduría: nos enseñan, abrigándonos o despojándonos de ropa, a defendernos de sus iras. El frío del invierno y el calor del verano pasan, pero el corazón siempre debe estar a una temperatura ideal para amar y soñar. Si el corazón se enfría, te protege del dolor, pero también te aísla del amor, dejó dicho Anäis Nin, novelista. Y se calienta demasiado, puede llevar a la destrucción. La temperatura ideal del corazón, Diario, es la de la ternura, en la que Dios anda inspirando, dándose, protegiendo.