miércoles, 18 de febrero de 2026

18 de febrero de 2026. Miércoles.
CENIZA Y PERDÓN

Cristo muere en la cruz. Catedral, Murcia

-Miércoles de ceniza. En el comienzo de la Cuaresma, la ceniza nos recuerda de dónde venimos y adónde vamos. Venimos del polvo, que, en la cuaresma, se convertirá en polvo enamorado, por el que Cristo muere en la cruz. La cuaresma pide nuestra conversión, creyendo en el evangelio. Dios es compasivo y misericordioso, dejémonos reconciliar con Él. Hagamos obras de conversión: oración, ayuno, limosna. La oración es apertura a Dios; el ayuno, renuncia a cosas superfluas; la limosna, la apertura generosa a los demás, dándose. Al final de estas acciones, aparece Cristo esperándonos para darnos su abrazo de perdón. La epifanía del perdón, su momento culminante, Diario, será en el aleluya de la resurrección. 

martes, 17 de febrero de 2026

17 de febrero de 2026. Martes.
EL POBRE DE ESPÍRITU

El Cristo de la Eucaristia, cruficado por amor.
Santuario de Jasna Góra. Varsovia,.Polonia

-A pesar de mis achaques –la vejez–, canto y alabo: estoy agradecido. Jesucristo también daba gracias: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado». (Jn 11:41) Y sobre todo en el momento de instituir el sacramento de los sacramentos: la Eucaristía. Jesús toma el pan y el vino y da gracias al padre antes de entregarlos como símbolo de la nueva alianza. «Habiendo tomado el pan y el vino, dio gracias». (Lc 22: 17 y 19). Dar gracias es un signo que dignifica a la persona que las da y a quien las recibe. El pobre de espíritu se come la palabra gracias, nunca la dice, la hace saliva entre los dientes, y la traga; el de ánimo generoso, por el contrario, siempre la tiene en la boca, y la va diciendo, como si regalara sonrisas, gozosamente. 

lunes, 16 de febrero de 2026

16 de febrero de 2026. Lunes.
MI PROVEEDOR DE VIDA

Un sueño en el cielo, volando. Torre de la Hotadada. Alicante.

-Me visto de optimismo y empiezo el lunes con la alegría de haber despertado y estar listo para vivirlo. Doy gracias. ¿A quién? A mi proveedor de vida: a Dios. Ayer pasamos de un amanecer radiante y azul, a un cielo vestido de nubarrones y un leve viento opaco y gris. Aunque me fallan las piernas, vivo los días con intensidad de juventud: escribo, leo, rezo. Con las aves, vuelo, sueño; con los árboles, vivo enraizado a la tierra y echo alguna flor en primavera, con las palabras pongo cosas en el papel, y alabo a Dios. No me puedo quejar, pues a pesar de ciertos reveses, que me causaron muchas lágrimas, me siento bendecido, y, por encima de todo, celebro la amistad. Intento vivir, Diario, el mandamiento nuevo: amar a Dios y al prójimo. Para lo que me vale mirar mucho la cruz de Cristo, intentar entenderla... e imitarla. 

domingo, 15 de febrero de 2026

15 de febrero de 2026. Domingo.
MANCHAR LA ACCIÓN LITÚRGICA

Sol de acuarela, dándose. Casa Sacerdotal. Murcia

-Ayer, un viento de causar estragos azotaba la mañana. Las aves migratorias cruzaban el cielo en bandadas dispersas, no en forma de flecha, como cada mañana. Los árboles se bamboleaban nerviosos. Los paraguas se revolvían del revés. Mientras un sol de acuarela, hacía su recorrido habitual y obsequioso. Y hoy domingo, Dios nos dice que sin trabajar por la justicia no puede haber eucaristía. Pablo dice que a quienes están hartos y se desentienden de los que pasan hambre no pueden celebrar verdaderamente la cena del Señor. Lo contrario mancha la acción litúrgica. (1 Co 11: 20-23). Por dos veces pone Mateo en boca de Jesús la cita del profeta Oseas: «Prefiero la solidaridad al culto». Recordemos que al final de nuestras vidas seremos examinados del amor; del vaso de agua que demos al sediento, del trozo de pan que demos al hambriento, del vestido con que vistamos al desnudo. Y es que, Diario, en el amor al prójimo, amamos a Dios. La tormenta de viento se ha calmado.

sábado, 14 de febrero de 2026

14 de febrero de 2026. Sábado.
DANZANDO Y CELEBRANDO

Amaneciendo sobre la ciudad, en la fe.
Casa Sacerdotal.  Murcia.

-Los jueves, en la Casa Sacerdotal, hay exposición de Jesús sacramentado. Dos horas: de las 5 a las 7 de la tarde. Sacamos a Cristo del sagrario, su habitáculo habitual, y lo ponemos en el sagrario más amplio de la capilla, rodeado de silencio y adoración. Vamos acudiendo a adorarlo, según podemos. Ayer hubo una sorpresa: un grupo de Hakuma vino e hizo más festivo y juvenil la adoración a Jesús hecho pan y humildad en la forma consagrada. Rezamos, cantamos y respiramos juventud. Su carisma es vivir y transmitir la fe a través de la alegría, la música y la adoración eucarística. Su presencia nos alegró nuestra ancianidad juvenil. Nos invitó a saborear la belleza de nuestra fe, viva e inquieta, casi traviesa, aunque esté en una vieja estructura de ancianidad y achaques. Damos las gracias a estos jóvenes, que, por unos instantes, nos hicieron vernos danzando y celebrando la bondad y el gozo de ser y sabernos hijos de Dios. ¡Magnífico, Diario!

viernes, 13 de febrero de 2026

13 de febrero de 2026. Viernes.
UN DRAMA TERRIBLE

Sabe que su belleza es efímera, y no llora su belleza. 
Torre de la Horadada. Alicante.

-Ayer: para despertar al alzheimer de las piernas que casi han olvidado andar, estrené medicación. Vino el ángel llamado Pedro –el enfermero–, y me acompañó, con cuidado angelical, hasta el médico, para que me viera las piernas y me recetara. Y el médico, amable, me recetó dos pastillas más, que engrosan las que ya tomo. 9 en total: una pequeña colina, comparada con el monte Everest que toman otros compañeros. Creo que Dios nos habla a través de la medicina: nos va poniendo alerta para el tránsito final. Lo que es de agradecer. Que algo tan trascendente y definitivo te pille desprevenido, Diario, sería un drama terrible. Mejor así: medicinándote para que te halles preparado. Gracias.

jueves, 12 de febrero de 2026

12 de febrero de 2026. Jueves.
RIÉNDOTE DE TI MISMO
Riendo a más no poder.  Ja, ja.

-Ayer, rompiendo mi costumbre, me levanté a las 6 en vez de a las 7. Despertar con ojos semidormidos y mirar el reloj y creer que ves las 7 y no las 6, lleva a deambular con una hora menos de sueño y algún bostezo más, aunque se adelanten los rezos y el trabajo. Andar soñoliento es como ir soñando, tocando asombros inconcretos –un ave que vuela con tu mano, un beso que recibes del aire–, aunque te sepas despierto. De pronto tropiezas con algo y la realidad se te aparece riendo. Te ves, acompañado de la silla con la que te has golpeado, riéndote de ti mismo. Caminar soñoliento es, Diario, vivir dos vidas en una sola vibración; es descubrir la otra vida que vive en ti. Maravillándote.