sábado, 28 de marzo de 2026

28 de marzo de 2026. Sábado.
LÁGRIMAS DE CERCANÍA

Jesús y la cruz, caído en tierra.
Monastario de Jana Góra, en Czestochowa. Polonia.

-Lloro, con lágrimas de cercanía y afecto, la muerte de Noelia, la joven de 25 años, a la que ayer, unos políticos y médicos de la muere le arrebataron la vida. La sociedad no ha sabido amar a Noelia, ser sensibles con ella y defenderla, mirarse en su debilidad como en un espejo, y, en el dolor, darle fuerzas y deseos de vivir. Si la hubieran cercado de amor, de cuidados extremos, de atenciones humanitarias y no de intereses económicos, quizá no hubiera deseado que la mataran, habría pedido seguir viviendo. Yo no juzgo a Noelia, Diario, juzgo a la sociedad que la ha maltratado y, tras herirla sexualmente, la ha lapidado. Descanse en paz. Que como su nombre indica y significa, sea «consolada y premiada por Dios», el Padre que siempre ama y no condena. 

viernes, 27 de marzo de 2026

27 de marzo de 2026. Viernes.
NUESTRA SEÑORA DEL DOLOR


María del Dolor, Murcia.

-Cojo mi dolor, lo envuelvo en una oración –sus alas– y lo echo al aire, quizá, en un vuelo de luz, llegue al cielo. Todo dolor es una astilla de cruz que te ha venido desde el cielo para tu glorificación. Duele  la cruz, tanto como los clavos que taladraron las manos de Cristo. Una espina en el pie duele; mucho más en la cabeza, en la que Jesús soportó varios de su aguijones. La rosa, en el jardín, se libra de las espinas del rosal; la cabeza de Jesús, la rosa más bella del jardín humano, fue taladrada por todas las espinar del rosal del mundo. Todos los odios dieron en Él, hiriéndolo de muerte. «Varón de dolores», llamó Isaías, Diario, a Jesús, ya que en él dieron todos nuestros delitos, como una diana en la que dieran todas las flechas. 

jueves, 26 de marzo de 2026

26 de marzo de 2026. Jueves.
ESCRIBO Y SUEÑO

Sueños en el cielo, en Murcia. Casa Sacerdotal.

-Siempre escribo lo que espero poder soñar. Y tras, escribirlo, digo: «He soñado que escribía». Mis sueños son el pájaro que vuela y se posa en el papel, dejando su trino y alguna de sus plumas. El simple hecho de escribir es un sueño que se va realizando letra tras letra escrita. Escribo y sueño, o sueño y escribo. «El silencio es el sueño que alimenta la sabiduría», dejó dicho el filósofo F, Bacon. Dar con la Belleza –con Dios– y poderla expresar, Diario, es el sueño del escritor que esto firma. 

miércoles, 25 de marzo de 2026

25 de marzo de 2026. Miércoles.
LA CRUZ DOLOROSA DE UNA CIÁTICA

Ángel con flores. Catedral.. Murcia.

-Hay veces que te levantas –ayer– y te ves con una cruz a las espaldas: la cruz dolorosa de una ciática. Al salir de la ducha y acacharme para coger la alfombrilla, un dolor fuerte y desgarrado en la espalda me impedía levantarme. Hasta que lo he logrado y de pie, con gran esfuerzo y agarrándome a todo, he logrado llegar a la cama y sentarme. Y desde ahí, llamar al enfermero de la Casa –aquel ángel llamado Pedro– e informarle. Y en silla de ruedas, me ha llevado hasta el Centro de Salud, donde un médico de familia, sonriente y simpático –el doctor Teodoro–, me ha auscultado y recetado. Y aquí estoy, Diario, aguadando a que Dios y las medicinas me ayuden a poder moverme y, sin tener que agarrarme a las paredes y al viento, hacer mi vida normal: la de rezar y escribir, y soñar que en todo toco la Belleza, la que no se marchita, la divina. 

martes, 24 de marzo de 2026

24 de marzo de 2026. Martes.
LUGAR DE NIDOS Y PÁJAROS

Mi mesa de trabajo, como un jardín. 
Casa Sacerdotal. Murcia.

-La mesa en la que escribo, tan sencilla y tan útil, tan generosa. Nunca se queja: es una magnífica colaboradora. Es la que me ayuda en mis trabajos y hace visibles, con el teclado del ordenador, mis sueños y silencios. En su metro de larga y sus 60 centímetros de ancha, caben libros, agendas, lápices, plumas, y mil cosas más. Pero sobre todo es altar para un Cristo crucificado y un ángel manco, que me acompañan y ayudan en momentos de duda y me animan a no dejar de escribir. La mesa antes fue árbol, lugar de nidos y pájaros, y frondosidad, siempre anclado a la tierra que la sustentaba y nutría. La mesa es el sirio de mis confidencias, de mis afanes, donde hago realidad jubilosa, sin aspavientos, mis silencios. Nunca le he dado las gracias, porque, por su pequeñez y humildad, pasa desapercibida. Pero hoy, Diario, deseo agradecerle su paciencia y su amistad, nunca me deja solo, es mi más fiel compañera en el trabajo, en ella gusto el buen sabor de la escritura. Gracias, mi mesa, amiga que nunca me fallas. 

lunes, 23 de marzo de 2026

23 de marzo de 2026. Lunes.
SI DIGO PÁJARO

Rosa en el jardín, Casa Sacerdotal. Murcia.

-Si digo pájaro se me hacen vuelo los pensamientos, y las manos que tocan la belleza –ayer abrió una rosa en el jardín–, y los latidos del corazón, que son alabanza en todo lo que vive. He descubierto que la naturaleza se hace plegaria en mí: el sol, la sombra que produce, el canto del mirlo, el libro que leo, el silencio que lo envuelve, la gracia del agua que danza en el manantial, la nube que oscurece al sol, las flores azules de la jacarandá, la tierra que da alimento al bosque, la lluvia que la hace renacer. Todo. Hago estas consideraciones, Diario, apoyado en lo que dejó escrito Dante Alighieri: «La naturaleza es el arte de Dios». El arte habla, Dios escucha y lo hace lenguaje para que el ser humano lo entienda y, entendiéndolo, lo viva y lo haga alabanza, alabanza que vuelve a Dios.

domingo, 22 de marzo de 2026

22 de marzo de 2026. Domingo.
EN ESTADO DE CONVERSIÓN

Cruz, sobre la iglesia en barrio de los obreros.
Varsovia. Polonia.

-Aquel día ya lejano, me acerqué a la pila del Bautismo y le dije a Jesús: «Dame de beber de esa agua que llega hasta la vida eterna», y un tal don José López me bautizó. Y desde entonces, sigo en estado de conversión, e intentando acercarme más a Jesús, mi salvador. Y aquí estoy, siempre en estado de transformación, anhelando seguir a Cristo, agarrado a su Cruz, como tabla salvadora. La cruz es el prólogo glorioso de la resurrección de Jesús, en la que hemos sido glorificados, y redimidos. Con la resurrección de Jesús, el agua que de él fluye sigue dando frutos de vida eterna. Cada día pido a Dios, Diario, no olvidar el día de mi bautismo (29 de octubre de 1933), cuando por primera vez me encontré con Jesús. Gracias por tu agua, Jesús, me calma la sed de ti.