viernes, 4 de septiembre de 2026

 

4 de septiembre de 2026. Viernes.
TODO ES MILAGRO

En el árbol, hablando de sus cosas. Casa Sacerdtal, Murcia

-Vino la mañana y con dedos de silencio, me despertó, y me dijo: «¡Vive!». Me sonrió: era un nuevo día. Tras asearme, miré por el balcón y vi dos palomas en lo alto de un árbol, que parecían estar hablando de sus cosas. El lenguaje de las palomas no se ye, pero hablan. Lo sé. Y así vivo, buscando en el Diccionario cada mañana las palabras que digan mis alegrías y mis tristezas, mis sentimientos y sueños, los vuelos de mi espíritu. Mi espíritu vuela y se detiene en la alabanza a Dios y en las cosas de su Creación, como el vuelo de una mariposa, el silencio y la belleza de una rosa, o el amor atento de una madre dando el pecho –su vida– al hijo. Si miras bien, Diario, todo es milagro, también el trozo de pan en el suelo que picotean la aves, o el asombro del niño que mira al cielo y no se explica el clamor del cielo estrellado. «Ah», exclama, y calla. Su silencio, bendice. 

jueves, 3 de septiembre de 2026

3 de septiembre de 2026. Jueves.
ALETEO EN LOS LABIOS

Aabanza a la gloria del Padre.Catedral de Zagreb. Croacia. 

-Me asombro de empezar un nuevo día y, al momento, noto un dulce aleteo en los labios: es la alabanza que desea ser dicha y hecha realidad en las palabras. Tras el asombro primero, llega la necesidad de alabar al Creador, que hizo la belleza y la dejó de adorno de las cosas, como destellos de su perfección. Pero frente a cualquier tipo de belleza, como la de la abeja libando en una flor, la de un rostro hermoso, la de la humildad del almendro florido, la de los océanos abrazando continentes, de entre todas, la belleza del alma, donde se guarda el tesoro espiritual de toda una vida, es la más convincente y cercana a la belleza divina, donde Dios se manifiesta con más intensidad y afecto, y donde el reflejo del Creador, Diario, se hace más evidente y conmovedor, y más apasionante.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

2 de septiembre de 2026. Miércoles.
SILENCIOS INTERIORES

Amanecer interior, con la belleza. Casa Sacerdotal. Murcia

-Ya camino por el segundo día de septiembre, con cabeza firme y pasos dudosos, y silencios rondándome la cabeza. Intentaré descifrar estos silencios, que me hablan, como casi todos mis silencios, de palabras de bien y de corazón generoso. A veces dejo de escuchar mis silencios o ignoro hacer lo que me piden. Luego lo lamento. Hoy hago propósito de escuchar lo que me indiquen: siempre me suelen señalar caminos a seguir; caminos de esfuerzo y de generosidad, de trabajo y libertad, de vuelos y ensueños. En los silencios interiores está nuestra vida más perfecta. Y es que, como señala un dicho anónimo: «El silencio es el lugar sagrado donde la conciencia habla». Dejemos hablar a nuestros silencios interiores, Diario, y que ellos guíen nuestras vidas por caminos de paz y bondad, y con la luz de la verdad. 

martes, 1 de septiembre de 2026

1 de septiembre de 2026. Martes,
MELANCOLÍA

Caminando por la belleza. Casa Sacerdotal, Murcia

-Pasó agosto y, con él, el tiempo, que se ha llevado las vacaciones y un trozo de nuestras vidas. Melancolía. Somos un poco más mayores y menos niños; pero somos, y estamos. Por lo que, con una sonrisa y la luz de la palabra en la boca, doy gracias a Dios. Toda palabra es luz; pero si es palabra que da gracias, deslumbra. Buenas noticias, apenas. Malas, todas las demás. No las enumero porque llenaría el texto de inmundicia, de mugre salvaje, y prefiero un texto limpio, por donde caminen la prudencia y la sensatez, y la belleza. Septiembre, sé bienvenido, y deja que la mano suave del tiempo nos deje dar gracias y soñar con un mundo más amable y maternal. Es lo que pido, Diario, en este comienzo de mes, cuando ya se atisba, con la fuga de los vencejos, un tiempo más otoñal y amigo, habitable.  

lunes, 31 de agosto de 2026

31 de agosto de 2026. Lunes.
BIENVENIDO, LUNES 

Lunes, flor y azul. Torre de la Horadada, Alicante.
                                                       
-El lunes se viste de luz y me dice: «Buenos días». Y yo, abriendo los ojos llenos de asombro, le contesto agradeciendo a Dios la vida, las palabras que me van a poblar la boca, el poder hablar con los silencios y la capacidad de poderlos expresar. Los silencios son el aliento de la vida interior. Sin ellos, no habría reflexión, ni plegaria; no podríamos hablar con Dios, ni con nosotros mismos. La palabra, antes de serlo, nace en nuestra mente y, tras formarse en la boca –en silencio– la ponemos en los labios para que vuele y se exprese. Yo, Diario, digo: «Un día más, bienvenido lunes, porque puedo vivir y dejar vivir, porque puedo soñar y volar a espacios infinitos, donde habita la Plenitud. ¡Gracias, lunes, por dejarme ser libre!».

domingo, 30 de agosto de 2026

30 de agosto de 2026. Domingo,
LA JUSTICIA EVANGÉLICA

A punto de.empezar la eucaristía. Tallín, Estonia.

-Digo domingo y se me agolpan los aleluyas en la boca como un vuelo azul de palomas. El domingo es día de aleluyas y aceptación de la justicia evangélica, que entraña la obediencia a Dios y la entrega a los hombres. Cristo murió en la cruz por obediencia al Padre y por dar luz al desvarío del ser humano. Cristo, muriendo en la cruz, obedece, y, siguiendo el plan de Dios, salva lo que estaba perdido. El evangelista San Mateo nos recuerda las palabras de Jesús: «El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». Vivir la eucaristía es «saber perder y ganar, morir y resucitar». Es, Diario, la justicia evangélica, nacida de la sabiduría y la misericordia divinas. 

sábado, 29 de agosto de 2026

29 de agosto de 2026. Sábado.
LOS SABADOS SABEN A AZUL

Cielo gris, nuboso. Torre de la Horaradda, Alicante.

-Ayer vierness amaneció un día gris, como con una mantilla de duelo en la cabeza. Amenazaba lluvia. Pero los sábados saben a azul, a pureza, a luz; ayer, sin embargo, se vistió de sayal triste, enlutado. El sol se cubrió con atuendo de sombras. El sábado, sin embargo, es el día de María, la madre de Jesús. Y el cielo se ha vestido de azul puro, sin mancha, inmaculado. El sábado y María, de la que dijo San Agustín –cuya fiesta celebramos ayer–: «María es dichosa porque escuchó la palabra de Dios y la cumplió», nos invitan, Diario, a oír y cumplir la palabra de Dios, hacerla carne de nuestra carne, guía luminosa para nuestros pasos, caudal de sabiduría para nuestra mente y nuestro corazón: redención.