29
de julio de 2026
REÍR POR NO LLORAR
REÍR POR NO LLORAR
-Hay quien ríe por no llorar;
pero también quien llora por no reír. Llorar por no reír es vivir en la
tristeza sin salida, en la desesperanza más amarga y huraña. Reír por no llorar
es vivir en las alas de la fe y la esperanza, no dejarse vencer por el
pesimismo ni el abatimiento. La risa destemplada, salida de madre, ofende a los
oídos sensibles; la sonrisa que no cesa, aun en los momentos difíciles, atrae y
consuela, pone una nota de alegría en el concierto de la vida. Un almendro en
invierno me dice: «Sonrío porque en primavera daré el adorno de mis flores». Y,
como se recoge un libro, tras haber sido leído y dado su fruto, se recoge el
almendro en su humildad invernal. «Si no puedes cambiarlo, ríete». He oído esta
frase alguna vez, Diario, y a ella me subo y en ella vuelo, sonriendo con Dios.