lunes, 30 de marzo de 2026

30 de marzo de 2026. Lunes.
MI RETO MÁS HERMOSO

Aguardando que aclare. Casa Sacerdotal. Murcia

-Ha vuelto el dolor de la ciática como una jauría de perros rabiosos mordiendo en mi parte lumbar, entre la cintura y los glúteos. El sábado me creía curado: no sentía nada que no fuera felicidad. Ayer domingo, sin embargo, un poco antes de despertarme, me sonó el dolor, como un despertador enemigo. Pero me dije: «El dolor no va a poder más que yo», y bajé a desayunar y a Misa, la de las palmas y los hosannas, y, con dolor, seguí escribiendo. Por lo que di gracias y bendije a Dios: escribir es, Diario, mi reto más hermoso, y sedante. 

domingo, 29 de marzo de 2026

29 de marzo de 2026. Domingo.
RAMOS Y CRUZ

Ramo y flor de Pascua, para la contemplación.
Casa Sacerdotal, Murcia.

-Ramos y cruz: o triunfo y muerte.  Hoy, día de bendiciones al que viene en nombre de Señor: «Hosanna», y día del «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Es decir, una síntesis de la tragedia del Dios encarnado y de la bondad y el abrazo del Padre, en Cristo, al hijo que llega a casa arrepentido. Este día litúrgicamente es denominado Domingo de Ramos –cara de la victoria- y Domingo de Pasión –cara de la Pasión–. El Domingo de Ramos comprende dos celebraciones: la procesión de ramos y la eucaristía. De la visión festiva y gloriosa de los ramos, pasamos a la visión dolorosa y descarnada de la pasión y muerte. Los ramos nos hacen ver que Jesús va a sufrir, pero como vencedor: va a morir, pero para resucitar. El domingo de Ramos se inaugura la Pascua, o el paso de las tinieblas a la luz, de la deshonra a la exaltación, del pecado a la gracia, de la muerte a la vida. Y en esta Resurrección estamos, Diario, viviendo de la vida que nos dio Jesús por haber muerto y resucitado, por su victoria sobre la muerte. ¡Hosanna!¡Aleluya! 

sábado, 28 de marzo de 2026

28 de marzo de 2026. Sábado.
LÁGRIMAS DE CERCANÍA

Jesús y la cruz, caído en tierra.
Monastario de Jana Góra, en Czestochowa. Polonia.

-Lloro, con lágrimas de cercanía y afecto, la muerte de Noelia, la joven de 25 años, a la que ayer, unos políticos y médicos de la muere le arrebataron la vida. La sociedad no ha sabido amar a Noelia, ser sensibles con ella y defenderla, mirarse en su debilidad como en un espejo, y, en el dolor, darle fuerzas y deseos de vivir. Si la hubieran cercado de amor, de cuidados extremos, de atenciones humanitarias y no de intereses económicos, quizá no hubiera deseado que la mataran, habría pedido seguir viviendo. Yo no juzgo a Noelia, Diario, juzgo a la sociedad que la ha maltratado y, tras herirla sexualmente, la ha lapidado. Descanse en paz. Que como su nombre indica y significa, sea «consolada y premiada por Dios», el Padre que siempre ama y no condena. 

viernes, 27 de marzo de 2026

27 de marzo de 2026. Viernes.
NUESTRA SEÑORA DEL DOLOR


María del Dolor, Murcia.

-Cojo mi dolor, lo envuelvo en una oración –sus alas– y lo echo al aire, quizá, en un vuelo de luz, llegue al cielo. Todo dolor es una astilla de cruz que te ha venido desde el cielo para tu glorificación. Duele  la cruz, tanto como los clavos que taladraron las manos de Cristo. Una espina en el pie duele; mucho más en la cabeza, en la que Jesús soportó varios de su aguijones. La rosa, en el jardín, se libra de las espinas del rosal; la cabeza de Jesús, la rosa más bella del jardín humano, fue taladrada por todas las espinar del rosal del mundo. Todos los odios dieron en Él, hiriéndolo de muerte. «Varón de dolores», llamó Isaías, Diario, a Jesús, ya que en él dieron todos nuestros delitos, como una diana en la que dieran todas las flechas. 

jueves, 26 de marzo de 2026

26 de marzo de 2026. Jueves.
ESCRIBO Y SUEÑO

Sueños en el cielo, en Murcia. Casa Sacerdotal.

-Siempre escribo lo que espero poder soñar. Y tras, escribirlo, digo: «He soñado que escribía». Mis sueños son el pájaro que vuela y se posa en el papel, dejando su trino y alguna de sus plumas. El simple hecho de escribir es un sueño que se va realizando letra tras letra escrita. Escribo y sueño, o sueño y escribo. «El silencio es el sueño que alimenta la sabiduría», dejó dicho el filósofo F, Bacon. Dar con la Belleza –con Dios– y poderla expresar, Diario, es el sueño del escritor que esto firma. 

miércoles, 25 de marzo de 2026

25 de marzo de 2026. Miércoles.
LA CRUZ DOLOROSA DE UNA CIÁTICA

Ángel con flores. Catedral.. Murcia.

-Hay veces que te levantas –ayer– y te ves con una cruz a las espaldas: la cruz dolorosa de una ciática. Al salir de la ducha y acacharme para coger la alfombrilla, un dolor fuerte y desgarrado en la espalda me impedía levantarme. Hasta que lo he logrado y de pie, con gran esfuerzo y agarrándome a todo, he logrado llegar a la cama y sentarme. Y desde ahí, llamar al enfermero de la Casa –aquel ángel llamado Pedro– e informarle. Y en silla de ruedas, me ha llevado hasta el Centro de Salud, donde un médico de familia, sonriente y simpático –el doctor Teodoro–, me ha auscultado y recetado. Y aquí estoy, Diario, aguadando a que Dios y las medicinas me ayuden a poder moverme y, sin tener que agarrarme a las paredes y al viento, hacer mi vida normal: la de rezar y escribir, y soñar que en todo toco la Belleza, la que no se marchita, la divina. 

martes, 24 de marzo de 2026

24 de marzo de 2026. Martes.
LUGAR DE NIDOS Y PÁJAROS

Mi mesa de trabajo, como un jardín. 
Casa Sacerdotal. Murcia.

-La mesa en la que escribo, tan sencilla y tan útil, tan generosa. Nunca se queja: es una magnífica colaboradora. Es la que me ayuda en mis trabajos y hace visibles, con el teclado del ordenador, mis sueños y silencios. En su metro de larga y sus 60 centímetros de ancha, caben libros, agendas, lápices, plumas, y mil cosas más. Pero sobre todo es altar para un Cristo crucificado y un ángel manco, que me acompañan y ayudan en momentos de duda y me animan a no dejar de escribir. La mesa antes fue árbol, lugar de nidos y pájaros, y frondosidad, siempre anclado a la tierra que la sustentaba y nutría. La mesa es el sirio de mis confidencias, de mis afanes, donde hago realidad jubilosa, sin aspavientos, mis silencios. Nunca le he dado las gracias, porque, por su pequeñez y humildad, pasa desapercibida. Pero hoy, Diario, deseo agradecerle su paciencia y su amistad, nunca me deja solo, es mi más fiel compañera en el trabajo, en ella gusto el buen sabor de la escritura. Gracias, mi mesa, amiga que nunca me fallas.