sábado, 7 de noviembre de 2026

7 de noviembre de 2026. Sábado.
EN EL “AZUL” DE LA VIDA

Azul y trigal, de Van Gohg. F: Internet

Entre amigos, hace años, empleábamos este neologismo: sabadeando; o vivir el sábado como acontecimiento, como el preámbulo de una fiesta singular. El sábado era un acontecimiento porque se podía leer un libro con pausas y reflexión, y caminar, y mirar más detenidamente el cielo y elevarse con las aves, y convivir más en familia; es decir, estar más en el “azul” de la vida; o lo que es lo mismo, vivir con amplitud de miras, buscar ser más consciente, ser más fieles, y prepararse para dar con el domingo, en el que había un acercamiento vital y celeste de Dios con el creyente. El domingo era –y es– el  día del “Dios con nosotros” de Navidad, pero resucitado; es el día en el que Cristo se hace pan y vino –eucaristía–, y pone la mesa de la partición, y nos invita a comerlo y a beberlo para calmar nuestra hambre y sed de vida eterna. En la misa del domingo, Diario, se nos da Dios en la boca, y nos hace sagrarios de su divinidad aquí en la tierra. ¡Ah, ir por la vida como sagrarios de Dios! 

viernes, 6 de noviembre de 2026

6 de noviembre de 2026. Viernes.
EL PARAGUAS DE LAS NUBES

Tratando de tapar al sol. Amanecer. Casa Sacerdotal. Murcia

-Ayer salía el sol y rociaba la tierra con su luz y su lujo, con su prodigalidad. Luego lo trataban de tapar unas nubes, blancas en parte, y negras algunas, pero el sol, hábilmente, las iba sorteando una a una y pasándose en todo, como el Creador, desde el principio, le había mandado. El sol es perseverante en su recorrido y en su misión: renueva y alegra el bosque y la florecilla que nace en tierra árida. El sol da la luz y la sombra, y la vida, aunque lo tapen el paraguas de las nubes o la pausa de la moche. Hay noches, sin embargo, que se da a través del espejo de la luna, que riela sonre el mar y hace que camine toda vida. Como las luciérnagas y sus larvas u otros insectos luminosos, yo diría con el sabio: «Haz que brille el sol por donde quiera que tú pases», y añado yo: «Y nunca, Diario, cesará la alegría»

jueves, 5 de noviembre de 2026

5 de noviembre de 2026. Jueves.
EN CUALQUIER RINCÓN DEL SOÑAR

Subido a las nubes, soñando. F: IA

-Ahora camino, pensando y asegurando los pasos: temo las caídas, tan destructivas. En la ancianidad, todo es inseguridad, menos el pensar, que, cultivado, puede seguir vivo e iluminado, activo. Como el atleta se ejercita, el pensamiento necesita entrenamiento, tratar de no ser inservible con el correr de los años, sino permanecer lúcido y creador, tener algo con lo que darse a los demás. Una buena terapia es la lectura y soñar aventuras, activar el recuerdo y no dejar que se pierdan instantes hermosos de la vida. Pueden fallar las piernas, que no piensan; pero no la cabeza, donde se albergan la inteligencia y la capacidad de razonar, y volar, soñando. Aunque fallen los pasos, cansados de tanto caminar –a veces, sin sentido– por la vida, no permitir que se vaya la juventud de la mente, y que siga buscando la belleza, Diario, que, en cualquier rincón del soñar -como el silencio de Dios- se halla escondida y latiendo.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

4 de noviembre de 2026. Miércoles.
UN BESO ACARICIADOR, LEVE

Luz del amanecer, dándose. Casa Sacerdotal. Murcia.

-Salgo a la luz, y la luz del sol me besa. Es un beso acariciador, leve, que, en estos días fresquitos, da calor y energía. Yo sonrío a la luz, y el sol me sonríe, somos amigos desde siempre. La luz es la hermosa culpable de que, tan de mañana, eleve una alabanza al cielo y me limpie una lágrima agradecida, a pesar de mis ancianas limitaciones. Los muchos años se consuelan en las lágrimas; lágrimas que saben a melancolía. La melancolía es la tristeza, pero endulzorada, como mezclada con un poco de miel de abeja. La melancolía y la palabra que la dice, hablan el mismo idioma, el de la comedia con un poco de drama, que no llega a tragedia. Es la vida que llora, Diario, pero sin perder el aleteo –el pestañeo– de la esperanza. 

martes, 3 de noviembre de 2026

3 de noviembre de 2026. Martes.
LA TERNURA DE LA JUSTICIA

Ternura de la arena: escutura en la playa. Las Palmas. Gran Canaria

-La solidaridad es la virtud espontánea, la no programada, la que nace como un hermoso destello de la bondad del corazón, donde Dios habita. En cualquier circunstancia adversa, hay veces que, de pronto, vuela sobre la desgracia la paloma bondadosa de la solidaridad. Esta virtud evangélica se puede tener sin haber leído el evangelio, pero siento rico de espíritu, aun careciendo de bienes materiales. Dios se da en los limpios y sencillos de corazón. La solidaridad, Diario, es la ternura de la justicia, la que pretende aliviar el dolor que surge de la injusticia. 

lunes, 2 de noviembre de 2026

2 de noviembre de 2026. Lunes.
SANTIGUARSE CON SOL Y AZUL

Con sol y azul, en cl cielo, Casa Sacerdotal, Murcia.

-Ayer, al despertar, me santiguaba con sol y azul, y me disponía a vivir un día de paz y cercanía con el prójimo, donde descansa y se alimenta el amor a Dios. Amar a Dios en el prójimo, es vivir el evangelio, leer el evangelio en ti, o ser tú evangelio, que se predica con el amor. Amar es evangelizar con tu vida, quizá sin decir palabras, solo con los latidos dados desde tu corazón y que suenan en el otro. El amor siempre deja rastro: en ti y en los detalles en los que das tu amor. El Amor es la vida de Dios. Sin amor, es imposible alcanzar la vida eterna. Dando amor, Diario, entras en la órbita del Amor que es Dios. Y el amor salva. 

domingo, 1 de noviembre de 2026

1 de noviembre de 2026. Domingo.
LA CORONA DE GLORIA

La belleza de la flor, en el jardín, se marchita. Torre de la Horadada. Alicante

-Hoy, día de todos los Santos, el ambiente destila virtud, santidad, amor; es la santidad que no ha sido ascendida a los altares, la doméstica, la que se roza con nosotros cada día, la del abrazo al no amigo, la de la madre empujando el vehículo de su hijo enfermo, la del médico o enfermera que curan en un hospital, quizá tu propia santidad. Hoy es día de luz: la irradiación de Dios en la tierra. La santidad empieza en el darse a los otros, por amor a Dios. La santidad es Dios en tus manos, haciendo el bien, como el samaritano o como Jesús en la cruz. Es la fiesta de la esperanza. Dice el prefacio de la misa, Diario, que, con nuestros actos, inspirados en el evangelio, esperamos alcanzar «la corona de gloria que no se marchita»; corona que antes alcanzaron santos como Santa Teresa de Calcuta o San Maximiliano Kolbe, en Auschwitz. Es la santidad que se hace donación, y amor a  Dios