martes, 27 de enero de 2026

27 de enero de 2026. Martes.
PACIENCIA Y SABIDURÍA

Pirámide de la paciencia. :F: Internet.

-La paciencia y la sabiduría, según San Agustín, se dan la mano: son algo así como la sed y el agua. El agua calma la sed; la paciencia enriquece la sabiduría. La paciencia es tiempo, que bien utilizado, propicia el estudio y éste el conocimiento. La paciencia hace florecer, como la flor el almendro, la calma interior. La paciencia es un don de Dios, tan grande, que Él mismo la ejerce con el pecador. Gracia tras gracia, Dios hace que el pecador se convierta y, como el grano de trigo echado en tierra, dé el fruto de la espiga. Dios bendice al paciente, dándole más paciencia y paz interior. En la paciencia, el ser humano, Diario, toca la santidad y florece en ella. 

lunes, 26 de enero de 2026

26 de enero de 2026. Lunes.
UNA SONRISA EN EL ROSTRO

Leyendo un libro, en la biblioteca. : F: Internet

-Cuando todavía no me he acostumbrado al nuevo año, ya estamos a 26 de enero: echando días atrás, que, como sombras, nos siguen en el recuerdo. El recuerdo viene a ser algo así como una fotografía que se pone en movimiento; la imagen quedó en quietud tras el clic de la máquina, pero llega el recuerdo y con otro clic lo pone en movimiento. Sucede algo parecido con la lectura: escribes y lo escrito queda como muerto en el papel, hasta que alguien llega y, leyendo, le da vida. Entro en una biblioteca: todos los libros, de pie, se me están ofreciendo. Elijo unos evangelios: leo. La fotografía toma movimiento: «Dejad que los niños se acerquen a mí, y no les molestéis: el reino de los cielos es de los que se hacen como ellos», habla Jesús. (Mt 19:14) La lectura del libro me ha puesto a Jesús ante los ojos y paso el día imaginando a Jesús con una sonrisa en el rostro y posando su mano en el pelo revuelto de la cabeza de un niño. La lectura me ha ayudado a ver y a pensar. Y aquí estoy, Diario, dándole vueltas, alegre, a lo leído. 

domingo, 25 de enero de 2026

25 de enero de 2026. Domingo.
EL PROFETA QUE ANUNCIA ESPERANZA

 Luz que alumbra a todo hombre. Amanecer en Murcia.
Casa Sacerdotal. 

-La profecía es el heraldo de Dios, que siempre le precede. En la Creación, la luz fue la mensajera de la presencia de Dios. «Hágase la luz», dijo Dios, y la luz hizo ver, en lo creado, la grandeza de Dios. Me agrada más el profeta que anuncia esperanza, como Isaías, que el que advierte siempre desastres. «El pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande… Acreciste la alegría, aumentaste el gozo…», dice el profeta, que anuncia la venida del Mesías. Y el papa Juan XXIII ya advirtió del peligro que corremos hoy de convertirnos en profetas «de calamidades». Jesús vino a salvar, no a condenar. Dice el evangelista san Mateo que Jesús «recorría toda Galilea enseñando y proclamando el Evangelio del Reino, curando enfermedades y dolencias del pueblo». Con su palabra curaba las almas, al tiempo que arreglaba los cuerpos. Dejémonos guiar por la luz de Cristo, Diario,  que al tiempo que instruye, cura las enfermedades. 

sábado, 24 de enero de 2026

24 de enero de 2026. Sábado.
EL TIEMPO NO TIENE CORAZÓN

Otoño en el bosque, con frío. Turquía.

-Ayer, nublado, como un cielo cubierto bajo una manta gris. Parece que el tiempo también siente el frío, y se tapa. Como el tiempo no tiene corazón, arde con el calor o se hace témpano con el frío. Desde el corazón, el amor y la ternura la ponemos nosotros, aunque los huesos se hielen de frío. El frío y el calor nos dan sabiduría: nos enseñan, abrigándonos o despojándonos de ropa, a defendernos de sus iras. El frío del invierno y el calor del verano pasan, pero el corazón siempre debe estar a una temperatura ideal para amar y soñar. Si el corazón se enfría, te protege del dolor, pero también te aísla del amor, dejó dicho Anäis Nin, novelista. Y se calienta demasiado, puede llevar a la destrucción. La temperatura ideal del corazón, Diario, es la de la ternura, en la que Dios anda inspirando, dándose, protegiendo.

viernes, 23 de enero de 2026

23 de enero de 2026. Viernes.
DOY GRACIAS PORQUE AMO

A todos los que me felicitaron, muchas gracias.  F: Internet

-Ayer, amaneció azul, un azul puro, terso, como una inmensa bóveda celeste; el sol, solemne, iluminaba unas pinceladas de nubes blancas, y un viento airado daba en los árboles y les hacía moverse como gigantes, haciendo volar el polvo y las últimas hojas caídas de los árboles. Si doy gracias, crece mi felicidad. No doy gracias por cumplir, doy gracias porque amo. Recuerdo una hermosa frase del maestro Eckhart: «Si la única oración de tu vida es gracias, será suficiente». Es lo que yo hago ahora, Diario, por tanta felicitación recibida ayer, fecha de mi onomástica. Pienso, que si me felicitan es porque me aman, y amor con amor se paga. Gracias. 

jueves, 22 de enero de 2026

22 de enero de 2026. Jueves.
MI ONOMÁSTICA

Felicitación de la paloma, gracias. Casa Sacerdotal. Murcia

Hoy llamo a la alegría y me sube del corazón a la mente, y de ésta a la boca: mis labios se han abierto en una sonrisa. Una sonrisa que he regalado a mis amigos y al paisaje. Hoy celebro mi santo, San Vicente, mártir, que me invita a seguirlo, y a darlo en felicidad. Soy feliz y, con los buenos días, voy dando mi dicha, para quien la quiera recibir. Una cosa pido a Dios, que haga mis labios a la sonrisa, que no lleve cara avinagrada. Los vinagres de la vida los guardo para mí y para mis ensaladas, que los necesitan para darles sabor. Para mis amigos, la sonrisa, que como decía Antoine de Saint-Exupéry, en El Principito: «La sonrisa es el mejor arma y tiene más luz que muchas estrellas». Y yo, Diario, sigo su hermoso consejo: pido alegría a Dios y doy alegría, a quien quiera deleitarse en ella. Una paloma acaba de posarse en mi balcón. Me felicita. Gracias,

miércoles, 21 de enero de 2026

21 de enero de 2026. Miércoles.
LA VENGANZA DE LA OSCURIDAD

La sombra, escolta de la luz. F: Internet.

-Se trata de ser luz o ser oscuridad, de hacer ver o dejar al que no ve con su ceguera: ser luz en el corazón, en la mente, en las palabras, en la mirada, e incluso en los silencios. El amor es luz; el odio, el otro lado del amor, su sombra. El amor, que nace en el corazón, sube a la mente y se da en la mirada, en las palabras: se dice en el silencio. Una luz por pequeña que sea, siempre vence a la oscuridad. La oscuridad, que está antes que la luz, se desvanece en cuanto llega una luciérnaga con su luz. Pero queda la sombra que siempre va como escolta de la luz. La sombra es la venganza de la oscuridad, que con la llegada de la luz perdió su dominio, y se puso a caminar tras la luz. Pero como dice San Mateo: sé luz de este mundo, pues una ciudad en lo alto de un cerro, no puede esconderse.