lunes, 26 de octubre de 2026

26 de octubre de 2026. Lunes.
SE CIERRA EL TELÓN

Atardecer, se cierra el día. Casa Sacerdotal. Murcia.

-El sol da en los cristales y me dice que él no se ha adelantado, que la razón de su presencia tan temprana es debido a que han cambiado la hora. Bostezo, me baño con su luz y alabo al Creador: ¡es tanta la belleza! El sábado fue un día feliz y laborioso para mí: tantas fueron las felicitaciones por mi cumpleaños, que se me iba el tiempo y no me daba abasto contestarlas. Creo haberlas contestado todas; pero si me falta alguna, desde aquí le doy las gracias y me cobijo bajo sus hermosos deseos de felicidad y que ésta dure muchos años. Yo sonreía. ¿Más años todavía?, me preguntaba. ¡Que ya voy por 93! E insistían: que haya más. Y aquí sigo, Diario, esperando a ver qué dicen Dios y los años, si me dan más vida o dicen: ¡Basta!, y, como la belleza de un libro leído, se cierra el telón, y finaliza la lectura. 

domingo, 25 de octubre de 2026

25 de octubre de 2026. Domingo.
GIRASOLES DE BELLEZA SIN IGUAL

Campo de girasoles, inclinados hacia el sol. : IA

-Hoy domingo, día del Señor, día que luce con luz propia en el cristiano. Es el día de Cristo, que por hacerse comida, se nos da en comunión. Cristo, en la eucaristía, se hace pan partido que se da para calmar toda necesidad –hambre– espiritual. La liturgia de este domingo nos revela que no se puede amar a Dios, sin amar al prójimo. El amor a Dios ha de tener su reflejo en el amor al hermano. La intensidad del amor a Dios, se manifiesta, no en decir «Señor, Señor», sino en el servicio al otro. Dar la mano al necesitado, al pobre, es dar la mano a Dios, que te mira en el desheredado, en el indigente. El mandamiento principal de la Ley, dice Jesús, es: «Amarás al Señor tu Dios…. y al prójimo como a ti mismo». (Mt 22:34-40). El amor a Dios y al prójimo brilla, Diario, como un campo de girasoles al sol; girasoles de belleza sin igual. 

sábado, 24 de octubre de 2026

24 de octubre de 2026. Sábado.
EL SOL HACE EL DÍA

Amanecer, claridad, nuevo día. Casa Sacerdotal. Murcia.

-Como los actores en una obra de teatro, el tiempo cambia: ayer, azul espléndido; hoy, gris borroso. El sol, de vez en vez, mete el arpa de su luz entre nube y nube y aparece, aunque con tibieza. Si el sol fuera humano, diría que con ansiedad, angustiado. Suele ocurrir lo mismo con nuestros sentimientos: unas veces son vuelo, aleteo, altura, y otras, caída en picado, derrumbe. Unas veces vivimos en positivo, y otras, nos cuesta mirarnos en el espejo de nosotros mismos; espejo que romperíamos. San Juan de la Cruz decía: «En la noche oscura, brilla la luz de la fe». La fe es la que, aunque haya nubes, no mata la claridad de la esperanza: es la mano entrañable que nos salva. Aunque haya nubes, Diario, el sol hace el día y la oscuridad, la noche. Ah, Diario, hoy es mi cumpleaños, que celebro con la ilusión de un niño. Los años, y pudiendo escribir, son la claridad de mi vida. Gracias, oh Dios, por la vida y por dejarme poder decir lo que pienso. Gracias por la libertad.

viernes, 23 de octubre de 2026

23 de octubre de 2026. Viernes.
EL CIELO DE LA BELLEZA

Bajo un cielo azul, un jazmín azul, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante

-Amanece. Un cielo purísimo, abierto, luminoso. Es como si la Virgen hubiera extendido su manto azul por el cielo de la belleza. El sol se pasea, señorial y centelleante, camino de su ocaso. Es la ley de la vida: todo nace, florece, da sus frutos, y, al final, fenece. Como un suspiro, como un soplo, dice la Escritura. La vida de las cosas es efímera, la noche y el día son un símil de lo que es la existencia. Solo Dios es eterno, se diga o se niegue. Él estaba antes de que existiesen las cosas, y seguirá estando cuando todo fenezca. Decía Octavio Paz, premio Nobel de Literatura: «Dios existe. Y si no existe, debería existir. Existe en cada uno de nosotros, como aspiración, como necesidad, y también como último fondo, intocable de nuestro ser». Dios, Diario, en la eternidad; o: Dios es la eternidad. 

jueves, 22 de octubre de 2026

22 de octubre de 2026. Jueves.
LA SÍLABA DE DIOS

El niño bendice, la madre contempla: F: La Verdad

-Hoy, fiesta en la Casa Sacerdotal y en el Seminario de San Fulgencio: la alegría nos da en los ojos, en los labios, en el corazón. Pongo atención y oigo mis latidos, son latidos de amor filial y reverente. Exultantes. Algo hermoso repica, volea campanas en el campanario de nuestras vidas. Nos visita la Fuente Santa de la que manó, sin romper el cristal de su pureza, el Hijo de Dios, nuestro Señor y Hermano, el que sonreía con los niños y daba esperanza a los pobres y lisiados. Antes, de estudiantes, la llamamos Señora de los Corazones, ahora, crecidos, Virgen de la Fuensanta, o manantial de luz y santidad. Nuestra ancianidad se apoya en su bastón maternal de gracia e intercesión, de gozo celeste y mano que, alargada, ayuda y bendice. María, Diario, es la sílaba de Dios que siempre habla de amor y donación: de cruz y resurrección. . 

miércoles, 21 de octubre de 2026

 21 de octubre de 2026. Miércoles.
 EL TÚNEL DEL MIEDO

Oscuridad y luz de luna, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-Cerré los ojos y me invadió la oscuridad: entré en el túnel del miedo. Con la oscuridad, se nubla la visión y toma vida la duda del tacto, que se adelanta y, tocando, habla al paso que se va a dar. El tacto es la otra luz que nos queda para no llegar a la caída o tropezar con el obstáculo que la acechan. La ignorancia es la más trágica falta de luz de la vida. Una vida ignorante, es la primera y más grave limitación del ser humano. El delito, la humillación, la violencia, la traición, pueden ser consecuencia de la falta de una instrucción adecuada. Yo, cada día, pido por los niños del mundo que, debido a la pobreza, no tienen escuelas, ni maestros que les enseñen a vivir, a ser libres, a elevar su dignidad. Sin embargo, Diario, ser pobre, no tiene que ser sinónimo de analfabeto e indigno, de paria y deshecho, de ser nada. De estar humillado. 

martes, 20 de octubre de 2026

20 de octubre de 2026. Martes.
LA SONRISA DE UN NIÑO ENFERMO

La sonrisa de un niño enfermo, es un cielo nuevo que se abre. F: IA

-No hay nada que me conmueva tanto como la sonrisa de un niño enfermo. Son sonrisas como de cristal, como acuarelas hechas de ternura y belleza, en las que Dios pusiera su dedo de luz y consuelo. Dios está en el niño que sufre como en un sagrario de fragilidad, como si algo divino se pudiera romper, pero permaneciendo. En el niño enfermo, sonríe la esperanza de curar, y, en su sonrisa, esa esperanza se transmite a todos aquellos que desean su curación. A los padres y familiares de un niño enfermo, les diría, que estar enfermo no es un fin, es un eslabón más para que la ciencia encuentre tratamientos que puedan curar. La enfermedad de un hijo, puede hallar el remedio para que otros niños consigan sonreír sin enfermedad. Consolémonos eficazmente, Diario, pensando así.