domingo, 27 de septiembre de 2026

27 de septiembre de 2026. Domingo.
“HACER” LA VERDAD

La flor y la verdad, en el jardín. Torre de la Horadada, Murcia

-Y llegó el domingo como agua de mayo, festivo y otoñal, y como hoja de árbol que nunca cae al suelo, que siempre está en el verde de la esperanza e insistiendo en el amor. Domingo: para el creyente, día en el que Dios se hace recuerdo y fiesta, y oración: murió por nosotros y resucitó para nosotros. Y en esta fiesta vivimos envueltos y atisbando el porvenir celeste. En el cristiano más que las palabras cuentan los hechos. Solo palabras hermosas, no valen. No vale decir: «¡Señor, Señor!», si estas palaras no van seguidas de amor a Dios y al prójimo. Aquel joven de la parábola que le dice a su padre: «Sí, haré lo que tú me pides», y luego no lo hace; o el que dice: «No lo haré», y, arrepentido, lo hace. No el que dice la verdad llega a la luz, Diario, sino el que vive en la verdad y “hace” realidad la verdad.

sábado, 26 de septiembre de 2026

26 de septiembre de 2026. Sábado.
NO SON HUMANOS

Otoño en el Parque Chopin. Varsovia. Polonia.

-El tiempo, caminante que nunca se detiene, se ha despedido del verano –se quita el sombrero y dice: «¡Qué calor!–, dando paso al otoño. Este acontecimiento sucedió el 23 de setiembre a las 2:05 horas. Los relojes no sudan, ni el tiempo: no son humanos. Los humanos reímos y lloramos, sentimos calor y frío, emociones y asombro, ira y amor, y esperanza, que nos hace vivir el hoy, soñando en el mañana. Cuando el amor da en el ser humano, todo se electriza en él, y la mente y el corazón vibran, se estremecen, se entregan. El otoño ha seguido al verano, pero dejándose vestir aún por la embozo del calor. Calor durante el día; fresquito al atardecer. Los álamos, Diario, han empezado a dorar sus hojas; hojas que  pronto serán vuelo hacia la tierra, que, como abono para las raíces, esperarán la primavera, en la que serán –Dios mediante– nueva flor, que adornen la belleza, que la hagan emoción.

viernes, 25 de septiembre de 2026

25 de septiembre de 2026. Viernes.
SIMPLEMENTE

Junco del desierto, sin agua. Mileto. Turquía.

-Si fuera lluvia, regaría esa florecilla que brota en el desierto y dejaría un charco para que se bañaran los elefantes, siempre tan serios y cabizbajos. Si fuera lumbre, encendería una fogata en la Antártida para que se calentaran el esquimal y los perros que tiran del trineo. Si fuera cerilla, llenaría de luz las chabolas y las manos del pobre que pide: dar una moneda por un rayo de luz. Si fuera bandera, izaría en el mundo la enseña de la paz para que el ser humano diera abrazos y dejara las armas que hacen la guerra. Si fuera grano de uva, no me importaría ser pisado, para ser vino de consagración y bebida de alegría. Si yo fuera todo eso, quizá no fuera yo o quizá sí, quién sabe, aunque doy gracias simplemente, Diario, por ser lo que soy, sin más. Simplemente. 

jueves, 24 de septiembre de 2026

24 de septiembre de 2026. Jueves.
EN EL ABRAZO DEL MAR

Toco el mar, en Lopagán. San Pedro del Pinatar. 

-Ayer vi y toqué el mar, y, en él, vi y toqué la belleza de la vida, la anchura de un abrazo. En el abrazo del mar, se abraza a Dios, su creador, y todo lo que él ha dado vida: la tierra, el cielo, las estrellas, las leyes que rigen lo creado. El mar es el latido de Dios en la tierra, su alabanza interminable. En esa alabanza vivo, Diario, dándome vida y alimentando mi esperanza de eternidad. ¡Vivo! 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

23 de septiembre de 2026. Miércoles.
EL MAR HABLA

Mar de Croacia, bellísimo. 

-Hoy, si Dios quiere, volveré a ver el mar. El mar, o ese lago inmenso que cada día airado o en paz alaba al Creador. Sin ser el mar –decía A. Machado–, Dios está en el mar, como está en la rosa o en el silencio, en la risa o en el llanto, en todo lo que es luz. La belleza se huele, se respira, se vive en el mar. El mar es belleza y comunicación: comunica su estado de ánimo: o besando suavemente la playa o atacando con furia los acantilados. El mar habla, pero como decía Borges, «el mar es un antiguo lenguaje, que ya no acierto a descifrar». El mar nos admira y nos asombra porque de él venimos y en él están nuestro nombre y nuestro primer apellido, anónimo. El mar, Diario, nos recuerda y nos acaricia con su brisa y se nos da como belleza y esplendor, como algo sublime que habla de trascendecia. 

martes, 22 de septiembre de 2026

 22 de septiembre de 2026. Martes.
CAMINAR DE SU MANO

Coro de aves alabando al Creador, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante

-Me levanto, parpadeo, miro el calendario y ya estamos en martes; se me arremolina un vuelo de aves en la cabeza y la facultad de dar gracias acude a mis labios, llenándolos de alabanzas. Parafraseando un refrán inglés, digo: «En todo día hay una bendición disfrazada». (Gracias, Rafael, por la cita). Dios bendice –consagra– el día, desde la lanzada del ciprés hacia arriba, al silencio de una oración intima. El ciprés, creciendo, reza; lo oración discreta, aun sin palabras, reza. Llenar los silencios de alabanza a Dios, Diario, es llenar el día de su presencia y plenitud, de su compañía amistosa, caminar de su mano. 

lunes, 21 de septiembre de 2026

21 de septiembre de 2026. Lunes.
EL OLOR DE DIOS

Olor a azahar, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante

-El reloj del tiempo ha caminado un día más y ya es lunes. Doy gracias por despertar y ver la luz, y, santiguándome, poder decir: « ¡Hoy es lunes!». Doy gracias al cielo porque cada siete días vuelve un lunes y me regala veinticuatro horas más de vida, de luz, de trabajo, de poder contemplar las estrellas, y de poder cantar las maravillas que el Gran Hacedor nos ha regalado. Cogido de la mano del lunes camino, bendigo, río, lloro por el llanto del mundo, escribo, saludo a las aves del cielo, intento no dar patadas ni a la luz ni a nada de lo creado, huelo la vida y celebro que huela a mí y yo a ella. Es, Diario, el olor de Dios, que trasciende a cada cosa creada y da en mi olfato, y me llena de fe, de esperanza, de Vida.