22 de julio de 2026. Miércoles.
LAS ALAS DEL ALMA
LAS ALAS DEL ALMA
-Apagadas las estrellas
y salido el sol, digo: «¡Gracias!». Y el nuevo día me responde: «¡Vive!». Y
aquí sigo, con el corazón latiéndome y la sonrisa en la boca, dando gracias. Doy
gracias por el pino del parque y por el vuelo de los vencejos, por la
florecilla que nace en el césped y por la nube, frágil y de algodón, que tapa
al sol y, por un instante, se hace protagonista: alivia el calor. El calor
quema como una hoguera invisible, incendia el cuerpo pero deja que el alma
vuele. No puede con las alas del alma. Ayer vi el mar y las salinas de San
Pedro, donde los flamencos hunden el pico en el lago y lo sacan lleno de comida
y estrellas caídas en sus aguas la noche anterior. «Poesía en sus picos, que gotean»,
me digo. Y sigo gustando la belleza.