13 de agosto de 2026. Jueves.
EL POEMA DE LO INABARCABLE
EL POEMA DE LO INABARCABLE
-Y pasó el eclipse: hubo
unos momentos –¿dos minutos, tres?– en
los que la luna pudo con el sol. La hormiga del espacio pudo con el gigante que
nos enciende el cielo cada día, y orquesta con su luz la alegría de vivir. Un
eclipse nos habla de la grandeza y la belleza de lo pequeño, de la enorme
dimensión de un átomo o una molécula. De la “partícula de Dios”, llamado así al
Boston de Higgs. Nos quedamos con el recuerdo de una visión espectacular,
imborrable. Un científico ha dicho que es «el espectáculo más bello. No hay
nada que lo supere». Dios creó la belleza y la dejó ir por el universo, como se
deja volar un ave o se escribe un poema de amor. Es, Diario, el poema de lo
inabarcable, de lo inesperado, de lo sorpresivo.