domingo, 1 de noviembre de 2026

1 de noviembre de 2026. Domingo.
LA CORONA DE GLORIA

La belleza de la flor, en el jardín, se marchita. Torre de la Horadada. Alicante

-Hoy, día de todos los Santos, el ambiente destila virtud, santidad, amor; es la santidad que no ha sido ascendida a los altares, la doméstica, la que se roza con nosotros cada día, la del abrazo al no amigo, la de la madre empujando el vehículo de su hijo enfermo, la del médico o enfermera que curan en un hospital, quizá tu propia santidad. Hoy es día de luz: la irradiación de Dios en la tierra. La santidad empieza en el darse a los otros, por amor a Dios. La santidad es Dios en tus manos, haciendo el bien, como el samaritano o como Jesús en la cruz. Es la fiesta de la esperanza. Dice el prefacio de la misa, Diario, que, con nuestros actos, inspirados en el evangelio, esperamos alcanzar «la corona de gloria que no se marchita»; corona que antes alcanzaron santos como Santa Teresa de Calcuta o San Maximiliano Kolbe, en Auschwitz. Es la santidad que se hace donación, y amor a  Dios

sábado, 31 de octubre de 2026

31 de octubre de 2026. Sábado.
ANTÍDOTO CONTRA LA VEJEZ

Jesús ríe con sus amigos, en campo abierto, F: IA

-Otro fin de mes y otro comienzo, y la vida sigue. El tiempo se quita un mes de encima y toma otro, como quien se muda de traje. En el tiempo es imposible que un mes tropiece con otro, Dios lo ha hecho todo bien. Impuso unas leyes, y ahí siguen, inmutables, y sin envejecer. Los relojes se gastan, encanecen, pero el tiempo sigue, siempre nuevo. El tiempo, como una máquina fotográfica, deja solo instantes, que quedan en el recuerdo, pero él sigue, sin repetir las escenas. Hay tiempos verdes, la primavera; tiempos ocres, el otoño; tiempos frutales, el verano; tiempos reflexivos, el invierno. Y nunca vuelven. Como decía John Lennon, cantante, deberíamos contar nuestra edad, no por años, sino por amigos, y nos veríamos siempre jóvenes; sin una arruga, sobre todo en el alma. La amistad, Diario, es un antídoto seguro contra la vejez. 

viernes, 30 de octubre de 2026

30 de octubre de 2026. Viernes.
TEMBLOR Y AMOR EN MIS DEDOS

Dios está en la luz, alimentándola.  Casa Sacerdotal. Murcia.

-Celebro la luz, porque Dios la habita, también el silencio, por ser el lenguaje en el que él se dice, inspira, atrae, ama. Y dijo Dios: «Hágase la luz» (Gn. 1-3), y su Palabra se hizo luz, y desterró lo oscuro, e hizo posible el comienzo de la claridad y el gozo de los colores, y fue el principio de la vida. Y para dar sentido a esta vida, creó, a su imagen y semejanza, al ser humano, dotándolo con el centelleo de la inteligencia: la otra luz que ha hecho la historia, unas veces tan terrible, y, otras, tan hermosa. Cuando escribo luz, Diario, lo hago con temblor y amor en mis dedos, porque en realidad estoy diciendo Dios, del que todo nace para renacer y embellecerse en él, causa y origen de todo. 

jueves, 29 de octubre de 2026

29 de octubre de 2026. Jueves.
UN SILENCIO INMENSO

Al fondo, brilla una luz, la de la fe. Catedral. Murcia.

-Hoy es día de un silencio inmenso, en el que el creyente pueda rezar y el no creyente, reflexionar. El creyente elevará una oración a Aquel que está y se ofrece para dar consuelo a los que lloran y paz a los fallecidos; al Dios que, muriendo en una cruz, nos trajo, resucitado, la promesa de la vida eterna. Y, el no creyente, se preguntará por qué en este tiempo de progreso y prosperidad pueden ocurrir estas tragedias tan cruentas e inexplicables. Se trata, Diario, de llenar este silencio de fe y de preguntas, y hallar respuestas, que nos animen a seguir viviendo y soñando con un mundo mejor y menos adverso, en el que la belleza venza a la oscuridad y la fealdad de la tragedia. Paz para los fallecidos en la tragedia ferroviaria de Urda, Toledo, y consuelo para sus familiares. 

miércoles, 28 de octubre de 2026

28 de octubre de 2026. Miércoles.
EL PLANETA AZUL

Día de cielo azul, virginal. Casa Sacerdotal. Murcia.

-Es tan bello el azul, que hay días, como el de ayer, que parecen haberse prendado de él y llegan vistiendo de azul la esperanza y la vida. No hay color en el planeta Tierra que supere el azul, es el color de la pureza y de la esencia que la nutre. La Tierra es llamada el planeta azul. El ocre es el color del desierto, el azul el de los mares y los bosques, de todo lo que nace virginal y limpio. En el desierto se hace el silencio; en el mar y en los bosques, el susurro del viento y el hermoso acontecer de la  elevación espiritual y la purificación. El azul calma y da confianza, y favorece la meditación y la reflexión. Leonardo de Vinci y Rafael usaron el azul para pintar a la Virgen María, insinuando así su relación con la pureza y la divinidad. En los días de azul, Diario, la plegaria parece subir más serena y afectiva hasta el corazón de Dios, donde late y vive el Amor, que le hace existir

martes, 27 de octubre de 2026

27 de octubre de 2026. Martes.
PÉTALOS DE LUZ

Llora la naturaleza, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-La risa vuela, el llanto, por el contrario, queda en las lágrimas, que, bajando por la ladera del rostro, se instalan, como recuerdo, en el pañuelo. El pañuelo es el huerto, la parcela, donde descansa el llanto y crece la melancolía. Reír es dejar caer pétalos de luz en la alegría; llorar es hacer que estos pétalos se sequen y caigan en el otoño de la nostalgia. José María de Pereda, novelista y político, dejó dicho: «Las lágrimas fueron puestas por Dios en los ojos para deshacer las penas del corazón». Las lágrimas saltan del corazón a los ojos y lo liberan de su tristeza: le abren, Diario, la posibilidad, liberadora, de la risa, que suele aletear en los labios. 

lunes, 26 de octubre de 2026

26 de octubre de 2026. Lunes.
SE CIERRA EL TELÓN

Atardecer, se cierra el día. Casa Sacerdotal. Murcia.

-El sol da en los cristales y me dice que él no se ha adelantado, que la razón de su presencia tan temprana es debido a que han cambiado la hora. Bostezo, me baño con su luz y alabo al Creador: ¡es tanta la belleza! El sábado fue un día feliz y laborioso para mí: tantas fueron las felicitaciones por mi cumpleaños, que se me iba el tiempo y no me daba abasto contestarlas. Creo haberlas contestado todas; pero si me falta alguna, desde aquí le doy las gracias y me cobijo bajo sus hermosos deseos de felicidad y que ésta dure muchos años. Yo sonreía. ¿Más años todavía?, me preguntaba. ¡Que ya voy por 93! E insistían: que haya más. Y aquí sigo, Diario, esperando a ver qué dicen Dios y los años, si me dan más vida o dicen: ¡Basta!, y, como la belleza de un libro leído, se cierra el telón, y finaliza la lectura.