miércoles, 6 de mayo de 2026

6 de mayo de 2026. Miércoles.
DIOS Y EL SILENCIO

Colina de las cruces, en Siauliai, Polonia. 

-Dios y el silencio se acompañan: Dios habla en el silencio. El silencio es la estela luminosa de Dios. Porque amo a Dios, amo el silencio, y la plegaria que solo es contemplación. La palabra, cuando nace, es silencio, luego se hace alocución, discurso, y, a veces, perorata. Pero antes es solo soplo, instante de luz: una inquieta idea que transita por la mente sin hacer ruido y que, cuando se enciende, es idea dicha o escrita; es decir, palabra. La Palabra, luego de haber sido dicha, vuelve al silencio y en el queda, humildemente, sin aspavientos, sin bullicio, como la flor en el árbol. La contemplación es la ascensión al monte del espíritu, donde Dios, Diario, se comunica al alma, y le habla. 

martes, 5 de mayo de 2026

5 de mayo de 2026. Martes.
EL SILENCIO DE LO ESCRITO

El aroma solencioso de la rosa, en el jardín. T. de la Horadada. Alicante

-Esta mañana me ha costado escribir; pero ya estoy escribiendo, y soy feliz. Escribir es un modo de no estar solo, me acompañan lo que pienso y convierto en escritura. La escritura es un destello luminoso y sosegado del interior, que se abre y suena en el silencio de lo escrito. Un corazón late y respira en la escritura, es un modo sencillo de darse a los demás sin hacer ruido. Decía Voltaire, que la escritura es la pintura de la voz; también podría decirse que es el silencio abierto como flor que nunca pierde su aroma. Y lo más bello de todo, como dijo Jules Renard, escritor y dramaturgo francés, en la escritura hablo sin que me interrumpan. En la escritura, Diario, el silencio habla, y dicho lo dicho, vuelve a callar, como la raíz de un árbol o el silencio de Dios. 

lunes, 4 de mayo de 2026

 4 de mayo de 2026. Lunes.
EL DOMINGO COMO EL LUNES

Lantana, igual hoy lunes que ayer domingo. en el jardín. T. Horadada. Alicante

-Salgo del domingo y me doy con el lunes, y contemplo, admirado, que todo sigue igual; como ayer, veo palomas que vuelan, árboles que cantan su música verde, gente en la calle con prisa y alguna tos, ambulancias en la puerta de urgencias del hospital, y una librería que abre sus puertas y ofrece el poder leer al necesitado de lectura, al necesitado de vivir más allá de sí mismo. Salvo el nombre, todos los días, menos en lo meteorológico, vienen a ser iguales. Solo en el espíritu, los días son distintos. Los domingos rezo postrado ante el paisaje encendido y celebrativo del altar; los lunes y los otros días, rezo ante el paisaje del asombro por vivir. Sin embargo, los lunes y los domingos, existo dentro de las maravillas que Dios ha creado para mi disfrute. Tanto el domingo como el lunes, Diario, vivo en vuelo hacia lo alto, dando gracias porque existo. Es decir, existir: o ser y estar. 

domingo, 3 de mayo de 2026

3 de mayo de 2026. Domingo.
LA PIEDRA ANGULAR

De la iglesia de ladrillos, a la Iglesia del Espíritu. Casas Nuevas. Pliego. Murcia

-Cristo es la piedra angular de la iglesia. La que ensambla el edificio. Y los creyentes somos piedras vivas, vivificadas por Cristo, el Señor. San Pablo habla de la iglesia como «pueblo sacerdotal» y «templo de Dios». No es una realidad «invisible», sino una construcción real y espiritual, habitada por el Espíritu. La Iglesia nace de la Pascua, y en la Pascua se hace aleluya, alegría que canta y vive la esperanza. Cristo está en los cristianos, que, de piedras sin sentido, las ha revitalizado desde la cruz y la resurrección para construir este templo precioso, pueblo de Dios, que camina hacia la casa del Padre, donde hallará su plenitud y su liberación definitiva. La Iglesia, Diario, está llamada a vivir, desde ahora, la novedad de la vida eterna, en la que habitar, para siempre, con Dios.

sábado, 2 de mayo de 2026

2 de mayo de 2026. Sábado.
FIESTA DEL TRABAJO           

Obreros en las minas de sal, en Cracovia. Polonia.

-Llegó, se celebró y finalizó la fiesta del trabajo. Como todo lo humano, duró un soplo, un ínstate revestido de apariencia y sindicatos, de gritos y charanga. A San José obrero lo dejaron en su taller puliendo madera, con Jesús de aprendiz y María en los quehaceres de la casa  En nuestro tiempo, apenas hay lugar para lo sagrado. Lo sagrado quedó en un taller humilde de Nazaret, donde se manejaba la madera y el amor a Dios. En la familia de Nazaret, todo era ascensión: de las manos en la madera a la mente puesta en el Dios, que ama y salva. La belleza del hogar de Nazaret residía en el amor, que todo lo invadía. Pero día del trabajo, también, para todos aquellos, Diario, que trabajan y trabajaron por evangelizar amando. «Bienaventurados los pies que anuncian el evangelio de la paz». (Rm 10:15). Felices ellos. 

viernes, 1 de mayo de 2026

1 de mayo de 2026. Viernes.
MADRE

Beso de madre, inigualable. F: Internet.

-Si se dice amén por la mañana, todo el día se pasa en un “hágase tu voluntad” cercano y festivo. El día copia de la mañana su hermosura y la convierte en amanecida, en atardecer, en noche, cada cual con su belleza. Hoy, día las madres, es el día en que se recuerda el amén torrencial de las buenas madres con todo lo que la  rodea. La buena madre es la que está dispuesta a dar su vida –si preciso fuera– por sus hijos. Decía el Lao Tsé, filosofo chino: «El padre y el hijo son dos. La madre y el hijo son uno». Decir madre es llenar la boca de ternura, de refugio, de liberación. En el abrazo de una buena madre, Diario, late, en la belleza del abrazo,  la Belleza maternal del Corazón de Dios.

jueves, 30 de abril de 2026

30 de abril de 2026. Jueves.
VOLVER A SER AQUEL NIÑO

Regalo de mayor, Göreme. Capadocia. Turquía.

-De niño deseaba ser mayor; de mayor, me gustaría volver a ser niño. Ser aquel niño travieso y alegre que, siendo monaguillo y en la consagración, tocaba la campanilla como un repique de ángeles. En mi niñez reía la alegría y se gozaba mi inocencia. Aunque hubiera momentos de dificultad: era la posguerra, tan trágica para la mayoría: faltaba el pan y había escasez de casi todo. Y llanto alguna vez. Aquel niño que jugaba con juguetes de pobreza y que los Reyes Magos le ponían cada año el mismo coche de latón, con un puñado de caramelos nuevos, que recibía con júbilo en los ojos y el temblor de la novedad en las manos. Mis padres celebraban conmigo mi alegría y degustábamos los cordiales, que nunca faltaban por aquellas fechas, tan sagradas. Mi niñez, la de las travesuras y la del gozo desbordado el día que descubrí que sabía leer, y el abrazo de mi madre con lágrimas de satisfacción en los ojos. Volver a ser aquel niño, y sin olvidar todo lo que he vivido después, lo que he llorado y reído, todo lo que Dios me ha regalado. ¡Tanto, Diario!