sábado, 18 de julio de 2026

18 de julio de 2026. Sábado.
COMO SALIVA DE DIOS

Virgen del Carmen en el mar. San Pedro del Pinatar. Murcia

-La Virgen del Carmen, en San Pedro del Pinatar, salió del templo y, en romería, se acercó al mar, y, subida en una barca, bendijo al mar y a los que cada día lo surcan o en él hallan solaz. En la corona de flores que fue arrojada en aguas del Mar Menor, lucían la oración de la Virgen y la de los que mueren en sus aguas, pescadores o bañistas, y Dios a la escucha. Hay sintonía entre Dios y su Madre, entre el niño que fue y la madre solícita que le daba la mano y, con el pañuelo de su ternura, secaba sus lágrimas y le arrancaba una sonrisa, que iluminaba el rostro de Jesús. María, la de los mil nombres –que la poesía ha ido creando para llamarla– siempre al lado de su Hijo, como mediadora y reina de la clemencia y el amor, que, como saliva de Dios, cura heridas, y ante todo, Diario, las heridas del espíritu. 

viernes, 17 de julio de 2026

17 de julio de 2026. Viernes.
VIRGEN DEL CARMEN, PATRONA MÍA

Viregen del Carmen, San Pedro del Pinatar. Murcia

-Dios pensó un bello jardín en el que estar y pasear y lo puso en María, la Virgen Madre. A la virgen del Carmen la han cantado los poetas, la han ensalzado los pescadores, y le rezan los sencillos de corazón. Ayer me arrodillaba ante su imagen y, con el poeta Rafael Alberti, le cantaba:
 
Que eres loba de mar y remadora,
Virgen del Carmen, y patrona mía,
escrito está en la frente de la aurora,
cuyo manto es el mar de mi bahía.

Que eres mi timonel, que eres la guía
de mi oculta sirena cantadora,
escrito está en la frente de la proa
de mi navío, al sol del mediodía.

Que tú me salvarás, ¡oh marinera
Virgen del Carmen!, cuando la escollera
parta la frente en dos de mi navío,

loba de espuma azul en los altares,
con agua amarga y dulce de los mares
escrito está en el fiero pecho mío.
 
Como dice Alberti, ««que tú me salvarás, ¡oh marinera / Virgen del Carmen».! Nuestra salvación, Diario, está en sus manos: eso esperamos, que ella interceda ante su Hijo, y nos salve, en la otra vida y en esta. Amén. 

jueves, 16 de julio de 2026

16 de julio de 2026. Jueves.
EN CONTEMPLACIÓN

Amanece en el mar, luce el unfinnito.
Torre de la Horadada. Alicante.
-Ayer llegué a luz del mar, la que no ciega, la que enriquece, la que alivia calores. Me echaré el agua del mar con su luz al hombro y caminaré metido baja su sombra: la sombra del mar es extensa, alargada: el infinito se abre en ella. A hombros de la esperanza, hoy he llegado a la Torre, y en mi familia, he abrazado al mundo, al cielo, a la gente toda. Dios estaba al otro lado del abrazo, le acompañaban las grandes y pequeñas cosas que me hacen feliz, como el silencio con que habla la gran sinfonía del universo, el poder rezar junto a la corteza del árbol, escuchando el rumor de la savia que lo mantiene vivo. Es un rumor de oración, de acción de gracias, de adoración. Decía Pablo Neruda: «Necesito el mar porque me enseña». El mar me enseña a mirar la grandeza con la misma humildad con que se me da, sin aspavientos, sin ruidos, solo, Diario, en hermosa contemplación. 

miércoles, 15 de julio de 2026

15 de julio de 2026. Miércoles.
QUE DIOS ME ABRACE EN ÉL

Amanecer con araña y su tela, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante

-Como me gusta la luz, me encanta, me cautiva ver amanecer. En el amanecer todo aparece nuevo, como recién cincelado, como si la mano de Dios «fuera reciente» en cada cosa, destellando, irradiando belleza. ¿Será que cada amanecer es en realidad una creación nueva, en la que todo es pureza, niñez, sorpresa? Mañana viajo hacia el mar, el otro elemento que da en mis ojos y los llena de asombro y fascinación. Frente al mar, me siento niño, indefenso, y espero que Dios, con el cariño y la ternura de una madre, me abrace en él. Te contaré, Diario. 

martes, 14 de julio de 2026

14 de julio de 2026. Martes.
MI MANTA DE VERANO

Para taparse en verano, el agua. Torre de la Horadada. Alicante.

-Julio corre y nosotros, sudorosos y jadeantes, con él. De tanto correr, con el pañuelo me limpio el sudor, y con el agua respiro y calmo el jadeo. Mi manta de verano es el agua, con la que me cubro todo el cuerpo, es mi sombra preferida. En verano es inteligente no chillar, puede incendiarse el grito y quemar nuestro interior indefenso y delicado. Mejor, dar gracias por el agua en verano; y en invierno, por el fuego, y pedir por los que carecen de agua y sufren el calor destructor de la opresión, y recordar lo que dijo Jesús: Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Y seguir, Diario, bendiciendo y dando un vaso de agua al sediento o un pedazo de pan al habriento.

lunes, 13 de julio de 2026

13 de julio de 2026. Lunes.
VIVOS EN EL RECUERDO

Incendio Los Gallardos, Almería. F: Prensa.

-Lloro las muertes en el incendio de Los Gallardos, en Almería; pero con el lamento, surgen la oración y el silencio, y mirar al cielo, de donde nos viene el consuelo. En la oración de la Salve, dedicada a María, «valle de lágrimas» y lugar de «destierro» llamamos a nuestro caminar por la vida, tan hermosa pero tan trágica a veces. En la vida sabemos que hay ocasiones para la risa y para el llanto, y para la esperanza, nunca para la derrota. Las lágrimas nos liberan y consuelan, la risa nos da alas, que, por la esperanza, nos llevan a Dios. Lloremos a los muertos, pero démosles vida a través de la oración. Con la oración, Diario, los fallecidos quedan vivos en el recuerdo, mientras descansan en la paz de Dios, en su regazo –maternal– de Padre que ama. 

domingo, 12 de julio de 2026

12 de julio de 2026. Domingo.
LA PALABRA, CON CARIÑO DE CRUZ

Iglesia y almendros. Casas Nuevas, pedanía de Mula. Murcia.

-Cada domingo, la palabra de Dios da en mis oídos y la bendición llena de luz y alegría mi boca. Oigo y bendigo; escucho e intento poner en práctica lo que la palabra de Dios me ofrece. A veces lo consigo, otras menos. Pero lo inatento. Si me ofrece perdón, intento dar perdón, si paz, paz, si amor, amor. Y es que del perdón, llega la paz, y de la paz, el amor: el trípode, sobre el que se sostiene la fe. La palabra es un don, nos acerca a las personas, nos conmueve, alimenta nuestro espíritu, y venida de Dios, nos abre caminos de liberación. La palabra, sembrada en buena tierra, dice Jesús en una parábola, da su fruto y produce el ciento o el setenta o el treinta por ciento. Siempre da fruto, como el almendro, que desde muy tierno, da flor, que luego se convierte en fruto, en crujido para los dientes y sabor para el paladar. La palabra de Dios, Diario, la mastico y me sabe a Dios amándome y alimentándome, con cariño de cruz, que salva.