jueves, 25 de junio de 2026

25 de junio de 2026. Jueves.
LA PALOMA DE PICASSO

Paloma de Picasso. símbolo de paz. F: Internet

-He dicho paz y la paloma de Picasso me ha aleteado entre los labios. Es un aleteo suave, hecho de dibujo, que nada rompe y da alegría. Una paloma con una rama de olivo en el pico y un vuelo que queda en el papel, lo más que puede hacer es no volar, pero sí ser símbolo. Ser símbolo es crear algo que, al decirlo o verlo, te diga aquello otro que quiere significar. Símbolo es la cruz: dos palos cruzados en vertical y horizontal, que, al contemplarlos, te hablan de una fe, de una resurrección, de un evangelio que salva, que eleva, que llena una vida. En la cruz  murió la muerte y se abrió la esperanza de la vida, para siempre, con Dios. Amo la cruz, Diario, ¡aunque me cuesta llevarla!

miércoles, 24 de junio de 2026

24 de junio de 2026. Miércoles.
EL AGUA QUE ALIMENTA LA TIERRA

Pila bautismal, lugar de bautismo. F: Internet.

-San Juan y el agua; el agua que alimenta la tierra, también se hace vida en el alma regada por el agua del bautismo. Por el poder de la palabra, el agua que lava la suciedad del cuerpo, limpia los pecados del alma, si, en el nombre de la Trinidad, se derrama sobre el pecador. Juan fue el último profeta que anunció y vio a Cristo, el enviado por Dios como salvación del mundo. Los otros profetas anunciaron sin ver, Juan vio lo que anunció. Jesús dice de Juan: «Entre los nacidos de mujer no ha surgido otro mayor que Juan el Bautista». Y Juan, desde la humildad, dice de Jesús: «Es Aquel de quien no soy digno de desatar las correas de sus sandalias». Toda palabra profética, Diario, se hace realidad en Cristo Jesús, Hombre y Dios verdadero, redentor y anuncio de un cielo y una tierra nuevas, que vamos gustando. ¿Ahora ya?

martes, 23 de junio de 2026

23 de junio de 2026. Martes.
LA NOCHE DEL INVIERNO

Frutos del verano, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-Ha llegado el verano, con sonido de trompetas vibrantes de calor. Así como la primavera se anuncia encendiendo de flor los almendros y cerezos, el verano lo hace como el dragón que abre sus fauces y echa fuego que tuesta. El verano nos quita ropa y nos viste de desnudez, pero moderada. El verano nos desviste mucho y nos viste poco. Como los hay parcos en palabras, el verano es parco en ropas. Dios ha hecho las estaciones del año, en una pone lo que quita en otra. En primavera pone flores, que en verano son fruto; en otoño, desnuda a los árboles, y el invierno lo hace pensamiento bajo tierra, preparando la primavera. La noche del invierno se hace flor en primavera, fruto en verano, y deshoje en otoño. Todo está milimétricamente concebido y hecho por Dios, como el niño que ordena sus juguetes. Como en un puzle maravilloso, Diario, todo cuadra.

lunes, 22 de junio de 2026

22 de junio de 2026. Lunes.
TRISTE VIDA LA DEL ROSAL

Rosal con rosa, sin rosa sería solo espinas.
Cada Sacerdotal. Murcia.

-Reconciliarse es poner paz donde había enfrentamiento, sonrisas, donde abundaban los malos gestos, quizás odios. Reconciliarse es darse la mano, y con la mano, ofrecer un latido del corazón. Si, al dar la mano, se siente el corazón del otro, es que se está en el camino de la reconciliación, y más si este gesto va acompañado de una mirada amable. Quien camina con Jesús de Nazaret sabe que va acompañado por la misericordia, la aproximación, la verdad, la hermosa docilidad. Una vida instalada en el odio es estar en un infierno sin fuego, pero tremendamente perturbador. Es como vivir con las espinas del rosal, sin esperar la belleza y el aroma de las rosas. Entonces, Diario, triste vida la del rosal. 

domingo, 21 de junio de 2026

21 de junio de 2026. Domingo.
MIEDOS Y LIBERTAD.

Alambradas de la muerte. Campo de exterminio. Auschwitz. Polonia.

-Hoy es el día en que Jesús, en la Liturgia de la Misa, nos habla de miedos, dándonos las armas para vencer esos miedos. El miedo se instala en la inestabilidad, en la duda, en la angustia. Tener miedo es vivir con la inquietud por lo que pueda pasar; es decir, vivir sin libertad. Atado a la cadena del miedo es vivir en la inseguridad de poder o no caminar. Quien va con miedos por la vida, nunca verá lo hermoso que es vivir, sonreír, salir de uno mismo: dar abrazos. Deshacerse de las alambradas del miedo, es aprender a caminar y soñar con llegar a la meta que elijas. Jesús nos dice en el evangelio de este domingo: «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma». El cuerpo, antes o después perece, el alma, con Dios, vive eternamente; en Dios respira amor y paz, y verdad; y la verdad, Diario, dijo Jesús, nos hace libres. 

sábado, 20 de junio de 2026

20 de junio de 2026. Sábado.
INFINITO EN LO PEQUEÑO

Florecilla junto al olivo, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-Me gusta rezar contemplando mi entorno, me da pistas sobre sobre qué tengo o no que decir o hacer. La pequeña florecilla amarilla que nace al pie del olivo, me insinúa que la sencillez, en su insignificancia, es belleza irrepetible. Y doy gracias por la florecilla y por el olivo, y por el gorrión que se ha cobijado bajo el alivio de su sombra. Si mirara solo al esplendor del sol, no tendría en cuenta a la luciérnaga, un prodigio de la noche, que, sin apenas luz, alumbra sus pasos y rompe el fragor de la oscuridad, dejando al descubierto la belleza que ella ilumina. La vida está hecha de pequeñas cosas: una sonrisa, un saludo, una palabra amable, lucen tanto que alegran el corazón de quien las recibe. Dios, con ser tan grande, se hace eucaristía, y cabe en un humilde trozo de pan, y, desde ahí, recibe, escucha, se da comida, da paz, reconforta. Dios, Diario, es infinito en lo pequeño, en el detalle, en la herida del clavo en la cruz, pero también en la gastada cruz del rosario. 

viernes, 19 de junio de 2026

19 de junio de 2026. Viernes.
BELLOS TIEMPOS AQUELLOS

En día de calor, hablando con el sol. C.Sacerdotal. Murcia

-El sol, en los días de calor, alumbra y quema, y saca el abanico para abanicarse. He visto al sol debajo de una higuera, bebiendo de un botijo para calmar su sed y dejar de sudar. Recuerdo los veranos que pasábamos juntos, yo subido en la moto Guzzi, y él siguiéndome hecho sombra, siempre pegado a mí. Hablábamos. Yo le decía: «Sol, no aprietes tanto», y él me respondía: «No tengo más remedio; tengo que hacer que maduren los frutos que florecieron en primavera». Es lo que me mandó el Sumo Hacedor. Y así seguíamos, él madurando frutos y yo bebiendo en el botijo, del que él también bebía, a veces, aliviando su calor. Bellos tiempos aquellos, Diario, en los que yo hablaba con el sol y él me sonreía: éramos amigos.