domingo, 20 de septiembre de 2026

20 de septiembre de 2026. Domingo.
DIOS ES JUSTICIA

El ser humano trabaja la tierra, y esta florece. Bretaña francesa. 

-Un día más mi lengua se hace campana que repica e invita a amar a Dios y al prójimo. El domingo acerca al creyente un poco más a Dios: es el día del Señor. Y el Señor es don  y gracia, y justicia. En el evangelio de San Mateo de ese domingo, se nos habla del propietario que contrata obreros para su viña a distintas horas el día. Y, al final del día, paga a todos por igual. Se quejan los llamados a primera hora: «Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno». ¿Tienen razón estos obreros, obra injustamente el propietario? Este contesta: «Amigo, no te hago ningún injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?» Es la justicia, y el don y la gracia; es de justicia dar lo acordado al obrero –un denario– y es don, gracia, igualar el salario sin tener en cuenta las horas ni el trabajo. Dios, Diario, es justicia y ante todo, es gracia, donación: se da todo en la Eucaristía. 

sábado, 19 de septiembre de 2026

19 de septiembre de 2026. Sábado.
LA LLUVIA ES CIEGA

Lluiva en Los Alcázares, siempre daña. F.Prensa.

-Y llovió, abundantemente, con inundaciones en zonas cercanas a Murcia capital. La lluvia, que se rige por leyes que no dependen de la inteligencia, hace lo que estas leyes –presión atmosférica, temperatura, humedad…– le dictan que haga. Así los estableció el Creador y obedecen a su ley. La lluvia es ciega, inexorable, insensible, y, al no ser libre, hace lo que le ordena la ley, sin miramientos, sin cortesías, y, a veces, despiadadamente. El ser humano, inteligentemente, hace embalses, canales, acequias, encauza las aguas y las hace riqueza y belleza. Cuando la inteligencia humana olvida sus obligaciones, esta bendición del cielo se hace tragedia, lamento, devastación. Clamemos –y recemos–, Diario, porque acaben la dejadez y la desidia humanas, su falta de discreción, y de respeto a sí misma.

viernes, 18 de septiembre de 2026

18 de septiembre de 2026. Viernes.
PERO NO MATA A LA ESPERANZA

El geranio, tras la lluvia, en el jardín. Torre de la Horadada. Alicante.

-Ayer el cielo se vistió de sayos negros, cerró sus nubes y se puso de lluvia. Un día así, entristece, pero no mata a la esperanza; me dije: «Volverá a lucir el sol», y seguí con mi alabanza al Creador. Hay veces que me gustaría ascender hacia lo alto de las nubes y, desde esa atalaya, contemplar la belleza de las cosas, que, mojándose, se sienten renacer: el bosque, la hormiga, el geranio, la humildad del almendro, el mismo mar y la abundancia de vida que hay en él. Dice el aforismo: «Cada nube tiene un rayo de sol detrás de ella». Es el rayo de sol, que, mañana, hará que brille con más esplendor y atractivo lo que hoy ha sido regado. Ah, y menos mal, Diario, que la lluvia no paga impuestos. 

jueves, 17 de septiembre de 2026

17 de septiembre de 2026. Jueves.
HECHOS DE DESTELLOS DE LUZ

Hojas caídas, como pedacitos de luz. Varsovia. Polonia. 

-Me sacudo la luz y caen de mí –así me lo ha parecido– hojas como pedacitos de lámpara. Y me digo: «Estamos hechos de destellos de luz». Dios, cuando nos dio la vida, lo hizo con un poco de su Luz. Sopló Luz sobre nosotros; es decir, sabiduría, laboriosidad, perseverancia, disponibilidad, amistad, comunicación afectiva. Luego, guiados por la desidia y la soberbia, hemos ido tirando o convirtiendo en tiniebla lo que era claridad y luminosidad. Una oración diaria sería pedirle a Dios que nos devolviera aquella Luz que, en el principio, sopló sobre nosotros. Caminar por la belleza, y sentirla, y vivirla, es ir recuperando, Diario, aquella Luz que Dios nos regaló y que nos la vuelve a dar, si se la pedimos con humilde y sentida intensidad, con insistencia amistosa. 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

16 de septiembre de 2026. Miércoles.
CURA HERIDAS Y DA ALEGRÍAS

Virgen de la Fuensanta, camino de su Santuario. Murcia. F. La Verdad. 

-Ayer, como en un vuelo de amor y fiesta, fue subida la Virgen de la Fuensanta a su santuario del monte. Entre lágrimas, pétalos de flor y plegarias, hizo su recorrido, en volandas, de la huerta al templo en la montaña sagrada, donde habita. María lleva en sus brazos al Hijo, y lo aprieta, no se le vaya a caer y se lastime. Los fieles que la acompañan –multitud–, mientras caminan, cantan y ríen, es la fiesta de la despedida –una vez más– hasta los festejos de abril. María de la Fuensanta habita en la montaña y en el corazón de cada murciano creyente. Desde allí bendice y socorre, da gozos y auxilia en las necesidades, es, Diario, la Madre total: cura heridas y da alegrías: libera. 

martes, 15 de septiembre de 2026

15 de septiembre de 2026. Martes.
EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Crucifixión, Zurbarán: 1650. F: Prensa. 

-Cojo la cruz y me santiguo con ella: a ella rezo y con ella vivo, es signo de salvación. Decía San Juan Pablo II: «En la cruz se muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad, para vivir eternamente». El que acepta su cruz, ayuda a Jesús a llevar la suya, hace de cirineo de Jesús, y con ella, se va salvando. Siempre me ha conmovido ver a Jesús con la cruz a cuestas camino de Calvario. Contemplar a Jesús con la cruz a cuestas y seguirlo, es ir aprendiendo a amar, a perdonar, a soportar los contratiempos y acercar al creyente a Dios. Todos cargamos con alguna cruz: el niño, la persona crecida, la vejez. La cruz es signo de que vivimos y que damos pasos por el camino del bien, cayendo a veces, pero levantándonos ayudados por la mano de Dios. Ayer celebramos los cristianos la exaltación de la Santa Cruz, la de Cristo y la nuestra. En la vida, Diario, también hay Cruz; cruz que siempre precede a la Resurrección.

lunes, 14 de septiembre de 2026

14 de septiembre de 2026. Lunes.
ES ESTREMECEDOR

La imaginación vuela sin alas. F: Internet.

-Una paloma viene a mi balcón y me dice: «¡Es lunes!», y se va: vuela. Por ser lunes, no deja de volar. Las palomas no deben saber que su vuelo es símbolo de libertad y belleza. En su vuelo, las aves van extendiendo por el cielo su danza de independencia, su anhelo de vivir. Las aves, cuando vuelan, no saben adónde van, pero sí dónde detenerse. El proverbio dice: «La alas de las aves son el puente entre el sueño y la realidad». Soñar que vuelas y luego hacerlo realidad, volando, aunque sea con la imaginación. La imaginación vuela sin alas, y lo hace más lejos que cualquier aleteo de ave. Cada mañana, Diario, dejo que vuele mi imaginación y luego escribo lo que he visto desde la alto. Es estremecedor, brillante.