9 de junio de 2026. Martes.
DIOS Y EL HERMANO
DIOS Y EL HERMANO
-León XIV, el papa de la sonrisa tímida y afectuosa, ha dicho: «Nadie
puede arrodillarse ante Dios y despreciar al Hermano». Despreciar es lo mismo
que ignorar, pasar de largo, arrinconar, excluir, olvidar. Y arrodillarse es adorar,
reverenciar, postrarse, y, desde la humildad, decir: «Aquí estoy para hacer tu
voluntad». Pero no es espiritual y moralmente lógico decir que se ama a Dios y
desechar al prójimo. El amar a Dios, primer mandamiento, Jesús lo completó con
el amor al Prójimo. «Amarás a Dios sobre todas las cosas… y al prójimo como a
ti mismo.» (Mt 22:39). Sin amor al prójimo, Diario, no puede haber amor a Dios. ¿Cómo
vas a amar a Dios, al que no ves, si no amas al hermano al que ves?,
escribió San Juan.