sábado, 21 de octubre de 2017


20 de octubre de 2017. Viernes.

AYER, EN MULA

Manolo, Vicente, José María. En Mula. "Piedras rodadas". F. J. Fernández

-Ayer, en Mula, y en el Museo Ibérico, asistí a una reunión en la que se decían palabras y se hacían silencios, o se hacían silencios que llevaban a la palabra, para, tras esta, volver otra vez al silencio. Silencio, palabra, y vuelta al silencio. Y es que a toda palabra -y más si es palabra poética- la precede y la sigue un silencio, que suele decir cosas al alma. Cuanto más bella es la palabra, más callado es el silencio que le sigue. Silencio: o reflexión. A veces las palabras callan y conversan los silencios. Como en la mañana, que, al canto del gallo, sucede el inquietante y bellísimo silencio del amanecer. Sus líneas indefinidas, sus colores anhelantes. La vida que toma forma y se congratula de verse. Y en esas estábamos: diciendo palabras y haciendo silencios. El silencio que es una glorificación golosa, íntima, cruel a veces, liberadora otras, soñadora siempre, de la palabra. Y cuando decía estos versos: «Dios, mi silencio roto, / ¡mi agonía!, / cuando le hablo. / O le callo», sonó el tímido aplauso de unas manos, al que se unieron otras, y así hasta el aplauso total. Sonó un aplauso cerrado: otro lenguaje. Les estaba llegando el corazón del poema, su tensa calma, el sangrar de sus palabras. Pero hubo una voz que paró el aplauso y, con paz, y de un modo didáctico, dijo: «En las sinfonías, no se aplaude entre parte y parte de la misma, sino al final». Y acudió el silencio en su auxilio. Por unos momentos, se personó el silencio en la sala; hasta que, de nuevo, y pasado un tiempo, rompió el aplauso, y el poema (o las palabras), hasta el final, cuando da comienzo entonces, Diario, el terror de las firmas y de los parabienes, que es como una subida al cadalso, como una quiebra de la palabra y sus silencios, como un pequeño aporte del autor al precio de los aplausos. En todo caso, gracias a todos por la paciencia de escuchar y la virtud de hacer silencios. Como en una sinfonía. Gracias (19:14:58).

jueves, 19 de octubre de 2017


19 de octubre de 2017. Jueves.

MAÑANA, EN MULA

Piedras rodadas, en Mula. F: FotVi

-Mañana, representación. Mañana, habrá piedras que ruedan; o palabras que se dicen y, rodando, hacen que vivan las cosas. Sin ellas, sin las palabras, el mundo sería un mutilado de sonidos, con vida, pero sumido en un impresionante silencio. En una mudez pavorosa. Mañana, en Mula, recitaré poemas; cosa insólita. Recitaré poemas tomados de mi libro Piedras rodadas; piedras estas que son palabras y también silencios, y que dicen más que aparentan, tanta es su humildad. En los silencios, las palabras hablan, y, hablando, explican los silencios, sus habitaciones, sus paisajes, sus pájaros cautivos, su oleaje interior. En un verso de luz, dice Octavio Paz: «Todo lo que mis manos tocan, vuela». Y sigue: «Está lleno de pájaros el mundo». El mundo está lleno de palabras que dicen, que acogen, que brotan del silencio, hablándolo, agrietándolo, inventándolo. Mañana, Diario, en Mula, diré palabras, que abrirán silencios, y nos dirán sus cosas, sus criptas íntimas, sus tigres voladores, y su paz, tan comestible (18:45:35).

miércoles, 18 de octubre de 2017


17 de octubre de 2017. Martes.              

INVIERNO DEL ESPÍRITU

Otoño, en Torre de la Horadada. F: FotVi

-Vuelvo a lo mío: a mi raíz, donde se halla el germen, el origen; o el lugar donde me escondo -como bajo la dulce maternidad de la tierra- para resurgir en primavera hoja y flor, y fruto. Y pájaro. Y reptil. Y duda. Y contemplación. Aunque también, a veces, pesimismo y desilusión: o el invierno del espíritu. Invernar en la estrechez para luego florecer en la abundancia de la primavera, es un milagro de la paciente naturaleza, y de la fe. La fe del árbol, la fe del alma, en el tesón o empeño de lo creado. Como San Juan de la Cruz, diré de este encierro o invierno íntimo: «¡Oh cauterio suave! / Oh regalada llaga!». El cautiverio y llaga, Diario, de recluirse, de invernar, para poder tocar luego la libertad y volar así hoja, o flor, o fruto, o pájaro, o reptil, o duda, o contemplación, en la inmensidad de la dilatada primavera (19:19:44).

martes, 17 de octubre de 2017


15 de octubre de 2017. Domingo.

HUMILDEMENTE TIERRA

Amanecer de luciérnaga, en Las Canteras. Las Palmas. Gran Canaria. F: FotVi

-Vuelvo de Canarias, con las antorchas encendidas; y, como de unos juegos olímpicos, victorioso. Es la victoria de lo sencillo, de lo familiar, de Candela, frente a lo solemne y desmesurado, frente a la mitra y la corona. Ver dibujos animados una hora y otra, y jugar a todos los juegos imaginables (con trampas infantiles y cambio de normas sobre la marcha, desde luego), y bailar (aunque duelan todos los huesos), y cantar (aunque se desafine), es algo que te rejuvenece y te hace volver a la niñez, como si corrieras los sueños otra vez del revés, y aun dando hermosos trompicones, pero sin caerte, siempre ilusionado, alzado. Como si empezaras a vivir una vida distinta, con ilusiones y aventuras que te recuerdan que eres selva y no calle de ciudad, sin ninguna atadura que te impida ser lo que eres, desatando todos los nudos de todos los problemas, sin esfuerzo, con corazón y niñez, con solo vivir la alegría de vivir. Vuelto de Canarias, Diario, con unos pocos años menos y una esperanza nueva más: como de luciérnaga que creyera deslumbrar a la luna y se sintiera la única e imprescindible luz encendida, sin ataduras ni complejos, como diría el poeta: «humildemente tierra», pero que «alumbra la creación» (20:09:10).

domingo, 15 de octubre de 2017




En Las Palmas, no se me permitió entrar en esta página de El bosque apócrifo, por lo que no pude alimentar a mi Diario. Ahora lo hago: aquí revelo lo poco que fui capaz de escribir, como un signo de mi buena voluntad de estar con mis lectores. 




8 de octubre de 2017. Domingo.

DÍA FELIZ

Tocaba la bendición, en La Isleta, Las Palmas. Gran Canaria. F: FotVi 

-En Las Palmas de Gran Canaria; y Candela, como sol que alumbra sin dañar la vista, incitando a la alegría. Con ella, todo el día se hace un gorjeo de palomas. Comimos fuera, en la Isleta, y el mar se hacía espuma a mis pies; y no era un sueño, Diario, yo sentía que me tocaba la bendición (19:58:39).



11 de octubre de 2017. Miércoles.

TIEMPOS OSCUROS
-Llegaba a Canarias y se me cerraba el cielo: de nubes ligeras. El avión patinaba en las nubes y bajaba, solemne, camino de posarse en tierra. Volábamos sobre el mar, y la gran paloma de metal, al descender, crujía por todas partes, como un esqueleto de dinosaurio derribado. Hasta que, con un golpe seco, se posó en el suelo, abriendo más las alas y los ruidos, y la respiración contenida delos viajeros. Bajamos del gran volador, y salimos a la fiesta de los besos y los abrazos. A las afueras, me esperaban mis familiares, con Candela de recepcionista oficial y tierna, con dos besos y un esconder la cabeza como de pudor, que rescato con otro beso y la alegría de abrazarla. Mientras, en la Península, o sea, en España, sigue la farsa de los muñecos rebeldes. O los polichinelas de la independencia catalana. Como diría Chesterton, estamos en tiempos oscuros, como aquellos del medievo, en los que se nos aparece un árbol carnívoro, devorador de pájaros azules, y que, en la primavera, en vez de hojas, da plumas también azules. Y comenta Chesterton que «el espíritu de la bestia venció al espíritu del árbol». Y es que el árbol desoyó el consejo que le diera el ermitaño Securis, «no imitar de los animales sino el movimiento, no la voracidad ni la destrución». Voracidad y destrucción es lo que ofrecen los dirigentes catalanes; no son un árbol que camine pacíficamente con otros árboles, sino un árbol que devora pájaros para más parecerse a la vacada a la que conduce. Devora pájaros y, en primavera, en vez de hojas, dará plumas. No corcheas y semicorcheas, como en una viñeta de Mena de hace años, en ABC. El jardinero no recogerá hojas caídas del árbol, sino plumas azules de ave zancuda, belicosa. En Las Palmas, donde lucen banderas rojo y gualda en los balcones, espero con ansia blanca, Diario, que se arregle este desaguisado que han montado Puigdemont y sus corifeos, para que vuelva el árbol a la paz del bosque, y, en la próxima primavera, nazcan de sus ramas hojas y no plumas de pájaro ensangrentadas, manchadas de indignidad y tragedia (12:07:04).

viernes, 6 de octubre de 2017


5 de octubre de 2017. Jueves.

SOL Y MARIPOSA

Subido sobre las nubes, hacia Canarias. F: FotVi. 

-Le pregunto al papel en blanco sobre el que escribo: ¿sabes tú lo que pasa? Quiero saber, antes de escribir, qué piensa el papel en blanco sobre el que escribo de esta teoría o ensoñación que es España. Papel este, hecho de luz y luna, y de pico de pájaro con cantos, papel lúcido, nevado, extendido como un trigal para ser cortado, molido, hecho masa y horneado. ¿Sabes tú lo que pasa?, le pido al papel, y el papel, sacudiendo los hombros, dice: ¿Y tú? Y como ninguno de los dos sabemos lo que pasa, dejo la pluma, y el papel se pone a llorar lágrimas de celulosa, a las que acompañan mis lágrimas de rabia y desconcierto. Y entrambas, hacemos este lamento, que meto en El bosque apócrifo, para que siga llorando y lamiendo sus heridas; y en silencio, como los rayos de sol que entran por entre sus ramas y descansan en las alas de la mariposa, alentando sus colores. Sol y mariposa: o la paz del bosque. Mientras, viajo a Las Palmas, en Gran Canaria, donde están la luz y el mar, y los delfines en Las Canteras, y Candela, aleteando. Candela, con su espléndida niñez y su bosque de elfos y geniecillos rondándole los ojos. Donde la luna conversa con ella y los cielos están llenos de ángeles y abuelos buenos, que, al mirarla a ella, si vivieran, se «les pondrían -dice ella- los pelos de punta», y ya de paso le dicen sus cosas, que son, dice, asuntos secretos. Aunque ella, mientras le hablan, los llore y los ría, y los comprenda. Pues no es drama lo que ella ve en sus abuelos idos, sino destellos y señales en el cielo, más allá de las estrellas, y más allá del tiempo, y no sé si también del espacio. Durante unos días estaré fuera de El Bosque apócrifo, para, a la vuelta, Diario, contarte lo que he visto y oído, y gozado. Y decirte, que le han dado el Nobel de Literatura a Kazuo Ishiguro, el tímido y comedido escritor, que, hasta ahora, solo se expresaba en sus libros, y desde ahora, espero que también, por el bien de los libros y de sus lectores, y aun de los silencios de estos libros, en los que descansa su lujo y lustre (18:13:01).

miércoles, 4 de octubre de 2017


4 de octubre de 2017. Miércoles.

LA VORÁGINE

Vorágine, en el cielo. Murcia. F: FotVi

-Y dijo el sabio: «En tiempos revueltos no entres en su vorágine», y calló, y lloró una lágrima, que, al momento, ardió y se consumió. Luego dijeron que había ardido la vorágine; y fueron a ver, y era verdad: no quedaba nada de ella, solo cenizas y una esperanza -la paz, Diario-, que humeaba (19:38:18).