domingo, 28 de mayo de 2017

28 de mayo de 2017. Domingo.             
ME LLUEVO

Lloviéndose la flor, en el jardín. Torre de la Horadada. F: FotVi

-Si ves caer una gota, y luego otra, y un racimo más, y una cascada de gotas, acabarás por decir: está lloviendo. Pero si sacas la mano, y ves que las gotas no caen del cielo -el cielo está violentamente azul-, tendrás que deducir que la lluvia viene de otro lado. Resfriado yo, Darío, no sé por dónde se me llueve el día; ¿o se me llueve por la nariz? (19:50:09

viernes, 26 de mayo de 2017

26 de mayo de 2017. Viernes.
ERA MARTES

Piedras pulidas, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Era martes y las ocho de la tarde. En San Pedro del Pinatar, con la brisa de la tarde, una gaviota graznaba poemas duros bajo un cielo de canción azul. La gaviota con sus poemas, y yo -un libro bajo el brazo-, con los míos. Estábamos convocados para la presentación -su grito de salida- de Piedras rodadas. O como dicen unos versos del libro: «Muchacha -¡mi palabra!- / desnuda, como piedra / rodada entre diamantes, reposando en tu belleza». Piedras rodadas, pues, las palabras, que se desprenden de la montaña del idioma y, caídas en el riachuelo del lenguaje, lo van llevando hasta la mar de la comunicación, del manifiesto, del poema, del alarido. La palabra, como una hoja de acacia, tiembla cuando se la elige para ser escrita, que es cuando queda incendiada para siempre. ¡Escribir una palabra! ¡Con qué sacudida lo hace mi mano! ¡Con qué reverencia y temor! Y allí estábamos -Visi Martínez, alcaldesa, Paco Illán, poeta, Pepe Criado, editor, y un servidor-, sirviendo a las palabras, honrando a las palabras, para, hechas verso, recitarlas en poemas, hacerlas vuelo eterno, en libertad sin fin, alentando la paz, la vida, la justicia, la libertad. Que la poesía es invencible, porque es eterna, y queda como verso conciso, desnudo, dulce unas veces, hiriente otras, siempre vigilante, y desvelado. Y había abundantes amigos, Diario, que querían escuchar: hasta unas niñas de pocos años, Sandra, Irene, Saray, Eva, que me miraban con ojos absortos, seguramente si entender nada, paro embelesadas por oír cómo sonaban las palabras, como con una música distinta, con melodía de salmo o canción de cuna; en todo caso, sugerentes, atractivas, y hermosas (12:48:12).

miércoles, 24 de mayo de 2017

24 de mayo de 2017. Miércoles.
OSCURA NOCHE

Luz en la noche, en el jardín. F: FotVi

-Tres días fuera de casa, dan para mucho. Y más, cuando el fanatismo más execrable y diabólico, más demencial, crea un terror nuevo, un alarido de rabia e impotencia extraño, casi de mordedura de rabia, en el mundo civilizado; civilizado, porque dice que respeta y celebra la vida, y la libertad, y la ley. (Lo dice; ¿pero lo hace? Y frente al odio más de colmillo, más de desecho, la ternura, que nace en el corazón y salta a la mente, donde los pensamientos y lo sueños. Donde las aventuras más osadas y luminosas, donde está el otro lado, el más allá, donde se hallan la esperanza y la luz, y quizá la Verdad. Y poder decir con Marina Tsvietáieva: «Así como me gusta / besar las manos / y ofrendar nombres, / también me gusta / abrir las puertas / -de par en par- / a la oscura noche». Dejar que entre la noche en nuestra casa, Diario, y ver si la podemos convertir en día; y, si no, que no dé miedo, que sea amigable, que nos deje dormir y soñar en paz, o reír y llorar en paz (19:39:31).

domingo, 21 de mayo de 2017

21 de mayo de 2017. Domingo.
CAMPANA

Campana vegetal, en el jardín. Torre de la Horadada. F: FotVi

-Me asomo al balcón y, por fin, puedo tocar la paz, y la claridad, y el canto del pájaro. Abajo -octavo piso-, los árboles, y arriba, las nubes. Que casi también llego a tocar; me falta poner un pie en una y luego, de ésa, saltar a la otra; pero, no: son el estrado donde pisa el pie de Dios. Un pie místico e invisible, que, sin estar, está. Oigo la campana de una iglesia cercana y su sonido, por su tañer pacífico y dócil, casi aldeano, casi silvestre, resulta amable. No daña al oído. En todo caso, algo contrario a la estampida pavorosa de los ruidos de ayer. Mientras los ruidos de ayer te sacaban de ti, te invitaban a la locura, Diario, el sonido de la campana, te conduce a tu intimidad, a tu centro, al recogimiento, donde tú vives y sueñas, y haces mundos nuevos (18:41:02).

sábado, 20 de mayo de 2017

20 de mayo de 2017. Sábado.
CHARANGA

Pensando, a pesar del ruido, en esta frase. F: FotVi

-Una mañana de cohetes y charanga por las calles; y una tarde. Podría preguntar a qué se debe esta bulla; pero sigo el consejo de John Donne -«Nunca hagas la pregunta por quién doblan las campanas: doblan por ti»-, y no pregunto. Se iban y volvían, como unos maniacos del tambor y el cohete, y yo tratando de decirle algo -sin poder- al papel. Y el papel, Diario, que me mira preocupado y -levantando lo hombros- me dice que tampoco está él en condiciones de recibir nada, le estallan los oídos, y voy yo y me callo, y el papel, entonces, me dice discretamente, al oído, su silencio (19:28:32).

viernes, 19 de mayo de 2017

19 de mayo de 2017. Viernes.
MANZANA

Sabiduría y la manzana, en la biblioteca. F: Pisabay

-Se me pudre una manzana y la veo frustrada, triste, vencida: y es que las manzanas también sienten. ¿No habéis visto como fruncen su semblante, cómo se arrugan y se apagan? Pudrirse es como ir muriéndose en vida. O morirse del todo en vida. Podrida, la manzana es arrojada al basurero, y, enredada con la escoria de lo sobrante, se va confundiendo con lo descompuesto y queda a merced del mal olor de la muerte. La manzana está para ser contemplada con ojos acariciadores y ser comida después. Primero -con Eva- se descubre en el árbol -«y como viese la mujer que el fruto del árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para la sabiduría»-, y luego se come. Muerdes y se desgarra el fruto y se va formando una masa en la boca; y, hecho pulpa, te lo tragas. Descartas el corazón y las pepitas de la manzana, que se hacen basura, o, si la semilla cae en buena tierra, nuevo árbol. La manzana, golosa y crujiente, nos mira desde la bolsa de la compra; y nos pide que no la tiremos a la inmundicia, que allí se muere, y así no puede darle al hambriento un bocado de luz y gusto que masticar. Según leo: 1.300 millones de toneladas de basura que podrían alimentar a 870 millones de personas se descartan cada año en el mundo -el pecado del descarte, papa Francisco-, pecado en el que todos alguna vez hemos caído. No morder la manzana y dejar que se pierdan su color y sabor -y su crujir-, y se haga podredumbre, es, Diario, aparte de pecado, una torpe y lerda estupidez (18:50:24).

miércoles, 17 de mayo de 2017

17 de mayo de 2017. Miércoles.
CEREZAS

Condenados, en Liubliana, Eslovenia. F: FotVi

-Me da miedo la política: como un infierno de Dante o el Juicio Final de Miguel Ángel. De los que en su Historia de la pintura en Italia, dice Stendhal: «Ante Miguel Ángel y Dante, el alma se hiela por un exceso de crueldad». El alma: o el ser del hombre donde se dan cita el odio y la piedad, o la carne y el espíritu, también llamado Aliento. Ves el Juicio Final de Miguel Ángel y se te licúan los ojos ante tanto caos y tanto cuerpo distorsionado, donde, aunque en silencio, se oyen gritos de ansiedad y de turbación de los condenados. A la derecha del cuadro caen como cerezas, uno detrás de otro, los cuerpos robustos y encrespados de los malditos. ¿Quién se va a atrever en política, si todos caen al infierno de la sospecha y el tormento televisivo? Como cerezas: uno enlazado a la pierna del otro, y sin redención posible. Si caes -aunque sean los medios y no un juez los que te lanzan- no tienes redención: no hay Cristo -perdón- que te salve. Si la sospecha y los medios te atrapan, déjales la ropa y sal corriendo: más vale entrar desnudo en el olvido que vestido en el papel de un periódico o en un despiadado plató de televisión. Donde solo existen intereses creados (y políticos), no hay piedad que humanice o dulcifique la razón. Y que ablande, como el reloj de Dalí, Diario, el corazón humano (18:58:17).