1 de abril de 2026. Miércoles.
LA BELLEZA DEL ALMA
LA BELLEZA DEL ALMA
-Amar a Dios es amar la Belleza. Dios es el bien,
y todo bien es bello en sí, sustancialmente bello. Decía San Agustín, el gran
sabio de Hipona, que «cuando el amor crece en ti, también crece la belleza.
Porque el amor es la belleza del alma». Y si el amor es Dios, el alma se hace
cielo donde habita la belleza más excelsa. Allí donde habita Dios, no puede
existir la maldad, lo feo. Dios y la maldad se repelen, como la luz y la
oscuridad. Amo a Dios porque amo la luz, el silencio donde Dios se expresa, el
azul por el que se confunden el mar y el cielo, el niño que ríe, el anciano que
se esfuerza por caminar y no se queja: amo, Diario, todo lo que es vida: aun la
más elemental.