8 de febrero de 2026. Domingo.
UN SOL, BRILLANTE Y TIERNO
UN SOL, BRILLANTE Y TIERNO
-Cada mañana, sale el
sol, brillante y tierno, dándose sin reservas, con generosidad de amigo generoso.
Se da como una plegaria de alabanza caída del cielo que, magnánima, se esparce
por la tierra. Todo se alegra, las planas, los reflejos del agua, las aves, la
pequeña hormiga cargada de abundancia que camina hacia su hogar, el silencio
del azul del cielo, el ser humano. Todo, como en estado de asombro, se hace
oración que alaba. Yo, con la salida del sol, rezo Laudes, y, agradecido, me
uno a su recorrido celestial y generoso. Esta mañana me he unido a una tertulia de
gurriones, que subidos en lo alto de una casuarina –árbol enorme–, se unían a
la alegría y loa de toda la creación. A mí, Diario, me ha parecido ver a Dios sonreír
satisfecho por la armonía y la gracia de todo lo creado. Dios se complace en su
obra, y pide que el ser humano no perturbe tanta belleza.
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