3 de abril de 2026. Viernes.
VIERNES
SANTO
-Se me aparecen
estos versos antiguos, llenos de miedos y esperanzas (todo amor lo es miedo y
esperanza), para afirmar, entre quejas, que es posible amar clavado a una cruz,
si la cruz es el resultado de otro amor. El amor persigue al amor como el
trueno al trueno en la tormenta. Se habla de dolor en estos versos, y de trago
(en copa amarga), y de clavos, que te hacen florecer fruto prendido al árbol
del suplicio amoroso, la cruz, que es el mismo amor dolorido. Siempre es
sorpresa el amor, y aparece como asombro ante otro amor.
QUEJAS DE AMOR
DE UN CORAZÓN ENAMORADO
Ya estoy,
Señor, de tu dolor servido,
que un trago
de tu copa yo he gustado;
los clavos de
tu cruz me han traspasado
manos y pies,
y en ella estoy rendido.
¿Por qué tu
amor así me ha sorprendido,
dejándome sin
pies y maniatado,
sin libertad,
Señor, mas tan librado?
¿Tan celoso
es tu amor y tan crecido,
que así mi
corazón retienes preso?
No huiré,
Señor, que sólo en tu ternura
amores y
delicias mi alma halla.
Mas no
cargues mis hombros con el peso
de tanto amor
y tanta galanura,
por
si mi corazón no puede y falla.
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