4 de octubre de 2026. Domingo.
UN BOCADO DE AMOR
UN BOCADO DE AMOR
-Anteayer oía llover
como el que oye a la vida llamar a su puerta. En día de lluvia, pienso, medito,
leo, oigo, la lluvia me habla, mi silencio la escucha. Al tiempo que llueve, mi
corazón late, pero sin interrumpir el lenguaje de la lluvia, que habla de
bendición y gracia. Anteayer viernes llovía agua, siempre tan vital; hoy domingo
llueven aleluyas; aleluyas en los yo me
mojo, para sentir la alegría de ser inundado de Dios, que murió y resucitó por
mí, por la humanidad. Nosotros, que somos la viña del Señor, necesitamos agua,
para que haya una buena cosecha y «corra la justicia como un río» y todos
podamos vivir en la luz de la paz y el abrazo de la fraternidad. Ser y sabernos
hermanos, es abrir el evangelio en nuestras vidas y darlo a los demás, como un
bocado de amor. Es, Diario, vivir el evangelio e ir dándolo.
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