7 de noviembre de 2026. Sábado.
EN EL “AZUL” DE LA VIDA
EN EL “AZUL” DE LA VIDA
Entre amigos, hace años, empleábamos este neologismo: sabadeando; o vivir el sábado como
acontecimiento, como el preámbulo de una fiesta singular. El sábado era un
acontecimiento porque se podía leer un libro con pausas y reflexión, y caminar,
y mirar más detenidamente el cielo y elevarse con las aves, y convivir más en familia;
es decir, estar más en el “azul” de la vida; o lo que es lo mismo, vivir con
amplitud de miras, buscar ser más consciente, ser más fieles, y prepararse para
dar con el domingo, en el que había un acercamiento vital y celeste de Dios con el creyente. El domingo era –y es– el día
del “Dios con nosotros” de Navidad, pero resucitado; es el día en el que Cristo
se hace pan y vino –eucaristía–, y pone la mesa de la partición, y nos invita a
comerlo y a beberlo para calmar nuestra hambre y sed de vida eterna. En la misa
del domingo, Diario, se nos da Dios en la boca, y nos hace sagrarios de su
divinidad aquí en la tierra. ¡Ah, ir por la vida como sagrarios de Dios!

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