17 de febrero de 2026. Martes.
EL POBRE DE ESPÍRITU
EL POBRE DE ESPÍRITU
-A pesar de mis achaques
–la vejez–, canto y alabo: estoy agradecido. Jesucristo también daba gracias: «Padre,
te doy gracias por haberme escuchado». (Jn 11:41) Y sobre todo en el momento de
instituir el sacramento de los sacramentos: la Eucaristía. Jesús toma el pan y
el vino y da gracias al padre antes de entregarlos como símbolo de la nueva
alianza. «Habiendo tomado el pan y el vino, dio gracias». (Lc 22: 17 y 19). Dar
gracias es un signo que dignifica a la persona que las da y a quien las recibe.
El pobre de espíritu se come la palabra gracias, nunca la dice, la hace saliva
entre los dientes, y la traga; el de ánimo generoso, por el contrario, siempre
la tiene en la boca, y la va diciendo, como si regalara sonrisas, gozosamente.
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