31 de marzo de 2026. Martes.
QUIZÁ SEAN
PROFECÍA
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Paloma acicalándose, en una casuarina. Casa Sacerdotal. Murcia. |
-Cada mañana, una paloma
se detiene en la rama más elevada de una casuarina, estos árboles robustos y
altos que han crecido tras el Hospital Reina Sofía, en Vistabella. Pasa unos minutos acicalándose, y
vuela. ¿Adónde? Es un misterio. Después llega otra y lo mismo, se adorna y
vuela. Y en su vuelo, se va al misterio. Lo importante, para la paloma, es
volar; para mí, soñar. Ambos son vuelos preciosos, únicos. La sagrada Escritura
dice que Dios hablaba a los humanos en sus sueños. A Samuel, a Jacob, a José, y
tantos otros. Y aquí estamos, soñando, a veces, sueños de Dios, en los que Él
dice y se dice. En el libro de los Hechos
se anuncia: «Derramaré mis Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y
vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones. Y vuestros
ancianos soñarán sueños. Sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu, y
profetizarán». (Hch 2: 17-18) Y aquí que estamos, Diario, intentando soñar
sueños, que, quizá, sean profecía.
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