28 de mayo de 2026. Jueves.
LA PALOMA DE LA MAÑANA
LA PALOMA DE LA MAÑANA
-Cada mañana, cuando despierto, miro al cielo y luego a las casuarinas,
los árboles gigantes que se alzan frente a mi balcón. En lo más alto de uno de
estos árboles, casi todos los días, una paloma parece contemplar todo y esperar,
hasta que salta y vuela. Contemplar y esperar, una práctica y bella lección de la
paloma de la mañana. Cada mañana contemplo como ella, y espero: es mi modo de
rezar; luego pongo salmos en mi boca y los voy diciendo, hasta que llega el
momento de volar. Vuelo en la imaginación y las palabras, las dos alas que me
mantienen en el aleteo de la vida, y por las que doy gracias y espero. Y, desde
la espera, observo la vida, Diario, como testigo, y la celebro haciendo
alabanza al Creador por el regalo de sentir, por el regalo de asombrarme y saborear, por el regalo de estar, por el regalo de vivir.
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