23 de septiembre de 2026. Miércoles.
EL MAR HABLA
-Hoy, si Dios quiere,
volveré a ver el mar. El mar, o ese lago inmenso que cada día airado o en paz
alaba al Creador. Sin ser el mar –decía A. Machado–, Dios está en el mar, como está
en la rosa o en el silencio, en la risa o en el llanto, en todo lo que es luz. La
belleza se huele, se respira, se vive en el mar. El mar es belleza y
comunicación: comunica su estado ánimo: o besando suavemente la playa o
atacando con furia los acantilados. El mar habla, pero como decía Borges, «el
mar es un antiguo lenguaje, que ya no acierto a descifrar». El mar nos admira y
nos asombra porque de él venimos y en él están nuestro nombre y nuestro primer apellido,
anónimo. El mar, Diario, nos recuerda y nos acaricia con su brisa y se nos da
como belleza y esplendor, como algo sublime que habla de trascendecia.
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