martes, 25 de agosto de 2026

25 de agosto de 2026. Martes.
BENDECIR TODO LO QUE ALIENTA

El otoño, como las líbelulas, empieza a volver. Torre del  la Horadada. Alicante.

-Han vuelto las libélulas. Yo las saludo, las fotografío y, con sus alas desplegadas, me dicen adiós, y vuelan. Amar la naturaleza en las cosas más cercanas, como la hoja caída del árbol o el grillo, que, en las noches de luna, canta hasta enronquecer, es celebrar a Dios en su creación y en su belleza. Bendecir todo lo que alienta, que es o está, es hacer de la bendición un canto de alabanza al Señor. Todo cristiano es hijo de una bendición, y debiera llevar esta bendición en los labios, en los ojos, en los silencios, y darla a cada instante, también en los días aciagos. La bendición que se da, vuelve a quien la da, y alimenta el amor a Dios y al prójimo. Al tiempo que tú bendices, Diario, Dios vuelve a llenar tu aljaba del bien de nuevas y eficaces bendiciones, con las que seguir dando –gratis– a Dios. 

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