6 de abril de 2025. Domingo.
EL DESIERTO DE LA CUARESMA
EL DESIERTO DE LA CUARESMA
-Si
yo digo “amén”, estoy amaneciendo en el corazón de Dios. Cada cuaresma el
cristiano vive un éxodo, un desierto, hasta poder decir “amén” a Dios. Hay
privaciones de desierto, carencias de desierto, y más sed de Dios que en los
demás día del año.
Decir "amen" a Dios es imitar a María en el «hágase en mí tu palabra» o a Jesús diciendo «no se haga mi voluntad sino la tuya». La cuaresma es la peregrinación hacia la Pascua, peregrinación en la que vamos dejando en el camino la carga del pecado.
En el bautismo o en la renovación del bautismo Cristo nos dice como a la mujer adúltera: «Anda y en adelante no peques más». Es volver a la esencia del Bautismo. Es ir diciéndole a Jesús en cada peligro “amén”, evitando así las piedras del pecado e intentar poner a Dios de nuestra parte, calmando nuestra sed con su gracia y dándonos a comer el pan y el vino de su cuerpo y de su sangre.
Diciendo “amén”, Diario, amanecemos en el corazón de Dios con destellos de santidad y luz de lucero que arde al calor del Amor en el que Dios vive, y se da.
Decir "amen" a Dios es imitar a María en el «hágase en mí tu palabra» o a Jesús diciendo «no se haga mi voluntad sino la tuya». La cuaresma es la peregrinación hacia la Pascua, peregrinación en la que vamos dejando en el camino la carga del pecado.
En el bautismo o en la renovación del bautismo Cristo nos dice como a la mujer adúltera: «Anda y en adelante no peques más». Es volver a la esencia del Bautismo. Es ir diciéndole a Jesús en cada peligro “amén”, evitando así las piedras del pecado e intentar poner a Dios de nuestra parte, calmando nuestra sed con su gracia y dándonos a comer el pan y el vino de su cuerpo y de su sangre.
Diciendo “amén”, Diario, amanecemos en el corazón de Dios con destellos de santidad y luz de lucero que arde al calor del Amor en el que Dios vive, y se da.