25 de febrero de 2026. Miércoles.
TORPE VANIDAD
TORPE VANIDAD
-Hablar
por hablar es torpe vanidad, dice el Eclesiastés; hablar con sentido, por tanto, es virtud. La palabra
es el don recibido por el que nos expresamos para entendernos, y amarnos. La
necedad suele abundar en palabras que, aunque se vistan de chascarrillo, son indiscreción, impertinencia. Prefiero un silencio melodioso, envolvente,
a palabras vacías y sin juicio. No es lo mismo una palabra hueca y vana que una
palabra ingeniosa. Como la frase caótica y cargada de sentido surrealista de
Salvador Dalí: «La belleza debería ser comestible…, o no ser». ¡Es tan hermoso
hablar poco y hacer mucho! Dios, que, diciendo solo lo necesario, en seis
días hizo el mundo. « ¡Hágase!», decía, y las cosas iban saliendo de sus
palabras prodigiosamente. Con la palabra de Dios, Diario, la luz primera se iba
consolidando.
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