28 de julio de 2026. Martes.
COMO CUALQUIER RELOJ
COMO CUALQUIER RELOJ
-Como cualquier reloj,
por excelente que sea, hay que llevarlo a reparar, mis oídos necesitan ir al otorrino
–médico de la audición– para que les dé un repaso. Mis oídos están como mis
piernas, los unos torpes para oír y los otros tardos para andar. Cuando camino,
parece que fuera a pisar tachuelas o interrogantes, tan precavidos son. Piso
casi sin pisar: lo que antes adelantaba con un paso, ahora necesito tres o
cuatro pasitos distendidos, graciosos, tambaleantes. Ayer por la mañana,
Paqui, mi sobrina, me llevó a San Pedro para que me ajustaran los audífonos.
Deseo seguir andando y oyendo, Diario, para no perderme ningún detalle de la
belleza y esplendor de lo creado, y luego hacerlo alabanza, reverencia, oración
en ascensión.
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