jueves, 30 de julio de 2026

30 de julio de 2026. Jueves.
EL LIBRO DE LAS VACACIONES

Cigüeñela, en las Salinas. San Pedro del Pinatar.

-Finalizada la lectura del libro de las vacaciones, lo devuelvo a la estantería, y sigo con la lectura de la historia de cada día en la Casa Sacerdotal. Hermoso y relajante el libro del mar y sus notas a pie de página, donde vuelan gaviotas y dicen su belleza flamencos, avocetas, cigüeñuelas…, dunas, pinares. Es un bañarse en la belleza, y además, lo más entrañable y bello de todo, con la familia. Pero en la vida no hay nada que nazca sin un final, no necesariamente trágico, pero final, con alguna lágrima, envuelta en una amplia sonrisa. Ayer acabaron mis vacaciones (corporales, no espirituales), y ya estoy en casa, con mis compañeros de viaje, mis otros ancianos y amigos. Las palabras me esperan en el ordenador, para sacarlas de él y ponerlas en circulación; ellas son mi alegría y la de los que me leen, tan pocos, que me invitan a seguir escribiendo, indomable. Sé que Dios me lee, y le gusta –creo–  mi alabanza que llega hasta él, y le hace sonreír. Y yo, Diario, sonrío con él. 

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