martes, 31 de diciembre de 2013


31 de diciembre de 2013. Martes.

¡FELIZ 2014!
 
El 4 de 2014, salinas de San Pedro. F: FotVi
 
-Un año más y un año menos; depende de si se entra en la órbita del optimismo o la del pesimismo. O en la otra órbita, que es la misma, del tener o el perder. En la vida se juega con el tiempo y en el tal juego, siempre gana el tiempo y, a no ser que se crea en la trascendencia, siempre pierde la vida. Un año más, desde luego; pero un año menos. El tiempo es dinamismo; la vida, concreción; mientras el tiempo se dilata, la vida se contrae. El tiempo, como en una partida de ajedrez, va acorralando al rey, la vida, hasta darle el jaque irremediable. Celebrar el año que acaba y el año que entra, cuando menos es una fruslería, o minucia, con unas gotas de vanidad. Es como decir: Año, te dejo y me voy con otro; como si el paso del tiempo dependiera de nosotros y no del tiempo mismo, esa cosa sin definición de la que decía san Agustín: «Si nadie me pregunta lo que es el tiempo, lo sé; pero si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé». El tiempo, esa bendición, regalo, que nos conduce a la eternidad, sin un pasado que recordar y un presente todo actualidad, pero bienaventurada.
        Quizá digamos al año que llega, feliz año nuevo, porque nos acerca al fin de lo que quedará siendo para siempre principio; fin de algo, la vida, y principio de todo: lo otra existencia imperecedera. La verdad es que con cada año nos vamos yendo un poco; somos hoja caediza, que sin embargo vuelve a ser brote, cancioncilla nueva, en primavera. Y como indican que 2013 ha sido un mal año, mandarle: «¡Ahí, penado, año 2013!», como diría Candela; penado a salir de escena, haciendo mutis por el foro de la historia, de la mala historia. 2013, Diario, ya es historia; y, porque los años no se hacen solos, intentemos que 2014 sea una historia mejor y más bella, porque, al fin, todo (o casi todo) depende de nosotros: o es lo que creo (19:23:58).

sábado, 28 de diciembre de 2013


28 de diciembre de 2013. Sábado.

ENTRE VILLANCICOS
 
Siempre hay una luz, en la noche. F: FotVi
 
-En nuestra cultura, villancico es sinónimo de vida, y de vida divina. Es la afirmación festiva de algo que empieza, de algo trascendente: la arribada de Dios al mundo, por ejemplo. «Y la palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros». Y el villancico lo canta. El villancico, que empezó siendo una letrilla profana, con el tiempo evolucionó hasta hacerse canción religiosa, copla y música de templo, asociándose al fin de un modo especial y propio con la Navidad. El villancico es una cabriola musical y lírica, festiva, propia del más ejemplar espíritu navideño. Proveniente del alma popular, es baile y es cantar, y celebración de lo sagrado, por lo que, con la zambomba y el almirez, la guitarra y el pandero, y al modo del pastor y el ángel del evangelio, se hace himno de adoración ante el nacimiento del hijo de Dios. Contemplar un belén y paladear de inmediato un villancico en la boca, todo es uno; es como saborear un caramelo, casi celeste.
Pero esta vez el villancico ha servido para aligerar y hacer transitable la muerte de una niña de 7 años. Se podría decir que esta niña, Laney Brown, por la vía del villancico ha alcanzado la ciudad de Dios, donde todo es eterno, y, en particular, el amor. En Dios, y guiada por villancicos, ha venido a dar con el gran amor. Como alguien ha dicho, la muerte no es algo que ocurre, es alguien que llega. Ella ha llegado a la estación terminal del amor, definitivo y envolvente, paternal, sin vuelta de hoja, y único. Así como se suele morir en olor de santidad, Laney Brown ha muerto en olor de villancico; o lo que es lo mismo: ha muerto en olor de nacimiento. La muerte es un dormirse del que antes y más felizmente se suele despertar; es un morirse para nacer, de inmediato.
Laney Brown, entre villancicos cantados por miles de gargantas al pie de su ventana, murió, naciendo, el 25 de diciembre, día del gran Nacimiento; esta vez la solidaridad se hizo villancico y el villancico, vida en la muerte. Metáfora preciosa esta del morir no muriendo, o del morir sin recorrido irreversible de muerte. Se muere, para morir viviendo; y si es muerte envuelta en villancicos, mejor que mejor, pues la luz y la vida, la otra, se hacen antes, ya que, cuando la dormición (o la muerte) el oído, dicen, es lo último que se pierde.
Oír villancicos al pie de la muerte, es oír a Dios que nace, o andar el camino de Dios al revés: Dios, en Navidad, desciende de lo Grande y se hace, entre villancicos, al modo de Laney Brown, humanidad; mientras que Laney Brown, también entre villancicos, se ha hecho cosa divina. Es decir, entre villancicos, un descenso y un ascenso, preciosos. Para que, al final, suceda el encuentro definitivo en el Amor. Y permíteme, Diario, no avergonzarme de la ternura… (11:15:40).

jueves, 26 de diciembre de 2013


26 de diciembre de 2013. Jueves.

GORJEAR EVANGELIO
 
Coral y director, cantando la Navidad, en el jardín. F: FotVi
 
-Suele ocurrir: ida la lluvia, vuelve el sol. Una metáfora de la vida, quizá. Aunque haya vidas que siempre parezcan ser una ciclogénesis explosiva y letal, destructiva, como la que ha cruzado estos días por estas tierras de rey, autonomías, partidos y sindicatos golosos de la pasta (y no de dientes) y la España invertebrada, de Ortega. Pasado el gozo de lo Humilde, de una ternura especial, la Navidad, llegan los días del exabrupto, de la megalomanía de la progresía al considerarse el único evangelio de la modernidad; días de la mediocridad política e institucional que nos aflige, de la pobreza y el desencanto de tanto ilusionado que en poco más de dos años ha empezado a dejar de serlo, me refiero los 11 millones de votos (así es la democracia), que a la hora de la verdad no pueden nada o casi nada.
Sin embargo, me gusta la alegría y no ser paleontólogo de la tristeza; es decir, buscador, en cualquier raíz o resto fósil social, el ADN de todo lo que es aflicción o pena, calvario, sufrimiento. El Señor de los cristianos vivió un calvario y un sepulcro, a los que siguió y seguirá por siempre una poderosa y definitiva resurrección. Estamos en tiempo de resurrección, por eso de año en año vuelve la Navidad y no el solsticio de invierno o un felices fiestas frío, esclerótico, convencional. Yo digo feliz Navidad como el que acaricia el pan antes de comerlo o mira a los ojos a un niño y contempla el otro mundo donde vive, que es asombro, luz, inocencia creadora, paraíso de cuentos ya soñados o por soñar; todo un mundo o mundos nuevos en los que perderse una vez, para poderse encontrar siempre. 
 Navidad, o días de sol, para tantos otros días de lluvia como, debido a agentes extraños, nos toca malvivir a lo largo del año. Mi noche de Navidad fue en familia, y con Candela como gracia de Dios en el Portal doméstico; ese portal donde siempre amanece un sol, el de la amistad, que ilumina y fortalece, y alegra como el vino. Noche de Navidad, o noche de armonía entre el cielo y la tierra, pues hay ángeles que cantan y pastores que hacen ofrendas, y un niño que gorjea evangelio (amor y cruz) desde el instante mismo de su nacimiento; amor y cruz, Diario, y resurrección (19:09:57).

martes, 24 de diciembre de 2013


 
24 de diciembre de 2013. Martes.
CUMPLIDA, LA PROFECÍA
 
Si así os parece, desde Torre de la Horadada
 
-Acabada la espera, la larga vigilia, y la profecía de la historia que anunciaba al que había de venir, es llegado el tiempo en que Dios envía a su Hijo a la tierra; mientras que un salmo (el 24) clama: «Levantad, alzad la cabeza: se acerca vuestra redención». Es decir, con el Hijo, nos llega la redención o rescate, y es causa de todo gozo. Esta noche, pues, hay fiesta entre la familia de Dios y la familia humana: Dios, en su Hijo, desciende de categoría y se hace uno más (Emmanuel) con nosotros, ascendidos a la categoría de hijos, y familiares de Dios.
Por eso, esta noche es Nochebuena, y en un sencillo poema, se podría decir y celebrar así: 
EN LA NOCHE 
Caída la noche,
 
(Os invito a seguir leyendo arriba).
 
            Cancioncilla esta que un servidor concibió y escribió una madrugada (6:15 horas) del mes de febrero de 2010, y que sale a la luz ahora, con la intención de alumbrar quizá un poco el camino que lleva a Belén. Tomada de aquel Amor que prendió en la nieve y se hizo Sol, esta luz, pequeña, tan niña que da ternura, intenta  iluminarme a mí, y aun a ti, Diario, si a así te place, y a tantos amigos como nos siguen. ¡Feliz Navidad, pues, historia, mundo, universo, ser humano, tan pequeño, y tan mayor! (12:05:38).
 

lunes, 23 de diciembre de 2013


23 de diciembre de 2013. Lunes.

MALHAYA MI MALA PATA
 
Luz naciendo, en el jardín. F: FotVi
 
-Ayer domingo, día soleado y dominical, con misa. En este día litúrgico, ha habido dos colores predominantes, uno, casi radical en esta tierra, el azul, y el otro, ocasional, el morado; en la liturgia, último domingo de morados, o de signos para la austeridad y la expectación, signos en todo caso del cómo será. Acaba la vigilia, la espera, el adviento, el morado, y llega la realidad del Emmanuel; es decir, la alegría, el blanco, por el hallazgo del Dios con nosotros, el Dios que, para elevar a todo hombre desvalido, indefenso, escaso, a la realeza divina, se hace él parvedad, escasez, niño con llantos. Sin demagogias y sin hipocresías, decir que Dios, en Jesús, viene a lo más pobre, a lo más desvencijado del ser humano, a lo más oscuro, y se encarna en ello para que lo que era tan solo vulgaridad y escoria, error humano, pueda ser bienaventuranza, ruindad redimida y gloriosa, joya de Dios.
Día éste de luz y palabra de Dios, con el azul y el morado como colores vivos de una realidad, a la vez que física, espiritual. Luz y plegaria, pues, o isla de paz en un mundo en conflicto. San Blas, isla de paz, que, sin embargo, no olvida a ese otro mundo, donde cada día conviven la injusticia y el odio, la noche y el espanto, la vileza y la depravación, el pecado. Y porque no olvida, San Blas y sus habitantes (creyentes) rezan por ese mundo, y buscan, desde la humildad de lo pequeño (la oración), humanizar lo que parece selva, caso perdido, o simple resbalón de la conducta humana; resbalón capaz, no obstante, de ser corregido.
San Blas, isla de paz, que, en la belleza de un poema, envía este aviso de luz al arrepentido de haber sido oscuridad. Como el posadero aquel que no dio cobijo en su posada al Dios que iba en el seno de una mujer nazarena, y que llamó a su puerta. Carlos Murciano, en unos versos titulados Baladilla del posadero en Belén, se hace eco de ese pesar que causa, a veces, el haber podido hacer el bien e irse uno, sin embargo, erradamente, por el camino equivocado. Desde la sencillez más bella, dice así el poema: 

Tan cerca como le tuve,
y dejé que se me fuera.
Malhaya la posadera. 

Y eso que les vi la luz
nimbando sus sienes, pero…
Malhaya sea el posadero. 

Malhaya la posadera
que me dijera que no
abriera. Malhaya yo. 

Malhaya yo que les vi
la luz y no les retuve.
Tan cerca como le tuve. 

Y ahora tan lejos, temblando
sobre el heno y la retama.
Malhaya mi blanda cama.
 
Este es el poema, Diario, hermosamente terrible; haber podido y no haberlo hecho. Y eso que les vi la luz nimbando sus sienes…, digo yo, dices quizás tú. Suele ocurrir: tener a Dios cerca (casi siempre en lo sencillo y desvalido) y dejarlo ir: Malhaya mi mala pata… (18:42:06).

sábado, 21 de diciembre de 2013


21 de diciembre de 2013. Sábado.

COLA DEL OTOÑO
 
Roncesvalles, Navarra. F: J. Diges
 
-Unas gotas de lluvia con el gris como brochazo de fondo, hacen el nuevo día.  Es tan otoño ya, tan hecho está éste, tan acabado, que hemos entrado en el invierno. 21 de diciembre: solsticio de invierno, o cola del otoño, que se hace nueva estación. Las estaciones pasan como la vida; como un suspiro. Y es que no hay presente, sólo pasado y futuro. De instante a instante no cabe más que el pasado; escribo pasado y el presente de p ya es pasado de a y así hasta la d y la o. El pasado ha quedado atrás y el presente, también; pasado y presente se siguen como una cadena de presos. Todo es un Bing Bang cósmico que, como un tropel de tiempo, corre sin remedio hacia su fin.
 Y con el invierno, el frío; y con el frío, la tos. Por lo que viene a la mente un villancico, grácil y desahogado, un tanto cínico, de Federico Muelas, que habla de boticarios y pastillas de la tos. A la vez que sonrisa, provoca ternura, y un pequeño escalofrío al final. Su título es Villancico que llaman de los dos boticarios, y luce así: 

-Y tú, ¿qué le llevarás?
-Pastillitas de la tos.
-Poca cosa para un Dios. 

-Y jarabe de Tolú
dulce, dulce…
-Qué poco para Jesús. 

-Pues tú, ¿qué le llevarías?
-Sólo un pomillo de azahar
para el susto de María.
 
Éste, Diario, es el villancico, sencillo y sorpresivo, devoto e irreverente, y sobre todo humano, que toca hoy. Y tú, ¿qué le llevarás? ¿Tú, lector? (19:49:43).

viernes, 20 de diciembre de 2013


20 de diciembre de 2013. Viernes.

ADESTE, FIDELES
 
Piccolo Nascita (Pequeño Nacimiento), en Italia. F: FotVi
 
-Por fin, lluvia suave y continua, atenta, que esponja y da contento a la tierra. Complicidad se llama esto: complicidad afectiva, aunque sea interesada, entre la tierra y el agua, pareja de hecho. Con agua puede haber vida; pero sin tierra no hay crecimiento; sin tierra puede haber existencia bacteriológica, pero no evolución y desarrollo de seres que progresen hacia la inteligencia y los sentimientos, hasta el hecho de poder afirmar lo de somos imagen de Dios u otras cosas así cargadas de trascendencia. Creo que las bacterias y las moléculas, aunque estén, no aman; pues, eso: lluvia y tierra, o vida que se ensancha hasta ser naturaleza humana, con la perla del espíritu dentro, mandando destellos de juicio a la materia, para que ésta ascienda y alcance el don de la creatividad, de poder enriquecer lo que ya es y está.
Hoy, lluvia y comida con los compañeros. Y villancicos: un Adeste, fideles, a voces, y sin desafines, como Dios manda. La voz más grave nos ha llegado de África y el resto, de los por-aquí cercanos, curas de pueblos que baña el Mar Menor. Que, como dijera el poeta, es, aunque menor, mar con sueños de océano. El Adeste fideles es un villancico de pentagrama y belleza gregorianas, de ondulaciones místicas por tanto; se adentra por la melodía como la luz por el cristal, sin romperla y sin mancharla. El texto es pura belleza orante y rendida, pero sin humillación, sólo postración gozosa de rezo y cumplido. 

Adeste, fideles, laeti, triumphantes
(Acudid, fieles, alegres, triunfantes), 

Venite, venite, in Bethlehem
(Venid, venid a Belén): 

Natum videte Regem Angelorum
            (Ved al nacido Rey de los Ángeles).           

            Venite, adoremus, venite adoremus
            (Venid, adoremos, venid, adoremos), 

            Venite adoremus Dominum
            (Venid, adoremos al Señor).
 
            A ver, Diario, cómo entonas: Adeste, fideles, eso es, no está mal. Como todo en la vida, la Navidad hay que prepararla; no cabe ir a la Navidad sin ensayar lo fundamental: lo que corresponde al alma y a los sentimientos; luego vendrán los cánticos y los deseos de felicidad, pero antes hay que poner a punto dentro de uno esa felicidad, que no se improvisa, como el Nacimiento o el árbol. La felicidad, como el amor, se da si se tiene, si no todo queda en palabrería y timo, en mentira. Vamos: ¡Adeste, fideeles…! ¡Acudid, fieles! (19:45:43).

jueves, 19 de diciembre de 2013


19 de diciembre de 2013. Jueves.

TEMBLANDO ESTABA DE FRÍO
 
Sencilla arcada celeste, desde el jardín. F: FotVi
 
-Curiosidad: esta mañana, sin pizca de lluvia y sin el más ligero indicio de que la fuera a haber, he visto erigirse hacia el oeste un arcoíris de bella pero débil contextura, es decir, como disimulado con difumino. Sin embargo, era alegría su arco de medio punto, triunfal y colorista. Siempre un arco es signo de triunfo y de paz, subsidiaria ésta, casi siempre, del éxito. Luego de la guerra, llega la paz, paz que, como el arcoíris, suele ser efímera, sin embargo, a veces. Más tarde, a intervalos, ha ido saliendo y escondiéndose el sol, como cucándonos el ojo de su presencia, presencia que se resume en luz y vida, y que hace cada día el arco más extraordinario y majestuoso, de este a oeste, que jamás nadie, ningún artista, haya podido concebir ni realizar. El sol, la luz, cucar el ojo, venir e irse, dudas del sol; y el arcoíris, paz, pausa de lluvia, paleta de colores, fragilidad sin peso, y gozo, estremecimiento, gloria de lo natural. ¡Belleza!
Y esta otra belleza, la de un poema de Lope de Vega que habla de fuego y frío, de sol y tinieblas, de hielo y viento, y del temblor de Dios, al que cantan glorias ángeles bellos. Titulado Temblando estaba de frío…, alborozan, dan calor, sin embargo, estos versos: 

Temblando estaba de frío
el mayor fuego del cielo,
y el que hizo el tiempo mismo,
sujeto al rigor del tiempo. 

El que con arena débil
al libre mar puso freno,
medida al ardiente sol,
y a las tinieblas silencio, 

en unas pajas humildes,
siendo sol, se encoge al hielo,
a la noche deja libre
y da licencia a los vientos. 

…………………………. 

Su virgen madre le mira
ya llorando, ya riendo,
que como es su espejo el niño
hace los mismos efectos. 

………………………….. 

Más que la gloria que hoy
le cantan ángeles bellos,
estima de un hombre el llanto:
lloremos, alma, lloremos.
 
Éste, Diario, es hoy el poema con el que lloro y río, y rezo. Y decirte que, con los juegos del sol y el arcoíris, la lluvia, al fin, se ha dejado ir y ha llovido, con discernimiento, reflexivamente; pero lluvia que cala (19:00:39).

miércoles, 18 de diciembre de 2013


18 de diciembre de 2013. Miércoles.

CAÍDO SE LE HA UN CLAVEL
 
Caído él, en el jardín
 
-En estos días que faltan (y van) hasta la Navidad (días de ajetreos culinarios, de décimos de lotería que apenas tocan -cuando mucho, la pedrea; pedrea: de pedrisco o granizada-; días de pregones y encendido de ciudades, de familias que vienen y se ven y se abrazan, por Navidad, de villancicos que invitan no a la fe sino a la compra en los grandes espacios, almacenes del vicio del consumo; pero días también de alguna fe en las iglesias y en los sencillos de corazón, y en la nieve y el belén, y en el musgo y en algún cuento de Charles Dickens), voy a tratar de hacerme eco de algunos de los poemas más bellos que se han escrito sobre la Navidad.
Hoy doy comienzo a esta limitada y, por venir de lo niño, prodigiosa antología, con unos versos de Luis de Góngora y Argote, clérigo y poeta, siempre perseguido por la pobreza y por la burla y la chanza de Quevedo, que vivió en tiempos de mecenazgo y canonjías eclesiales, disoluto él pero devoto, y, en todo caso, espécimen ilustrado de su tiempo.
El título del poema es: Al nacimiento de Cristo nuestro Señor, y dice así: 

Caído se le ha un Clavel
hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso está el heno,
porque ha caído sobre él. 

Cuando el silencio tenía
todas las cosas del suelo,
y, coronada del hielo,
reinaba la noche fría,
en medio la monarquía
de tiniebla tan cruel. 

Caído se le ha un Clavel… 

De un solo Clavel ceñida,
la Virgen, Aurora bella,
al mundo se lo dio, y ella
quedó cual antes florida;
a la púrpura caída
solo fue el heno fiel. 

Caído se le ha un Clavel… 

El heno, pues, que fue di(g)no,
a pesar de tantas nieves,
de ver en sus brazos leves
este rosicler divino
para su lecho fue lino,
oro para su dosel. 

Caído se le ha un Clavel
hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso está el heno,
porque ha caído sobre él.
 
Y éstos son los versos de Góngora, que llama Clavel al niño que nace y Aurora a la Virgen que da a luz. ¿Y quién refleja la dicha del momento? El heno, o pesebre, sobre el que, para que duerma su primer sueño, o viva su primera aventura humana, María recuesta al niño. ¿A que hubiera sido maravilloso, Diario, estar en el sueño del Niño? Pero quién sabe… (20:46:44).

martes, 17 de diciembre de 2013


17 de diciembre de 2013. Martes.

LUZ EN LOS OJOS
 
Luz interior, en el jardín. F: FotVi
 
-Deseo que mi Navidad sea así: Navidad de más luz en los ojos, pero luz que venga de dentro afuera y que me haga ver lo que no es visible con la sola luz exterior. La luz interior nace de un mundo íntimo iluminado, infundido de gracia y fe, ganado por la claridad de Dios. Si en mi interior brilla la verdad, tratará de abrirse paso por los ojos, las vidrieras a las que la luz del alma acude a hacerse albor, refulgencia, destello, chispa. De ordinario, en los ojos, como en las vidrieras de un templo en la noche, se detecta si hay vida interior o no; si en el interior del templo hay celebración, se revelan luz y rumor de himnos, que son la vibración del interior del templo en sus vidrieras, como ocurre con la vida íntima del hombre en los ojos, en los que fulgen el corazón y la conciencia.
            Por algo se dice en el salmo 36, refiriéndose a Dios: «Por tu luz vemos la luz». Si esta luz luce en mi interior, al saltar a mis ojos, me hará partícipe de la luz que Dios ha ido dejando en cada una de las cosas que nos deslumbran en la creación. No sólo las sombras, sino la luz veremos: todo lo iluminado por su presencia en cada ser. Esta Navidad miraré a un niño a los ojos y diré: ¡Hola, Navidad, déjame creer en la inocencia, y en lo que es puro, y en lo que es limpieza de corazón! Y, desde mi interior, una bienaventuranza se escribirá en mis ojos, un pasar de dentro afuera de Dios. Y, en mis ojos, entonces, se hará un incendio: el incendio de Dios en lo más pobre y bello de mí, lo más liberado, que eso es (o debiera ser) la Navidad (19:35:28).

lunes, 16 de diciembre de 2013


16 de diciembre de 2013. Lunes.

EXCUSA
 
Espejismo, en el jardín. F: FotVi
 
-Es tan intenso el escalofrío, que estoy a punto de quedarme helado. O ya lo estoy: carámbano de hielo puntiagudo, que, si se desprende, puede ensartarme el pie. E ir así en Navidad con el pie como un pincho de aceituna en un vermut.
            Navidad y odio: guerras, hambre, ricos, pobres, mafias, niños desvalidos, exilios, mentiras, gente que vive de lo que halla en los contenedores, familias enteras en el paro, políticos insensatos, sindicalistas instalados en el cuento obrerista, oenegés concebidas para medrar, intolerantes que pasan por demócratas, ateos que hablan de Dios y creyentes que se lo callan, bandos que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, idólatras de la ideología, sin piedad para quien no piensa como ellos, libres, sin libertad para salir de sus espasmos egoístas, pueblos que hacen héroes a los asesinos y culpables a las víctimas…; esto, Diario, no es Navidad, sino excusa para hacer sentimentalismo, en noche de cena familiar y quizá de belén y misa de gallo; y villancico, porque hay peces que beben en el río por ver a Dios nacer. Por lo demás, al día siguiente, resaca, desazón. ¡Es tan intenso el escalofrío! (19:31:50).

domingo, 15 de diciembre de 2013


15 de diciembre de 2013. Domingo.

FLOR DE NARCISO
 
Estallido, en el jardín. F: FotVi
 
-Leo a Isaías (el poeta que hacía profecía), que me invita a la alegría sin cortapisas. Alegría de carcajada, de globo que explota, de ola que rompe en espumas. Isías habla de desiertos y páramos, o de sociedades inhóspitas y yermas, erráticas, sin más horizonte que la selva y sus peligros. Es decir, Madrid (el mundo) es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas), dijo el poeta, en una noche de insomnio. El poeta Dámaso Alonso profetizó la desertización (putrefacción) del espíritu de Europa y del mundo, y aun de su propio espíritu: y paso largas horas -decía- preguntándole a Dios, / preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, / porqué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid, / por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. Preguntas que hallan respuesta en otro poeta, Isaías: El desierto y el sequedal se alegren, / regocíjese la estepa y florezca como flor; / estalle en flor y se regocije / hasta lanzar gritos de júbilo. Y por qué esta alegría, este estallar la flor: Se verá la gloria del Señor, / la belleza de nuestro Dios, exulta el profeta. Ante el pesimismo de un poeta que esgrime dudas, Alonso; la de otro, Isaías, que vive en la esperanza: Se verá la gloria del Señor.
            Es lo que se vive en este tiempo en la liturgia: adviento, o tiempo de espera, pero espera confiada. Se alían, pues, la fe y la esperanza; la fe que dice: vendrá; y la esperanza que aguarda y desea que sea pronto, que no se alargue la tardanza. Es la expectación de la madre ante la llegada del hijo que lleva en su vientre. Tiene fe en que llegará; confiando, además, que llegue bien y a su tiempo. Esta mañana, en San Blas, he tenido esta sensación: aunque está, me he dicho, Dios llega y lo hace con la alegría del desierto que florece como flor de narciso. Tal es así, que la antífona de entrada o acceso a la liturgia dice, con San Pablo: Estad siempre alegres en el Señor; e insiste: os lo repito: estad alegres. ¿Y por qué, Diario, tal estado de euforia? Con el profeta, añade: El Señor está cerca; es decir, a punto de ser tenido al alcance de la mirada y del tacto, a punto de poder decirle y que nos diga, de poder amarle y, como volcán o incendio, notar su amor (19:39:36).

viernes, 13 de diciembre de 2013


13 de diciembre de 2013. Viernes.

EL COSTAL DE LAS ESCORIAS
 
Réquiem por una pluma, en el jardín. F: FotVi
 
-Hoy se multiplican los acontecimientos digamos que, por esperpénticos y un tanto surrealistas, delirantes. El esperpento es un desliz de algo real que de pronto se ve convertido en irreal y mostrenco, en algo desaliñado y de mala traza, desvencijado. El esperpento es un caballo que corre con las patas montadas, cual jinete, a sus espaldas; o el típico político que dice miau (intelectualmente hablando), cuando lo suyo sería decir guau. El esperpento es un extravío erudito y hasta literario, a veces. Valle Inclán, en una época de su literatura, sufrió el traspié de lo esperpéntico, teniendo que cambiar, para bien, el armazón de su lenguaje y el modo incluso de mirarse en el espejo: de perfil para contemplarse barbado y lamido, y con gafas de aro, como cualquier revolucionario de la época. Él, en su obra literaria, revolucionó la lengua y el modo de usarla; y en teatro, se adelantó al absurdo Bertolt Brecht.
            Ayer, sin embargo, un tal Mas y el otro (Junqueras es su apellido) quisieron arrebatar al manco jodido y luminoso, a Valle Inclán, el copyright de lo esperpéntico, sólo que desde una estatuilla de terracota, lírica y sentimental, si se quiere, pero frágil, tanto, que al más mínimo golpe se sabe que quedará hecha trizas. Mas y el otro (Junqueras es su apellido) ya, desde ahora, son barro disuelto en cenizas; ya son nada, o, en todo caso, harina de otro costal, del costal de las escorias. Se les ve echarle humo las posaderas o fondillos.
            Mas, con el otro, han decidido convocar una consulta soberanista el día 9 de noviembre de 2014; es decir, la historia se repite. Otro 6 de octubre de 1934 se intentó algo parecido y salió mal: un tal Companys proclamó el Estado Catalán; eso, sí, dentro de la Republica Federal Española. Ahora, ni eso: se trata de ir por libres, sin ninguna ligadura que pudiera hacerles echar la vista atrás, salvo la de la economía (el negocio), y el fútbol.
            Si alguien dijo ser la historia maestra de la vida (Cicerón, creo), se equivocaba: la historia sólo es una metáfora de la estupidez humana, con bellas fantasías y funestas realidades; la historia unas veces es luz y otras, muerte, más muerte que luz; casi siempre es una tragedia sobre la que se construye otra tragedia mayor. Nunca me ha gustado la historia, porque sólo cuenta lo excelso que a cada pueblo o tribu le gusta oír decir de sí, con el consiguiente desdoro o mengua del clan vecino. 
            La historia, Diario, no enseña; a lo sumo, entristece (19:48:57).

jueves, 12 de diciembre de 2013


12 de diciembre de 2013. Jueves.

ASOMBROSA EXCLAMACIÓN
 
Abriéndose a la mañana, en el jardín. F: FotVi
 
-En la mañana, con el abrir de los ojos al despertar, todo es un abrirse, o un darse, una asombrosa exclamación. La mañana se abre a un asombro que clama. En la mañana, tras el primer bostezo, y desde el abrirse del alba, hasta la sorpresa del rocío al comprobar evaporándose, todo es génesis, nacimiento, inicio, apertura. En la mañana, y en Laudes, el rezo también es un abrirse a la alabanza, donde el salmo y el himno danzan y tocan el arpa de diez cuerdas, para Dios. Con la alabanza en la boca, el interior del que alaba es una catedral con órgano y Back creando fugas y oratorios, creando música o ajustamiento, combinación; en fin: armónica belleza.
El día nace armonioso; pero luego el hombre y su rabia por verse hombre y no primate (¿le rebela quizá saberse hombre?), lo suelen hacer desafinar, o salir por peteneras. Tal vez el hombre añore el día en que dejó de ser cuadrúpedo y se izó como torre sobre las dos columnas sobre las que ahora es templo y espíritu, carne y palabra, restos en la sima de Atapuerca y estrella. ¡Ah, las piernas o columnas de la ascensión del hombre! Pero ¿es sólo añoranza de mico? ¿O no ha dejado de sentir que una vez fue simio y en ocasiones vuelve a comportarse como tal, porque le place, le contenta, le recuerda un mundo selvático al que le gustaría volver?
En la mañana, todo es abrirse, hasta los medios de comunicación, que, en esencia, y una vez abiertos, comunican maldades, con alguna banalidad y muy pocas noticias saludables. Guerras, secesión, soberbia del poderoso, humillación del desvalido, arbitrariedad de la justicia, los bancos del rico y los otros del pobre, noches frías soportadas con cartones en atrios de iglesia por indigentes, niños recién nacidos abandonados por sus madres en contenedores, corrupción, funerales de un héroe de la paz y la concordia, dicen, que acaba en sainete y en foto con ataque de celos, Caín, Abel, y, al fin, alguien (un hombre de Dios) que habla con mesura e invita a recuperar las virtudes (eso es, las virtudes) de «la prudencia, la templanza, la justicia y la fortaleza», una de las pocas noticias saludables y dignas del hombre, aquel que, con la mente, debiera tocar el infinito, aunque siguiera pisando en el barro.
En la mañana, Diario, todo es asombrosa exclamación; un ¡oh!, sublime, que invita a la contemplación y al gozo, desde el espíritu (20:59:28).

miércoles, 11 de diciembre de 2013


11 de diciembre de 2013. Miércoles.
DESTINO
 
Fantasía, en el Mar Menor. F: Me encanta Murcia. Facebook
 
-Le dijo el sabio: «No te eches al agua, quizá no sea el océano tu destino»; pero, tras preguntarse cuál sería su destino, midió con la vista el horizonte, oyó un canto de sirena, el vuelo blanco de un albatros, y su destino (que quizá lo fuera) lo llamó. El destino no llama con palabras, sino con impulsos. Rozó el agua su pie descalzo y oyó que le decía: «Sígueme». Midió de nuevo con la vista el horizonte, oyó el canto de sirena, el vuelo blanco del albatros, se vistió de océano, y, bautizado de sus aguas, Diario, se echó a nadar, y nadó, y nadó, y nadó… (19:18:55).
 

martes, 10 de diciembre de 2013


10 de diciembre de 2013. Martes.


EL PUDOR, O ABEJAS ASESINAS
 
Libando, en el jardín. F: FotVi
 
-El Génesis, que es un relato popular y religioso de algo que en el mundo de la ciencia aún es objeto de asombro y de duda, de preguntas con alguna respuesta y de muy pocas certezas, anteayer definía el pecado (o traspié humano) como desnudez. Ante la llamada de Dios, Adán responde: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo» (Gn 3, 10). Desnudez, la de Adán, sobre todo interior, la monacal del espíritu, la que alienta de adentro hacia afuera y, en el afuera, hace que acuda la vergüenza como velo u hoja de parra que tapa el sonrojo o lo denuncia por lo pudendo o afrentoso.
            Adán, pues, sonrojado por la desnudez de su alma, que se había saltado la alianza de criatura que había hecho con su creador. No comerás del fruto de este árbol, le habían dicho, y comió; que es lo mismo que decir: que haya un orden, una ley, un modo de entendernos entre tú y yo, entre su Señor y Adán, y éste falló. Y hubo ruptura. Luego de la ruptura vino todo lo demás de huidas del hombre y silencios de Dios; silencios que aún perduran. Pero, aunque persisten estos silencios, al menos sabemos (revelación incluida) que Dios escucha, y que alguna vez responde.
            Por lo visto, andar desnudo es feo, pero no así desnudarse en un escenario adecuado y pagado. Adán se avergonzó porque le pillaron desnudo, y se escondió; ahora los (las) hay que se desvisten y exhiben su desnudez, y no sienten el más mínimo pudor. El pudor ya sólo existe como palabra, pero sin significado: pervive aún como virtud quizá en los ojos huidizos de una novicia o en el porte de un aristócrata venido a menos que mendiga. El pudor se manifiesta en los ojos y en las manos, ambos caídos o a la deriva; y no se percibe tal actitud en la sociedad suicida en que nos ha tocado malvivir.
            El pudor, ese impulso natural de Adán ante la desnudez sobrevenida por su pecado de no acatar la ley, es virtud que ya no se estila. Es más: suele ser objeto de burla y chiste, y hasta de desprecio. Pudor por la pobreza del llamado tercer mundo, ya no existe; o por la justicia que es injusta; o por el poder político o sindical que roban; o por los curas que olvidan que el evangelio no son ellos; o los médicos que no dan vida sino muerte (aborto, eutanasia). El pudor, esa entelequia hoy, nos lleva a pensar, que la discreción se ha extinguido, y, con el buen gusto, la honradez, y donde no hay honradez, Diario, anidan las abejas asesinas o los Drácula bebedores de sangre, con IVA incluido (18:20:25).