lunes, 2 de mayo de 2016

2 de mayo de 2016. Lunes.
SOLITARIO

La soledad puede ser hermosa, en Salinas de San Pedro. F: FotVi

-Anoche apenas pegué ojo, tosiendo. En el entresueño, y al otro lado de mí, me oía a mismo toser; la tos, que parecía venida de lejos, me daba sin embargo en la garganta y en la sien. Era como una pelota de pimpón percutiendo por todas partes. Se tose y se tiene la sensación de desgarro en la garganta y de opresión en el pecho, y, en los ojos, saltan chispas, como estrellas. Tres años hacía que no sentía esta cólera inicua del resfriado. Te resfrías y se encolerizan la tos y la mucosidad, y más en la noche, cuando la soledad acentúa su desabrigo al solitario. Un solitario con tos y mucosidad es un solitario más solo que la una, sin dos, y más aún si apunta la fiebre; si no hay alguien que te ponga la mano en la frente (la mano de la madre con su suave insistencia) y le diga a la fiebre detente, la soledad se hace más terca y ruidosa, e insiste como un lobo que te mira. Pero de pronto recuerdo a Bécquer que dijo algo así como que la soledad es muy hermosa…, si se tiene a alguien a quien decírselo. Y busco. Y encuentro a ese Alguien, en la noche, tras de la fiebre, y se lo digo, que estoy solo, y, sin saber cómo, Diario, me siento menos solo, o más cerca de entender que la soledad pueda ser hermosa; puede serlo (22:10:43).

domingo, 1 de mayo de 2016

1 de mayo de 2016. Domingo.
RESPIRAR ARRIBA

Sin dejar de pisar la tierra, en Éfeso. Turquía. F: FotVi

-Llega el domingo y me digo: voy a tratar de respirar un poco a Dios, y saco la cabeza más arriba de mí y de las cosas, e intento inhalar a Dios desde la fe, o en la esperanza, o amando, se trata de otro aire más sano y distinto del que se pueda respirar aquí abajo. Saco la cabeza del agua convulsa del día a día, del tropiezo y el hallazgo, del revés y el gozo de la idea o la palabra nueva y respiro hondo allá donde se mueven los astros y cabalga sobre sí mismo el espacio infinito. No es que me vaya de la tierra, sino que la elevo conmigo, hasta alzarnos y oír y sentir el clamor de lo que vive en el más allá, quizá donde se hallan los sueños, o quién sabe si el sitio donde se toca la luz y notas que en ella arde la trascendencia. Dios -y lo que él toca- arden como el hierro en una fragua, amorosamente, moldeándose fuego y hierro, dándose ambos forma y belleza. Y si es fuego que arde sin consumirse, no está mal quemarse de Dios, para iluminar así cualquier noche oscura, y sus pánicos, y el graznido de sus silencios. El domingo, Diario, respiro arriba, y como diría Simone Weil, lo hago para no dejar de vivir abajo, «confundiéndome con lo que aquí vive, desapareciendo en ello, y esto con el fin de amarlo todo tal como es» (20:06:18).

viernes, 29 de abril de 2016

29 de abril de 2016. Viernes.
LLANTO FRÍO

Belleza blanca de cactus (poema), en el jardín. F: FotVi

-Llovizna fría, percusión del canto de los gorriones, y una sensación de hartazgo infinito. Sin embargo, el cactus abre sus flores blancas y cumple con su vocación de ser fiel a sí mismo y a la primavera, su lugar de encuentro con la belleza. Nada sucede sin espera, también la de esperar contra toda esperanza. En el umbral del alba, aguarda la luz, hasta darse a sí misma posesión de la mañana. No antes. Ni el alba se precipita, ni la mañana se resiste a ser día. Hay concordancia, o diversos corazones que laten al unísono; hay armonía que hace posible un acorde (Bach), o la conjunción de cosas (un racimo de cerezas), o unos pies danzando sin pisarse (un ballet). Llueve química fétida sobre las instituciones en España; como razón vital, se ha instalado el desacorde, la hostilidad, el garrotazo vil del teatro de cristobitas, el arte de lo ignominioso; en política, al día de hoy, todo es una flagrante ofensa al pueblo que vota y sufre, y al que se la van cerrando alas y sueños. Ayer, en el Parlamento, se hizo burla de la sociedad que lo mantiene; se ofendió a la pobreza, que es la que paga. Llovizna fría esta mañana; o quizá llanto frío, Diario, en un tiempo en el que una de las pocas esperanzas que aún puedan quedarnos sea la de contemplar el cactus con sus flores blancas (poema), signo feliz de que en él (en su contemplación) todavía es posible la esperanza (12:19:12).

jueves, 28 de abril de 2016

28 de abril de 2016. Jueves.
JOLGORIO GENERAL

Jacinto Benavente, en Los Intereses creados.

-Fracaso. Es palabra que estos días en la sociedad (en esta en la que intentamos la vida) suena a lágrima o a fatiga, a decepción. Se ha frustrado un fruto del árbol de la democracia: tras la flora de unas elecciones, el fruto es formar gobierno. Ha florecido la democracia -los votos- pero no ha dado uvas, sino agrazones. Es decir, los racimillos esos de la vid que nunca maduran como debieran, que quedan en cápsula seca, sin abeja que la libe. Quizá los políticos (y esta sociedad) no sirvamos para este menester; es decir, para lograr que no falle el transitar festivo de la flor, hasta el acontecimiento de ser almendra o suceso comestible. ¿Causas? O la helada, o la penuria de una lluvia feliz, o la excesiva frivolidad de la flor por el afán de quedar siendo flor para siempre. O flor, sin el ejercicio humilde y desprendido de la donación, de la excelsitud de miras, sin los complejos de Narciso. Leo en Los intereses creados de Jacinto Benavente (Premio Nobel, por cierto) esta perorata final de Silvia (perorata moralista, aunque verdadera), en la que dice: «Y en ella visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición». Estrenada esta obra en diciembre de 1907 y definida por Benavente como «comedia de polichinelas», viene a dar luz y razón al porqué del fiasco colectivo que ha supuesto el no hallar modo de formar gobierno tras unas elecciones, aunque democráticas, con tufo, sin embargo, Diario, a espectáculo fachoso y a gracieta, a me quito la corbata o me meo en mitad de la calle, con jolgorio general (12:46:38).

martes, 26 de abril de 2016

26 de abril de 2016. Martes.
ALEGRÍA FURIOSA

Aventura en el espacio, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Primero las conocí por separado, una a una, como canicas de jugar al gua; luego, las uní de dos en dos, o en racimo, como cerezas, y fui diciéndolas con tropiezos, con atascos, dudando, hasta que un día corrí a casa y, con una alegría furiosa, dije: «¡Mamá, sé leer!» (Cinco o seis años, no sé, tiempo de iluminaciones aún, en la posguerra). ¿Premio por tal heroicidad? Puso mi madre su mano lenta y dulce en mi cabeza -¡qué hermoso premio!- y dijo: « Mañana le daré las gracias a sor Matilde». Sor Matilde -tiene una calle en Molina- era como Platero, pequeña y alegre, y como hecha de algodón, tanta paz y suavidad daba, y tan maternal era su mirada. «La m con la a, ma, y repetida, mamá», decía; así empezó todo, como un hilo de agua que da comienzo a un río, un Danubio lingüístico incontenible, turbador, bellísimo. ¡Aprender a leer! O de sorpresa en sorpresa, como una batalla incruenta, pero en la que va la vida, Diario, dar comienzo a la aventura de la búsqueda de la verdad en libertad, como una siempre novedosa y deslumbrante 2001 odisea en el espacio, del espíritu (20:49:20).

lunes, 25 de abril de 2016

25 de abril de 2016. Lunes.
DECIR DOS VECES

Al escribirla, tiembla la luz, en Lo Pagán. F: FotVi

-Dos días sin escribir es mucho silencio. Dos días sin decir a las palabras os necesito, os amo, os doy, os recibo en mi casa, me voy a vuestra casa, os toco, os lato, sois mi templo, es una temeridad, por si decidieran olvidarme e impedir así poder urdir sueños y decir: «¡He hablado palabras escritas!»; o mejor: «Me han hablado las palabras que he escrito». Porque decir y escribir palabras es permitir que las palabras se encarnen en ti, al tiempo que tú vives encarnado en lo que significan. Como la rosa vive en la palabra, tú, al escribirla (escribir es decir dos veces), vives en la rosa, y la rosa, a su vez, en ti. Es una sublime correlación, amorosa. Ida y vuelta de la palabra al objeto y del objeto a ti. En estos dos días he dicho muchas palabras, sobre todo evangélicas, y con el temblor o la sacudida que siempre me acompañan al decirlas. Desgranar como espiga el evangelio, y darlo trigo, y que, plantado, prenda en la tierra del alma, se me antoja, al cabo de los años, tarea que asusta. Ya sé: la fuerza del Espíritu que alienta. Pero esto no impide que me siga aterrorizando enfrentarme al hecho de, tratando de hacer ver que no son mías, poner palabras de Dios en mi boca. La palabra de Dios sonando en mi boca, y me estremezco, y me asoma el sudor a la frente, como miedo que gotea. Hoy, por fin, he escrito; es decir, he hablado dos veces, y he contado estas cosas, que, quizá, Diario, no te interesen, pero que a mí me libaran de la atroz soledad de no escribir las palabras que, escritas, mejor escucho (20:43:32).

viernes, 22 de abril de 2016

22 de abril de 2016. Viernes.
LIBROS DE PAPEL

Mi primer Quijote, mi primer bello recuerdo. F: FotVi

-Yo leo; todavía leo. Y en libros de papel, donde pueda subrayar una palabra e iluminar así su ser y su contenido, distinguiéndola del mimo modo que destaca un diamante en el esplendor de una joyería. Deslumbra la palabra subrayada, porque alerta de que alguien, al pasar por ella y preferirla, la ha amado. Nos enseñó a leer subrayando, aquel profesor -don Ramón Rodríguez Herrera-, que, antes de cualquier lectura, nos exigía tener un lápiz a mano, para decirle al lápiz -decía él- qué palabra (o párrafo) te había maravillado. Algo así como: el lápiz y tú, cómplices de un asombro, de una seducción. Leo en La Peste de Albert Camus algo que me emociona y que subrayo: desde este momento -afirma el protagonista- «deseo no ser enemigo mortal de nadie». Reacciono y subrayo: «deseo no ser enemigo mortal de nadie». Como un martilleo: al subrayar, arrebato al protagonista la frase y, retenida en mi mente y en mi conciencia, la hago mía, y pretendo vivirla. Sin embargo, ahondo más: no sólo no deseo ser «enemigo mortal», sino simplemente «enemigo»; deseo no ser enemigo de nadie (de nada), y, si es posible, ni siquiera de mí mismo. Y -en honor de mi profesor don Ramón- subrayo esto último, ni de mí mismo. El día del libro: leer y subrayar, o dejar constancia, Diario, de que hubo una vez que te enamoraste de algo que leíste (13:12:35).

jueves, 21 de abril de 2016

21 de abril de 2016. Jueves.
GRAFITERO

 
Grafiti, en las Salinas y Arenales de S. Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Cosas del hoy, es sobre lo que escribo; cosas que garabateo o trazo no como un grafitero en un lienzo de pared abandonada y casi nunca propiedad del rebelde con espray. Soy grafitero de cosas sucedidas o que pudieran suceder. Y lo hago en lienzo o muro de mi propiedad y, desviándome de cualquier corrección política en aquello que hilvano o reproduzco, con absoluta -y benevolente, sin embargo-, libertad. La benevolencia siempre debiera ser en cualquier actividad un poco de miel o alivio incluso en el acíbar. Me conmueve todo lo que sucede alrededor mío: todo dolor, toda mentira, la brusquedad de una catástrofe inesperada (Ecuador), el silencio que se hace tras la lectura de un poema que turba, la luz de una herida curada por un samaritano, la mano de la madre que tienta la frente al hijo y apaga (con milagro) la lumbre de su fiebre, el hallazgo por el telescopio Hubble de una burbuja gigante a 8.000 años luz en el espacio, que Cervantes siga viviendo aún en la equilibrada locura de Alonso Quijano, que aún haya bien (más bien que mal) en el mundo, que una reina cumpla noventa años y no le aburra ni le pese seguir llevando la corona…; y lo que más, Diario, seguir viviendo y poder contarlo, cosa que, además de maravillarme, me causa una cierta turbación (21:46:49).

martes, 19 de abril de 2016

19 de abril de 2016. Martes.
COMO PIEDRA

¿Corazón cerrado?, en Salinas y Arenales de S. Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Día ventoso, como el alma de la sociedad en la que nos movemos desvalidos y tercos en la vulgaridad. El viento viene frío y, con las manos, se mete en los bolsillos y hasta en el sitio de las ideas, y ahí queda, helando. Y frías las ideas, y sólo con el atolondramiento de lo inútil alentándolas, se paralizan las palabras, nacen huecas y sin gajo, viven en el exilio de no decir nada. Y el lenguaje, sin palabras que digan y hablen, que establezcan redes de comunicación, de enlace, se muere, y el corazón así no asoma a la boca y, como piedra, se endurece allá en el interior más oscuro de uno mismo. Cuando se habla o se mastica corazón en las palabras, se nota en el que escucha, pues oye palabras con rumor de ternura, de piedad, rumor de latido amoroso. Se ama -como se odia- en las palabras. Razón por la que yo examino cada día mis palabras, y antes de darlas, las gusto, por ver si saben a comunión o a esquina de ala de murciélago, a roca o a aleteo, si saben a Dios o a cosa ruin, y, según me sepan, las digo o me las trago, para darles así oportunidad de purificación. Aunque, a veces, Diario, y con todo, me salgan esquinadas y necias, mal encaradas, hasta irreconciliables conmigo mismo, absurdas (20:58:28).

lunes, 18 de abril de 2016

18 de abril de 2016. Lunes.
PELIGRO APASIONADO

Bellamente terrible, el ocaso. Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Otra vez la pesadilla de los escombros y la muerte, y de las preguntas. ¿Por qué, por qué? ¡Dios! Es un rezo. ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! La vida, que trabaja sin tregua en destruirse, es un peligro laborioso, apasionado, que nos acecha siempre. Detrás de este paso o del siguiente, o cuando amanece o cae el sol, o al empezar un sueño; tras el espejo o al otro lado de la plegaria. Decía Simone Weil, filósofa francesa: «Amar la verdad significa soportar el vacío. La verdad se halla del lado de la muerte». Una vez más, Ecuador en estado de sufrimiento, o todo un pueblo con la cruz a cuestas. Nunca, en la vida, acaba el Gólgota, al menos en las visiones del miedo. Tenerife, Lesbos, Ecuador, naufragio de emigrantes en la ruta de Libia a Italia. La vida, siempre en el camino de la muerte, esperando una duda, un desliz de sí misma, para diluirse en ella. No mata la muerte, se muere la vida, como un vuelo o una palabra, sin dudar; la vida, Diario, es así, un peligro laborioso y apasionado, bellamente terrible (22:02:41).

domingo, 17 de abril de 2016

17 de abril de 2016. Domingo.
INSIGNIFICANTE

Estrella, en Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

Caminar como aquel caminante, que, con Machado, hacía camino al andar. Si puedo, y para darme y dar vida a lo que contemplo, camino. Y lo hago para no quedarme atrás. Miro cada cosa y cada cosa me mira. Y nos damos amistad. Y me admiro de la belleza de aquello que responde a la palabra, por qué no ofensiva, de insignificante. Nada en la creación es insignificante. Mirad esta estrella, llegada de no sé dónde, y hallada y fotografiada por mi máquina indiscreta en mi paseo de esta tarde. Toda ella es luz; luz que embellece su sencillo y hermoso ser de planta. Barrón se llama, Diario, o carrizo, apenas una brizna de luz, pero cegadora (22:48:45).

viernes, 15 de abril de 2016

15 de abril de 2016. Viernes.
UN MENDIGO

Belleza de lo desvalido, en Tallín. Estonia. F: Joan Giner

-Fue ayer; al salir del supermercado. Dentro, sonaba música chirriante de rock, de rock sin roll; es decir, de rock sin posibilidad de alabeo, de arqueamiento, tan anodino e insulso resultaba. A mí, que llegó a impactarme el rock and roll de los años 50 (Elvis Presley), este otro rock de rasgue de guitarras sin ton ni son, rock de plagio y voz merengue, me entristece. Y eso que no siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Salía del supermercado, y, en la puerta, tímidamente apartado, había un mendigo, de mirada triste. Sus pertenencias, una bicicleta, una bolsa, un trozo de cartón plegado, para dormir, me dije, y, en la mano, un vaso de plástico. Me detuve y le eché una moneda, apenas nada. Me miró, hizo una inclinación de cabeza y me dijo: «Gracias; Dios le bendiga». Muchas veces las palabras tienen más valor que lo que dicen (unas veces braman y otras acogen, o desnudan, o se hacen deslenguadas en la lengua), pero, en esta ocasión, las palabras del mendigo empequeñecieron aún más la  moneda que había depositado en su  modesto vaso de plástico, moneda que, tras la sencillez y modo sereno y altísimo de dar las gracias, sonó a casi nada. Y entonces, el mendigo lo fui yo. «Gracias; Dios le bendiga», dijo, como un himno de Laudes instrumentalizado con música de Bach. Confuso, estuve por volver y darle yo a él las gracias por su bendición y por su diferente y hermoso modo de agradecer. Ya no se estilan estas palabras, que hasta llegan a acongojar la garganta. No volví, y es algo que aún creo deber hacer; por lo que he decido intentarlo -si me empuja el valor, Diario- con el próximo mendigo (12:50:03).

jueves, 14 de abril de 2016

14 de abril de 2016. Jueves.
COSAS

Proyecto de ensoñación, en el jardín. F: FotVi

-En el lienzo azul del cielo, un sol de dibujo infantil; geranios en el jardín y luz en la mariposa de planeo dudoso, como de nieve, que vuela y apenas avanza, solo irradia. La mariposa es la duda blanca de un instante bellísimo. Blanco, azul y ámbar, los colores de la mañana, sin tonos de experto, sólo con grafía de lápiz de niño, lírica por arbitraria y vanguardista, pura. Y en el mundo y en España, yermos de piedad e inteligencia, cosas: bajo la égida de un islamismo de aullido y pira, feroz, guerra y muerte en Siria e Irak; migrantes en fronteras blindadas, insolidarias, de países europeos, con ojos absortos de niños que no entienden lo que ven; corrupción diaria, como un goteo de agua de cisterna de retrete de cafetería de carretera; la tercera república, ya, asomada en forma de bandera tricolor a los balcones de ayuntamientos llamados del «cambio» (¿por el cambio?); Rajoy, tan quieto, que ya es estatua; Stephen Hawking, que cree poder vivir en las estrellas y no en la Trascendencia; y hace 30 años que falleciera Simone de Beauvoir, que felizmente defendió a la mujer, pero que apoyó la condena a no nacer a niños no nacidos, y a los que dejó sólo, Diario, en esbozos de ensoñación sin sueños (21:07:10).

miércoles, 13 de abril de 2016

13 de abril de 2016. Miércoles.
PARAÍSOS

Paraíso, en Parque Salinas y Arenales S. Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Hay una palabra que, feliz y ubérrima en otro tiempo, parece quemar ahora en la boca, y en la prensa, y en los telediarios, tan de fuego infernal (o fiscal) se ha hecho últimamente. Esta palabra está en el Génesis y en las librerías, y es que siempre se ha usado para dar techo y estancia a la felicidad. Ahora, sin embargo, la palabra paraíso parece dar cabida a la desgracia, como el hecho infeliz de que se derrame la sal sobre la mesa. Casi siempre las palabras son la metáfora de la realidad. O la realidad en la palabra, que la define. Por algo, nostálgico (y romántico), escribía Proust: «Los verdaderos paraísos son los paraísos que se han perdido». Paraíso, he ahí la palabra. Bella y endiablada palabra, objeto de deseo siempre, ya entonces en el Edén. «Luego plantó Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado». Jardín, traducido luego por paraíso. No paraíso fiscal, sino el de la vida holgada y gustosa, sólo y puro deleite, doncellez de todo. Ahora ya no hay un único paraíso o Edén, sueño de infinitas delicias, aunque con serpiente, sino muchos más; y no son edenes frutales, con riachuelos de miel y paz, sino «paraísos fiscales», o monstruosos burdeles del dinero. La serpiente: «Es que el día que comiereis de este árbol, se os abrirán los ojos, seréis como dioses», y os podréis reír del bien y del mal, parafraseo yo. Es lo que han oído y practicado políticos y empresarios, ángeles y demontres engominados o no; en todo caso, reptiles zigzagueando por matorrales infectos. Todos buscando ser dioses, o ídolos de sí mismos. Estoy con Marcel Proust: Paraísos, los que se han perdido, los de la niñez; los otros, Diario, son paraísos que queman (20:27:47).

lunes, 11 de abril de 2016

11 de abril de 2016. Lunes.
GORJEOS

Ángeles gorjeando. F: FotVi

-Cada vez que en la homilía -ejemplo: misa del domingo- surge el gorjeo de un bebé que parece intentar establecer un diálogo conmigo, me alegro. Oigo el gorjeo y pienso de inmediato: «Dios está aquí», y sigo haciendo palabra en mi boca la palabra de Dios; es decir, sigo exponiendo la Palabra para hacerla y hacérmela entender, pero con la ayuda del gorjeo del bebé. El gorjeo, me digo, es otra palabra, libre y sin árbitros, sin teología, directamente modulada por Dios, gorjeada por Dios. Nunca insinuaré a una madre que acalle el gorjeo de un niño mientras yo hablo, sería como pedirle a Dios que dejara de prestarme su aliento, o su venia, para decir lo que estoy diciendo; en todo caso, callaría yo y seguiría así la luz del gorjeo del bebé, su orfebrería musical, en la que quizá gorjee el niño que un día fuera Dios. De este modo, reivindico la presencia del niño allí donde estén sus padres; sobre todo, Diario, si están en el templo: no hay signo más bíblico y pascual, y más celebrativo. «Dejad que los niños se acerquen a mí», y los dejo que… gorjeen (21:42:07).

sábado, 9 de abril de 2016

9 de abril de 2016. Sábado.
PASOS PERDIDOS

Cigüeñuelas en familia. en Las Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Qué bien, sábado, y con un pie ya puesto en el domingo. Me gusta el domingo, porque -aparte de ser el día del Señor: la fe- es el día de los pasos perdidos; pasos perdidos, pero hallados, quizá, en la familia. El domingo -si es en familia- se anda por andar y se habla por hablar. Es decir, al andar, hablando, se hace camino familiar. Y es que como dijo el poeta: «Caminante, no hay caminos, / se hace camino al andar». Paseas con niños, Diario, y, como si floreciera un almendro en tu boca, pones risas (con sustos, a veces: se ha ido de la mano el pequeñín) en el camino; es decir, pones risas y sobresaltos, que, con monotonía de minutero de reloj que no para, así sucede todo -o casi- en la vida (21:18:21).

viernes, 8 de abril de 2016

8 de abril de 2016. Viernes.
AMBICIÓN

Telaraña, o tiranía, en Salinas y Arenales de S. Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Digo poder, y se me cruza una astilla de zozobra en la garganta, una astilla encendida, clamorosa, astilla de fuego. Hay veces que el poder desnuda a la persona de principios, desvistiéndola de dignidad. Sobre todo, si el poder es ambición y no libro o código en la mano para ejercer de regulador y balanza entre lo equilibrado y lo indecoroso, entre lo recto y lo torcido. Ayn Rand, filósofa y escritora judía, llamó «mala hierba» - como el cardo o la cizaña en un trigal -a la ambición de poder. Y dijo más: mala hierba, «que sólo progresa en el solar yermo de una mente vacía». Y una mente vacía en el poder, es algo sórdido que sólo anuncia desgracias y una infame historia, o una historia de desagüe. Pero lo más terrible es que el ambicioso de poder (a cualquier precio) se transforma luego en obseso de poderlo perder, de quedarse sin el juguete devorador de niños tontos que se lo dieron, y va eliminando obstáculos, incluso a aquellos niños tontos, hasta convertirse en tirano. Y puede darse el caso de que una democracia con defectos, pero liberada, se torne, con el tirano, en democracia con más defectos, y encadenada además, o cautiva, de la tozuda estupidez del arbitrario opresor, de su deshumanización y vanidad, de su vaciedad intelectual. Sánchez, Rivera, Iglesias, Rajoy, ¿«mala hierba» ambos dos, y dos, con sólo ambición de poder? Me noto una astilla encendida de zozobra en la garganta, Diario, que me ahoga (13:09:32).

jueves, 7 de abril de 2016

7 de abril de 2016. Jueves.
SALTOS DE ALEGRÍA

Con años, pero enhiesto, en parque Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Hoy apenas escribo porque he llegado tarde a intentarlo. Día de luz en el cielo y de médico en la tierra. Una doctora sensible y lúcida, y afablemente atractiva -Victoria- me ha diagnosticado juventud, aunque avanzada en la edad, pero de feliz y loable aspecto. Diagnóstico festivo, Diario, que, al salir del hospital, me ha hecho dar dos saltos de alegría (sólo dos, por no poder llegar a tres) y respirar hondo y crecido; lo que me ha hecho decir: con años, pero joven, qué se le va a hacer. Loado sea Dios (21:55:47).

martes, 5 de abril de 2016

5 de abril de 2016. Martes.
CUENTAS OPACAS

Lluvia vespertina (hoy), en Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Anoche llovió febril e inteligentemente; es decir, sin cólera. Con inteligencia, porque -al contrario que en Galicia- no desbordó los cauces de la racionalidad: no se salió de madre. En esta región nuestra -después de tanto tiempo-, abril está inventando la lluvia. Festejémoslo. Oír llover de noche es como sentir pasos celestes en el tejado, o una bendición sensible, que se puede tocar y beber, mojándote. ¡Ah, tocar la bendición, y beberla, y dejarte calar por ella! Tocar la lluvia es palpar la trascendencia, tan creativa y tan con sabor a pan y aceituna, tan floral. A la mañana, el sol anda entre nubes, y casi no encuentra rendijas por las que ver y dejarse ver. El sol y el agua, que salen e irradian para todos -libertad, igualdad, fraternidad-, y no tienen cuentas opacas en Panamá ni programas de televisión que denigren contra todo lo que no sean ellos, los denigrantes. El sol y el agua, pues, sin ideologías ni religiones excluyentes; o la libertad de darse en igualdad y fraternidad, y sin ánimo de lucro. Ésta, sí que es, Diario, la ONG perfecta (20:11:51).

lunes, 4 de abril de 2016

4 de abril de 2016. Lunes.
CUANDO LLORO

Alegría de vivir, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Era tan hermético, que se reía sólo hacia adentro. Y, por fuera, la tristeza lo ensombrecía. Todo él era una tachadura de tristeza, un borrón. Desde la cabeza a los pies, donde el abatimiento se extendía en charco. Un charco de languidez, pisado por zapatos reventados y calcetines de frío. Como un pájaro mojado y sin canto, ebrio de soledad, sin árbol afectivo donde posarse, estremecía verlo tan trágico, tan incómodo consigo mismo y con el mundo, con tanta soledad en los ojos. Entonces vino Charlie Chaplin y le dijo: «Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo dejará que llores solo». Y rio; y tanta fue su risa y tan colérica y tan de ADN, tan hecha de corazón y furia, que, en un ataque de liberación y rescate, se rio de sí mismo; me reí de mí mismo, Diario; hasta hoy, que, incluso cuando lloro…, río por los ojos (21:15:52).