miércoles, 17 de agosto de 2016

17 de agosto de 2016. Miércoles.
LLUVIA DE BARRO

Nacida del barro, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Ayer cayó una pequeña lluvia hecha de barro. Venía del desierto, y sabía a oasis. Allá donde daba -sobre las plantas, sobre el capó del coche, sobre el silencio- se quedaba como una señal del África eterna. Como «un orfebre del instante» -Raquel Lanseros-, quedaba el barro grabado allí donde daba, y parecía un diosecillo hecho de terracota, o mejor, miles de ojos de diosecillos que miraran fuera de este mundo, hechos de terracota. Me subyuga el mundo del barro, el mundo del alfarero, que hace del barro obras de arte. U obras que van más allá de la ensoñación, que eso es una obra de arte. Tener un sueño y darle forma, con las manos, sobre un caballete, y que brille. Es la mente del artesano, operando en las manos, inyectándole su conocimiento. Así podrá escribir luego en su obra el autor: «Sófilos me pintó», o «Sófilos me hizo»; Sófilos, el famoso pintor - y artesano- griego. Arcilla en las nubes, Diario, y arte -lluvia de barro- en la tierra (19:39:37).

martes, 16 de agosto de 2016

16 de agosto de 2016. Martes.
EL BLANCO DEL PAPEL

El ojo del papel, sobre la mesa. F: FotVi

-Se me ha oscurecido la mente, no acierto a poner nada en el papel. Miro el blanco del papel y no se me ocurre nada. Es como un ojo grande que me mirara, y, al mirarme tan detenidamente, tan fijamente, tan sin compasión, me asustara. Es un ojo perverso, como airado, que me mira sin pestañear. Me mira y me desarma, tan ciclópeo, tan penetrante, tan vigilante es. Intento escribir sin mirar al papel, pero no puedo; yo sé que, aunque yo no lo mire, él me mira, y me aturde. Escribir sin mirar al enemigo que te acecha, es una temeridad. Tengo miedo de escribir de mí, por si digo algo que no es verdad; y miedo de escribir del prójimo, por si lo ofendo. Y esto, me lo recuerda el papel en blanco cuando voy a ponerme a escribir. Es como si me avisara el papel. El papel me dice: «Cuidado, estás a punto de mentir». O: «Vuélvete y mira en tu interior». Y, mientras revuelvo en mi interior, mientras me asomo al abismo de mí mismo, me tiembla el pulso y dejo de escribir; no puedo seguir. Pero, de pronto, siento que algo indescifrable, algo tozudo, me toca en la mente, y me anima a escribir. Y dejo que el papel me mire, pero digo con Mandela: el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él, y escribo contra el miedo, contra el papel endiablado, que no deja de asediarme. Porque el papel sobre el que escribes, Diario, es la otra conciencia del escritor, o la única conciencia (19:22:17).

viernes, 12 de agosto de 2016

12 de agosto de 2016. Viernes.
LAS PLANTAS

Flor hablando, en el jardín. F: FotVi

-Miro las plantas del jardín y pienso qué será de ellas cuando yo no esté. Las plantas, que dan vida al jardín, son seres agradecidos, cuando se las cuida. No piden, ni gritan, sólo se mueren en silencio, sin un aspaviento, si se las abandona. Ellas entienden tu lenguaje y los detalles que tienes con ellas, y te lo agradecen floreciendo. Cuando me levanto las miro y les hablo, y ellas me dicen sus cosas, en silencio. Las plantas nunca hablan a quien no entiende su lenguaje. En todo caso, se ruborizan, y callan. O balbucen un silencio, que es su modo de expresarse. Los silencios de las plantas son elocuencia, que deben oírse con humildad y obstinación, y mucha vigilancia. En la noche se ponen velos, y en el día se los quitan, para que las puedas contemplar. Sólo cuando hay luna se atreven, y enseñan un poco su alma, su interior clamoroso. Decía Oscar Wilde: «con la libertad, las flores, los libros y la luna, ¿quién no sería perfectamente feliz?» ¿Quién, no? Y salvo el libro, que hay que comprarlo, y la libertad, que hay que ganársela, las flores y la luna son gratis, con la gratuidad que proporciona la simple atención a su existencia. Saber que están, Diario, y amarlas, hablándoles, que es el modo más atento y respetuoso de cuidarlas (20:49:04).

jueves, 11 de agosto de 2016

11 de agosto de 2016. Jueves.
MIEDOS

Se prepara la tormenta, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi 

-Anoche, me dicen, hubo un ventarrón, como un soplo furibundo de los dioses del viento, los Anemoi griegos. Esta noche ha soplado el Noto, que viene del sur y trae las tormentas y el miedo a lo violento. En la oscuridad de la noche, las tormentas asustan, destrozan el buen ánimo, meten el miedo en los huesos. Son tormentas exteriores que entran en el interior de nosotros y nos aniquilan, o eso pensamos. Recuerdo que de niño las tormentas hacían que me enrollara en mí mismo, como un feto, y despistara así el miedo. El miedo pasaba y no me encontraba. O eso creía yo. Toda la vida no hacemos otra cosa que tratar de despistar a nuestros miedos. Miedo a leer un poema; miedo a no leerlo. Miedo por el día; miedo por la noche. Miedo por el temblar de las estrellas; miedo por el color hueso de la luna. Miedo al qué dirán; miedo a que no hablen de ti, aunque digan cosas. Miedo a los pájaros grandes; miedo a la pequeñez -el bosón de Higgs-. Miedo al hoy; miedo al mañana… Miedos. ¿Son, todo, miedos en la vida? ¿No hay salida? ¿Estamos acorralados de miedos? ¿Nos acechan como ojos vivos detrás de la espesura? Dijo Octavio Paz: «Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…, del miedo al cambio». O el hacer siempre lo mismo, que diría Albert Einstein. Sin cambio, no hay vida, no hay más allá, no hay naranjo en flor y luego el fruto. El miedo al cambio es la razón por la que se ponen puertas al campo y al manantial de los sueños; o como dice hoy Martín Prieto en un artículo, Diario, «embalsamar el estancamiento» (20:30:45).

lunes, 8 de agosto de 2016

8 de agosto de 2016. Lunes.
ODISEAS BLANCAS

Rosa que arde, en el jardín. F: FotVi

-Candela vive, sonríe, se sorprende, observa, aprende, enseña, vuela al infinito y vuelve llena de mundos nítidos, limpios de telarañas, festivos, que luego nos regala. Candela es real y es ensoñación; es matemática y poesía pura, es ilusión sin mezcla de contrariedad alguna. Mirándola moverse, te entran deseos de volar con ella y subir a un globo e irte de nubes, o de odiseas blancas. Candela es un libro abierto, cuyas hojas lee el viento, y las dice en el árbol y las esquinas y se las llevan los pájaros, para comentarlas cantando. Candela es un libro cerrado, que sólo se deja leer si se siente amada. Candela es laguna, garza, y en ella se originan las puestas de sol más bellas, y sin que la noche las apague. Candela es maceta, donde crece un encendido rosal de rosas rojas que hablan, que callan, que arden. Sólo arden, sin chamuscar, lo que ya es decir. En Candela todo crece, hasta la edad. Cinco años. Candela es ángel y es diablillo, ángel bueno y diablillo revoltoso, sin mezcla de mal alguno o con mezcla de todas las bondades. Candela es lógica, lo blanco es blanco y lo negro, negro, nunca engaña. Candela llora y ríe, esto la hace humana, y entrañable. Candela, ha tirado de matemáticas y me ha ensañado, que si a mil le quitas dos, quedan 998. Sabe contar y leer de corrido, Diario, y, de corrido, vive sin cesar, absolutamente libre (20:22:58).

viernes, 5 de agosto de 2016

5 de agosto de 2016. Viernes.
ESTÁ LA VIDA

Siempre es todavía, en el jardín. F: FotVi

-En España, parece que todo está bloqueado. Bloqueada la política, todo parece no estar o estar en otro sitio. La política es importante, pero no hasta el punto de desquiciar a un país, de sumirlo en una depresión. No todo, en un país, es la política, hay otras cosas que merece la pena resaltar y celebrar. Está la vida -es un ejemplo-: la tuya y la mía, que puedes tocar y sentir, y hacerla vivir en sueños, y no dejarla sumida en el hoyo de la desesperanza. Aunque está la vida de los hospitales, donde se halla postrado el dolor, y, en algunas ocasiones, postrada la ilusión, la luz, la fe. Pero, mientras hay vida, hay mundos que conquistar, cielos que perseguir, imposibles en los que soñar. Dicen que lo dijo en uno de los momentos más difíciles de su vida: «Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol». Como Abraham, Martin Luther King perece creer contra toda esperanza. Abraham, «esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones». Y Antonio Machado: «Hoy es siempre todavía». Hoy, Diario, todavía es mañana (18:32:27).

miércoles, 3 de agosto de 2016

3 de agosto de 2016. Miércoles.
EL NO

No, arriba, sí, abajo, en el jardín. F: FotVi

-Juego a los dados con el no y siempre me sale no. Juego con el no y nunca me sale el sí. Es un modo de perderme en el la oscuridad del no, en su laberinto perverso, en su inanidad inservible. Tú dices no, y ahí, en ese momento, acaba el mundo, se cierran todas las puertas; miras, y al otro lado no hay nada. El no, es un adverbio que mata tristemente el sí, dejándolo tirado en el camino de la inopia. Puedo decir no a una tentación maligna, pero no a la responsabilidad de salir a flote cuando me estoy ahogando. España -oigo decir- se está ahogando, y no hay quien diga un sí para salvarla. Y no llega el sí, y así se eterniza el no, y la agonía del país. Dicen que Napoleón dijo: «Si buscas una mano que te ayude, la encontrarás -con toda seguridad- al final de tu propio brazo». No hay nada como tu propia mano para ayudarte. No esperes que venga otra mano, que no te ama, a socorrerte. El no, puede hacerse de odios, también el sí, pero menos. En todo caso, yo diría como García Márquez: «Dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no». Es verdad que García Márquez hablaba de amor, ¿pero qué es la política, Diario, sino un acto de amor-odio entre adversarios irreconciliables, que se dan la mano y sonríen mientras se miran con total desconfianza? (19:46:24).

lunes, 1 de agosto de 2016

1 de agosto de 2016. Lunes.
AQUELLOS PECES

Pescando, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Hoy el día es más llevadero, lo cogeré de la mano para que me guíe por el buen camino. Como hacía mi padre cuando yo era niño y me llevaba al río a pescar. Me cogía de la mano, y me decía: «Vamos», y yo me aferraba a su mano grande y trabajada, y me dejaba llevar. En la orilla del río, todo era paz, salvo algún sobresalto por el pez que picaba y te comía el cebo sin dejarse coger. Luego volvíamos con la paz ganada en la orilla del río, como un bello trofeo. Los peces pequeños los devolvíamos al agua, para que crecieran y dieran lucha al ir a cogerlos. Mi padre no quería nada sin lucha; él, que hablaba poco, solía decir: «la vida es lucha», y revolvía la colilla de cigarro en la boca, y me miraba un instante, desde arriba, como una torre, y seguíamos andando. Él era la torre, yo el silencio que lo acompañaba. Dijo una vez Octavio Paz: «Yo era niño / y el jardín se parecía a mi abuelo». El río, Diario, se parecía a mi padre, por él subían todos los peces, miraban el cebo, y pasaban de largo, y nosotros allí, en la paz del río, esperando la lucha con aquellos peces, que no llegaba, pues todo era paz (20:12:53).

domingo, 31 de julio de 2016

31 de julio de 2016. Domingo.
CENIZAS

¿Se quema el mar?, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Arde el tiempo. Si sale el sol, solemos decir: hace buen tiempo; y si llueve, hace mal tiempo. Pero el tiempo es según: si llueve sin hacer falta, decimos, qué tiempo tan extraño, y si no llueve cuando hace falta, miramos al cielo y protestamos. Se nos pone, entonces, una plegaria en los labios, y la decimos, y suplicamos a Dios (o a los dioses), para que llueva. Y Dios, claro, nos escucha o no; de ordinario es no. Y si parece que nos escucha, diluvia, y no sabemos si pedir que pare o nos ahogamos en nuestra oración cumplida. Hoy ha ardido el tiempo. Y, por la tarde, me ahogo en sus cenizas. ¡Me estoy ahogando en sus cenizas! Y pido auxilio. Y no me queda otra que resignarme, y seguir tragando ceniza, esta cosa tan basta y desagradable, tan sin alma en la boca. Y no vale escupir; es igual: si no te pones a vivir, caerás en la tentación de la desesperación. Y esto sí que es quemarse. Quemado por desesperación. Un día asfixiante y terco en el calor, pero que no mata mi deseo de vivir y de ir de sueños, Diario, como se va de copas, o como se va de amigos (20:16:21).

viernes, 29 de julio de 2016

29 de julio de 2016. Viernes.
EN UN MUNDO RARO

En Auschwitz, pidiendo perdón. F: AFE. abc

-Es hombre anciano, lúcido, sonríe lo preciso, se emociona y emociona, y dice  cosas raras en un mundo raro. Aunque alguna vez tropiece y caiga, se le ve dinámico y firme, y no le asustan los retos: lanza su amor a todos, para que se haga con él aquél que más lo busque y necesite, y denuncia con la humildad del que se sabe pecador. Él mismo se confiesa: «soy un hombre perdonado». De pronto nos dice que hay jóvenes cansados, aburridos, que han tirado la toalla. Que han envejecido, como si hubieran nacido para ser viejos. E invita a la ilusión. En el lenguaje de la iglesia, abre puertas nuevas, e invita al lenguaje a que despierte conciencias. No le gusta usar un lenguaje jadeante, hecho trizas, embrollado de prosa inútil y difícil. Habla con la claridad del agua que acaba de nacer, y hace cercano lo que parece que anda por las nubes. Habla con el saber de un libro recién estrenado, y no se corta al hablar. Sus palabras tan antiguas, suenan a novedad. Dice cosas como éstas: «Tres palabras que se deben decir siempre, tres palabras que tienen que estar en casa: permiso, gracias, disculpa». Y estas palabras son Escritura: «El amor es paciente (…), todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera», dice san Pablo. El amor. Si el amor se encabrita, se respinga, ya no es amor, es una joya del corazón rota, es una perla perdida y no hallada. Cuando dice que «el perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva», está pensando en la resurrección, está diciendo que no hay sepulcro que pueda encerrar el espíritu, el alma inquieta de las cosas. Hoy el papa Francisco ha estado en Auschwitz, y ha rezado, y sólo ha dicho: «Señor ten piedad de tu pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad», y el silencio, Diario, ha roto el estruendo del mundo, y, por un momento eterno, lo ha callado, lo ha detenido en el reloj de la esperanza (20:35:44).

miércoles, 27 de julio de 2016

27 de julio de 2016. Miércoles.
GUERRA A TROZOS

Muerte, en Torre de la Horadada. F: FotVi

-¿Horror, turbación, miedo, pavor, duda, perplejidad…? En todo caso, consternación. Abatimiento. «El mundo está en guerra, ha perdido la paz», ha dicho el papa Francisco. Y ha añadido: «No es una guerra de religiones, es una guerra de intereses». Pero es una guerra, aunque sea a trozos, como él la llama. Una guerra a trozos en la que se desgarra el tejido social, y con uñas de muerte: un trozo aquí, en Bataclán; otro, allá, en Niza; otro más allá, un cura en Saint-Etienne-du-Rouvray. Ochenta y seis años degollados, humillados, de espaldas y de rodillas. No ante Dios, sino ante el verdugo. Celebraba la misa, el signo del cristiano en el que se hace presente la muerte de Cristo. Estremece. Y no vale llorar, sólo huir, huir del hombre que es quien mata, del hombre cruel y asesino, del inmisericorde. No existe la piedad para el fanático. En esta guerra a trozos, un día me puede tocar, un día te puede tocar. Un trozo de guerra me da y quedo hundido en el abismo de la prosa más horrible, del sin sentido más destructivo. Me sumo al silencio de los que se van y no vuelven, de los que caen abatidos por ese trozo de guerra absurda, indiscriminada, inverosímil, y, sin embargo, verdadera, horriblemente verdadera. Y lo peor de esta guerra es que el que mata, muere. Y no le importa. Muere matando porque hay alguien, un dios cruel, que acabará premiándolo. ¿Dónde está ese dios? Y lloro, Diario, porque no existe ese dios, es un dios ficción, sólo existe en la mente del hombre que mata, sin piedad (21:06:30).

martes, 26 de julio de 2016

26 de julio de 2016. Martes.
AMOR SIN FIN

Ocaso, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-El abuelo es el que ama sin mesura, y con dilación hermosa. Es un alargarse el amor sin fin. El amor nació en sus hijos y ahora pasa a sus nietos, donde se acrecienta. Después de haber vivido su vida, el abuelo vuelve a una vida que empieza, se da de bruces con su niñez en el niño que son sus nietos. Es vivir otra niñez en la ancianidad, otra época de ensoñaciones. El abuelo vive, en la niñez de su nieto, lo que él quizá no pudo vivir en su niñez, y se desvive por esa niñez inmaculada, hecha de juegos, de cometas en el aire, casi poética. Y se declara abuelo para todo. Saca al nieto a pasear, y lo tapa o lo destapa si hace frío o calor, y le hace reír, casi nunca llorar, y camina eufórico con el cochecito en ristre. Y, cuando crece el nieto, lo lleva a andar, y camina a su lado, ambos dando traspiés, pues el viejo no está para correrías, ni el niño o la niña, traviesos, para volar sin alas. Ambos se dan la mano y caminan por sus sueños, sin sobresaltos, libres, dándose protección y esperanza, comunicándose deseos y asombros, iluminándose. Cuando no asoma peligro alguno, el nieto siempre va delante. Si se atisba algún peligro, el abuelo activa el paso y se pone al frente, y así defiende su posesión afectiva. Hoy, día de los abuelos, abro su corazón y me meto en él, para que me protejan; yo quiero ser nieto de todos los abuelos, si pudiera ser (20:14:36).

domingo, 24 de julio de 2016

24 de julio de 2016. Domingo.
SINFONÍA INACABADA

Algo que empieza, en el jardín. F: FotVi

-Candela es el centro y la periferia; es el punto y la perspectiva, de ella -lugar de Dios- parte todo. Más que en una razón teológica, Dios anda en la inocencia, como en la humildad o en el silencio. O en el sufrimiento. Como en cualquier otra niña (o niño) de su edad: cinco años. Por eso, cuando muere un niño, muere algo de Dios. Y todos los días muere algún niño, incluso violentamente. En el mar, en un atentado, de hambre, de enfermedad, de olvido. Aunque diga Borges que la muerte es una vida vivida, y la vida una muerte que viene, no me convence, pues en el niño no hay vida aún vivida, sino vida empezada y no acabada. Vida inaugurada, pero no finalizada. Es una sinfonía inacabada, un bosque sin cuajar, un manantial que no acaba en río. Es un mar que empieza sólo, una rosa que no llega oler porque no abre, es todo un mundo roto en pedazos de infortunio y de soledad. En el niño que muere, se muere la vida, se vierte la última gota de lo que a partir de él va a ser un desierto, sin oasis, sin un pájaro que cante al otro instante que ya no será, será un no estar porque no ha llegado. Se detiene el instante, se para la ocasión de ser, de estar, de pronto un destello y todo se detiene, todo es oscuridad maldita. Se abre como un circo de horror el silencio de la muerte, y todo se calla. Pavorosamente. Por eso, yo anciano, sin esforzarme, vivo en Candela mi otra niñez, y la nombro centro y periferia de mi vida, y en ella veo a Dios, y toco el porvenir con la ilusión de un niño al que le cuentan cuentos y se los cree; en ella, Diario, soy ese niño que, en mi tiempo de niño, quizá no pude ser (17:59:41).

jueves, 21 de julio de 2016

21 de julio de 2016. Jueves.
Y ASÍ ANOCHECE

Escrito en el agua, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Se acentúa la ola de calor, en determinada provincias. Aquí, en la costa, de momento, sigue pasando de largo, como una ola normal en el mar. Sin embargo, el gorrión y el mirlo callan; en las ramas de los árboles no hay versos ni endechas. No hay poesía en los árboles. En el cielo, polvo africano, como una paletada de blanco echada por un pintor anónimo sobre el cielo del sureste. Caen unas gotas y revientan barro en la arena de la playa, o plomo, tan pesadas son. Tan pesadas como la política, que anda de mala manera y dando coces a un lado y a otro de la historia. En la próxima década, nos encontraremos con una historia rota, mutilada, inservible. La historia, está visto, apenas nos enseña nada. Sólo que en una época determinada vivieron personas que sufrieron, amaron, odiaron, hicieron guerras, soñaron -fueron poetas o constructores, artistas de la piedra o de la palabra-, y quedaron, como recuerdo, los que forjaron las guerras y las ganaron, a los que las perdieron se los traga el olvido, como una camaleón se traga un insecto, de golpe. Y así anochece. La historia es un anochecer de cosas, hasta de sueños. Decía Aristóteles que la historia cuenta lo que ha sucedido, la poesía lo que debía suceder. La poesía sueña, y la historia mata, Diario, para poderlo contar luego. Es ley de vida, o ley de muerte (17:53:049.

martes, 19 de julio de 2016


19 de julio de 2016. Martes.
EL SILBIDO

Tormenta, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Es tiempo de abucheos, de broncas. El abucheo es una salida sonora para el mal humor o la euforia desmedida. Ahora se usa el silbido para todo: hasta para celebrar el buen hacer de un tenor en un concierto de bel canto o el fiasco de un mal cantante en un concierto de rock. Mientras se dice ¡bravo! o ¡fuera!, se silba, como energúmenos arrebatados, o como cerriles irredentos. El silbido habla, pero sin mesura. El silbido es soflama, discurso agrio, alabanza desbocada. Hay quien sólo se pronuncia silbando, como los antiguos trenes de mercancías. Oías el silbido y se veía a lo lejos la fumarola de la máquina de vapor, que echaba chispas. Chispas y sofocos, como un animal que tirara del convoy con un cansancio infinito. En Niza han abucheado a Manuel Valls en el minuto de silencio por las víctimas del atentado del jueves. ¿Lo estaban condenando o celebrando? Aunque yo deduzco que, por ser político, si le silbaban era por algo censurable, era como tirarle los trastos a la cabeza, para rompérsela. Con el político, Diario, no se tiene piedad, siempre que se tira, se tira a dar (19:29:29).

domingo, 17 de julio de 2016

17 de julio de 2016. Domingo.
CALMOSA VORÁGINE

Ella sola, acompañando, en un jardín de Las Palmas de Gran Canaria. F: FotVi

-Y llegó la familia a la Torre, como un acontecimiento de vecindad. Se ha aproximado la cercanía, tan lejana durante el año. Vienen y llenan la soledad de presencia, de palabras, de silencios hermosos. Todo se llena de familia que va y viene, todo se pone en movimiento, todo es calmosa vorágine. Las cosas que antes habían estado quietas (las habitaciones, los armarios -los armarios donde esperan las sorpresas-, las cosas todas) se han puesto en movimiento, y están y no están, y su pierden y se encuentran, y no me preocupan porque sé que al fin se hallan en algún sitio, mirando y observando, hasta que se da con ellas. Reconforta sentirse acompañado, dejando que la soledad se entristezca, se quede sola, pero sin irse, quedando a mi lado para cuando la necesite o ella me necesite, que siempre hay un momento en que ambos nos necesitamos. La soledad siempre acompaña, aunque sea dejándote solo y haciendo como que no te ve, pero mirando y oyendo. La soledad entristece, pero sólo cuando crees que no está y dejas, abatido, de hablarle. La soledad suele contestar cuando le hablas. Ya dijo Joseph Conrad, el autor del Corazón de las tinieblas, que vivimos como soñamos, es decir, solos. Pues la soledad se ha roto, Diario, pero me acompaña, para cuando la necesite, o ella se sienta sola (18:57:06).

viernes, 15 de julio de 2016

15 de julio de 2016. Viernes.
CRESPONES NEGROS

Luz entre nubarrones, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Francia, hoy, llora; y todos lloramos con Francia. Ochenta y cuatro muertes -lo mismo que una- son muchas muertes. Muertes en racimo, una a una, con nombre y apellidos, con llantos y apellidos, desparramados por el suelo y apellidos. Muerte de pronto; sin esperarla. Como un estallido dentro de ti, te mueres de pronto, sin pensarlo. Algo te derrumba y caes, y no sabes qué ha pasado, y callas cuando todo el mundo llora. La muerte es silencio. En el día de la Fiesta nacional de Francia, la muerte ha venido a enlutarlo, y lo ha llenado de crespones negros. El terror ha venido a visitarnos en forma de camión desbocado, que, durante dos kilómetros, mataba sin pausa. Rezo. Hoy, Diario, es día de llanto y rezo; o día de llanto solo, sin otra esperanza, quizá (21:26:44).

jueves, 14 de julio de 2016

14 de julio de 2016. Jueves.
LLORA EL VERANO

Sol y su esplendor, en el jardín. F: FotVi

-Ayer el día se vistió de suavidad, hizo menos calor. Al caer la tarde, lloviznó, y, por unos momentos, se rompió el verano. Como una botella de cristal. Que llovizne en verano es ponerle lágrimas al calor, un poco de ternura en el ambiente. Llora el verano, decía mi madre. Recuerdo mis veranos en Molina, donde ardían hasta las piedras. Salíamos de casa cuando ya no había sol, sino penumbra en la calle. La penumbra rebajaba un tanto el calor, era la vestimenta suave del verano. En las puertas de las casas se sentaban los vecinos, apoltronadas las sillas en la pared, y hablaban, y se decían sus cosas. Cosas hermosas y terribles, cuentos que parecían tener un esquina diabólica, o un final feliz. Como aquel de la casa en la que de noche se oían voces y se movían los muebles como culebrinas celestes. Yo miraba, los ojos abiertos, sin decir nada, y tragando saliva. Muriéndome de miedo. Hasta que me dormía. Como me duermen ahora los políticos, tan sin fuste y tan anodinos. Tan sin originalidad, tan repetitivos. «Tócala, Sam», con Humphrey Bogar como oficiante de esta representación tan abyecta e inútil en la que nos han metido líderes sin liderazgo, Diario, llamados políticos, y que no nos ofrecen más que dilación y terribles palabras vacías, llenas de frío, sin resultados (18:28:49).

martes, 12 de julio de 2016

12 de julio de 2016. Martes.

Jugando a la Lunita ciega, desde el jardín. F: FotVi

-No quiero decir no; diré, sí. Sí a la vida, sí a hacerme como niño, sí a soñar que la Luna habla y juega consigo misma a la Lunita ciega, sí a jugar, en un castillo de plástico, a sirenitas y delfines, sí a correr sosteniendo el hilo de la cometa, sí a mirar las estrellas y ponerles nombres raros, como estrella del pan o estrella de todos los silencios, sí a no decir no porque me rompe los oídos, sí a decir sí porque alegra el corazón, sí al juego de las canicas y al quintillo, porque es un modo de comunicarse, de hablarse, de mirarse, sí a inventar historias que luego son cuentos, o cuentos que luego son historias, sí a aprender que dos letras hacen una sílaba y estas dos letras, a más, juntas, hacen una palabra, sí a si a dos le quitas uno queda uno y si a diez le añades dos son doce, sí a la risa y al llanto, que son propias de todo ser humano, aunque se sea niño, sí al silencio que sobreviene tras escuchar una nana y dormirte y soñar con los ángeles, aunque sean negros, pues son los llevan y traen cosas al cielo, siempre sonriendo, sí a Candela, que ya está aquí, Diario, y me señala el camino de la fantasía y de lo ilógico para ser feliz, o, al menos, para no caer en la tentación de entristecerme por los asuntos de la política, o por el temblor de la pobreza, o el silencio del que muere sin haber soñado que era un niño que ascendía a los cielos y se quedaba dormido en el camino, o así (19:52:27).

domingo, 10 de julio de 2016

10 de julio de 2016. Domingo.
CON LUZ

Mirándose en el espejo, en el jardín. F: FotVi

-Miro al cielo y pienso lo viejo que es Dios. Desde siempre, Dios ahí, sin moverse. Como un monolito de amor, de ciencia, de sabiduría, una incógnita de luz. Él inventó la luz, y la luz es su signo. Que brille sobre mí la luz de tu rostro, se le suele pedir en un salmo. Así, con esa oscuridad, con esa urgencia de desvalimiento del que pide. Dios viejo, Dios anciano. Y, sin embargo, a esta ancianidad venerable, se le pide la luz. ¿La vejez con luz? ¿La ancianidad iluminando? Se me hace difícil entender, en este tiempo del «descarte», que sea así. Se descarta a Dios y se descarta a la ancianidad. Y no existe más que afán de juventud; o un afán de perdurar en el tiempo, en mocedad perenne. Sin conseguirlo. Al fin, todos caemos en la trampa infernal del tiempo, que nos descubren los espejos. Ya decía Jorge Luis Borges: «Estoy solo y no hay nadie en el espejo». Es inquietante estar solo y que no haya nadie en el espejo. Pasar por delante del espejo y que no te capte, que no te llame. Que te ignore. Y, sin embargo, sigo mirándome, sin verme. A así, de tanto mirarme y no verme, llego a la vejez; y ya hay quien me deja en el camino, descartado, como a Dios, pero existiendo, estando; aunque viejo, Diario, estando, y con luz en el alma, para darla (19:54:05).

viernes, 8 de julio de 2016

8 de julio de 2016. Viernes.
LA METÁFORA

Toda la luz, en el jardín. F: FotVi

-Me ensordece la luz y me habla el silencio. No sé decir no, y siempre digo no sé. Hablo mucho y callo todo. Estas cosas decía el poeta, y, una vez expresadas y sumiéndose en sí mismo, se ponía a meditar, y su pensamiento se llenaba de cosas opuestas. Decía pájaro y le salía pez; o almendra, y le surgía amargura. Era un poeta, que siempre dice lo que no quiere, o lo dice en metáfora, o calla, diciéndolo. En la metáfora, el poeta siempre dice más de lo que quería. O si no, mirad lo que escribe Susana Benet: «Se posa el sol / en la taza de té. / Bebo la luz». No el té, sino la luz, Diario, todo el sol en la taza de té, para que lo beba el poeta (21:05:06).

miércoles, 6 de julio de 2016

6 de julio de 2016. Miércoles.
ENIGMAS

Una pregunta, en el espacio. F: NASA

-Hay enigmas. Todavía hay enigmas, y muchos. Los hay en la tierra y en el espacio. Tantos en la tierra como en el espacio. O más en la tierra que en el espacio. Por lo que como decía Einstein: «No hay que dejar de hacerse preguntas». Hacerse preguntas, como niños que estuvieran siempre aprendiendo, y sorprendiéndose. El vuelo de la nave Juno desde la tierra al cielo de Júpiter es una pregunta. Antes fue la mente humana la que se lanzó a los espacios a tratar de ver y preguntarse, y darse respuestas. Con un pequeño telescopio, Galileo intento darse respuestas, y las logró apenas. Descubrió las cuatros más importantes lunas de Júpiter, y, así, se introdujo en el mundo de las maravillas. Ahora ha sido la nave Juno la que ha tomado el relevo, y se ha instalado a 5.000 kilómetros de distancia de Júpiter para tratar de observar y poder asombrarse, preguntar y poder hallar así alguna respuesta digna de la ciencia. Ahí, cerca de Júpiter, con Juno observando, tenemos unos ojos que miran, unos oídos que escuchan, una mente (electrónica) que gravará las cosas que ocurran en el planeta. Observará y contará, y nos dirá qué mundo tan fantástico o tan caótico o tan doloroso es ese planeta. Cualquier cosa que nos diga, nos llenará de fascinación, y nos invitará a hacer más preguntas. Así es el ser humano, alguien que hace preguntas y obtiene respuestas que le invitan a hacer más preguntas. Vivimos en el filo sin fin de una interrogación, sobrevolando siempre lo infinito, sin poderlo tocar ni abarcar. Vivimos, Diario, dentro de una interrogación, a la que nunca podremos satisfacer, dándole respuestas claras y definitivas. Lo infinito nos envuelve (20:02:16).

lunes, 4 de julio de 2016

4 de julio de 2016. Lunes.
SE ME ENCOGE EL ALMA

Insiste el gris, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-Suele decirse: se me encoge el alma. Cuando ocurre algo inmensamente desagradable y pavoroso, tremendo, suele decirse: se me encoge el alma. Los últimos atentados del Estado Islámico encogen el alma. Es como si algo dentro de ti se rompiera, se hiciera añicos. Se desgarra aquello que te ha hecho vivir confiadamente, creyendo que el hombre era bueno, humano, no un ángel, pero tampoco un monstruo. En un instante, 213 muertos, y todo se desploma en tu interior, no hay cabida para tanto dolor. En Bagdad, en una noche de fiesta, ha aparecido la muerte y se ha cobrado unas vidas que intentaban ser felices, o al menos no sentirse desgraciadas. El terror siempre te coge desprevenido, y te deja sin salidas, te preguntas y no hallas respuestas. Esta vez han sido suníes contra chiítas, hermanos en la fe, pero, por lo visto, no en los sentimientos. No se aman; se odian, y a muerte. Tanto, que ponen bombas para que ocurra la muerte, como un acontecimiento celeste. Ambos matan y mueren por la misma causa: hallar un día un cielo donde poder alcanzar la felicidad eterna, perdiendo, claro, la felicidad de la tierra. Ida Vítale, poeta uruguaya, dice en un hermoso verso: «Sólo tendremos lo que hayamos dado», también, Diario, en el islamismo (21:18:30).

sábado, 2 de julio de 2016

2 de julio de 2016. Sábado.
PLENITUD

Ya está aquí el sol, en Lo Pagán. FotVi

-Ya está aquí el sol, en toda su plenitud. Como un alacrán petulante, erguido, convencido de su elocuencia. Parece vencer y convencer. Parece que vence porque es poderoso y que convence, porque quizá seamos nosotros débiles, y nos dejamos engullir espiritualmente por su aparente poderío intelectual. Ocurre en todo. También en política. Hay políticos que son como el sol: parecen vencer y convencer, aunque poco. Parecen vencer porque tienen armas para hacerlo: las redes sociales, la televisión, no carecen de labia, se autodefinen guapos; y convencer, lo hacen menos. Menos da una piedra, Diario, que no todo es sol venciendo y convenciendo, aunque estemos en julio (21:14:17).

jueves, 30 de junio de 2016

30 de junio de 2016. Jueves.
LAS ENCUESTAS

¿Qué quieres ser de mayor?, en el jardín. F: FotVi

-Eso sucede por fiarse de las encuestas, que casi siempre dicen aquello que deseas oír. No hay encuestas libres, sino encuestas ideológicas, o bien pagadas. Por lo tanto, esclavizadas. Ha habido grupos en estas últimas elecciones que han confiado en las encuestas y han salido sorprendidos, decepcionados, mordidos. En las encuestas, cuando le preguntan, hay quien dice lo contrario de lo que piensa, y queda a la espera de que se lo traguen. Y se lo tragan. Es un modo de venganza: tú me preguntas y yo te engaño. ¿El voto no es libre y secreto? ¿Por qué preguntas, entonces, a quién voy a votar? No quieras meterte en mí, para saber más que yo, que aún no sé a quién voy a votar. O sí lo sé, y me lo callo. O digo en la encuesta lo contrario de lo que voy a votar. Es decir, le doy al que pregunta con la palabra en la boca, y le dejo sin aliento. Le doy un derechazo verbal que lo deja KO, luego de las elecciones. El cómico norteamericano Robert Orben decía: «¿No tienes alguna vez la sensación de que la única razón por la que tenemos elecciones es averiguar si las encuestas estaban en lo cierto?» No aciertan las encuestas, Diario, aciertan las elecciones…, a veces (20:21:14).

martes, 28 de junio de 2016

28 de junio de 2016. Martes.
LEER

Con estos niños, no se sabe dónde.

-Me quedo sin luz y no puedo leer. Sin luz interior. Quedas apagado por dentro, y la lectura no es posible. No sé leer sin luz interior. Sin luz interior, pasas los ojos por las letras y no te dicen nada, se quedan vacías. Y los renglones, y los espacios en blanco (los espacios en blanco dicen  a veces más que las letras escritas), y las notas a pie de página, todo lo que es lectura. Leer es entrar en cada palabra y contemplarla, y, desde dentro, darle sentido a lo que lees. Es decir, prima el espíritu sobre la letra. El espíritu de la palabra, que es más que la misma palabra. El espíritu, que no se ve, pero que está, como la Trascendencia. Mientras hago esta consideración, leo: «Debido a causas evitables, hasta 65 millones de niños menores de 5 años podrían morir para 2030», según un documento de Unicef. Por causas evitables; es decir, por causas de egoísmo, de indiferencia, de inacción, a estos niños les espera «pobreza, analfabetismo y muerte segura». Entrar en las palabras, Diario, y quedarte en ellas, escrutándolas, haciendo que te toquen el alma, muriéndote de dolor en ellas (19:42:10).

domingo, 26 de junio de 2016

26 de junio de 2016. Domingo.
LIBERTAD

Libertad de color, en el jardín. F: FotVi

-Me levanto con sabor a noche amarga, como si me hubiera comido una almendra ácida, o un terrón de sal. El sueño ha sido espeso, sudoroso. Sin embargo, levantado, me aseo y rezo; y celebro la misa con Dios y el pueblo reunidos, sin tensiones, como una gran familia que alaba y espera, desde la fe. Y se me anima el día, y casi toco el cielo. En la misa había un bebé gimoteando. Y me digo: «Dios está aquí». Donde hay un niño, allí está Dios. Concluida la misa, voy a votar; y lo hago con la ilusión de la primera vez, o casi. (1978). Se me resiste la papeleta blanca; pero, al fin, entra y veo que el sistema funciona. Y funciona, yendo o no yendo a votar; la libertad vale más que el voto. Aunque con el voto se hace la democracia; la democracia con todos sus defectos y sobresaltos, y sus averías. Y es que mi voto y yo, Diario, somos libertad aplastante (20:35:35).

sábado, 25 de junio de 2016

25 de junio de 2016. Sábado.
ESCUCHO

Hablando, en el jardín. F: FotVi

-Mientras rompe el sol la lámina de la niebla que lo tapa, los pájaros cantan, componen letras, hablan de nidos. En las ramas de los árboles. Revolotean y narran su vida a quien quiera oírla. Yo, Diario, me detengo y me dispongo a oír lo que deseen contarme, y escucho, y no salgo de mi asombro: sólo me dicen una y otra vez que viven…, y lo celebran cantando (21:12:10).

viernes, 24 de junio de 2016

24 de junio de 2016. Viernes.
VIERNES NEGRO

Convivencia, en Lucerna, Suiza. F: FotVi

-El Brexit, en Gran Bretaña, ha triunfado, y todo son caras alargadas, desconfianza en los mercados. Un viernes negro, dicen; y no sé cuántos viernes negros van ya. Un viernes negro, como el tizón, nos ha acaecido. Yo, que apenas entiendo nada de todo esto, digo sin embargo que no será tan negro, como nos dicen, el negro de este viernes tan negro. La bolsa ha sufrido un retroceso: 12 %. Es verdad. Pero esto no lo notan en casa de mi amigo el albañil, ni en la lonja donde mi amigo el pescador, ni en el supermercado donde la cajera coge un billete de 50 y lo pasa por el aparato que te dice si es falso como «la falsa monea» o no. Viernes negro para la bolsa; pero no para el que vive de su sueldo sin grandes aspavientos ni despilfarros. Aunque todo lo que se rompe, duele. Duele que se rompa este vaso tan frágil que se llama Europa, y que nos cobija a todos, salvo a los que desean llegar y no los dejan, a los emigrantes que vienen por Lampedusa y se mueren en el mar. O llegan ateridos, y se quedan hacinados. Hasta que se olvidan. El Brexit, Diario, ha abierto fronteras; prepara el pasaporte y deja que la niebla te envuelva en un Londres cerrado a cal y canto, en un Londres otra vez clausurado para la libre circulación (21:02:46).

jueves, 23 de junio de 2016

23 de junio de 2016. Jueves.
LAS FOGATAS

Arde el cielo, en Salinas de San Pedro del Pinatar. F: FotVi

-San Juan y las fogatas. O la fiesta del solsticio de verano. Se quema lo viejo y renace lo nuevo. De las cenizas, como de la ostra, sale la perla de lo nuevo, y brilla, y seduce, embelesando. Yo no sé qué quemar de mí, si los años o los sueños, o ambas cosas a la vez. Quemar los años (y los sueños) es hacer que arda lo que soy, lo que me ha hecho ser yo, lo que me distingue de las otras cosas que están a mi lado. Y dudo. A veces, me digo: «¡Qué suerte, que pienso!». Y miro a la pobre hormiga que no lo hace, y me conmuevo. Aunque la admiro, por su aplicación en el trabajo, por su modo ordenado de ser algo en el hormiguero, por su deambular incansable. Quemar lo viejo. ¿Y si no puedes renovar lo quemado? No siempre de las cenizas renace lo nuevo. Las fogatas de San Juan, Diario, las tomaré como una metáfora de la vida, y seguiré viviendo (20:52:52).

miércoles, 22 de junio de 2016

22 de junio de 2016. Miércoles.
EL ÁRTICO ATERIDO

En concierto, pidiendo la protección del Ártico.

-Se me llenan los ojos de luz y de música, entre la nieve. La nieve, en sí misma, ya es música, acordes blancos, ritmos enloquecidos de misterio, caída sosegada de lo limpio en el atrio de la belleza. Ludovico Einaudi toca para el silencio el Elegy for the Artic (Elegía por el Ártico), mientras un mundo de fragilidad se viene abajo tras él. Suena el piano y la fragilidad se rompe, como una vidriera de iglesia gótica. Y, con la fragilidad -la nieve acumulada, o glaciares eternos-, se rompe el mundo. Este mundo nuestro donde vivimos, donde nos acostamos y levantamos con sueños, donde, generación tras generación, vamos dejando atrás nuestras huellas. Huellas de amor o huellas de perdición; huellas, en todo caso, que hacen la vida del mundo, la estructuran, la concretan. Esta vida, que consiste, al fin, en dejar algo tras de ti. Aunque sea un verso, un árbol, o un hijo; algo hermoso. Aunque también haya quien deje un montón de cólera u odio, como quien deja una señal de pus y estiércol. Son los que no oyen la luz ni ven la música; los sordos de luz y ciegos de música. Oír a Ludovico Einaudi tocar el piano en la desolación portentosa del Ártico, es un ejemplo de cómo un ángel blanco puede sobrevolar sobre el mundo y hacerlo habitable, o, al menos, menos agresivo. La paz, Diario, nace del piano de Ludovico Einaudi, como el silencio en esta soledad tan inmensa del Ártico aterido (12:03:11).