21 de enero de 2014. Martes.
GRITOS Y
FUEGO
El grito, de Munch. F: Google |
-Día soleado, ayer; hoy, día gris, y fresco. Día gris, pero sin la
belleza de la ceniza, con la que se trae un parecido, por carecer aquél de
brasa interior; día gris, pues, y sucio, aunque de vez en vez y entre nube y
nube, enseñe el sol su brasa invernal o su lumbre fría, cansina, de modesta lucerna romana. Entre tanto, el País
(España) está tan gris como el tiempo, y tan invernal. Se suceden acciones
antidemocráticas que van venciendo a la democracia; la democracia se amilana y
hace de avestruz, esconde la cabeza y los anti
le arrancan plumas y, con burla, la llaman la desplumada. En este País vale más
un encapuchado con cóctel molotov en la mano que mil votos, o que todos los
votos. En este País no hay ley, porque, quien quiere y puede, se la salta.
Ejemplo: El Mas (o menos: qué mal chiste) que desgobierna, con barretina y
pulso nacionalista, a una Cataluña cada vez más rebaño conducido (no toda) y
menos sociedad, pensante (no toda). Otro ejemplo, el de los encapuchados con
mechero en Gamonal, el barrio revolución de Burgos. Unos pocos días de quema y
gritos y se consigue lo que no aclaran los gritos pero sí el fuego: gritos y
fuego contra el sistema. Tampoco a mí me gusta el sistema, pero no voy por ahí pegando
fuego al día y a la noche, al tirio y al troyano; mi fuerza es mi voto, para
darlo o para quitarlo, o para jugármelo a copas (yo que no bebo). La democracia
es voto y ley; si fallan uno u otra, no vuela el pájaro, el sistema, y se cae la
utopía, o la convivencia ordenada y en paz, el menos malo de todos los
sistemas. Hay otros ejemplos de saltarse la ley a la torera, que no voy a
señalar; sólo uno, Diario, el de la corrupción, que, en tiempos de penuria para
la mayoría (85 ricos en el mundo poseen tanto como 3.500 millones de pobres),
es injusta y provocativa, o de grito
inconformista de Munch…, pero sin fuego (19:58:42).
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