viernes, 13 de junio de 2014


13 de junio de 2014. Viernes.
UN VÓMITO DE ROBOS
 
Al acecho, para el robo, en el jardín. F: FotVi
 
-En un ambiente de latrocinio, de rapiña, de atraco, en el mundo mundial, todo puede ser objeto de hurto, también un partido de fútbol. Ayer, un árbitro japonés (podía haber sido de Jerezal de Abajo), con la autoridad que le da un pito, regaló a Brasil un partido que tenía muy difícil, si no perdido, contra Croacia. Se está jugando un Campeonato del Mundo de fútbol en Brasil, lugar de la samba y de Pelé, y por lo que se vislumbra, y dadas las circunstancias, parece que lo ganará Brasil, anfitrión y testaferro del evento. Sin embargo, este robo es una pálida imagen de tantos otros robos como cada día se dan en el mundo. El mundo es un vómito de robos, empezando por el robo de la dignidad de las personas y aun el de las cosas. ¡Las cosas! «¡Qué de amor no he sentido yo por las cosas!», exclamaba Rilke (Rainer María, poeta) ante lo sencillo y cotidiano, ante las cosas más humildes, con un tono de elevación espiritual inusitada y conmovedora. «Las noches en que todas las cosas son plata», dice en otra ocasión; que es como señalar que en las cosas más naturales, en lo pequeño, en lo que no aparenta por carecer de apariencia, en lo disimulado del mundo, se encumbra la luz de la Luna, luz hecha de cendales y mercurios, de libélulas de agua, como mojadas. Vistiendo a las cosas, la plata de la Luna es más plata, más metal de nobleza, más metal sabiduría, parece querer decir el poeta. Pero lo más triste es el robo que se perpetra a cada instante en la dignidad de las personas: libertades, hambrunas, riqueza en mano de unos pocos y más número de pobres, desplazados, lacras, miseria, guerras inútiles, siempre las guerras son inútiles, incluso para los que las provocan, porque al final, ellos también mueren guerreando con el asco de sí mismos. Sólo un robo considero digno y festivo: el del Lazarillo al ciego, el de Tormes, por lo oscuro de la conciencia del ciego y la ruindad de cosa rota que de él emana; en sus ojos huecos, el ciego, Diario, destila mala leche, y cólera por todo (20:22:02).

jueves, 12 de junio de 2014


12 de junio de 2014. Jueves.
NADIE IMPRESCINDIBLE
 
Gota de lluvia, en el jardín. F: FotVi
 
-Siempre hay un rey que suple a otro rey, siempre hay alguien que suple a alguien; es decir, no hay nadie imprescindible. Digo «nadie» y no «nada», pues hay algunas cosas que pudieran entrar dentro del concepto nada, y que sí son imprescindibles, como el aire que respiramos o el agua que humedece la vida. Una moneda que perdamos, no es imprescindible; pero sí lo es una última gota de agua derramada en el desierto. Recuerdo un cuento que dice que a Dios, en una ocasión, no le quedaba más que una gota de agua con que aliviar la sed del mundo, mundo en el que aún se mantenían con vida una persona y un árbol. ¿A quién doy el agua?, cuentan que dudó Dios. Si la doy al hombre, se dijo, beberá él y se acabó todo; porque, a poco, sin agua, morirá el hombre y el árbol con él. Pero si la doy al árbol, morirá el hombre y vivirá el árbol, que crecerá y llamará a la lluvia, y ésta a su vez a la vida, y la vida hará, sin duda, que surja de nuevo otro hombre. El árbol no es nadie, es nada; pero vale más que nadie, aunque no tenga alma inmortal como el hombre, que diría Platón, el filósofo. Sin nada, sin cosas, no habría nadie. Entre nadie y nada existe la diferencia de ser persona o cosa; por eso he dicho no hay «nadie imprescindible» y no «nada» imprescindible. De nadie se puede prescindir; pero no de nada, si nada es la cosa agua, como se ha dicho. Hay cosas, pues, que sí son imprescindibles, como el aire, el agua, el amor, quizá. En este caso, el rey Juan Carlos I, que entra dentro del concepto «nadie» (no porque sea nada, sino porque es alguien), no es imprescindible, como se ha visto; y por eso lo suple otro alguien con nombre y número de rey, que es Felipe VI, y que dentro de un tiempo tampoco será imprescindible. Ya antes hubo un Felipe V, llamado el Animoso, que también abdicó; aunque, por la muerte prematura de su hijo Luis I, volvió al trono en el que pereció que iba a eternizarse; hasta que lo apandó la muerte (que diría un mexicano), y lo obligó a la última y definitiva abdicación. Ayer, en las Cortes, se hizo una representación tragicómica que dio por resultado la aceptación de la abdicación del rey; y digo tragicómica, por variopinta, ilógica y desternillante. Iba a añadir esperpéntica, pero ya lo dijo Vallé Inclán, y no hay razón para insistir sobre lo mismo. En las Cortes hay de todo; hay voces (voces vascas, algunas) que adulan el asesinato como si fuera una virtud o acto de heroísmo, y hay voces que lo reprueban, como es de lógica. Los hay que se quieren ir y los que prefieren quedarse; y todos (o casi) mal hablan del vecino, si el vecino es de distinto pensar y balar. En todo caso, Diario, ayer en las Cortes, según guion y con normalidad (democrática), se parlamentó y se confirmó la abdicación de un rey para dar paso a otro; hubo, pues, palabras, algunas resbaladizas y cortantes como navajas, pero nunca hicieron que llegara la sangre verbal al río: el río revuelto de nuestra política, tan cansina, por otro lado, a veces (19:44:40).

martes, 10 de junio de 2014


10 de junio de 2014. Martes.
SI VIS PACEM…
 
Paz, en el jardín. F: FotVi
 
-Se ha venido diciendo, siempre desde un modo hipócrita y tramposo de ver la paz, esta frase guerrera: «Si vis pacem, para bellum». O sea: «Si deseas la paz, prepara la guerra». Sería como decir: «Si buscas que te guste la lectura, quema libros». Quemar libros, para despertar el amor a los libros, por compasión o misericordia del libro abrasado, quizá. Al ir a quemar el libro, como el que va a herir un pájaro en el cuello, se siente piedad, y, a causa de tal piedad, amor por el libro al fin. ¡Qué desahogo y qué mentira! Con guerra preparada no puede haber otra cosa que guerra declarada, nunca paz; o, en todo caso, una paz condicionada y asustada, paz en espera de guerra. O una guerra fría, sin fuego y sin ciudades taladas, sin llanto, pero sin paz también. Como dice Elena Poniatowska en uno de sus cuentos irreverentes, pero líricos a más no poder (El volcán y su volcana), «la quietud de mi compañera, más que inspirar paz, era presagio de guerra». Si, para que haya paz, se prepara la guerra, la quietud puede derivar en inquietud, y ésta concluir en tragedia. En un polvorín solo basta una chispa para que todo salte por los aires, como un gigante que de dormido pasa a desperezarse y es como si estallaran sus miembros y se hicieran entonces el viento y el trueno, y el cuchillo en zigzag del relámpago, y el rayo. Para que haya paz, hay que preparar la paz; y, para que dure, también el corazón donde reside. La paz nace en el corazón, en sus deseos, y luego va por todos los conductos del cuerpo hasta expresarse en los ojos, en la boca, en las manos, hasta el abrazo final, o la sonrisa cómplice final. El domingo día 8, tres líderes mundiales (el papa Francisco, el israelí Shimon Peres, y el palestino Mahmud Abas) deseaban la paz, y, dejando de lado preparar la guerra, se dedicaron a ponerle raíces nuevas (o novedosas) al olivo de la paz. Y, en silencio, como hacen las raíces, y cada cual en el lenguaje de su fe, como hacen las raíces, rezaron. Si deseas la paz, prepara la paz, se dijeron, y rezaron. Antes el papa Francisco había escrito en Twitter (ese mundo de todos los «corre, ve y dile», buenos y malos): «La oración lo puede todo». Desde ahora, Diario, tal vez haya que decir: «Si vis pacem, para pacem», prepara la paz, en la oración. Quién sabe… (20:52:17).

lunes, 9 de junio de 2014


9 de junio de 2014. Lunes.
FIESTA DE LA PALABRA
 
Distintas (y hablan todas el mismo lenguaje, el de la belleza), en el jardín. F: FotVi
 
-Ayer celebré (celebramos los creyentes) la fiesta de Pentecostés, o la fiesta de la palabra. En Pentecostés, y en el mes de Siván, o de la recolección de la cosecha para los hebreos, y en Jerusalén, se oyó hablar todas las lenguas. Quizá por vez primera y única. De pronto, en la plaza pública, como un bramar de ríos, ocurría una eclosión de lenguas, que, al oírse, se entendían y no creaban confusión. En el tiempo de los principios, ya hubo una confusión de lenguas, la de Babel, cuando el hombre, inflado de jactancia y sumido en una cierta infantilidad insensata, quiso hacer una torre que fuera signo de su poder, un rascacielos que rascara estrellas y le hiciera sombra a la divinidad, torre que no remató; la confusión de las lenguas le impidió el conocimiento de la albañilería y la colocación idónea del ladrillo, y se les desniveló la plomada, se les cayó el edificio, por falta de comunicación. Sin embargo, en el día de Pentecostés, ocurrió lo contario: se unió el Espíritu de las lenguas y fueron éstas lenguas de entendimiento, de acercamiento de la verdad. Primero, tras la muerte y resurrección de Jesús, hubo los silencios de los discípulos. Los silencios del miedo. Luego, llegado el Espíritu Santo, o la inspiración de Dios, la Palabra habló por boca de los apóstoles y se la escuchó y se la entendió. A causa de la fiesta y el mercado de los cereales, en Jerusalén había (cito a Gabriel Miró en su libro Glosas de Sigüenza), había descendientes de los tres hijos de Noé: de Sem: elamitas, mesopotámicos, lidios, árabes…; de Cam: egipcios, cireneos, cananeos o fenicios, habitantes del Cáucaso…; de Jafet: romanos, cretenses, medos, griegos, partos, frigios…; y cada uno, decían, «los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua» (Hch 2, 11). El día de Pentecostés, pues, el fuego y el aliento del Espíritu, hicieron posible que todas las lenguas, con palabras distintas, sonaran, sin embargo, con el mismo significado. Todas hablaban de las «maravillas de Dios» y se entendía; y, de entre estas maravillas, Diario, la más preciada: la paz; y el entenderse, o la paz, los llenó a todos de alegría (20:52:43).

sábado, 7 de junio de 2014


7 de junio de 2014. Sábado.
SURTIDOR
 
Surtidor, en el jardín. F: FotVi
 
-Se creyó fuente y se hizo surtidor, chorro, escala de luz, pero sin ruido de agua; fue caño sin habla, Diario, pero con la belleza de los silencios del alma que gritan en el poema, a veces (20:58:48).

viernes, 6 de junio de 2014


6 de junio de 2014. Viernes.
LO FUGAZ FOTOGRAFIADO
 
Belleza, a punto de volar y caerse, en el jardín. F: FotVi
 
-Fotografiar es un modo de perpetuar hasta lo que es efímero, me he dicho yo hoy, que, por vocación de detener el tiempo, últimamente fotografío la fugacidad. En lo fugaz fotografiado, pongo puertas al tiempo y lo paro. Tengo, como fotógrafo aficionado, ese poder. El mismo poder, casi, que me da la palabra; en la palabra, soy libre; hermosa conclusión contra toda cadena, me digo; y en la fotografía, hago instante el tiempo; instante, sin embargo, eterno. Fotografiar un palacio, un templo, incluso unas ruinas como el Partenón de Atenas, es perpetuar lo que de por sí es estable; pero hacerlo con la hilacha de una nube o el simple romper de una botón de flor en la planta, es elevar lo humilde a la categoría de lo que va más allá del tiempo y lo supera. Exaltar, pues, en la fotografía (como en la palabra) lo humilde, es un modo de remediar en estos tiempos tan revueltos la excitación de la vanidad o el fraude del grito. La fotografía acalla el bramido y exalta la grandeza interior de lo sencillo. Vender nubes, como hacía la niña de Elena Poniatowska en el cuento La vendedora de nubes, o fotografiar una hoja a punto de irse del árbol, de volar y caerse, es (creo) más digno y bello, Diario, que cualquier «viva» o «muera» estentóreos y bélicos (20:56:09).

jueves, 5 de junio de 2014


5 de junio de 2014. Jueves.
ABDICACIÓN
 
Sólo chamuscadas las hojas, no el meollo, en el jardín. f: FotVi
 
-Al sentirme mordido por un mosquito esta madrugada (6:30 horas), despierto y doy gracias a Dios por no ser ni rey ni papa, y sí por ser simplemente persona que ama y siente el dolor, y busca al mosquito para decirle que eso no se hace, decirle y hacerle algo más. (Tú aplastas un mosquito y queda una manchita roja en la pared, que es tu sangre allí estrellada, una gota de ti, y que probablemente aún late). Es decir, ser persona, pero simplemente persona, sin tener que revestirme de otra cosa. ¡Qué hermoso no ser nada, salvo el hecho de ser persona y tener una familia, y soñar (o tener ojos que miren más allá de donde estás), y arder (en el amor), y que las cosas nunca te parezcan tuyas, sino prestadas, y poder así compartirlas, y tener la sensación de que todo en tu derredor es un poco mejor que tú, para saber valorar todo, y que nada, aun lo de menos relumbre, entres en tentación de despreciarlo…!, me digo, y dejo de buscar al mosquito, que hace lo que sus genes le han enseñado que haga, morder y causar ardores cutáneos, y escapar. Como el tigre, pero en otra dimensión, infinitesimal y apenas trágica esta, sólo molestosa. Ser papa o rey lleva consigo lo de abdicar, que suena a drama; de ser persona, sin embargo, nunca se abdica. Nunca abdicaré de desear ser libre, o bondadoso, o ciudadano del mundo, y sin barreras ni ideológicas ni religiosas, que me pudieran impedir ser libro abierto al que todos puedan acceder y leer, escuchando lo que dice, y haciéndolo luego biblioteca (o remanso del saber) en su corazón. Como diría Ortega, en la peripecia de ser persona se es y se está, y en ella se hacen el existir y algunas otras cosas que quedan o en libros, si eres escritor, o en los recuerdos  del alma, si eres simple y hermosamente persona normal; es decir, nada menos que persona con la vida y el saber de cada día, normal. De tal modo que, a lo largo del tiempo, del saber de la primera persona se fue haciendo montaña la sabiduría de las otras personas que le siguieron, hasta ahora, como una magnífica torre que llega hasta las estrellas. Y, arañando allí, sobre la cima de esa torre de sabiduría, entre dudas, se busca también a Dios, a quien hasta en la razón se encuentra a veces; y siempre en la fe, pero si es fe (o don) y no voluntarismo. Yo me imagino a la persona humana como un libro, que, incendiado, nunca es posible quemarlo del todo; queda chamuscado por fuera, pero no el meollo, el lomo que une las hojas; sólo si se deshoja, si se desvalija hoja por hoja, se puede quemar un libro. Pues igual la persona humana, mientras haya alma y voluntad de ser, unidas, la persona será indestructible. ¡Qué alivio esta mañana, Diario, despertar y ver que no era ni papa ni rey, sólo persona humana, de la que nunca ni puedo ni debo abdicar! ¡Alivio! (19:51:41).

martes, 3 de junio de 2014


3 de junio de 2014. Martes.
LA MIEL DE MI RESPUESTA
 
¿Medusa o flor?, en el jardín. F: FotVi
 
-Esta mañana salgo y me preguntan en la calle: «¿Monarquía o República?» A bocajarro, como una pequeña bofetada de aliento agitado, palpitante, en la cara, y con saliva. Convertida en saliva, en un ojo me da la Monarquía; en el otro, la República. Me limpio discretamente de una y de otra. De la expresión del interrogador deduzco que espera que conteste República; pero hago como que dudo. Hacer como que se duda es bueno, si sabes lo que quieres decir. La duda hace que el que inquiere pierda la verticalidad y haga de torre de Pisa, pasando de apoyarse en el pie izquierdo al derecho, nerviosa e indistintamente. Tu duda le hace dudar a él. «¿Monarquía o República?», insiste. Me cojo la barbilla, bajo los ojos, hago como que pienso; en realidad, me estoy divirtiendo, pensando. Dentro de la duda, ahora soy yo el que pregunta: «¿Monarquía o República, dice?» Levanto los ojos y veo que se ha marchado con el micrófono a otra parte. Con el micrófono arrastra el cable y al esclavo de la cámara. No ha querido oír lo que le iba a decir. Preguntan sin pensar y no saben esperar a que el interrogado piense. «¿Monarquía o República?» Y recordando a Unamuno (él había dicho: «Todo acto de bondad es una demostración de poderío»), iba yo a contestar: «En Monarquía o República, personas buenas y sabias, chaval»; pero ha huido, Diario; no ha querido escuchar, y así me he quedado con la miel de mi respuesta en la boca (20:01:40).

lunes, 2 de junio de 2014


2 de junio de 2014. Lunes.
MÚSICA DE SOLISTA DE POP
 
Sic transit gloria mundi, en el jardín. F: FotVi
 
-Abro los ojos (ah, y el oído que oye) y escucho al mirlo anunciando su producto; es decir, su enamoramiento. Ya lo sé, le digo; estás enamorado, ¿y qué? Y, como un violinista de la calle, de los que alegran la pobreza, insiste e insiste, y acabo por darle la limosna de mi oído (el que oye, claro) y escucharle. Y con su música, me devuelve la moneda que le he largado. Merece la pena gastarse un tiempo en escuchar la música del mirlo, es como música de solista de Pop, un poco estrafalaria, pero música con sentimiento y ritmo de orfandad. Ayer, por fin, llovió; una pequeña aspersión pascual necesaria, pero insuficiente; seguro que las raíces más hondas ni se enteraron. Pero algo es algo, menos de una piedra. Luego de rezar, planto (o trasplanto) un aprendiz de árbol en el jardín, para adentrarme al fin, como cada día, en el mundo inquietante y variopinto de las llamadas redes sociales, que muchas veces de sociales sólo tienen el nombre y que, como redes que son, enredan y pescan también en ríos revueltos. Es verdad que en las redes sociales hay de todo, aunque menos que en botica. Lo más que hay es vanidad, que no creo que sea engreimiento o arrogancia (¿o, sí?), sino un modesto modo de salir de la soledad y sus miedos y levantar la vista y contemplar horizontes atrayentes, allá, a lo lejos de uno mismo, donde andan las utopías y los sueños, y desde luego los hobbit y los dragones y los bosques encantados, y por qué no los quijotes y sus hermosas quijotadas. Asusta tanto la soledad que hay quien se mete en las redes sólo para sentir que hay alguien al otro lado de su soledad, quizá instalado en otra soledad, que lo escucha, lo singulariza con un «me gusta», o le dice desde la frialdad del teclado algo así como estoy contigo, para consolar y consolarse, que no es poco. El mirlo, ahora que garabateo escritura, ha callado; el sol es débil y ha refrescado. Ah, y Rajoy (el del «no sé si sí o no sé si no») anuncia que el Rey abdica. ¿Será sí o será no? Esta vez parece que va de sí. Y ha abdicado; es decir, el Rey cesa como rey. Pero a rey muerto, rey puesto; de Juan Carlos I a Felipe VI, como el que cambia cromos. Hoy, día histórico; y lo constato aquí antes de que salga en los libros de Historia. La Historia es así, dice lo que ya no es; toda Historia es pasado que se hace en el presente, para recordar en el futuro. En todo caso, Diario, «sic transit gloria mundi», que escribiría el místico Tomás de Kempis en su Imitación de Cristo, místico y sabio (20:47:19).

sábado, 31 de mayo de 2014


31 de mayo de 2014. Sábado.
PECOSAS ELLAS
 
Pecosillas ellas y, sin embargo, qué belleza, en el jardín. F: FotVi
 
-Hubo quien dijo: «Mirad los lirios del campo…, ni trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos». Cierto, Diario, razón por la cual contemplo con frecuencia estas instantáneas de la belleza de la naturaleza que son las flores. Quizá sean ellas las palabras que callan los silencios de Dios, quién sabe… (21:13:43).

viernes, 30 de mayo de 2014


20 de mayo de 2014. Viernes.
DONDE DIOS ABUNDA
 
Fragilidad, o paz y belleza, en el jardín. F: FotVi
 
-Estos días el Papa Francisco ha estado de viaje; a este viajar del Papa lo llaman peregrinación. Peregrinar, o entender que la vida, desde la fe, es un camino que se va haciendo hasta dar con la certeza del hallazgo final de Dios. Se hace camino al andar, también en la fe. Siempre en la fe, y en su más allá, está Dios; hasta que la fe (o la duda) acaban por ser certeza; hasta el «cara a cara» último con Dios, que dirá San Pablo, la fe es el hábitat natural de Dios. En la fe, en el don que es, está y se vive a Dios. El Papa, pues, ha peregrinado movido y guiado por la fe. Peregrinar, que también acoge el significado de andar por tierras extrañas; y tan extrañas en este caso: Jordania, Enclaves Palestinos, Israel, tres países que se sobreviven a sí mismos, con la ira y la acometida a flor de piel. De vez en vez se hacen la guerra, para recordar lo mucho que cuesta la paz. Jordania se calmó y va viviendo con orgullosa dignidad su pobreza actual y su esplendor histórico. En ella se asientan Jerash (la Gerasa del tiempo de Jesús y antigua ciudad de la Decápolis) y Petra, ciudades en ruinas pero que en su contemplación se avivan los sueños y el asombro épico de lo que fueron; en la Gerasa romana y en la Petra de los Nabateos se levantan aún destellos antiguos de su pompa y brillo, de su esbeltez intelectual y artística de entonces. Jordania, Enclaves Palestinos e Israel son, pues, tres países vecinos que se soportan, se sufren hasta el odio, y no dan tregua a su afán por aparecer como tribus beligerantes y no como pueblos civilizados, que lo son. El Papa ha pedido la paz; el Papa ha abrazado en paz; el Papa ha rezado en el Muro de las Lamentaciones ofreciendo, como resultado del rezo de las tres etnias, la paz. Dios es paz y no puede haber desafíos a causa de Dios. Dios no está en las espadas; Dios, por ejemplo, está en la mirada de un niño, o en un pedazo de pan que se comparte, o, como diría Isaías, en el arado que le ha tomado la vez a la espada. Es uno de los signos que daba el profeta para señalar los tiempos del Mesías: «De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas», decía. Pero la paz es el resultado de la justicia, y si hay murallones que encierran y excluyen, y armas procaces que destruyen y matan, ay, la paz será imposible, porque los murallones y el ruido de las armas impiden las palabras y las manos tendidas, y, sin palabras y sin manos tendidas, no hay justicia. «Construir la paz es difícil, pero vivir sin ella es un tormento», ha indicado el Papa en su viaje; es decir, construir la paz con lo que cada uno pueda aportar desde el corazón. Paz que siempre será un poco de fragilidad (no debilidad) en las actitudes, y otro poco de aliento de bondad y renuncia llegado del espíritu; el espíritu, donde Dios abunda, Diario (19:55:19).

miércoles, 28 de mayo de 2014


28 de mayo de 2014. Miércoles.
CARTA Y POEMA
 
Con olor a tinta, en el recuerdo. F: FotVi
 
Escribía yo en este Diario que el 12 de mayo me había llegado una carta de mi amigo Julián Chicano, sacerdote y poeta, y, en cierta medida y debido al trecho de edad, también maestro; en aquella época, los niños nos fijábamos en los mayores para aprender. No rehuíamos la ilustración. En esa carta conté que me remitía un saludo y un poema, sencillo y hermoso, con recuerdos y una glosa de otro poema mío. Hoy yo le contesto con una carta y un poema: ya dije que en la niñez de aquel tiempo éramos copiones y él en su poema lo decía: «Tienes alma de niño»; pues eso, como tal niño aún copio. Y le mando esta carta que a continuación sigue:

«Querido amigo Julián:
Sé que estás bien de salud y de capacidad creativa, se nota en el bello modo con el que todavía te manejas haciendo versos, que al fin son poema.
No sabes la alegría que recibí al abrir el buzón y ver tu carta. En estos tiempos de redes sociales y otras historias (e histerias), tener una carta de un amigo y con la dirección de su puño y letra escrita en el papel es un pequeño milagro que invita a la alegría. El milagro de la tinta en el papel, con su olor a tinta, y la grafía ya inclinada y como con dudas de tu mano. Me hiciste sentirme alegre, y joven, por aquello de los recuerdos.
La campanilla de Vicentico…, o el recuerdo de la primera misa, como un primer enamorarse, o el primer enamoramiento. Por estarte agradecido entonces y ahora, yo también te doy un poema, éste, que título: 

A JULIÁN CHICANO 

(En agradecimiento por tu poema
La campanilla de Vicentico…,
el día aquel de mi primera misa,
en la Asunción de Molina, 20-6-1957).  

Digo Julián Chicano y digo amigo,
que es como decir tierra o pan, o día.
En la amistad, se deja la alegría
poner alas, y ser grano de trigo, 

y mesa de Dios, y casa de mendigo,
donde cabe el amor con melodía
de paz y plato caliente al mediodía.
Si digo amigo, y me lo creo, digo 

todas las cosas, como mar o cielo,
o ven y apóyate en mi debilidad
y así seremos dos en un solo vuelo. 

Volar en la amistad y hacerse altura,
y creer que se está en fraternidad,
allí donde andan Dios y su ternura».
 
Estos son la carta y el poema, Diario; espero que le provoquen, por lo menos, una sonrisa, y recuerdos amables, jóvenes (21:12:44).

martes, 27 de mayo de 2014


27 de mayo de 2014. Martes.
FUEGO
 
¡Fuego!, en el jardín. F: FotVi
 
-Había fuego en el jardín, Diario, y era hermoso observar que la flor no se consumía (19:14:35).

lunes, 26 de mayo de 2014


26 de mayo de 2014. Lunes.
NUBE
 
Sobre una nube de seda, en el jardín. F: FotVi
 
-Lunes, y resaca. La ola de cosas, de sucesos últimos, retrocede, mientras el tiempo avanza. En las Elecciones Europeas, los mismos fantasmas de siempre con otros collares, y algún que otro invitado de piedra: algún salva patrias. Al fin, todos espectros. El madridismo, sin embargo (lo siento por los atléticos, cómo han vibrado, grande Atlético), con su Décima Copa de Europa, lo menos espectral de todo, por ser una realidad más tangible, más lógica y no engañosa: una afición y uno colores, y un sentimiento. Alárguese esta consideración a otros clubes, no ya de fútbol, sino de gentes con afán renovador de cosas que alienten y den vida al espíritu. Como un club poético, o un club que incite a la justicia y erradique la demagogia, o un club de amistades y no de antipatías, o un club de ilusos que cuenten estrellas o le pongan nombre a las nubes, como a aquella que intentaba vender la niña del cuento de Elena Poniatowska y que ella llamaba de un modo infantil, pero eminente y soñador, simplemente Nube. Decía Nube y miraba al cielo. ¿Qué nombre le pondrías tú a esa nube? Prefiero como alivio para el alma una nube o un balón, que pueden ser quimeras y aun poesía, a una hilera de procaces embaucadores vendiéndonos la mentira o el bálsamo de Fierabrás como remedios de nada. ¿Elecciones o fútbol? Me quedo, Diario, con el fútbol por ser algo que no incita a la arcada; es decir, a la arcada que precede al vómito (19:42:58).

domingo, 25 de mayo de 2014


25 de mayo de 2014. Domingo.
HABLAN
 
Porfiando por salir en la foto, en el jardín. F: FotVi
 
-Las oí hablar, Diario (21:32:03).

sábado, 24 de mayo de 2014


24 de mayo de 2014. Sábado.
OÍR EL SILENCIO
 
Oyendo el silencio, en el jardín. F: FotVi
 
-Hoy sábado será un día, me he dicho al despertar, que emplearé para leer y, desde mi soledad, tratar de oír el silencio. Oiré el silencio como un galopar de tigres, sin oírlo quizá, pero sabiendo que está ahí, al acecho. El silencio, que tanto se oye cuando se hace el silencio: el silencio de los abismos del mar, de la roca, del ave en el allá azul, todos silencios clamorosos. Pero hay uno que lo es más: el silencio de Dios, que sólo se oye cuando uno calla y pone en sintonía alma y oído, donde uno es interior, espíritu tangible. Como la poesía, Dios llega silencioso, secreto, oyéndose él y el que está en él. Oír el silencio, Diario, no es mal intento para empezar el día; oír el silencio y lo que lleva dentro, o el Gajo del silencio (20:31:14).

viernes, 23 de mayo de 2014


23 de mayo de 2014. Viernes.
A PUÑO Y LETRA
 
Portador de poemas, en el buzón. F: FotVi
 
-Abro el buzón -12 de mayo- y hallo una carta con mi dirección escrita a puño y letra, que me hace retroceder, voltearme (que diría un mexicano), a tiempos pasados, tiempos de niñez y rosas, y sueños, y penurias y gozos, también gozos, aunque más penurias. Con Pepe el Cartero, llegaba la carta deseada o el reembolso con libros, reembolso que irritaba a madre, pues apenas había para pan. Tenía yo entonces entre 10 y 12 años. Y me dio por comprar libros; antes fueron los tebeos. Luego libros y que llegaran por reembolso. Al poco, vino el Seminario y gracias a Maruja Hernández, la de don Andrés, el abogado, tuve libros y estudios. Y risas en el rostro de mi madre. Abro el buzón, digo, y está una carta que pone mi nombre y, un renglón más abajo, Ermita de San Blas, y luego, C/ Río Renacimiento (es Río Nacimiento, el cartero hizo la vista gorda), el código postal, y Torre de la Horadada (Alicante). ¿El remitente? Julián Chicano Peñaranda, sacerdote y amigo, de Molina de Segura. Y de pronto, se me vino encima la niñez, y su algarabía de crecimiento. El día que hurgado de nervios celebré mi primera misa, Julián, sacerdote ya, leyó un poema, bello como casi mi niñez de entonces (un servidor era cura pero sin haber huido aún de la niñez), poema que aún conservo y que, cuando me falla la madurez o los sueños se estancan, vuelvo a leer, para sonreír y curarme así de los años y, más aún, de los achaques del espíritu, que con la edad se acentúan, por vislumbrar el fin. La carta traía un poema nuevo y el recuerdo de aquel otro poema titulado La campanilla de Vicentico… El nuevo poema hace del título dedicatoria y se llama así: A mi amigo Vicente, sacerdote y poeta. Ya no me llama Vicentico; y es que, aunque de alzada o talla sigo igual (me quedé atrás de los medianamente altos), he crecido en edad, desde luego, no sé si lo suficiente en sabiduría, y tal vez en gracia, cosa que sólo sabemos Dios y mi conciencia; pero yo de mí, y en ese asunto, no suelo decir nada porque sería parcial, y diría haber donde quizá no haya, o no hay donde tal vez sí; por tal razón: punto en boca. Decir sólo que el poema tiene este comienzo: «Tú eres, Vicente, amigo inolvidable…»; y más adelante: «Tienes alma de niño». Para finalizar: «¡Canta, canta, poeta de los vientos!» ¿Que estás emocionado, Diario? Para emoción, la mía, ya te digo, que diría un canario, de Canarias (19:57:01).

miércoles, 21 de mayo de 2014


21 de mayo de 2014. Miércoles.
EL INCENDIO DEL ASOMBRO, O BREVE CRÓNICA DE UN HOMENAJE
 
Ayer no estaban y hoy poema, en el jardín. F: FotVi
-Ayer, en Molina, mi pueblo, el gozo por el deber cumplido fue total; y es que alguno de mis versos leídos por otros poetas, llegó a asombrarme, como si no lo hubiera escrito yo y viniera a mi oído por vez primera. ¡Qué gozo oír versos que no te suenan y te asombran, aunque sean tuyos! O sea: el asombro como llama de la poesía; o el incendio del asombro. Pues, donde mis raíces, en Molina, me vinieron a la vez, como una sacudida íntima, el asombro y el gozo por asombrarme. Citando a Simone Well, Elena Poniatowska ha escrito que echar raíces es quizá la necesidad más apremiante del alma humana, ella que, cuando recaló en México, venía de todas partes; echar raíces y que no se mueran. Casi una veintena de poetas leyendo a otro poeta es una originalidad que eriza de emoción. Dice el evangelista San Juan que la Palabra se hizo carne, humanidad; ayer, en Molina, la carne se hizo palabra y, en la palabra, nos sentimos más humanos. ¡Conocer a poetas que te admiran sin tú saberlo, qué arco de ojiva es, qué maravilla! Ayer, en Molina, hubo poetas, pero no autoridades: tienen siempre tanto que hacer por el pueblo; y sucede que a veces hacen cosas por el pueblo, pero sin el pueblo. Y no es que no quieran, es que no quieren. Salvo en tiempo de votos, de siega, el pueblo es un engorro. En tiempo de votos, se ceba el mar para que el pez se envicie y así pescarlo; y de ser pez, o libertad, se torna uno pescado; pescado que, desde los últimos coletazos y goteando mar aún, huele ya a chamusquina. Pero hubo poetas (Paco Illán, Noa Briones, Adolfo Navascués, Gema Bocardo, José María López, Mariángeles Ibernón, José Manuel Salinas, Irelfaustina Bermejo, Cristián Mínguez, Antonio Palazón, Jesús Pablo Guillamón, Raquel Mengual, Jesús Pons y Domingo Pérez, cantautor que esta vez hizo música para un poema mío, cuyo título es Final, y que, tras un rasgueo de guitarra, inicia el vuelo así: «La rosa ya ha escanciado su hermosura…»; para posarse luego y finalizar así: «Es la hora de esperar en la esperanza». (Del libro Dios se llama forastero). Estos fueron los poetas; con el público, que prestó palmas y murmullos cuando un poema le impactaba o, como diría Elena Poniatowska, tacaba fibras en las que se reconocía. Luego intervine yo, con trémolos (tiemblos) y emoción, leí dos poemas y di las gracias, en griego, efjaristó (por parecerme más lírico por homérico) y en español. En el «gracias» español suena la sonoridad, y en el efjaristó griego, las raíces por las que somos árbol con sabiduría y libertad, los frutos de estas raíces. Y gracias cum laude, nota máxima, Diario, a Paco Illán y a Irelfaustina Bermejo por la organización, y a José Antonio y Mari Carmen Ferrer, por el transporte; y hasta más ver, asombro, que dijo el poema (19:54:41).

martes, 20 de mayo de 2014


20 de mayo de 2014. Martes.
ALGÚN VERSO EN LIMPIO
 
Mi primera misa, en la Iglesia de la Asunción. Molina de Segura
 
-Hoy visito Molina, mi pueblo, al que amo por tanto como me dio. La vida ya es mucho darme; pero más, mi familia (mi padre Vicente, mi madre Francisca, mis hermanos Consuelo, Alfonso y Javier), mi familia, que fue mi luz. En mi familia, hallé a Dios, cercano y asequible, me enseñaron a rezar. Y en los amigos (los curas don José Escámez, don Pedro López Nadal, Juan Sandoval, sacristán, Julián Chicano, seminarista entonces, y otros), hallé el sacerdocio, en el que, con mis defectos y la comprensión de Dios, he llegado hasta aquí, camino de tocar y ver ya lo que es la vida eterna, esa luz con el rostro de Dios visible y sin deslumbrar. En Molina, ya desde niño, y leyendo los tebeos del Capitán Trueno, y otros cuentos y libros que caían en mis manos, me hice fabulador; es decir, escritor; y, en el seminario, de leer y leer a los clásicos (Quevedo, Lope, Góngora, Cervantes, etcétera) y poniéndome a ejercitar la Preceptiva Literaria con don Ramón Rodríguez Herrera, mi profesor de Literatura, y emborronando papeles y papeles, y sacando alguna vez algún verso en limpio, me hice poeta; es decir, soñador, ensoñaciones que me llevaron al asombro, que, como a Aristóteles ante el ser (para él la filosofía era asombrarse), a mí me llevó a la fascinación por las cosas del ser, la belleza y la tragedia de las cosas, su vida y su muerte, su esplendor y su crepúsculo, todo lo que el Espíritu alienta en la creación. Esta tarde voy a Molina a oír leer mis versos y mis prosas. Unos amigos desean celebrar lo que he escrito, y, aunque no suelo prodigarme en fastos de este estilo, voy por conocer cómo suena mi escritura cuando otros la leen y no yo. Es la primera vez que voy a escucharme leer en otro; mañana, cuando vuelva, te contaré, Diario; de momento me hallo nervioso, no por lo que suceda, sino por lo que pueda no suceder; o sea: pudiera ser que no me asombre lo que yo he escrito y otros leen. Tragedia, entonces; o menos (16:50:22).

lunes, 19 de mayo de 2014


19 de mayo de 2014. Lunes.
ABRIR LOS SUEÑOS
 
No es una tribu india, camuflada en el jardín. F: FotVi
 
-Ayer, domingo (o día del Señor) se dejó escuchar un poco la lluvia (apenas unas gotas como lágrimas), oraciones en las iglesias, más actividad en los lugares de recreo o restauración, y un descenso casi místico, es decir, casi intangible, por prudente, de las temperaturas. Entre tanto, el Atlético de Madrid, Campeón de Liga, felicidades, y Rafa Nadal, guillotinado una vez más por su depredador particular Novak Djokovic. Novak Djokovic le tiene comida la moral, y la raqueta, a Nadal y lo vence cada vez que Nadal no hace una gesta, ya sea en pista de tierra o en cancha rápida, donde las bolas salen lanzadas como piedras de la honda del David Djokovic. Y claro, el David Djokovic acaba por vencer al gigante Nadal. Este Djokovic, sin embargo, usa una especie de camuflaje para someter a sus adversarios: juega con una aparente desidia, dando la sensación de que está KO, se deja arrebatar un set, respira con la hondura de a quien le falta el aliento, hace ademán de fulminar la raqueta, para al fin, entre gestos lastimosos de que está perdido y un recital de raquetazos imposibles, llevarse la victoria. Djokovic hace como que huye, pero se queda enganchado al tirachinas de la raqueta y hiere y hiere con sus lances, hasta matar. Djokovic, además de gran tenista, ¡qué gran embaucador es! Umbral ha dejado dicho que «el deporte es la estilización de la guerra». Estilización o adelgazamiento de la guerra. Es decir, la guerra reducida a un pugilato entre unos pocos actores de la tribu, con la búsqueda, de por medio, de la victoria; mientras, en las gradas, grita el circo y lloran los vencidos. Un prohombre, Mandela, dijo que «el deporte tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas. Tiene más capacidad que los gobiernos de derribar las barreras sociales». Él lo sabía por experiencia. En el día del Señor, pues, unas lágrimas de lluvia, rezos, lectura para no defraudar al espíritu, y deporte; luego, Diario, el sueño, que me abrirá todos los sueños (20:00:20).

domingo, 18 de mayo de 2014


18 de mayo de 2014. Domingo.
ESPÍRITU DE PARDILLOS
 
No es un dinosaurio, en el jardín. F: FotVi
 
-Tras el debate (sin porfía ni lid, endulzorado con miel de no tirar a dar y sin embargo dando, de empalago) entre una miembro del PSOE y otro del PP, iba yo por la calle y una periodista, micrófono en ristre, me pregunta: «¿Quién crees que ha ganado?» (Me tutea sin más, como se hace en los supermercados o en los mundos del «¿qué pasa, tío?» o el del «¡dame la manita, Pepe Luis», de Tip y Coll, aquellos dos locos geniales y, sin embargo…, geniales). «¿Qué quién ha ganado?», digo, y continúo: «¡Rafa Nadal, y con muchos apuros, pardiez!», (había jugado con Mikhail Youzhni), y va entonces la chica y me retira con cierta irritación y gesto esquivo el micrófono y se va con la música de la carnavalada de pedirnos el voto a otra parte; carnavalada que consiste, cada vez que llega el plazo, los equinoccios o solsticios del evento, proponernos, entre discursos y debates, ser engañados de nuevo con nuestro agrado y visto bueno de por medio; es decir, con espíritu de pardillos nosotros. En realidad se trata de ¿me das tu voto para seguir engañándote?, y una vez y otra, hasta que llega el betún del hastío, la cornisa que se cae por tanta lluvia y vejez y mata el voto. Y no hay voto. Políticos, busco una verdad, sólo una verdad para creer en vuestras palabras. Por favor, una verdad, como la limosna que se pide por amor de Dios; como una limosna de pobre os lo pido. Pongo la mano, ¿me caerá esa bella moneda? Y que sea al menos una verdad como ésta que acabo de leer: el hallazgo de los restos del dinosaurio más grande del mundo, y esta vez, y según dicen, Diario, no debajo de la cama de Tito Monterroso («autor de la fábula del siglo XXI», así lo califica Elena Poniatowska), sino en Argentina nada menos, o en el más allá del más abajo, donde se hiela en la Antártida el Sur y se inventa la soledad más fría, en el más allá en el que la cartografía se hace mapa de la pampa infinita, y glaciar, y mar rabioso al otro lado del Cabo de Hornos, allí donde se pierden hasta los vientos, se ha encontrado un dinosaurio más grande que un montón de elefantes juntos, 5 ó 6, un dinosaurio tan grande, que ni siquiera cabe en un cuento, como el de la política, por poner un ejemplo (18:01:59).

viernes, 16 de mayo de 2014


16 de mayo de 2014. Viernes.
LA MOSCA DE MONTERROSO
 
Mordiendo belleza, en el jardín. F: FotVi
 
-Se me ha aparecido una de las moscas de Monterroso (« ¿Qué se propone uno con la filosofía? Enseñar a la mosca a salir del frasco», Ludwig Wittgenstein, cita de Monterroso en su libro Movimiento perpetuo) y me ha revelado que el ser humano (en general) está enfermo de depresión afectiva, o de melancolía coronaria, que precede a la desesperación y a la muerte, y que no deja salir a la mosca del frasco de la esclavitud y la miseria. No hay amor, sólo hay botella (odio) que engulle moscas, y las mata. Mal asunto este de la exigüidad de amor para sentirse libre e ir conquistando murallas y almenas al castillo interior de la felicidad. La felicidad está ahí, en el amor, el amor que puede decirse y ser oído, pero hay quien desprecia escalar este castillo, aun haciéndolo gateando piedra a piedra y vértigo a vértigo, hasta mojar los labios en esa fuente de ventura y gozo, que es el amor. He significado lo del amor «que puede decirse y ser escuchado», porque el oro, el poder, el prestigio, la fama, el éxito, etcétera, por ejemplo, ni oyen ni escuchan, ni sienten, son los dioses mudos de la Escritura, o los «no dioses», con máscara de dioses, pero sin oído ni boca, y sin alma que aliente la ternura. Solemos decir: «El dinero lo consigue todo», ¿también la vida, la permanencia, la felicidad, el amor, los sueños, la fe…? La mosca de Monterroso me ha dicho que no, que el dinero sólo puede lo que puede y, de entre lo que puede, está el crear diferencias, perpetrar injusticias, y alguna vez (y cuando falla la justicia), obras de caridad, que es, con todo, Diario, la otra orilla, aunque hermosa, de la justicia (20:18:55).

jueves, 15 de mayo de 2014


15 de mayo de 2014. Jueves.
MALESTAR VAGO, BORROSO
 
Ser crucificado y no crucificar, en La Colina de las Cruces, Lituania. F: FotVi
 
-Hoy me puede un malestar vago, borroso, que me apesadumbra y me quita el gusto por la risa y la alegría, y aun por la amistad, que es otro modo de risa. Lo vago y borroso es un esmog que ahoga, que dificulta el respirar, y, a la larga, es capaz de matar. Está muy nublado de miseria nuestro tiempo, todo él. Miras y se ve miseria, pones el oído y se escucha miseria, tocas y palpas miseria en lo oscuro, como si palparas alimañas o bichos. Como diría Hegel, lo peor es que muera el Espíritu, aun el de la Naturaleza, porque entonces moriría la voluntad de ser y de estar del ser racional; y así, este ser se ahogaría en su propia defunción, sería un modo de exterminio propio. Estamos en el suicidio de nuestro propio Espíritu, el que ha ido haciendo humana a la Humanidad, que nació en selvas y desiertos, pero que gracias a este Espíritu, se liberó de lo bárbaro y creó la polis (o ciudad), y con la polis, las leyes, y con las leyes, el sentimiento y la ilusión de la convivencia, y aun el sueño del amor, o el del vivir al lado de alguien, al lado del otro, en paz y armonía, haciendo música de la vida, para crear la felicidad. Decía (cantaba) un excelso poeta: «¿Quién a mi lado llama, quién susurra / o gime en la pared? / Si pudiera saberlo, si pudiera / alguien saber que el otro lleva a solas / todo el dolor del mundo, todo el miedo». Así se expresaba a sus 26 años, José Emilio Pacheco, poeta de México, que soñaba convivencias y no guerras, dentro de la guerra casi continua a la que invita y excita el mundo y sus aledaños. ¿Y a qué se debe mi malestar vago y borroso? A que de ningún lado hay piedad; a que todo se estima o se valora en razón de los prejuicios, que son ofuscaciones, y no en razón de la verdad y el buen juicio. Un asesinato de este o de aquel lado, como ha ocurrido ahora, y se encienden el rencor y la cólera, y la humanidad no existe, existe la selva, y más en las redes sociales, donde, en algunos aspectos, no en todos, se hace patente el patio de Monipodio que es el mundo, su fervor destructivo y su saña violenta. Con todo, Diario, nunca mates a quien ya está muerto, y menos con una palabra afrentosa que lo pueda matar de nuevo, pues al que a hierro mata, dice la sabiduría, a hierro morirá y más si es con el hierro de la palabra, que puede volverse contra el que la usa y ser golpeado por ella de igual modo que antes lo hizo con el tenido por enemigo; que las palabras matan más y más tiempo que cualquier otro artilugio de guillotinar o segar vidas (19:45:12).

martes, 13 de mayo de 2014


13 de mayo de 2014. Martes.
MIS LUCES
 
Lado luminoso, en el jardín. F: FotVi
 
-Y, de pronto, como un fogonazo que me deslumbrara, me quedo con el asombro insistiendo en los ojos, hasta el punto de pretender cerrarlos y no poder. El asombro es eso: ojos abiertos como periódicos grandes, que se resisten a entrar en la oscilación del parpadeo, en el que un párpado sube y otro baja para juntarse, y, cuando lo logran, decirse en qué sueñan o por qué lloran. Los párpados lloran porque sueñan; o al revés. Leo este titular en el periódico global: «El triunfo de la transgresión», y parece complacerse en ello. Sigo leyendo y, abierto el telón de la noticia, compruebo que se trata del triunfo en el Festival de Eurovisión (ése que casi nunca premia música, sino determinadas composturas y mítines) de una tal Conchita Wurst. Y continúa el rotativo: « Conchita Wurst, el personaje de mujer barbuda con tacones de vértigo y un look medido al milímetro, creado por Tom Neuwirth». Es decir, por lo que leo, la transgresión consiste en que se trata de una mujer barbuda, que no es mujer, se mueve sobre la torre Eiffel de unos tacones de vértigo, que asustan, y su look está medido al milímetro, como un guante de médico a la mano. Sin embargo, se dice que se trata de un festival musical, en el que por lo visto no cuenta para nada la música, sino la barba de una tal Conchita, y unos tacones y un look; look, esa cosa que en español se dice aspecto o apariencia, pero que hay que escribir look, para, al sentirse alguien menos, aparentar más. Ahora aparenta mucho gorjear inglés, como en mis tiempos, francés. Entonces decías oui, y temblaban los idiomas; como ahora si dices yes; aunque en latín era más melodía el sí: decías utique, y el sí sonaba a música celestial con ángeles rasgando Stradivarius y arpas de diez cuerdas. Conclusión: resulta que en el Festival de Eurovisión se reporta o premia la transgresión (alabado sea lo progre); es como si por conducir chispado o puesto te subiesen los puntos y te concedieran una pensión vitalicia. En todo caso, si en vez de triunfa la transgresión hubiese titulado el Periódico global triunfa la tolerancia, todavía; pero la transgresión… Quizá sea que mis pocas luces no dan para más. ¿O es que el mundo, Diario, se ha vuelto del revés y yo no capto su lado oscuro, que tal vez sea el luminoso? (20:35:36).

lunes, 12 de mayo de 2014


12 de mayo de 2014. Lunes.
HERMOSA MATERNIDAD
 
Maternidad, en el jardín. F: FotVi
 
-Una madre preocupada por su cría; cría, que, sin ser consciente de los peligros que le están al acecho, va y viene con la lírica del juego y los riesgos de la niñez, y que no repara en nada que no sea su propio recreo. Juega la niña de la curruca, y ésta revolotea y se posa junto a ella, y, si ve que algo se acerca a su retoño con ánimo de hacerle daño, su canto de chasquidos como de céntimos tirados sobre una mesa de mármol, se intensifica nervioso y agresivo, y hace conatos de atacar. La curruca es un pájaro pequeño de un gris apagado, de color ceniza, con capucha negra y garganta blanca, y ojos con anillos de fuego; mira a punto de quemar. ¿Por qué escribo esto? Porque me asombra su quehacer de madre, que, al tiempo que educa al bebé (le incita al vuelo), le pone comida en el pico y lo defiende de cualquier peligro. Hermosa maternidad, me digo; maternidad que me trae a la memoria la otra maternidad de la madre naturaleza, cuidadosa de que nada falte ni en el día ni en la noche del mundo (el sol, la luna, los colores, las nubes y sus enigmas, las plantas, los animales, los silencios, la armonía…), y todo para hacer posible la vida con sus sueños en este país, la tierra, que a veces, por culpa de unos pocos,  se convierte en «valle de lágrimas», injusto (21:10:40).

domingo, 11 de mayo de 2014


11 de mayo de 2014. Domingo.
¿CONCIENCIAS VACÍAS?
 
Belleza individual, que conforma la belleza universal, en el jardín. F: FotVi
 
-Se arracima el dolor y se hace más llanto, a causa del despropósito que supone la irresponsabilidad y la carencia, cada vez más acusada, de cualquier atisbo de moral o ética. ¿Será que las conciencias están vacías, sin referencias lúcidas, adormecidas, sin ninguna creencia en la que estar (Ortega) como oriente o pauta de la vida? Sería terrible un mundo sin conciencia, en general, pero lo sería más si se hubiese perdido la conciencia del individuo, la personal, la que conforma el modo de ser de cada uno y, en el uno, la del todo. Si Cicerón decía que su conciencia tenía para él «más peso» que la opinión de todo el mundo, es que la conciencia particular e íntima debe ser nervio y columna para que viva la otra conciencia, la llamada universal. Sin el uno de cada cereza, sin su individualidad, sin su preciosa y dulce esfera roja, no se podría formar nunca el todo del racimo, espléndido y goloso. Sin tu conciencia y la mía, y la de éste y la del más allá, conciencias sanas y salvas, claras y sabias, no habría (y parece no haberla) conciencia universal digna. La conciencia universal parece un glacial en descomposición, o un cubito deshelándose en el vermut de la idiotez. Un tal Víctor Hugo, escritor francés del siglo XIX, escribió: «La conciencia es la presencia de Dios en el hombre». Retumbaría entonces, como retumba ahora, esta afirmación en el siglo de las revoluciones y las increencias, principio de las progresías posteriores, anoréxicas en casi todo, y más de cualquier espiritualidad o trascendencia. Ya no se premia la virtud, sino el descoco y la vulgaridad, la mala imagen y el exabrupto, el barro y no la vasija que de él, en manos del alfarero, podría nacer. Las palabras ya no dicen, explosionan: las palabras y los gestos y las acciones, y hasta las miradas, hechas de odio y perversión. La conciencia del mundo, ¿diga?, ¿qué es eso?, y nadie responde. Aunque pienso, Diario, que si mi conciencia pesa porque es libre, porque busca la verdad y la ejerce, y no se encoge ante la injusticia, sino que la enfrenta y la denuncia, y se une a otras conciencias sanas y salvas, habrá una conciencia universal sensible a la ética y al buen hacer colectivo, y el mundo será otro, más nuevo y mejor. Qué solemne me he puesto, ¿o no? (18:53:58).