jueves, 15 de noviembre de 2018

15 de noviembre de 2018. Jueves.
COMO OCHO RÍOS

Niña aprendiendo, en Munich. Alemania. FL FotVi

-Candela cumple hoy ocho años, como ocho ríos. Siento un poco de miedo cuando pienso en el día en que, como un cristal, se rompa su inocencia, y entonces contemple la prosaica, insulsa, y, en muchos casos, vacía realidad. Sin un trozo de poesía que la salve. Ella dice, por ejemplo, que no va a recibir el cuerpo de Cristo, porque no le gusta la carne cruda. No entiende todavía lo que es la mística y el mundo real en el que esta se mueve; tú dices carne, y ella piensa en el tejido animal que masticamos, desmenuzamos y tragamos. Habrá que educarla en lo místico para que acepte lo real, en donde se esconde lo que no se ve, por donde anda lo invisible. Hoy cumple ocho años, ocho sueños subidos al alambre de la vida, todavía sueños claros, frágiles, de jugar con muñecas, de vivir en el país de los cuentos. Rezo, Diario, para que siga con esa luz discreta y sabia de la inocencia, hasta que, poco a poco, despierte a los años y viva en ellos, sin estridencias, normalmente, con el perfume de la adolescencia en su mirar y en su corazón, creciendo y sabiendo, poniéndole luces a su mayoría de edad, pues para entonces, habrá crecido, con la edad, en sabiduría y en gracia, para complacencia de Dios y bien de la humanidad, como un milagro (18:30:42).

miércoles, 14 de noviembre de 2018

14 de noviembre de 2018. Miércoles.
PALOMAS EN LOS OJOS

Todo rejas, en Murcia. F: FotVi

-Pongo mi atención en los mandamientos de Dios y hay unos que me entristecen y otros que me alegran, tanto como respirar aire de montaña. Me alegran los redactados en positivo; me entristecen, los redactados en negativo. Hay tres que me deleitan los ojos al leerlos y siete que me hacen llorar, porque prohíben en vez de alentar. El luminoso «Amarás a Dios»: un mandamiento optimista, festivo, confiado; parece saltarse las posibles dudas y confiar en que así será: «Amaré», digo, y me nacen palomas en los ojos. Es realista y directo, fresco, conciso. Te pide amar, y, hechos para la efusión, para el riesgo, para la aventura, nos disponemos a obedecerlo, y, en su cumplimiento, ponemos todo nuestro afán. Somos tercos en el amar y en que nos amen, por lo que abrimos el corazón, para que vuele en la búsqueda de esa añoranza que siempre es el amor, pues venimos de ser amados y no podemos dejar de recordar que, en el amor, se cumplen todas nuestras esperanzas, y que en él estamos y somos, en él existimos. Y para celebrar este amor: «santificarás las fiestas», y «honrarás a tu padre y a tu madre». Es el amor hecho celebración y ternura: la celebración para Dios y la ternura para los padres. Ambos complementándose, sonando en acorde, en armonía perfecta. Y luego aparece lo negativo: el resto de prescripciones: la negación es el pórtico de cada uno de los demás mandamientos. No hagas esto, no lo otro; muévete de prohibición en prohibición, como un ser vencido por el miedo, derrotado de antemano por el rayo del Altísimo. En vez de «bendice el nombre de Dios», « sé la vida», o «ama sin egoísmos», se establece el «no tomes el nombre de Dios en vano», el «no matarás», y así hasta siete veces, diciéndote que vivir la gracia es una mortificación, no un don que se te llueve desde el cielo, y te riega, y te hace desde la tierra, Diario, respirar bienaventuranza, eternidad (18:37:51).

martes, 13 de noviembre de 2018

13 de noviembre de 2018. Martes.
ADMIRACIÓN ENCANDILADA

Soñando despierto, desde mi balcón. En Murcia. F: FotVi

-Dice Pablo D’Ors, sacerdote y escritor, que vive «en un estado de permanente asombro y fascinación». Pero solo fascina lo que asombra, lo que conlleva sorpresa, lo que extasía. Entrar en éxtasis es entrar en un estado de embebecimiento extraño y maravilloso, que te saca de los sentidos para que contemples solo desde el espíritu. En este caso, ya no hay visión, sino admiración encandilada, acecho de lo invisible y trascendente, caída en un descanso activo. Me asombra, me fascina más la hormiga que la fiera, más el grano que la espiga. El dolor más que la alegría, por ser el dolor más humano y más ángel nuestro de compañía. En la vida se no permite la risa un poco y el llanto casi todo el tiempo. Pues se nace con llanto y se muere de un cortocircuito, de un apagarse la vela con un leve soplo, de quedar sin nada en la boca, sin aliento, sin palabras, y sin imágenes en los ojos. Se silencia el mundo y se hace ruidosa la última luz que atraparon los ojos antes de cerrarlos. Contemplar el mundo como «en un estado de permanente asombro y fascinación», es un reto, Diario, que asumo y persigo, cada día, y que alguna vez hallo, como un nadar en sueños (18:20:50).

domingo, 11 de noviembre de 2018

11 de noviembre de 2018. Domingo.
LOBOS DE BOSQUE

Trágicas ruinas de guerras, en Agrigento. Sicilia. Italia. F: FotVi

-Se me aparece el domingo y canta aleluyas; con trompetas y tambores vibrantes. Día, pues, de aleluyas, y de señaladas efemérides: como la celebración del final de la Gran Guerra Mundial; que, después de tantas otras –la Revolución Rusa, la Guerra del Vietnam, la Guerra de los Cien Años, de Religión…, y la de cada día por sobrevivir–, la llaman la Primera. A la que siguió –luego de veinte años– la Segunda. Ganas de simplificar, o de olvidar, o de minimizar. Se eligen una o dos como las más importantes y principales, se olvidan todas las demás, o se empequeñecen las otras. Pero toda guerra, cualquiera que sea, grande o pequeña, de flecha o de cañón, es la barbarie, pues en ellas lo más importante que ocurre es que se da licencia para matar, mientas que  la conciencia se esconde en el carnet de identidad o en la bayoneta del fusil. Con licencia para matar y sin conciencia en la que mirarse, todo es más fácil: en vez de personas que guerrean se hacen máquinas de destrucción, matarifes sin piedad, lobos de bosque. Hoy, domingo, entre los aleluyas, me ha venido a la mente aquella guerra y todas las otras, y mi plegaria, entonces, se ha hecho paz: o el resultado de la piedad, de la misericordia, de la tolerancia, del amor, que es, Diario, regalo de Dios (18:19:10).

sábado, 10 de noviembre de 2018


10 de noviembre de 2018. Sábado.
OROS ARDIENTES

Muere el día, en Murcia. F: FotVi

-Después de un día de azules intensos, así muere el día, en Murcia, lleno de oros ardientes. Día, pues, de arpas doradas, tocadas, Diario, por dedos azules de damas románticas (18:09:23).

viernes, 9 de noviembre de 2018

9 de noviembre de 2018. Viernes.
ALBOROZO DE TEORÍAS

Triste peluche, perdido en la calle, en Murcia. F: FotVi

-Al ir a escribir la palabra amor, pienso en un almendro floreciendo en invierno, al principio de febrero, cuando aún los fríos eterizan, acobardan. Toda la pasión de su savia, de su corazón vegetal, puesta al servicio de esas florecillas que alumbran sus ramas. Al fin y al cabo, la flor del almendro es el resultado del acto de amor (idilio) entre la tierra y las raíces, entre la rama y el oleaje de sus sueños. Las flores del almendro son los sueños de la rama hechos fragilidad, gracia, embrión de la almendra. El almendro es el silencio de la campiña, su belleza discreta. Como el libro en la biblioteca, como el instante en nuestras vidas. Se abren el libro y el instante, y se habitan, y uno se sumerge en ellos, para valorarlos, evaluándolos, y hacerte así con su levedad, con su porción de luz, con su humilde pepita de oro, sin que pierdan su plenitud. Prefiero el éxtasis ante la floración del almendro, que un día de periódicos y política, todo tan turbio, tan envilecedor, tan sin mañana. Todo se queda en palabrería y brochazos de pintura gorda, en demolición y fracaso, en defunción de las ideas; solo hay alborozo de teorías, sin ciencia dentro, estériles. Yo, Diario, no creo en los políticos, aunque sí en la política, no creo en los jueces, aunque sí en la justicia, y creo en la iglesia misionera y perseguida, siempre peregrina, sin trono ni estancia en la tierra, desembarazada de todo lo que la empañe, libre (18:49:12).

miércoles, 7 de noviembre de 2018

6 de noviembre de 2018. Martes.
MÁS ADENTRO

Un euro la muerte, año 1981, en Murcia. 

-En la lucha o ejercicio por el sobrevivir de cada día, esta vez ha caído una librería de antiguo. Se llamaba la Mandrágora (planta muy bella, pero tóxica), estaba en el Paseo de la Fama, en Murcia, y se recogía toda ella en una reducida estancia. En la puerta, en la entrada y hasta el techo todo eran libros con color y sabor a viejo. Si los abrías, saltaba el polvo de los años, y trascendía un húmedo olor a cansancio, a letras marchitas. Sin embargo, luego de tocarlos, mis manos sabían a hermoso acontecimiento literario. Yo me solía acercar y compraba autores y títulos. Total: si no pasabas de la puerta, un euro cada título, y un poco más, si pisabas más adentro. (Mar adentro). En la puerta, uno de Cervantes, o de Lewis Carroll, o de Camilo José Cela, o de Alejo Carpentier, o de G. K. Chesterton, un euro (¡alucino!); mar adentro, uno de Paco Umbral, o de Julio Cortázar, o de Amos Oz, o de Ortega y Gasset, o de Stendhal, según la edición y la vejez, de cinco a diez euros, no más, la literatura por los suelos del euro. Nace un libro y todo son elogios, al menos de los amigos; luego, acaba por morir en la fría soledad de una librería, que huele a achaque y a polvareda, a arcilla vencida. Lloro la indefensión del libro que acaba por morir en el anaquel de una librería de viejo a un euro la muerte, ellos que tanta luz, y libertad, y sueños, y vida dieron. Sin embargo, Diario, se podría escribir en la tumba de cada uno de estos libros lo que Jack Lemon en la suya: «Estoy», sencillamente; o mejor: «Sigo estando, para lo que ustedes gusten» (18:41:53).

martes, 6 de noviembre de 2018

4 de noviembre de 2018. Domingo.
ASÍ ES

Amén en la Cruz, puente de Carlos. Praga. Chequia.  F: FotVi

-Puedo decir amén y estar pensando en negativo. Todos sabemos lo que significa amén: «así es», o «así sea». «Así es», un acto de afirmación; «así sea», un acto de deseo. ¡Cuántas veces ponemos la palabra amén en nuestra boca! Sin cuidado, sin luz en la labios, solo por inercia, como se te escapa un no un sí en un instante de descuido, desganado. Si digo amén, he de poner en la palabra mi fe y mi decisión, mi rebeldía y mi dolor, mi alegría, todo mi ser. Si toda plegaria acaba con un amén, es que el amén es parte de la plegaria, es el epílogo, la conclusión de la oración, el sí –o el deseo del sí– a lo que se ha dicho, como el que remacha un clavo. El amén, Diario, debiera ser el «He aquí la esclava del Señor…» de María. Amén, o el  «aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad», del niño Samuel (19:14:26).

domingo, 4 de noviembre de 2018

3 de noviembre de 2018. Sábado.
GAVILLA DE GOZO

Un roto de luz, en el horizonte. Torre de la Horadada. F: FotVi

-Contemplo mi corazón y lo veo joven en sueños y viejo en achaques, en años. Los años se cuentan por decenas –limitadas–, y los sueños, por haces, por fajos infinitos. O lo que es lo mismo: el grano y la espiga, la semilla y la gavilla. Quizá sea lo del salmo 126: «Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo las gavillas». Al ir, vas haciendo y rehaciendo, dibujando y borrando, plasmando y llorando la carga de tu semilla, la vida; instante a instante, latido a latido, la vas configurando tuya, más o menos joya, según tus actos, según lo que alumbres. Y, cuando vuelves, vas recogiendo en gavilla de gozo lo que has cosechado: la buena faz de la familia, los amigos, las veredas que has andado y amado, las caídas, y, tras estas, el extender las alas, para volar, y la fe y la razón, dudándose, coincidiendo, y la ciencia, abriendo caminos, incluso a la fe, y a las teorías, y a las afirmaciones, y así se abren los cielos nuevos, donde espera la esperanza, donde reina –a pesar de la noche oscura– el amor. Mi corazón, Diario, se va deshaciendo en la nostalgia, se va oscureciendo con la vejez, pero cada vez se avivan más en él los sueños, como si se reencarnara en una desconocida juventud, en un reciente verdor inesperado, maravilloso (18:47:36).

viernes, 2 de noviembre de 2018

2 de noviembre de 2018. Viernes.
PARA LA EMOCIÓN

Insinuación de rosa, en Murcia. F: FotVi

-A más teléfonos, menos comunicación, más encierro. La mañana era un bello acontecimiento de claridad y destello. O era como andar envuelto en poesía: el río, las jacarandas, las palomas; y yo, observando, fascinado, mi entorno. Relacionando las cosas entre sí; y a mí, con las cosas. En armonía. Como dice Plotino, tratando de dar, a través de las cosas, con el Uno. Pero tan cerca de las cosas y tan lejano de las personas, me he dicho. Pasan a mi lado teléfonos subidos al oído de ancianos y jóvenes; ancianos y jóvenes sumergidos, náufragos de la tecnología, con su yo y el otro, o con su yo y la nada. O en todo caso, náufragos en una música excluyente y violenta, de ruido de concierto, quizá. De cada diez personas que han pasado a mi lado, ocho iban sin oír, oyendo; cosidas al teléfono, como a su cordón umbilical. Yo no hablaba, solo contemplaba cómo en la rosaleda la flor que ayer era brote –yema, insinuación– hoy era un maravilloso acontecimiento floral único, inesperado; suceso este, Diario, que he fotografiado, para el recuerdo y la contemplación, para la emoción (19:05:55).

jueves, 1 de noviembre de 2018

1 de noviembre de 2018. Jueves.
PODER SOÑAR

Rompiendo la oscuridad, en Torre de la Horadada. F: FotVi

-Prefiero a un Dios con mayúscula, que a un dios con minúscula, mínimo, de oro o terracota. Prefiero a un Dios muerto (Nietzsche dixit), con mayúscula, que aun dios, con minúscula, vivo. Prefiero el poder soñar (con Dios), a la desesperación (con la nada); prefiero la fe, antes que el vacío. Creo en la misericordia más que en la justicia (humana). Dice Santiago en su segunda carta: «Hablad y actuad como quien va ser juzgado por una ley de libertad, pues el juicio será sin misericordia; la misericordia se ríe del juicio». Tal vez porque una ley de libertad, humana, no entienda de misericordia, ni de indulgencia, ni de piedad. Si tiene que condenar –ciega y con oído finísimo–, condena. Pues, aunque derrame alguna lágrima, con los ojos tapados, nada trascenderá de sus sentimientos. Ni una mueca, ni un tic, solo su fría actitud de estatua, con la balanza en sus manos, paralizada. Dios, con mayúscula, es el Dios de la misericordia; el dios, con minúscula, es el dios del poder, del dinero, de la apariencia. El Dios, con mayúscula, es mi Dios, el que me ha de salvar –hasta de mí mismo–, porque es misericordia; el dios, con minúscula, es el dios del mundo, donde se ha clausurado la contemplación, y el éxtasis, y la poesía, y donde ya no se oye decir bienaventurados los pobres –lema de lucidez y armonía, de fraternidad–, sino bienaventurado el avispado, el valido, el cultivado, el narciso, porque de estos es el reino de este mundo. Ya no hay cielos nuevos y tierras nuevas, ya solo queda una tierra baldía, arcaica, insufrible, desangrada. Para vivir en la esperanza y en el clamor de lo Invisible, Diario, me quedo con el Dios (muerto) de Nietzsche, que vive, sin embargo, en sus ruidosos silencios y en el lenguaje más bello e inmenso del Amor, y sin apariencias (12:07:10).

martes, 30 de octubre de 2018

30 de octubre de 2018. Martes.
EL FRÍO

Día de nubes, en Murcia. F: FotVi

-Mientras abro los ojos, llovizna. Se bautiza la mañana con un poco de poesía. (La poesía siempre viene en ayuda del necesitado de belleza). Cuando llueve, todo se purifica, hasta el plumaje de las aves. Aquí llovizna, en otros lugares, nieva; es decir, se sanea el ambiente. Falta hacía. Además, se ha envalentonado el frío, colándose por entre las rendijas del tiempo. Un invierno que se adelanta al otoño. Aunque el ambiente en lo político, económico y social no sea tan otoñal y de acuarela. Siguen cayendo aviones desde el cielo –en Indonesia–; en Menorca y Venecia, graves inundaciones, con el barro invadiendo la vida de cada día y de los sueños; unos hablan pestes de Bolsonaro, presidente electo de Brasil, y otros lo elevan a los altares. Todo es prosaico y desmesurado, y según con el cristal. El cinismo y la impostura tienen preferencia en este mundo de farsa y de tragedia. Se cierra alguna herida y se abren otras, sin que haya médicos y sabiduría que las curen. El sufrimiento se ceba en lo más pobre del mundo. Sigue la marcha de hondureños hacia los Estados Unidos y de africanos a Europa, y siempre hay una valla que los frena o una burocracia que los humilla. Solo algún gesto de caridad los salva. Ha seguido lloviznando durante todo el día, como si el cielo quisiera escribir unos versos, allí donde el hombre, Diario, coloca alambradas y prosa perversa de mal samaritano (18:11:30).

lunes, 29 de octubre de 2018

29 de octubre de 2018. Lunes.
ME VEO PERSONA

Flor entre rejas. Murcia. F: FotVi

-Si dejara de ser yo –pienso–, sería otra cosa: una rosa, un ciempiés, una rama de olivo –la paz–, o un mar encrespado –la guerra. Y entonces miro a mi interior, donde habita mi verdad, y no me veo ni ángel ni demonio, ni ala ni dardo envenenado, sólo me veo persona; es decir, un combinado de llama y humo, de aliento –palabra– y carne, de estupor y fraude, donde caben la gracia y la culpa, y el milagro de la contemplación, donde aparecen la trascendencia y un poco más allá, Dios, o el Amor. Que no está en las estrellas, ni en las formulaciones de la física, ni en el universo cuántico. Solo está en la fe que se te da como don; don que hallas o que pierdes sin conocer el por qué o la razón de ser de tal suerte. La fe sucede en tu vida como una pacífica fuerza que sientes y, si le prestas respeto y la escuchas, ella se te da y te invade de claridad, hasta que decides amarla y aletear con ella, hasta dar «a la caza alcance». (San Juan de la Cruz). Ya, a mis incontables años, creo no podré dejar de ser lo que soy: persona que siente (por eso escribo), y que quiere ir más allá de cualquier horizonte, y que ama, y que, a veces, Diario, siente a Dios, entre nieblas perturbadoras y destellos admirables, pero lo siente, como una pluma que trazara bellas cosas en el papel en blanco de mi vida, de las que unas quedan y otra se emborronan, pero estando (17:46:51).

domingo, 28 de octubre de 2018

28 de octubre de 2018. Domingo.
BAUTISMO

Celebrando la vida, en Murcia. F: FotVi

-Marcho a San Pedro, a celebrar un bautismo. Bautizar es como encontrar restos del Espíritu de Dios en el agua. Además de la exaltación del agua por ser vida, es su elevación por ser aliento que hace renacer, y te hace poseedor de otra vida de más alta dignidad. El bautismo te hace renacer de una vida terrena y arcillosa –aunque con luz y palabras en la boca, y latidos en el corazón–, a una vida más espiritual y mística, una vida divina. A través del agua, el Espíritu de Dios se hace habitante –como en un templo– de nuestro barro alentado, reavivado, habitado. Porque el Espíritu de Dios es aliento, soplo, inspiración. Pues bauticé a Mariela, que me miraba con ojos de bebé que quiere decir gracias; y me las dio con una sonrisa; al ir a echarle el agua, bajo la cabeza, como quien adora la gracia que la iba a invadir, y gorjeó algo, Diario, que no entendí, pero seguro que Dios sí, Dios habla el lenguaje de los niños (18:41:24).

viernes, 26 de octubre de 2018

26 de octubre de 2018. Viernes.
ESTANQUE DE MIEL

Tentadora luz, en Murcia. F: FotVi

-Menos mal que los cumpleaños se celebran una vez al año, de lo contrario terminaría uno por empacharse por tanta felicidad. Braceando en ella. Y sacando la cabeza para evitar ahogarse en el enjambre de mariposas y libélulas que es la felicidad. Cuando felicitamos a alguien, le estamos deseando que viva en un «estado de grata satisfacción espiritual y física». (Diccionario RAE). Un «estado grato»; es decir, apacible, con risas de por medio, suave, seductor, apetitoso, atractivo, sin llantos ni despojos; o sea, vivir en un estanque de miel u oro líquido, como un pez de plata. Y no solo física, sino también espiritualmente. Pues el día de mi cumpleaños, fueron tantas y tan luminosas las felicitaciones, que por poco quedo deslumbrado por tanta claridad. Y, aunque sé por el poeta Claudio Rodríguez, que «siempre la claridad viene del cielo», también sé que hay luces viciosas, disipadas, que debilitan la visión y la hacen vulnerable. Que engañan. Estas son luces que enturbian la humildad y agitan la altanería. Por eso, dejaré a un lado este mar de felicitaciones y me centraré en volver a lo cotidiano, a la prosa de cada instante, en la que, a veces, reluce un destello de eternidad. Es decir, volver al artilugio de rezar (alimentar la fe) y escribir, porque como dice hoy Antonio Lucas en El Mundo: «escribir es una forma de encontrar»; encontrar lo que es uno mismo y algo –un rescoldo, quizá– de todo lo demás; como el que busca pequeñas pepitas de oro en un río pedregoso y de paciencia, de ensueño y liberación, diferente (18:49:10).

miércoles, 24 de octubre de 2018

24 de octubre de 2018. Miércoles.
UNA MANZANA MÁS

Viejas, pero firmes. Segesta. Sicilia. Italia. F: FotVi

-Del árbol de la vida, me ha caído una manzana más. La morderé con deleite. Cumplir años es ir apagando sueños, unos porque se han cumplido y otros porque se han ido diluyendo en el camino. Aunque siempre quede el poder volver la vista atrás y hacer recuento. Y, visto lo visto, no es del todo mala la cosecha. Es lo que creo. He predicado la fe, he celebrado el Misterio, he tuteado a Dios (con respeto), he leído a Homero y a Virgilio, y a Cervantes, y a Quevedo, y a Shakespeare, y a Dante, y a Ortega, y a Borges, a tantos… Y la Biblia, donde habita la inspiración de Dios. He escrito unos pocos libros, y muchos versos; hasta el punto de que alguno de estos versos me gusta, como si no fuera mío. (Perdón, por decirlo; pero como es así, así lo digo). He andado muchos caminos en Guzzi y en coche, con sotanas y de paisano, y tropezando. En fin, he hecho muchas cosas, hasta llorar (alguna vez). Por algo dejo dicho Séneca: «No hay mejor causa de llanto que no poder llorar». Llorar y reír, o la vida misma. Ah, y doy las gracias a todos los que a través de los medios me habéis felicitado. Es maravilloso que, durante un cierto tiempo de vuestras vidas, os hayáis acordado de mí. He intentado contestar a todos; si se me ha pasado alguien, perdón, y desde aquí recibid mi amistad y mi reconocimiento. A nuestros amigos, pues, Diario, mandémosles un fuerte y verdadero abrazo, y, como decimos por aquí por la huerta, que sea ¡bien chillao! (18:25:57).

martes, 23 de octubre de 2018

23 de octubre de 2018. Martes.
CLARIDAD DE VIVIR

Claridad en el cielo, belleza en la tierra. En Murcia. F: FotVi

-Al despertar, saco de mi mano la señal de la cruz y, para recordar que camino baja la luz de ese signo, la pongo en mi frente. De este modo, durante el día, me va recordando que no debo defraudar a esa luz, que, cada vez que voy a salirme del haz de su fulgor, parpadea. Avisa. La cruz me libra así –el recuerdo de que va marcada en mi frente– de muchos contratiempos y ráfagas de mala conducta. Me guía. Para bien. Nunca para mal. Al emprender mi trabajo leo, con gozo, que, desde 2012, hay seis organizaciones de la Iglesia, que andan enlazadas por la justicia. Enlazadas con lazos de deseos de equidad. Son: Cáritas, Justicia y paz, la CONFER, Redes y Manos Unidas. Se trata de construir entre todos un mundo más justo y habitable, más bello, más libre. Y, entre esos deseos, tienen uno que es una llamada por la ecología: «Si cuidas el planeta, combates la pobreza», difunden. Es decir, si cuidas, Diario, la naturaleza, estas defendiendo lo equitativo, la vida, el rescate de la indigencia, de la estrechez, estás abriendo el mundo a la abundancia y a la alegría y la claridad de vivir (19:33:46).

domingo, 21 de octubre de 2018

21 de octubre de 2018. Domingo.
MI DELEITE

Templo de Atenea, en Priene. Caria. Turquía. F: FotVi

-Paseo y miro en mi entorno, con cuidado, significando detalles, pero de forma disimulada, como el que fuera a lo suyo, sin importarle nada de todo lo demás: y así, contemplo el paisaje y el paisanaje, no con ojo crítico, sino con ojo amable. Trato de hallar lo turbio y luminoso que hay en el mundo, pero con ojo de médico, no de juez. No olvido el paraguas, que a la postre abro. Una llovizna hermosa y ligera da en el paraguas, como pisadas de pequeños pájaros alegres. Los pájaros, pues, tocan el piano en mi paraguas, y las maracas. ¿O es Dios quien me toca con su llovizna? Pueden ser los dedos de Dios, que, sobre mi cabeza que piensa, quizá tamborileen en el paraguas. El Segura baja crecido. Se mueve como una tortuga, sin prisa y sin furia. Como las personas, es un ser personal e íntimo, que guarda secretos. ¿De dónde proviene la arcilla que arrastra? Nunca lo sabremos; nunca habla, salvo cuando se desborda. Lo que sí sabemos es que nunca, con esa arcilla, hará un cántaro para portar agua. Eso es cosa de la alfarería, que, con sus obras, embellece al agua y al barro. El río solo es río, corriente, fluido. Y ahora una lírica, sabia y excelsa noticia: la filosofía vuelve a las aulas de primaria y bachillerato. Como diría Isaías: «Ya no te llamarán “Abandonada”, ni a tu tierra “Desolada”, sino que serás llamada “Mi deleite”». La ideología, esta vez, se ha rendido a la belleza de pensar, y le ha dado la razón a Platón, que, en La República, demandaba que el político fuera filósofo, porque un verdadero filósofo «ama la verdad» y «huye de la corruptibilidad». Amar la verdad, sí, pero antes buscarla, que eso es filosofar. Y hallada la verdad, vestirse de ella y obrar según esa verdad, pues de ahí viene, Diario, la incorruptibilidad, la honradez, el equilibrio ético (y estético) del espíritu (18:26:25).

viernes, 19 de octubre de 2018

19 de octubre de 2018. Viernes.
CAOS

Crecida del Segura, en Murcia. F: FotVi

-Escribo la palabra agua con emoción, como si, desde el octavo piso donde vivo, tocara el mar. De esta manera, el mar me da en el rostro, y en la boca, y lo saboreo sal, o purificación salada. Entonces me viene a la mente lo de «la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!», que canta San Francisco. Los bellos adjetivos fluyen como gotas de una aspersión, o como notas del adagio de Albinoni. Son calificativos amorosos, de un amigo del mundo y de todo lo que contiene. San Francisco y sus seguidores andaban con sandalias de esparto para estar más cerca de la tierra, y así poderla pisar y amar con más cuidado, como con pie de abeja en la flor, casi sin pesar. En estos días de gota fría, en los que el agua se cobra vidas, me atrevo a decir: «¡Bendita, sufrida, y sacrificada agua, loado, mi Señor!». Porque una vez más, no es el agua, sino la avidez de los que pescan en río revuelto, en el río revuelto y perverso de su osadía, de su avaricia de alimañas, de su ambición de canes rabiosos. Los que construyen junto a barrancos y ramblas, donde saben –nos lo dice la experiencia– que, antes o después, el agua vuelve por donde siempre fue. Ya dijo Novalis, el filósofo y poeta romántico alemán, en sus Himnos a la noche, que «el agua es un caos sensible». Caos, pero sensible; es decir, el agua actúa, Diario, como si tuviera sentimientos, y le duele que le arrebaten su cauce natural, y, cuando se lo roban, regresa con furia para tratar de recuperarlo, y, a su paso, deja ruina y lágrimas, y un lamento (estela) de muerte (19:06:05).

miércoles, 17 de octubre de 2018

17 de octubre de 2018. Miércoles.
UN MOMENTO MÁGICO

Bello amanecer, en Las Canteras. Las Palmas de Gran Canarias. F: FotVi

-Ayer mañana, cuando aún no había salido el sol y la autora lo anunciaba, con el salmo cien, he rezado estas bellas palabras: «Voy a cantar la bondad y la justicia, / para ti es mi música, Señor». Coloco bondad y justicia en mis labios, y se hacen música, cántico para el Señor. Bondad –«natural inclinación a hacer el bien»– y justicia –«derecho, razón, equidad»–, palabras que van juntas muchas veces en la Escritura. O la música del gran Libro. Y que yo pretendo hacer coincidir en mi vida, para, con ambas, intentar ordenar e iluminar mis pasos, y que no se desvíen o se pierdan en las noches oscuras –fantasmas– que me cercan. Digo estas palabras –justicia, derecho, bondad, ternura, igualdad, amor..., tantas- y se me llena la boca de una música desconocida, que a mí mismo me asombra, y que convierte mi boca en una sinfonía de múltiples e ideales registros. Una nueva y poderosa novena de Beethoven con varias orquestas tocando. Yo sé que vivir en justicia y bondad todos los días de la vida es difícil, pero es hermoso soñarlo, y gustarlo en la boca como un bocado de manzana, crujiente, y dejarlo reposar hasta que dé en el corazón y lo transforme. Pues en un tiempo tan revuelto como este –los presupuestos, las tensiones independentistas, el cambio climático, la clamorosa pobreza en el mundo, las grandes tragedias de cada día…–, no está de más, Diario, hacerse orquesta y tocar con música de Dios, para embellecer este ambiente tan enrarecido, aunque solo sea con un momento mágico, de luz (11:03:22).