lunes, 11 de enero de 2021

11 de enero de 2021. Lunes.
LA HOGUERA DEL LENGUAJE

Rosa que arde, en la lluvia. Murcia. F: FotVi

-Escribo, como el que se calienta las manos en una hoguera. En la hoguera del lenguaje. Y noto una sensación extraña, como si una parte de mí se exiliara. Como si las manos vivieran fuera de mí; pero sirviéndome. Siento, mientras escribo, helárseme las manos y subir la temperatura del corazón: se entristecen mis manos, pero se regocija mi alma. Mi interior es una hoguera, mientras hay carámbanos en el exterior, afilados. Mis manos, las obreras, las incansables, las recalcitrantes, donde van a parar todos los sueños de la mente, no dejan de escribir palabras, las que le caen de la cabeza: «poderosa matriz de frescos lagos, / herramienta portátil del concepto», que diría el poeta y que yo suscribo. Los grandes libros de la literatura, salvo raras excepciones, nacieron del frío y del candil, y de manos llagadas por el frío y la escasez. Esta es la razón por la que en los días crudos de la vida, en los momentos de niebla y oscuridad, en la adversidad, coges un libro y te hace ver la luz y cauterizar heridas. Y es que, como dijera Jean-Paul Sartre: «La lengua es un sexto dedo, una tercera pierna. El lenguaje nos protege de los demás y prolonga nuestros sentidos». El libro nace de la humildad del trabajo y del pensamiento, de la paz interior y de los ruidos exteriores. Pero yo tengo una salida, que regalo a quien la desee experimentar: cuando se me hielan las manos, y, con las manos, algo del corazón, y me duele el alma, entonces me amparo en el calor de Dios, que es, Diario, una fuego continuo, vivificador, exultante. Digamos: un Amor en llamas, capaz de quemar la nieve (12:30:51).

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