domingo, 17 de enero de 2021

 17 de enero de 2021. Domingo.
CORCHEAS VOLADORAS

Amaneciendo por el azul, el mar y el sol. T. Horadada. F: FotVi

-Domingo y un día azul, con el sol entrando por los cristales, sin romperlos ni mancharlos. El sol es un bisturí de suavidad, que no desgaja. Estos días tan tristes y caóticos, tan de pandemia, tan enredados, los alegra, sin embargo, el sol, que vuela con el pájaro en la rama. El virus nos acecha y nos acosa, pero el sol viene y nos alivia de sus desgarros, nos infunde la esperanza de la luz. Rezo Laudes y celebro Misa, las otras luces del alma, y vislumbro a Dios rezando y celebrando misa conmigo y mis amigos, y observando las precauciones sanitarias al ritmo que las observamos los demás. Dice Alejandra Pizarnik, poeta argentina: «Afuera hay sol…, / pero lo miran los hombres / y después cantan». El sol nos hace cantar y nos libra de nuestras afonías: nos ofrece una partitura llena de corcheas voladoras, con las que salimos de nosotros mismos, y nos extendemos. Volar es explayar la luz, como el canto amplía la plegaria, haciendo que las palabras lleguen más allá de sí mismas, hasta hacerse cercanas a Dios. Esta mañana, imaginaba yo mis palabras caminando por el canto hasta dar con Dios. Y, una vez ante él, le peguntaba dónde vivía, y me ha contestado: «Ven y lo verás». Y he ido, Diario, y he visto, y me he quedado con él, en su palabra, en el sí que le di hace tantos años, en la Luz de su evangelio, en el Amor de su cruz, con los que comulgo, y me libero (13:04:18).

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